Periodismo, honor y gloria

20 Jun 2019
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Blog de opinión del Barça
No escribas como periodista lo que no puedas sostener como hombre

Mis estimados foreros, hoy vamos con una de esas maravillosas historias de periodismo, honor y gloria. De cómo ejercer una profesión con dignidad. Xavier Ortuño es director adjunto de SPORT, fruto resultante de la mitosis de su célula madre Lluís Mascaró. Donde antes había uno, ahora hay dos directores adjuntos. “Xavier es un hombre hecho y derecho, un profesional como la copa de un pino”, cabría pensar. “Su labor periodística debe ser encomiable, llegar tan lejos no puede deberse a eventos azarosos.” Nada más lejos de la realidad. Ser director adjunto de SPORT consiste en despertarse una mañana y escribir esto:

Neymar vale un montón pero vale la pena
https://www.sport.es/es/noticias/opinio ... na-7498186

Lo primero que me llama la atención son las dos graves erratas que el director adjunto parece pasar por alto: “Cubrir las bajas previstas le darán un aire nuevo al equipo” y “No le hace falta adaptación, ni especular en como va a combinar con Messi y con Suárez”. No sólo ha escrito tres tristes párrafos, sino que además ni siquiera los ha repasado. No es por tanto únicamente un problema de habilidad, sino de dejadez manifiesta, ya que hoy en día cualquier procesador de texto te hace el trabajo sucio. No deja de ser sorprendente que el nombramiento de Xavier formara parte de la teórica adaptación de SPORT a los nuevos tiempos, los digitales. Un timonel hacia la era digital que ni siquiera utiliza procesadores de texto con corrector ortográfico. Mientras el vulgo lucha a diario contra el corrector de Whatsapp, él ni siquiera sabe que existe.

Lo segundo es lo relacionado con la labor periodística. José Bergamín nos dejó una frase para la posteridad, de esas que lo acompañan a uno allá donde vaya: "si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto.” La objetividad no existe, por mucho que la FIP insista. Si acaso, existe la veracidad de los hechos, aunque interpretaciones pueda haber tantas como personas. De un periodista no podemos por tanto esperar objetividad alguna y tampoco falta de prejuicios porque es un ser humano. Pero lo irrenunciable, lo indispensable, lo crucial es la imparcialidad, la que convierte al periodista en un científico de la información, en contraposición a los propagandistas.

Recuerdo mis tiempos en Inglaterra, donde me eran encargadas tareas (assignments) sobre diversos temas de gestión de empresa, tales como el liderazgo, comunicación, etc. Recuerdo entregar mi primer borrador ante la mirada estupefacta de mi profesor. Lo que me dijo se me quedará grabado para el resto de mi vida: “tu trabajo no es opinar. Tu punto de vista es irrelevante. Tu trabajo es informarte de las obras científicas de los grandes pensadores y recopilar en forma de citas la síntesis de su pensamiento. Lo que debes hacer es leer, leer y leer y demostrar que has entendido lo que lees. Si no demuestras que sabes leer, nadie te tomará en serio cuando escribas. Y en el mundo académico, si no sabes escribir, no sabes pensar”. Casi nada. Pues en eso se resume para mí la labor periodística. Primero se debe demostrar que se está al corriente de todo lo que rodea a aquello sobre lo que se va a escribir, exponiéndolo de manera imparcial. Después, se puede aportar información de cosecha propia, siempre y cuando haya sido contrastada. No es necesario desvelar la fuente pero jamás os fieis de un periodista que oculta sus fuentes de manera sistemática. La información sólo se convierte en publicable cuando se contrasta y se contrapone a otra información, por lo que todo aquello que no se contrasta y contrapone es directamente desinformación. Tras todo lo anterior, es posible pronosticar u opinar sobre el porvenir.

Xavier Ortuño es, al menos en su faceta pública, un desinformador y/o un propagandista. No es un periodista porque no maneja información alguna, sino que se dedica a opinar abiertamente sobre el tema Neymar, como si estuviera tomando un café con sus amigos. Pero es que además, lo hace sin gracia, sin arte, sin oficio. Tres párrafos mal escritos, sin valor literario alguno. De los opinadores cabe al menos esperar valor estético en la palabra. Hace dos años, Xavier decía “Basta ya, Neymar” y “El asunto Neymar, al borde del esperpento”. Hoy nos dice que “Neymar vale la pena”. Un hombre que jamás desvela sus fuentes, es decir, que con gran probabilidad se inventa las cosas que escribe y con total seguridad, no las contrasta. La quintaesencia del propagandista con piel de periodista es Inda, un ser humano indigno que presta sus servicios al diablo. Pues bien, SPORT no se queda corto: todo vale con tal de llenar portadas (desinformador) o quién sabe: hacerle el trabajo sucio a la directiva (propagandista)...

Francisco Zarco escribió:No escribas como periodista lo que no puedas sostener como hombre

Entrada escrita por Mikelatx
 
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