Cine [Comenta y puntúa la última peli que has visto]

Aquí entra cualquier tema fuera del deporte! Musica, cine, videojuegos...

#41

Mensaje 09 Sep 2020 15:03

offlinexavi1594
Avatar de Usuario
xavi1594
Novato permanente
Mensajes: 201
Registrado: 18 Ago 2020 16:32

Re: Cine [Comenta y puntúa la última peli que has visto]

  • Citar
Basile escribió:
08 Sep 2020 09:50
Eric escribió:
08 Sep 2020 09:37


A mi también me gustan sus pelis y no estoy yendo al cine un poco por temor de que no me guste y por la pereza de tener que pensar en exceso :guarro: A ver si me animo
Nolan ha seguido siempre esa linea de retar al espectador. Con la saga del Caballero oscuro dio una vuelta de tuerca al clásico batman. Si os gusta Nolan, habréis visto Memento? otra fumada.
Siguiendo con fumadas, también está Mullholand Drive de David Lynch. Esta ,quizás, convierte en barrio sesamo las películas de Nolan.
Memento es espectacular, ahora hasta la serie más cutre de Netflix te mezcla las secuencias en el montaje, pero en 2001 fue la bomba esa peli.
Yo soy muy fan de las pelis de Nolan pero reconozco que o lo amas o lo odias, porque son muy particulares.


#42

Mensaje 22 Sep 2020 00:42

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
La película más cruda, tétrica y terrible que he visto en los últimos años, sobre una de las épocas más desgarradoras de la historia contemporánea; con un blanco y negro de excepción junto a una extraordinaria fotografía que te acompaña de principio a fin, sin olvidar unas interpretaciones de actores de primer nivel.

La supervivencia de un niño Judío luchando contra el Nazismo y la barbarie humana que se va encontrando a lo largo de su tortuoso camino.

Terrorífica odisea con atisbo de mínima esperanza:





Re: Cine
Barcarock escribió:
15 Jun 2019 00:52
La última peli que he visto ha sido Dead Man de Johnny Depp, muy recomendable. 8/10

I LOVE Jim Jarmusch:





Aki Kaurismäki; cualquiera dentro de su extensa filmografía:





En homenaje al mejor cine de toda la historia, desde sus orígenes a los mejores directores y intérpretes en sus infinitos caminos:




Sergio Leone y Ennio Morricone Forever cualquiera de sus colaboraciones:




Cine político, reivindicativo, de lucha y resistencia, Costa-Gavras o Ken Loach:





"Es toda una experiencia vivir con miedo".
Como un esclavo...

THE END.

Última edición por ramones77 el 12 Nov 2020 12:30, editado 1 vez en total.

#43

Mensaje 24 Sep 2020 11:15

offlineToniKukoc
Avatar de Usuario
ToniKukoc
Dios supremo
Mensajes: 3390
Registrado: 11 Oct 2018 11:45
  • Citar
ramones77 escribió:
22 Sep 2020 02:42
La película más cruda, tétrica y terrible que he visto en los últimos años, sobre una de las épocas más desgarradoras de la historia contemporánea; con un blanco y negro de excepción junto a una extraordinaria fotografía que te acompaña de principio a fin, sin olvidar unas interpretaciones de actores de primer nivel.

La supervivencia de un niño Judío luchando contra el Nazismo y la barbarie humana que se va encontrando a lo largo de su tortuoso camino.

Terrorífica odisea con atisbo de mínima esperanza:





Re: Cine
Barcarock escribió:
15 Jun 2019 00:52
La última peli que he visto ha sido Dead Man de Johnny Depp, muy recomendable. 8/10

I LOVE Jim Jarmusch:





Aki Kaurismäki; cualquiera dentro de su extensa filmografía:





En homenaje al mejor cine de toda la historia, desde sus orígenes a los mejores directores y intérpretes en sus infinitos caminos:




Sergio Leone y Ennio Morricone Forever cualquiera de sus colaboraciones:




Cine político, reivindicativo, de lucha y resistencia, Costa-Gavras o Ken Loach:





"Es toda una experiencia vivir con miedo".
Como un esclavo...

THE END.
Hostia, "El pájaro pintado" la tengo en una de mis listas. A ver qué tal. Aunque no sabía que era en b/n

"El bueno, el feo y el malo". Maravillosa. Película de 10. Desde luego, la mejor que he visto del oeste, aunque tampoco he visto muchas. Con permiso de las modernas de Tarantino

Y "Amarcord"... Hostia, la vi de adolescente diría. Hace un porrón de años. Sólo recuerdo a la madura (o más que madura) de tetas enormes :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen:


#44

Mensaje 24 Sep 2020 11:46

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
ToniKukoc escribió:
24 Sep 2020 11:15
ramones77 escribió:
22 Sep 2020 02:42
La película más cruda, tétrica y terrible que he visto en los últimos años, sobre una de las épocas más desgarradoras de la historia contemporánea; con un blanco y negro de excepción junto a una extraordinaria fotografía que te acompaña de principio a fin, sin olvidar unas interpretaciones de actores de primer nivel.

La supervivencia de un niño Judío luchando contra el Nazismo y la barbarie humana que se va encontrando a lo largo de su tortuoso camino.

Terrorífica odisea con atisbo de mínima esperanza:





Re: Cine



I LOVE Jim Jarmusch:





Aki Kaurismäki; cualquiera dentro de su extensa filmografía:





En homenaje al mejor cine de toda la historia, desde sus orígenes a los mejores directores y intérpretes en sus infinitos caminos:




Sergio Leone y Ennio Morricone Forever cualquiera de sus colaboraciones:




Cine político, reivindicativo, de lucha y resistencia, Costa-Gavras o Ken Loach:





"Es toda una experiencia vivir con miedo".
Como un esclavo...

THE END.
Hostia, "El pájaro pintado" la tengo en una de mis listas. A ver qué tal. Aunque no sabía que era en b/n

"El bueno, el feo y el malo". Maravillosa. Película de 10. Desde luego, la mejor que he visto del oeste, aunque tampoco he visto muchas. Con permiso de las modernas de Tarantino

Y "Amarcord"... Hostia, la vi de adolescente diría. Hace un porrón de años. Sólo recuerdo a la madura (o más que madura) de tetas enormes :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen:
:okay:

Cóctel de buen cine para una tranquila tarde de fin de semana:

El pájaro pintado como buen entrante.
Z de segundo y complemento.
El camino del samurái como postre sorpresivo.

Del melodrama al humor más irónico y fino.
Ya me dirás cómo te quedás...

Hablando de cine italiano; desde el Neorrealismo a la Dulce vita:





















Amén.
Plan T4 sobre la eugenesia y eutanasia en el tercer reich alemán; plan de exterminio y solución final.
Basado en hechos reales.
Happy Weekend ✊


#45

Mensaje 09 Oct 2020 01:20

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Bartomeu a la vista, disparen torpedos 1 y 2.



Homenaje a Charles Chaplin:
Tiempos Modernos, adelanto del presente actual sin ninguna distopía.



Afeitadito clásico muy rasurado.



No es oro todo lo que reluce.






Orígenes del cine.
Das Maschine.


Fritz Lang y Kraftwerk.
Metrópolis.


La naranja mecánica.



La banda sonora de 'La naranja mecánica' (1971) lleva la firma de un hombre. La de 'Tron' (1982), de una mujer. Ambas son la misma persona. Entre estas dos películas, Walter Carlos se convirtió en Wendy Carlos y experimentó una de las transformaciones más importantes de la música contemporánea, no sólo por el cambio de sexo de su protagonista, sino también por su contribución decisiva a la popularización de la música electrónica y al uso de sintetizadores entre sus colegas compositores.

Walter nació en Rhode Island (Nueva Inglaterra) en 1939. Niño prodigio, a los seis comenzó a tocar el piano. Antes de terminar el colegio, la firma Westinghouse ya le había otorgado un premio por la construcción de un ordenador casero. Estudió física y matemáticas en la prestigiosa Universidad de Brown y un máster en composición en la Universidad de Columbia, dentro del primer centro dedicado a música electrónica en EEUU. Llegó a Nueva York con 22 años y ha residido en la ciudad desde entonces.

En Manhattan, Carlos conoció al ingeniero Robert Moog, quien acababa de poner en marcha su empresa de fabricación de sintetizadores. Walter se convirtió en uno de sus primeros clientes y le asesoró tanto en el aspecto musical como en el técnico. Precisamente con este instrumento consiguió su primer gran logro. Tras hacer un disco con las posibilidades sonoras de la serie 900 de Moog, Carlos grabó en 1968 'Switched-on Bach', una interpretación de diversas piezas del compositor alemán. El álbum conoció un éxito sin precedentes dentro de la música clásica y fue uno de los primeros del género en llegar al medio millón de copias vendidas, obteniendo además tres Grammy.

Carlos nunca terminó de sentirse del todo a gusto con el repertorio de Bach, porque se consideraba más un compositor que un intérprete y porque no creía encajar en el panorama de la música culta. Al menos en el panorama de aquella época. "Al principio de los 60 era muy difícil conseguir que la gente escuchase, ni hablamos de tomarse en serio, cualquier música que fuese producida de forma electrónica (...) El público general la consideraba vanguardista en el peor sentido de la palabra, absolutamente sin ningún valor positivo o interés comercial. En realidad, casi toda la música hecha con medios electrónicos entonces eran composiciones originales de música contemporánea.

Era la disonancia, la dodecafonía, lo aleatorio, la elusión de la melodía o armonía y otros rasgos distintivos de la música moderna lo que hicieron de esta experiencia algo tan hostil y ajeno para tantas personas. La música electrónica hecha con las mismas características no era ciertamente mejor, pero tampoco peor. Sin embargo, el medio electrónico estaba ya maldito", explica Carlos en la reedición de aquel álbum.

Walter, que había formado equipo con Rachel Elkind, productora de sus primeros álbumes, llamó la atención del cineasta Stanley Kubrick, quien se había embarcado en la adaptación de la novela de Anthony Burguess'La naranja mecánica'. Tanto en la historia original como en la película, la música tiene una importancia central, por lo que Kubrick mostró su famosa faceta obsesiva en el control de la banda sonora.

Carlos tuvo que reelaborar la 'Música para el funera de la reina Mary', de Henry Purcell (que acabaría siendo el tema principal de la película), y varios movimientos de la Novena sinfonía del "divino, divino Ludwig Van" Beethoven. También tuvo que grabar una versión acelerada del final de la obertura de Guillermo Tell, de Rossinni, para la no menos acelerada escena del trío sexual. Sin embargo, otras composiciones que realizó expresamente para la película fueron desechadas o mutiladas por Kubrick, lo cual llevó a Carlos a lanzar, tres meses después del estreno, su propia versión de la banda sonora.

Wendy CarlosWendy Carlos EBET ROBERTS
El periodo entre 'Switched-on Bach' y 'La naranja mecánica' coincidió con el proceso de reasignación de sexo de Carlos, que a partir de ese momento se mostró ante el mundo como Wendy. La compositora decidió hablar sobre el tema siete años después, en una entrevista a la revista Playboy. Sin embargo, lo que ella pensó que sería una catarsis y una forma de cerrar un capítulo en su vida se terminó convirtiendo en una pesadilla.

Pronto se arrepintió de la entrevista y lamentó el tratamiento que hicieron de su figura en la publicación. Aún hoy, se muestra reticente sobre el tema y pide que se obvie ese aspecto de su vida al hablar de ella. En una apasionado escrito en su página web, Wendy dice: "¿Acaso soy un ser humano sin valor que merece que le recuerden algo que me causó angustia y que casi acaba conmigo? (...) Si te hubieses recuperado de un cáncer hace 30 años, ¿te gustaría ser definido como 'aquella persona que estaba muriendo de cáncer'? ¿Podría ser 'víctima del cáncer' tu identidad esencial?". El celo con el que trata el asunto es tal que en 1998 denunció (por 22 millones de dólares) al compositor británico Momus por una canción en la que éste ironizaba sobre un posible viaje atrás en el tiempo de Wendy para casarse con Walter.

A pesar de las diferencias, Wendy volvió a colaborar con Kubrick para la banda sonora de 'El resplandor' (1980), aunque el cineasta ejerció de nuevo su poder omnímodo para hacer y deshacer el trabajo de Carlos. Del mismo modo, su composición para la banda sonora de 'Tron' (1982) fue alterada por Disney, que introdujo grabaciones orquestales para rellenar. Aunque esto provocó que Carlos se recluyera más en su estudio y se dedicase a proyectos más personales, como una partitura para la fábula 'La bella y la bestia' y la elaboración de nuevos instrumentos, en aquella década de los 80 su nombre era ya reconocido como uno de los principales motores en el desarrollo de la música electrónica, ya fuese como Walter o como Wendy.


#46

Mensaje 15 Oct 2020 16:23

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar



Fahrenheit 451 es una novela de ciencia ficción distópica escrita por Ray Bradbury en 1953. En ella se nos presenta un futuro de miseria intelectual donde la literatura está proscrita y los bomberos en lugar de extinguir incendios, queman libros (Fahrenheit 451 es la temperatura a la que arde el papel) y persiguen a sus dueños. De la la novela existen dos adaptaciones cinematográficas, siendo la dirigida por Truffaut en 1966 la más celebrada. Hasta el punto de considerarse un clásico cinematográfico y ,como curiosidad, el único film del director francés rodado en inglés. Fue nominada al León de Oro en Venecia y al Bafta a la mejor actriz (Julie Christie)


Que corra su tía, 14 puro antisistema.

Están todos, no falta nadie...


La prosa de Sillitoe nos levanta del suelo y nos deja caer. Quien haya visto la adaptación cinematográfica rodada en 1962 por Tony Richardson –inolvidable Tom Courtenay, un corredor enloquecido bajo los árboles, con música jazzística de fondo–, quien se haya dejado seducir por esa película, decía, se hará a la idea de cómo funciona el universo que nos propone este libro: la vida trash, los prejuicios, los daños colaterales de la industrialización, la ubicuidad del delito, las ilusiones laboristas, el clasismo, los simulacros de la felicidad, la desconfianza, los rituales del grupo, las barriadas edificadas sobre la devastación de los bombardeos... y también, ¿por qué no?, todo lo que eso implica. Por ejemplo, las tensiones que deben aflorar y ser resueltas en la calle y sobre todo, el vacío existencial. O el simple aislamiento. Ya saben: me refiero a esos momentos en que uno no tiene ni un mísero cigarrillo que llevarse a la boca.

Entre los sellos distintivos de los Angry Young Men figuran la masculinidad y la misoginia que reflejaron en sus tramas. Hay ejemplos de ello en los cuentos de Sillitoe. Por lo demás, su beligerancia social y su claridad de ideas son propias de un autor que evoca un paisaje obrero que conoce desde niño.

¿Antihéroes? Podríamos hacer un catálogo de ellos a partir de los nueve relatos de este libro. En todo caso, más allá de la denuncia y del desgarro, los cuentos de Sillitoe ofrecen una lectura fascinante.

Sinopsis

Un libro de ruptura generacional, cumbre de la literatura británica del XX, que ejemplifica a la perfección el carácter del rebelde sin causa.

Colin Smith es un joven de clase obrera que vive en un barrio de Nottingham con su madre viuda, el amante de esta y sus tres hermanos pequeños. Su vida no es ejemplar, pero lo será aún menos cuando robe una panadería y acabe en un reformatorio. Una vez allí, se aficiona a correr y, gracias a sus cualidades como atleta, obtiene unos privilegios que no desea para sí. Hasta que finalmente tendrá que elegir entre el éxito como héroe deportivo y la soledad del corredor de fondo.





El drama de esa experiencia vital fronteriza que constituye el último tránsito, es tratado por Arcand con un planteamiento, valga la paradoja, tremendamente desdramatizador, a base de salpimentar la peripecia de su protagonista, Rémy, con multitud de situaciones más o menos gratas, cuando no abiertamente cómicas; y ello, sin perder perspicacia en la visión, una agudeza desde la cual el director critica, de forma despiadada -si bien con un punto de sonrisa seráfica-, fenómenos de la más diversa índole: desde la sacralización del vil metal (poderoso caballero…) como motor que todo lo puede hasta la ineficiencia de administraciones e instituciones, presas de desidias y corruptelas, o el fariseísmo social ante el mundo de la droga, pasando por el eterno desencuentro generacional entre una vieja gauche divine cultista y comprometida y una nueva escuela de jóvenes cachorros (de la cual el hijo de Rémy, Sebastien, constituye paradigma perfecto) cuyo único culto -convicto y confeso- es el que se profesa por el becerro de oro.

Si bien no será ésta una película que perdure en nuestra memoria por sus alardes técnicos o formales -algo por lo que muestra escasa preocupación-, a buen seguro que las reflexiones a que nos induce nos acompañarán de manera persistente y positiva; eso sí, con una dulce sonrisa en los labios: ¿quién dijo que la vida era un valle de lágrimas?


Divertidos, esperpénticos y surrealismon puro y duro a la vez.


En 2004 se estrenó Napoleon Dynamite, esa película de culto que vino a cambiarnos la perspectiva de todas las historias para adolescentes. Sobre todo demostraron que no necesitaban tener el mayor presupuesto del mundo para poder filmar una película de calidad; aunque la estética visual era medio de baja calidad.

Este año, se cumplen 16 años desde conocimos a Napoleon, Pedro, Deb, Kip y muchos más personajes entrañables. Han mantenido la película viva con una serie animada (que la verdad no resultó como esperaban) y hasta un cómic han sacado. Es por eso que el día de hoy traemos siete datos curiosos que quizá no conocías de la película.

¿Sabes de donde viene el nombre de la película y del personaje?
El origen de este nombre es más fácil de lo que piensan. El título viene de un apodo que utilizó el legendario Elvis Costello para el álbum de 1986, Blood and Chocolate. Según Jon Heder, que interpretó a Napoleon Dynamite, él nunca supo el origen de esto hasta que alguien de la producción hizo la relación entre el nombre y Costello.



¿Una trama original?
La historia de la película no es algo que se sacaron de la manga. El director Jared Hess, ya había hecho algo similar antes, con una temprana cinta estudiantil que se llamaba Peluca. Hasta utilizó a Heder como protagonista, solo que ahí tenía otro nombre: Seth. Aunque ese personaje tenía la misma actitud freak y un gran parecido físico con el buen Napoleon.



El mismísimo Jack Black los ignoró.
¿Se acuerdan de Rex? el instructor de artes marciales que sale en la cinta. Bueno, resulta que el papel era originalmente para Jack Black, pero a la mera hora decidió echarse para atrás porque prefirió grabar Nacho Libre. Imagínense que Jack hubiera salido en Napoleon Dynamite, seguro sería algo épico.



Un final emblemático.
La escena de la danza icónica al final de la película fue en gran parte improvisada por Jon Heder. Se filmó en solo tres tomas debido a la disminución del rollo de película, porque de verdad ya se estaba terminando y no daba para más. Hess unió la versión final con los mejores momentos de cada toma.



Got canned heat in my heals tonight baby?
Hablando sobre esa escena del baile, la canción que suena al final mientras Napoleon saca sus mejores pasos es “Canned Heat” de Jamiroquai, incluso la primera toma se filmó con esa rola. Después de terminar de grabar la película, Jared Hess pensó que no tendría el dinero suficiente para pagar los derechos, así que como medida de precaución, grabaron las otras dos tomas con “Little L” también de Jamiroquai, y una más con canciones del Off The Wall de Michael Jackson.



La película fue todo un éxito, aunque no en ella era perfecto .
Napoleon Dynamite ha recaudado más de 46 millones de dólares, con un presupuesto de 400,000 verdes, lo que la convierte en una de las películas independientes más exitosas de toda la historia. Aunque no todo fue nadar sobre billetes, ya que a Jon Heder nada más le pagaron 1000 dólares, siendo el protagonista. Pero no se preocupen, ya que después del estreno, el actor pudo renegociar su contrato y ganar más de todo lo recaudado.




¿Una estatua de Napoleon Dynamite?
Para celebrar el décimo aniversario de la película, en 2014 se erigió una estatua dorada de Napoleon y su juego de pelota en las oficinas centrales de 20th Century Fox. Demostrando que a pesar de ser una película independiente, se ha convertido en una cinta de culto e importante para la cultura popular








Un perro andaluz (Un chien andalou) no aparece ningún perro ni ningún andaluz. Se cree que el título es un «homenaje» surrealista a Federico García Lorca, que ya estaba enemistado con los directores. El poeta desde luego se dio por aludido.

Buñuel tenía 29 años (fue su primera peli) y Dalí 25. Ambos decidieron hacer un cine experimental, surgido lo más directamente posible del subconsciente. Buñuel declaró: «Escribimos el guión en menos de una semana, siguiendo una regla muy simple: no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural».

Efectivamente, todo en la película escapa de la lógica. El guión, escrito en seis días, plasmaba las primeras imágenes que les venían a la mente a los dos jóvenes, entre ellas la famosa navaja en el ojo (que nadie se asuste… en realidad era el ojo de una vaca comprado en una carnicería).

Imaginad el desconcierto de la gente cuando vio la película en el estreno. No sólo por la escenita de la navaja…. Sexo, violencia y sacrilegios están en casi todos los fotogramas: Burros putrefactos (una posible alusión a «Platero y yo», que ambos artistas odiaban), manos con hormigas (referente en la obra de Dalí), obispos arrastrados…

Por si acaso, en el estreno, Buñuel se quedó tras el escenario armado con piedras, oliéndose un linchamiento.

El caso es que Un perro andaluz se convirtió en una indiscutible película de culto que marcó a miles de cineastas y otros artistas posteriores, desde Magritte o Man Ray a David Lynch o los Pixies.


El Maquinista de La General:

De niño, Buster descubrió que tenía dos 'poderes': que cuanto más serio se ponía, más se reían los demás, y que si se caía por una escalera no se descalabraba. Aprovechándolos, hizo unas películas en las que no se inmutaba por nada, aunque recibiese unos porrazos dignos de un personaje de dibujos animados. Sin darse cuenta, había inventado un tipo de humor que aún sigue inspirando a un montón de artistas que piensan, como él, que la risa es un asunto muy serio.


Joseph Frank Keaton nació literalmente en la industria del espectáculo fruto del matrimonio de cómicos de vodevil Myra y Joe Keaton, el 4 de octubre de 1895, en la carretera de Pequa, Kansas. Cierto día, con once meses de edad, deambuló por el escenario mientras sus padres estaban actuando, y se interpretó que era parte del espectáculo itinerante. Con cuatro años, Joe se había convertido en una de las estrellas más jóvenes del vodevil; era lazado al aire en escena por su padre y efectuaba acrobacias en un número que se conoció como “Los Tres Keaton”. Su padre le enseñó cómo caer; dice la leyenda que el Pequeño Joe fue apodado “Buster” por el colega Harry Houdini, quien admiró el modo en que cayó por un tramo de escaleras, y le comentó al padre: “¡Menudo castañazo (buster en inglés) se ha dado tu chico! La capacidad física de Keaton y su trabajo acrobático iba a definir su futuro en el cine.

El número de la familia se deshizo a inicios de 1917, y un Buster de veintidós años entró en el cine como actor secundario en una serie de cortos cómicos de dos rollos que protagonizaba y dirigía Roscoe “Fatty” Arbuckle. Su primera aparición en pantalla fue en el corto de Arbuckle de 1917, Fatty carnicero. Poco después de que la compañía se desplazara a través del país para realizar sus películas en Long Beach, California, Keaton fue llamado a filas en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, en la que sirvió en Francia, donde básicamente se dedicó a entretener la tropa.

Keaton regresó en 1919 para continuar su trabajo con Arbuckle, de quien aprendió el arte de hacer películas. Más tarde, en aquel mismo año, el productor Joe Schenck fundó una nueva compañía en el recientemente renombrado como Buster Keaton Studio para producir una serie de cortos cómicos protagonizados por el actor. Entre 1920 y 1923, Keaton escribió, dirigió y protagonizó diecinueve comedias populares de dos rollos entre las cuales las clásicas Una semana (1920), La barca (1921) y Cops (1922), también está su actuación en Ingenuo y afortunado (1920), su primer papel protagonista en un largo.

En 1921, Keaton, cuyo rostro inexpresivo le había granjeado por entonces el apodo de “Cara de Palo”, se casó con la actriz Natalie Talmadge, la cuñada del productor Schenck.
En 1923, Keaton se pasó de los cortos a la producción de largos, comenzando aquel mismo año con Tres edades, una parodia de Intolerancia (1916), de D.W. Griffith, y La ley de la hospitalidad, considerada su primera obra maestra. En los cinco años siguientes, Keaton concibió, dirigió, y protagonizó otras ocho comedias, entre ellas los clásicos El moderno Sherlock Holmes (1924), El maquinista de La General (1926), El colegial (1927), y El héroe del río (1928), los diez títulos entre lo más grande de su carrera.


1924: American comedian Buster Keaton (1895-1966)
1924: American comedian Buster Keaton (1895-1966) armed with only a magnifying glass and a copy of ‘How To Be A Detective’ hopes to become a great detective in the film ‘Sherlock Junior’.
Tras llegar tan alto, en 1928, Keaton hizo lo que luego denominó “el mayor error de mi vida”. Contrariamente al consejo de los gigantes del cine mudo y colegas Charlie Chaplin y Harold Lloyd, Keaton abandonó su propio estudio y firmó un contrato con MGM para protagonizar películas en las que ya no tendría el control artístico. Aunque sus primeros títulos con MGM, El fotógrafo (1928) y El comparsa (1929), aún exhibían un excelente muestrario de sus talentos, la carrera del actor empezó a deteriorarse. Al mismo tiempo, el sonido invadió el negocio del cine; los tiempos del cine mudo llegaban a su fin.

La esposa de Buster, Natalie, se divorció de él en 1932, antes de que Louis B. Mayer lo despidiera de MGM en 1933. Columbia Pictures lo contrató en 1939 para protagonizar diez comedias de dos rollos en las que nuevamente no tendría el control creativo. Su labor estuvo a años luz de la de los años veinte; había destellos de la magia de Keaton, pero poco más.
A lo largo de la siguiente década, Keaton trabajó intermitentemente para MGM como escritor de gags y director ocasional de algunas secuencias, en colaboración con talentos como Red Skelton, Lucille Ball y los Hermanos Marx. En 1947, un contrato teatral en vivo con el Cirque Medrano de París fue la chispa para una especie de resurrección en la carrera del actor, lo que allanó el camino para más espectáculos en vivo, un papel secundario en el musical de 1949 con Judy Garland, En aquel viejo verano, para el que Buster escribió y dirigió una secuencia, y un artículo aquel mismo año en Life Magazine del influyente crítico de cine James Agee a favor de la reputación del actor.

A ello siguió una gran cantidad de trabajos. Memorable fue su intervención junto a Charlie Chaplin por primera y única vez en una secuencia de Candilejas (1952). En 1957, se estrenó The Buster Keaton Story, un biopic discreto protagonizado por Donald O’Connor como Keaton que le valió a Buster cincuenta mil dólares, lo que le proporcionó seguridad financiera para el resto de su vida.








‘HEAVY METAL’ (1981).


A finales de los 70, en el cine casi sólo había un tipo de películas de animación, las de Disney. En la televisión había para todo tipo de público, como por ejemplo de la Hanna-Barbera (Scooby-Doo, Los Picapiedra), tipo superhéroes (tanto DC como Marvel), o cosas como Snoopy o La Pantera Rosa. Entonces en el 1978 llegó Ralph Bakshi y nos trajo la adaptación animada de ‘El Señor de los anillos‘ (aunque por desgracia se quedó a medias). Creo que ya sería un punto de inflexión para arriesgarse algo más en la animación para un público más adulto. Y eso intentaron con ‘Heavy Metal‘.

Heavy Metal, la adaptación.

En los 70 y 80 habían cómics más allá de Marvel, DC y otras historias de personajes en pijama. ‘Metal Hurlant‘ era una de ellas. La revista creada por Moebius en Francia, contaba con artistas como Richard Corben, Alejando Jodorowky o Phillipe Druillet, entre otros. Más tarde sería adaptada en EEUU con el nombre de ‘Heavy Metal’. Ambas revistas estaban destinadas para un público más adulto. Historias de ciencia ficción, llenas de violencia y sexo. Viendo el éxito de la revista, en 1981 surgió la versión animada, convirtiéndola en el acto en una película de culto de la animación para adultos.


Dirigida por Gerald Potterson y producida por Ivan Reitman, ‘Heavy Metal’ adaptaría diferentes historias de la revista homónima. Una esfera verde, conocida como «La suma de todo Mal» o Loc-Nar, nos sirve como narrador e hilo conductor de todas las historias. También Loc-Nar es el causante de todo lo que ocurre en cada historia (siendo más un MacGuffin que otra cosa), así que la esfera va apareciendo aquí y allá sembrando el mal sin un sentido claro.

Hay que reconocer que viendo ahora la animación pierde un poco, pero estamos hablando del 1981, así que tampoco podemos pedir mucho, sobre todo cuando la animación para adultos quizá no era un producto para invertir tanto. Pero igualmente cuenta con unos escenarios que parecen grandes concept-art de la actualidad, con gran imaginación y buen uso de colores. Así que mirándola en retrospectiva ,’Heavy Metal’ no estaba tan mal. Y claro está todo acompañado de música Heavy y Hard Rock de aquella época, Black Sabbath, Devo, Nazareth o Trust.

Las historias de Heavy Metal.
Algunas son ciberpunk, toques de novela negra, otras de fantasía, terror, humor… pero ninguna te deja con la boca abierta ni sorprende. Creo que se «esforzaron» tanto en demostrar que era para adultos (sangre y erotismo), que dejaron el guion en segundo plano. En casi cada historia sale una mujer despampanante enseñando «cacho» y a veces sin ningún sentido hay escena de sexo.

Loc-nar Heavy Metal

Loc-Nar, la esfera verde que representa todo el mal, nos contará diferentes las diferentes historias de la película.
Heavy Metal comienza con un astronauta que viaja en un Corvette desde el espacio a la Tierra transportando un maletín, sin saber que dentro está Loc-Nar. A llegar a casa y abrirlo, la esfera es liberada y desintegra al hombre. Su hija en ese momento aparece en escena, y la Esfera empieza a explicarle el mal que ha hecho en los lugares que ha visitado a través de diferentes historias. Así que aquí os pongo un pequeño resumen de cada una de ellas y lo que me parecieron.

Harry Canyon: Una de las historias que más me gustaron, con un personaje muy carismático: el taxista Harry Canyon. Una historia digna de novela negra en un ambiente ciberpunk. Harry ayuda a una chica que tiene en su poder la esfera verde y la persiguen una especie de mafiosos,convirtiéndose así en el «héroe por accidente» de la trama. Eso sí, a veces patina algo la animación. El propio Ridley Scott afirmó que este episodio influenció en su manera de ver L.A para su Blade Runner.

Heavy Metal Harry Canyon
Los escenarios donde transcurren las historias, son dignas del propio cómic. Aquí vemos un futuro ciberpunk, usando esta idea más tarde para Blade Runner.


Den: Un adolescente friki encuentra la esfera y es transportado a otro mundo. Con su cuerpo transformado en un fornido guerrero, se enfrentará a dos tribus y salvará a una mujer (con la que se acuesta obvio) de ser sacrificada. Aquí se cruza la fantasía con la ciencia ficción y con algo de los mundos de Lovecraft. Esta historia se basa en el personaje creado por Richard Corben que ya aparecía en Metal Hurlant.


Capitán Sternn: En pleno juicio contra el capitán Sternn, uno de los hombres más corruptos de la galaxia, uno de los testigos se transforma en una criatura gigante llena de rabia, arrasando todo a su paso. Una historia más bien divertida pero algo corta, podría haber dado mucho más. Como apunte extra, el personaje de Sternn fue creado por el gran Berni Wrightson.


B-17: Otra de las historias más interesantes. Durante la 2ª Guerra Mundial la esfera se introduce en un bombardero averiado en pleno vuelo. Los cadáveres vuelven a la vida, y los supervivientes tendrán que luchar contra ellos mientras el avión se precipita. Suspense y terror en una historia guionizada por Dan O’Bannon.

El capítulo de B-17, nos transportará a la segunda guerra mundial, donde nos encontraremos una historia de terror.


Tan hermoso y tan peligroso: Un sin sentido de principio a fin. En una reunión del pentágono aparece una secretaria que lleva a Loc-Nar en un colgante. Entonces un científico al ver el collar quiere violarla, en ese momento aparece una nave espacial y los abduce a ambos. En la nave hay dos aliens y un robot. El robot, sin saber como, seduce a la mujer, se acuesta con ella y deciden casarse… ahí lo lleváis. No hay más.


Taarna: Loc-Nar corrompe a una tribu para acabar con otra. La última superviviente de una raza de guerrera será la encargada vengarles y la única que puede acabar con ellos. Aquí se nota los conceptos y la ilustración del gran Moebius. También se encuentra entre las 3 mejores historias de la película. Y añadiendo un tema Black Sabbath y la música de Elmer Bernstein (Un hombre lobo americano en Londres, Cazafantasmas), la convierte también en las más épica.

Última edición por ramones77 el 12 Nov 2020 12:32, editado 1 vez en total.

#47

Mensaje 23 Oct 2020 13:44

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Por fin es Viernes ✊💙❤️
Delicado Angelito 😳






El Gran Jacques Tati:


















“La mayoría de las personas ni siquiera saben cómo se ve un agujero de bala en un cuerpo humano. Quiero que vean cómo se ve”. Sam Peckinpah trabajó con vehemencia para aniquilar la idea de inocencia con la que el pueblo americano fantaseaba en sus películas. Los jóvenes de EE.UU. morían en Vietnam, la sensación de derrota se extendía por todos los rincones del país y las promesas del Gobierno de Richard Nixon apestaban a patrañas. Y en medio de esa confusión nacional, el cineasta desvelaba la verdad de un país sin héroes, una tierra de perdedores sin causa y de supervivientes al precio que fuera.


“¿Sabes de qué se trata este país? Es publicidad. Es lavado de cerebro. Es una mierda”, le dijo en 1972 al periodista William Murray en una entrevista donde explicó, evidentemente irritado, lo mal que todos habían interpretado su cine hasta el momento y, especialmente, la violencia que en él retrataba. “Hemos sido anestesiados por los medios de comunicación. Lo que hago es mostrar a la gente cómo es realmente la violencia, realzándola, estilizándola. Cuando se quejan de la forma en que manejo la violencia, lo que realmente están diciendo es: Por favor, no me lo muestre, no quiero saber y tráeme otra cerveza de la nevera".














Demarcación.






Taxi Driver.


You talking to me🤔


“¿Me hablas a mí?”
- Travis Bickle

Si unos pocos años antes, el (re)encuentro de Scorsese con Robert De Niro había significado un evento crucial en la vida de ambos artistas, no significó menos que en 1974, y de nuevo gracias a Brian De Palma, el realizador conociera al guionista Paul Schrader. La historia de Schrader, que con el tiempo se convertiría también en un importante director, es de sobra conocida: educado en estricto calvinismo, le fue imposible ver una película hasta los diecisiete años de edad. Pero una vez que se enamoró del medio, recuperó con creces el tiempo perdido, llegando a convertirse en un cinéfilo empedernido y en un escritor de y sobre cine de gran prestigio. Entre él y Scorsese surgió pronto una amistad derivada del respeto mutuo, de ciertos caracteres comunes, de una pasión fervorosa por el cine, que se traduciría en cuatro películas escritas por el primero y dirigidas por el segundo, la última de las cuales ha sido ‘Al límite’ (‘Bringing Out The Dead’, 1999).

Escritor de historias de rendención y violencia extremas, Schrader cuenta a menudo cómo concibió ‘Taxi Driver’. En un estado maníaco depresivo, provocado por sus problemas sentimentales con su ex-mujer y con otra relación reciente, Schrader se había lanzado a un vagabundeo casi suicida por las calles de Los Ángeles. Durante semanas no hizo otra cosa que beber, conducir y caminar, transitando por los barrios más sórdidos de la capital californiana y comiendo nada o casi nada. Finalmente hubo de ser hospitalizado, pues una úlcera le dejó fuera de combate. Fue la abrupta conclusión de una carrera hacia la muerte, que expiaría de su interior escribiendo la historia de Travis Bickle un año después. Según sus propias palabras, quería expresar “el síndrome absoluto de la soledad urbana”. Y escribió el guión con gran rapidez (como, por cierto, es habitual en él) porque sentía la imperiosa necesidad de hacerlo.


Se iniciaba así la creación de uno de los filmes más míticos de los años setenta, que en un principio iba a ser interpretado por Jeff Bridges, pero que una vez cayó en manos de Scorsese parecía inevitable que Robert De Niro, que acababa de alzarse con el Oscar al mejor actor de reparto por ‘El padrino, parte II’ (1974) encarnara al perturbado taxista neoyorquino. El rodaje tuvo lugar durante una brutal ola de calor en Nueva York, rodaje al que llegó De Niro dos semanas después de terminar ‘Novecento’ (Bernardo Bertolucci, 1976). El taxi que tantas secuencias conduce Travis fue casi desguazado para obtener algunas impresionantes tomas desde su interior. Cualquier cosa era posible para lograr hacer un filme que, Scorsese estaba seguro, iba a ser un hito en su carrera, como finalmente fue. Aunque también sabía que no tendría tanto éxito comercial como esperaban sus inversores.





'El cazador' cuenta la historia de tres amigos, Michael, Steven y Nick, que trabajan en una fábrica de fundición de acero en Pennsylvania. Su amistad es incondicional, pero cuando se alistan en el ejército como voluntarios para combatir en la Guerra de Vietnam, todo cambia. Antes de poner rumbo hacia el infierno, los tres amigos deciden pasar juntos los últimos momentos antes de separarse para siempre. Salir de copas, ir a cazar, todo es poco para Michael, Steven y Nick. El conflicto bélico les cambia la vida para siempre y tras ese horrible periodo de tiempo, ninguno de los tres será el mismo.


La cinta escrita y dirigida por el cineasta Michael Cimino ('La puerta del cielo', 'Manhattan Sur') ganó, en el año 1979, cinco Oscar. Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor Secundario, Mejor Sonido y Mejor Montaje. Robert De Niro ('Padrino', 'Los padres de ella'), John Savage ('Hair'), Christopher Walken ('De boda en boda') y Meryl Streep ('Memorias de África', 'El diablo viste de Prada') conforman el reparto principal de este drama bélico de los setenta


Duración del rodaje
Inicialmente estaba previsto quela película se rodará en seis semanas pero finalmente tardaron 16 meses en filmarla.
El peso de Marlon Brando
Cuando Marlon Brando llegó al set de rodaje, Francis Ford Coppola estaba convencido de que el actor había hecho su trabajo y se había leído El corazón de las tinieblas, obra escrita por Joseph Conrad y en la que está basada la película, además de haber estudiado su papel. Sin embargo, el actor desconocia sus frases y, además, apareció con unos cuantos kilos de más. Para arreglar el error de Brando, Coppola tuvo que rodar sus escenas con un ángulo específico para que su Kurtz -que teóricamente era alto y muy delgado- no mostrase la enorme barriga que había cosechado Brando por entonces.
La crudeza del Viet Cong
La escena del bar con el Coronel Kilgore y los heridos del Viet Cong está basada en un suceso real documentado por un reportero gráfico. Los supervivientes tuvieron que luchar con sus tripas sueltas, protegidas por una olla que, a su vez, iba atada alrededor de su cuerpo.

Martin Sheen sufrió un infarto
Martin Sheen sufrió un ataque al corazón durante el rodaje y algunas escenas en las que aparece el capitán Willard de espaldas están rodadas con dobles.
La ayuda de Coppola a Brando
Francis Ford Coppola pasó días leyendo la novela de Joseph Conrad 'Heart of Darkness' en voz alta a Marlon Brando en el camerino.
El papel de Willard
Steve McQueen fue el primero en rechazar el papel del capitán Willard entonces se le ofreció el papel a Harvey Keitel. Tras dos semanas de rodaje, el director Francis Ford Coppola lo reemplazó finalmente por Martin Sheen.








13 cosas que no sabías del actor Steve McQueen.

Fue el “rey de lo cool”, un actor de vida intensa, acelerada y exitosa, pero también un hombre inseguro, emocionalmente inestable y atormentado por su desgraciada infancia.

Steve McQueen fue detenido en varias ocasiones.

Es uno de los iconos de Hollywood más reconocibles y uno de los que más ha perdurado en el tiempo. La imagen de Steve McQueen acompañado de un coche o una motocicleta continúa vigente hoy día como símbolo de lo moderno, de lo cool . Su desgraciada infancia, su pasado como delincuente juvenil y su temprana muerte, a los cincuenta años, no hicieron sino alimentar aún más la leyenda de uno de los actores más carismáticos de la historia del cine. Terence Steven McQueen fue un hombre temerario, amante del riesgo, ávido de adrenalina y tremendamente impaciente.

1. Nació el 24 de marzo de 1930 en Indianápolis (Indiana), hijo de un marino mercante alcoholizado que le abandonó y de una adolescente que se refugió en la bebida.


2. Su escolarización fue muy deficiente. Los múltiples cambios de residencia perjudicaron su aprendizaje, que además se vio agravado por su dislexia y sus problemas auditivos (sufría sordera parcial en un oído por culpa de una infección mal tratada).


Steve McQueen empezó a estudiar interpretación animado por un amigo.

3. McQueen pasaba gran parte del tiempo callejeando con su pandilla y cometiendo pequeños delitos. Fue arrestado varias veces. Con 14 años, ingresó en un reformatorio que le ayudó a madurar, a socializar y a canalizar su rabia hacia algo positivo.

4. Al salir se enroló en la marina mercante y luego pasó una temporada en República Dominicana. De vuelta a Estados Unidos, realizó trabajos de todo tipo: leñador, vendedor de golosinas, aprendiz en una plataforma petrolífera... En 1947, con 17 años, ingresó en el Ejército, donde sirvió tres años.

5. Cuando se licenció, se instaló en Nueva York, donde un amigo le animó a estudiar interpretación. Durante su formación, el actor se habituó a fumar marihuana y a salir todas las noches a beber y ligar con sus amigos. En esos años también conoció a Neile Adams, que se convertiría en su primera esposa.



Steve McQueen y Neile Adams, su primera esposa.

6. El actor tenía dos caras. Criticaba las drogas abiertamente, aunque fumaba marihuana y era consumidor habitual de cocaína. Se presentaba como un hombre fiel, pero en realidad era un mujeriego empedernido que tuvo numerosas amantes y pasaba las noches en el Whisky a Go-Go, el club nocturno más de moda entre las celebridades.

7. McQueen se pasó toda su vida buscando un padre, hombres de los que aprender y en los que poder confiar. Uno de ellos fue su entrenador de artes marciales Pat E. Johnson (discípulo de Chuck Norris y Bruce Lee), el otro, en sus últimos años, su instructor de vuelo.


8. El actor amaba la velocidad y el riesgo. Desde muy joven compaginó sus estudios con la participación en carreras de motos y coches. Gracias al dinero que ganaba en las carreras pudo cumplir uno de sus sueños: comprarse una Harley-Davidson. Fue la primera de las muchas. Al final de su vida había logrado reunir una de las colecciones más completas del mundo. También de automóviles antiguos, la mayoría de lujo: Porsche, Ferrari, Jaguar...

10. Tras divorciarse, McQueen protagonizó un romance escandaloso con Ali MacGraw, que estaba casada con el productor de moda en Hollywood, Robert Evans (responsable de éxitos como Chinatown, El padrino o Love Story).


Con Ali MacGraw mantuvo un romance escandaloso.

11. A pesar de encontrarse en el momento álgido de su carrera y cobrar más que ningún actor en el mundo, inexplicablemente dejó de trabajar. Se refugió en su casa de Malibú y dedicó sus días a beber, fumar y montar en moto (solía unirse a la banda de motoristas Ángeles del Infierno).


12. En sus últimos años abrazó el cristianismo evangélico. McQueen encontró en la religión la paz espiritual. El actor se volvió más amable y menos egoísta, incluso llamó a todos aquellos a los que creía haber hecho daño durante su vida, principalmente a sus exmujeres, para pedirles perdón.

13. En su lucha contra el cáncer, el actor buscó soluciones alternativas en México, en Ciudad Juárez, donde ejercía un médico de dudosa reputación (solo tenía licencia para la ortodoncia). Sus excéntricos métodos se mostraron tan costosos (el actor pagaba unos cuarenta mil dólares al mes) como ineficaces. El rey de lo cool murió de un ataque al corazón el 7 de noviembre de 1980. Tenía 50 años.











El Bertolucci de 'Novecento no tuvo reparos en apelar a sus espectadores de la forma más directa que pudo, rompiendo con el ritmo de una narración fraguada durante más de trescientos minutos desde la observación de un lienzo naturalista que recorría la primera mitad del siglo XX en los campos italianos'.

Un joven Gerard Depardieu, encarnando al emblemático y combativo Olmo Dalcò, miraba a cámara en un primer plano frontal para buscar nuestros ojos y hablarnos directamente sobre el fascismo, la lucha obrera y la opresión histórica al campesinado, volviendo después al convencionalismo formal.

Depardieu.

Este atrevimiento nos explica la tónica de la que sin duda es la obra más ambiciosa del recientemente fallecido Bernardo Bertolucci. Tan solo por su duración titánica, 'Novecento' ya merece el respeto de quienes se acercan a ella. Y hay que reconocerlo: es una película imperfecta. Sin embargo, es su imperfección la que la hace monumental, la que la convierte en una experiencia colosal, en un cuadro en movimiento que nos cuenta la fábula de un país, de una sociedad en constante evolución, de un enfrentamiento donde subyace el desencanto.

Bernardo Bertolucci.

'Novecento' nos habla del fin de la aristocracia-burguesía italiana que ya recogiera 'Gatopardo', y de la que parece heredera espiritual 'Lazzaro feliz' en la salvación del obrero y el abandono en la periferia urbana. Pero también hay en el filme algo de romance prohibido.

Late el mismo sentimiento que en 'Romeo y Julieta': una atracción que puede ser letal para los amantes, descendientes de familias enfrentadas durante toda la historia. La relación shakesperiana de Olmo Dalcó (Gerard Depardieu) y Alfredo Berlinghieri (Robert de Niro), que se extenderá durante todo el metraje, será el hilo conductor del relato.


Traga mierda Fascista 🏴☠️




Amén!!!
✊💙❤️
Clásico A dejarse los EGGS.
Aunque...🤔


#48

Mensaje 30 Oct 2020 11:15

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Orígenes del cine, primera película:



Salida de los obreros de la fábrica:



El jardin de Roundhay. Primera película filmada. 1888.
El jardín de Roundhay fue la primera película grabada en la historia. Cuenta con solo 20 fotogramas. Fue filmado por el inventor francés Louis Le Prince el 14 de octubre de 1888.


Sucedió hace 125 años en un viejo hangar de Lyon, reconvertido hoy en museo y cinemateca. Aconteció tal día como ayer, hacia el final del invierno de 1895, cuando los hermanos Lumière tomaron su nueva invención y rodaron los primeros 46 segundos de la historia del cine: Salida de los obreros de la fábrica Lumière. A estas alturas, la historia es tan conocida que hasta parece innecesario volver a detenerse en ella. ¿Qué se puede añadir todavía sobre la proeza de esos dos hermanos que filmaron a los operarios que salían de la fábrica familiar?


Una visita al hotel eléctrico, inicios del cine con sabor a Teruel.



Segundo de Chomón: pionero y precursor

Segundo de Chomón fue uno de los directores pioneros del cine mudo.

Director, técnico de iluminación y de fotografía, especialista en trucajes y revelado, pionero del cine fantástico y del cine de animación fue una de las personalidades más relevantes –y fascinantes– de los primeros treinta años de existencia del séptimo arte y trabajó al lado de algunos de los directores europeos más importantes del período.

Fue, junto a los hermanos Lumière, George Méliès y Charles Pathé uno de los pioneros de la historia del cine. Impresionado por el descubrimiento del cinematógrafo, viajó a París en 1897 para poder estudiar el magnífico invento de cerca. A su vuelta a Barcelona fundó un estudio para la coloración de películas. En 1906 fue contratado por la empresa francesa Pathé, para la que realizó más de 100 cortometrajes. Chomón trabajó incansablemente en nuevos descubrimientos técnicos y efectos especiales que luego aplicaba a sus películas fantásticas. Sus colaboraciones en mitos del cine mudo como Cabiria de Pastrone o Napoleón de Gance le hicieron ganarse el apodo de «el Mèliés español».


Imaginario viaje a la 🚀🌜🌚🌛este fin de semana en todo su esplendor.
Totalmente llena.



Los hermanos Lumière inventaron el cinematógrafo, pero quien realmente lo dotó de contenido y convirtió el cine en espectáculo fue el también francés Georges Méliès. Solo así se entiende que se le conozca y defina como dibujante, pintor, caricaturista, ilusionista, director de teatro, escenógrafo, humorista, escritor, actor, técnico… Aunque en el fondo, Méliès fue un amante de la fantasía, un visionario que plasmó su genialidad en más de 500 películas y el propietario del primer estudio acristalado diseñado específicamente para el cine.


La primera super producción, amada y odiada a partes iguales 👈👉



Su bisabuelo fue un terrateniente que participó en la guerra de independencia americana. Su abuelo, un explorador del Oeste que luchó contra los indios. Su padre, un oficial del ejército confederado que combatió en la guerra de Secesión. Con estos antepasados, no es de extrañar que David Wark Griffith se convirtiera en lo que fue: un caballero del sur, un hombre marcado por las tradiciones y la forma de vida sureña, con toda la carga de racismo (su familia tuvo esclavos), conservadurismo y resentimiento contra el norte que ello conllevaba.

Griffith nació en Crestwood (Kentucky) el 22 de enero de 1875. Era el sexto de siete hermanos. Antes de la guerra, su padre era un próspero granjero. Pero, tras la derrota, empezó a tener dificultades económicas. Su muerte en 1885 fue traumática para la familia. La madre de Griffith se vio obligada a vender la granja y a emigrar a la ciudad de Louisville. Allí abrió una casa de huéspedes, pero no funcionó.


Griffith tuvo que dejar la escuela para ayudar a mantener a la familia. Tenía catorce años. Fue ascensorista, vendedor de diarios y, gracias a su afición a la lectura, dependiente en una librería. Este último empleo le permitió estrechar vínculos con la vida cultural de la ciudad. Se aficionó al teatro. Redactaba reseñas y hasta intentó escribir, sin mucho éxito, sus propias obras. Decidido a triunfar en ese mundo, probó suerte como actor.

Retrato de D. W. Griffith en 1922.
Retrato de D. W. Griffith en 1922. Dominio público
Empezó en una compañía amateur y, poco a poco, fue haciéndose un hueco como profesional. Para evitar que su madre se sintiera avergonzada, actuaba con seudónimo. Durante esos años conoció a la actriz Linda Arvidson, con quien se casó en 1906. Un año después, acuciado por la falta de trabajo, Griffith entró en contacto con el cinematógrafo, considerado en esos momentos como un simple entretenimiento.

Lo intentó como escritor, pero fue rechazado. A cambio le ofrecieron empleo como actor. Resignado, lo aceptó. Estamos en 1908. Griffith tiene 33 años, es un actor mediocre y un dramaturgo frustrado. Meses después, su suerte cambiaría.


Innovador y clasista

De naturaleza perseverante, Griffith siguió intentando vender sus historias. Por fin, una compañía, la Biograph, apostó por él. A partir de ese momento todo fue sobre ruedas. Trabajó como actor y autor de argumentos hasta que un día le ofrecieron probar como director. Su primera película, Las aventuras de Dollie (1908), fue un éxito. En las siguientes no solo aprendió el oficio, sino que lo perfeccionó.

Fotograma de 'Intolerancia', película de Griffith que resultó un prodigio cinematográfico, pero un fracaso en la taquilla.
Fotograma de 'Intolerancia', película de Griffith que resultó un prodigio cinematográfico, pero un fracaso en la taquilla. Dominio público
Fue descubriendo y utilizando recursos técnicos y narrativos que hoy en día nos parecen normales: el primer plano, el flashback, el montaje alterno, los fundidos... La síntesis de todo ello fue la monumental El nacimiento de una nación (1915), una cinta de duración inusitada para la época (más de tres horas) que batió todos los récords en taquilla y marcó un hito en la historia del cine.

Pero el filme también se hizo célebre por otras razones: su mensaje en contra de la liberación de los esclavos y a favor del Ku Klux Klan. Griffith, como hombre criado en el sur, veía ese racismo como algo natural. Por eso, cuando la película provocó reacciones en contra (incluyendo altercados en cines del norte), se defendió apelando a la libertad de expresión.


Su respuesta fue Intolerancia (1916), un gran logro artístico, pero un enorme fiasco financiero. Sospechoso de megalomanía a ojos de los grandes estudios, en 1919 Griffith se unió a Charles Chaplin, Douglas Fairbanks y Mary Pickford –tres de los artistas más cotizados del momento– para fundar la United Artists. El objetivo era conseguir más independencia creativa y financiera.

Griffith, Pickford, Chaplin, y Fairbanks, fundadores de la United Artists.
En primer plano, Griffith, Pickford, Chaplin y Fairbanks, fundadores de la United Artists. Dominio público
A diferencia de sus socios, la taquilla empezó a darle la espalda, por lo que acabó abandonando la compañía. El considerado como uno de los padres del cine empezaba a hacer películas demasiado anticuadas. Como ocurrió con muchos otros, la llegada del sonido precipitó su caída.

Olvidado por la industria que ayudó a crear, Griffith vivió sus últimos años entre Hollywood y Kentucky acompañado de su nueva mujer, una actriz de 26 años. Tras divorciarse de esta, se refugió en la bebida.

El 23 de julio de 1948 murió de una hemorragia cerebral, tras ser encontrado inconsciente en el vestíbulo de un hotel. A su funeral asistieron pocas personalidades. Entre ellas, su amiga y musa, Lillian Gish, y Chaplin, quien no dudó en calificarle como el “maestro de todos nosotros”.


Cine por la revolución pendiente ✊





El polifacético Sergei Eisenstein ha pasado a la historia por su maestría en las filmaciones y, sobre todo, por su teoría del montaje en un momento en el que el cine apenas contaba con un par de décadas de existencia. Sin embargo, el vanguardista director también destacó por sus amplios conocimientos de arte, estudió ingeniería y hablaba francés, alemán e inglés.


Todo ello contribuyó a que a pesar de su escasa filmografía —que no llega a 20 películas y algunas de ellas inacabadas—, su obra siga vigente y se continúe revisando con asiduidad por sus aportaciones e influencias en el rodaje, la escenografía, y el montaje en el cine europeo y americano.


Sergei Eisenstein, el descubridor del cine como espectáculo de masas
Los dibujos eróticos de Sergei Eisenstein
El Eisenstein más erótico surgió en tierras mexicanas.
Sergei Mijailovich Eisenstein nació en Riga, capital de la actual Letonia y por aquel entonces ciudad del Imperio Ruso, el 22 de enero de 1898. Hijo de padre judío y de madre eslava, desde muy pequeño destacó por su facilidad y precisión por el dibujo, don que lo llevó en 1914 a ingresar en la Escuela de Arquitectura de San Petersburgo. En ella permaneció tres años, ya que en 1917, año de la Revolución de Octubre, el futuro arquitecto dio un giro a su orientado porvenir.


Atraído por la revolución marxista y convencido de sus ideales y de que con el arte podría ser útil a la revolución, Eisenstein se alistó en 1918 en el Ejército Rojo, donde entró en contacto con el teatro al trabajar como responsable de decorados y como director e intérprete de pequeños espectáculos para la tropa. Desmovilizado en 1920, se instaló en Moscú con la idea de aplicar su habilidad pictórica a la escenografía teatral.

Fue sin duda su experiencia como director de escena del Teatro Obrero (1920) lo que lo impulsó a estudiar dirección teatral en la escuela estatal. Sin embargo, cuando tenía 25 años Eisenstein puso fin a su carrera teatral tras un fracaso en el montaje de la obra Máscaras de gas, en el que, según sus palabras, “el carro se rompió en pedazos y el conductor se cayó de cabeza”. Este incidente lo hizo abandonar el teatro y centrarse en el medio que le dio prestigio internacional, el cine, en el que fue un pionero del uso del montaje, ya que para él, la edición no era un simple método utilizado para enlazar escenas, sino un medio capaz de manipular las emociones de su audiencia.


Su primer contacto con el cine fue el rodaje de un pequeño cortometraje incluido en la obra teatral El sabio, que llevaba por título El diario de Glomow. Tal fue su interés por el nuevo medio artístico que, en 1924, rodó el largometraje La huelga, con una famosa secuencia en la que utilizó imágenes de ganado sacrificado en el matadero intercaladas con otras de trabajadores fusilados por soldados zaristas.


La única copia que había de la película la incautó la censura y no se pudo volver a distribuir hasta después de su muerte, aunque llegó a ser exhibida en Europa y obtuvo el premio en la Exposición Internacional de París en 1925.

Desde ese momento el joven Sergei dedicó gran parte de su trabajo a investigar sobre el montaje. Posteriormente desarrolló su propia teoría, algo que tendría una gran influencia en los directores europeos y de Hollywood y que aún continúa vigente.

Sergei Eisenstein no solía utilizar actores profesionales en sus montajes porque el argumento de sus obras iba dirigido a cuestiones más amplias de la sociedad, especialmente a los conflictos de clases. Sus actores, por tanto, eran en la mayoría de los casos personas sin entrenamiento en el campo dramático y provenían de ámbitos sociales adecuados para cada papel.

Con una sola película rodada, el joven director recibió el encargo de rodar la conmemoración de la Revolución de 1905, y la que se convertiría en la obra más célebre de su carrera y una de las mejores de la historia del cine: El acorazado Potemkin (1925). Para entonces la expectación ya era grande porque había dotado de cobertura intelectual al recién nacido espectáculo de masas que era el cine. En la película, la escena del amotinamiento en el barco y la vertiginosa escena de acción de la escalinata constituyen hitos del lenguaje cinematográfico y uno de los mayores logros del cine mudo.



El acorazado Potemkin dio a conocer su nombre en todo el mundo y posiblemente sea la película sobre la que más se ha escrito en toda la historia del cine. El guión fue escrito para una película de ocho episodios, pero al rodar el capítulo dedicado al motín del acorazado Eisenstein decidió centrar la película en ese episodio. Para ello buscó a los supervivientes de la masacre y localizó los dibujos de un francés que había sido testigo de lo ocurrido. Gracias a una serie de experimentos técnicos (pantallas reflectantes, fotografía desenfocada y plataformas móviles entre otros) los resultados fueron asombrosos.

Eisenstein rueda su película en 1.290 planos combinados con genial maestría mediante un montaje rítmico, ya que considera innecesarios los movimientos de cámara, y solo realiza varios travellings. En El acorazado Potemkin destaca la escena de la escalinata, con 170 planos, en la que el pueblo es brutalmente agredido por las fuerzas zaristas y donde crea un ‘tempo’ artificial que hace que la secuencia dure casi seis minutos. La película, con una espléndida fotografía en la que la masa se convierte en la auténtica protagonista de la obra, acabará por ser considerada la primera obra maestra del cine.

Tras esta gran película realizará dos trabajos más, la genial Octubre (1927), en la que narra los sucesos del asalto al Palacio de Invierno durante la Revolución rusa de 1917, y La línea general (también conocida como Lo viejo y lo nuevo), película sobre la reforma agraria, aunque por los cambios en la Unión Soviética tuvo que modificar su guion en varias ocasiones. En estas dos obras Eisenstein volvió a experimentar con un nuevo lenguaje a través de las imágenes, pero por su complejidad no llegaron a ser muy bien comprendidas en su época.

En ese momento, Sergei Eisenstein empezó a tener serios problemas con la censura soviética, que lo llevaron a viajar a Europa en 1930 para investigar sobre el sonido y a firmar después un contrato con la Paramount y trasladarse a Estados Unidos, donde llegaría a cobrar hasta 900 dólares a la semana.

Lo que Eisenstein llevaba de bagaje cuando llegó a Hollywood era tres películas: La huelga, El acorazado Potemkin y Octubre, algo más que suficiente para que el mismo Hitler, tras llegar al poder en Alemania, lo hubiera puesto como ejemplo por su practicidad marxista para copiarlo en el cine nazi de adoctrinamiento.

Sin embargo, el consagrado Eisenstein no consiguió el permiso de residencia en Estados Unidos ni poner en marcha ningún proyecto, por lo que decidió viajar a México. Nada más llegar al país fueron encarcelados tanto él como sus dos ayudantes de dirección, todos rusos, pero gracias a la intervención de un amigo español el panorama cambió hasta el punto de que lo nombraron en huésped de honor. Inició en el país centroamericano la producción ¡Que viva México!, en la que experimentó diferentes montajes, aunque no pudo acabarla al quedarse sin patrocinador.



Tras su mala experiencia como cineasta en el exilio, Sergei regresó a la Unión Soviética, donde continuaron las dificultades para desarrollar su trabajo, así que decidió dedicarse a la redacción de textos teóricos mientras desde el poder se atacaba tanto su obra como su persona. Pese a ello, rodó Alexander Nevski (1938), su primera película sonora y con la que ganó el Premio Stalin.

En 1943 inició, con el rodaje de Iván el Terrible, un ambicioso proyecto biográfico concebido como trilogía sobre a la figura del zar Iván IV de Rusia, pero el régimen soviético interpretó la obra como una denuncia a la personalidad de Stalin y prohibió la segunda parte -después de haber conseguido otro Premio Stalin con la primera- hasta la muerte del dictador en 1953, cinco años después del fallecimiento del propio director cinematográfico. Tras esa decisión Eisenstein no rodó ni la tercera parte ni ninguna película más.

Sergei Eisenstein, que plasmó sus estudios en obras como Teoría y técnica cinematográfica, La forma en el cine, Reflexiones de un cineasta y La realización cinematográfica, entre otras, murió el 11 de febrero de 1948, a los 50 años, tras sufrir una gran hemorragia a raíz de un infarto.

La genialidad artística de Eisenstein, su teoría del montaje y sus enseñanzas en el lenguaje cinematográfico, no solo contribuyeron en su momento a la mayoría de edad del cine, sino que siguen vigentes hoy en día como una referencia e influencia muy clara en los grandes directores.


Berlín: Sinfonía de una gran ciudad.
Obra maestra.
🌆🌃🌆🌃



Durante la segunda década del siglo XX y en lo referido a la libertad artística, Alemania y Francia estaban a la cabeza de Europa. Sin embargo, fueron los cineastas alemanes los que dieron impulso a la animación de forma expresiva. Esta preferencia es, tal vez, una cuestión de orígenes: la vanguardia francesa procedía de los movimientos Dadaista y Surrealista, que trabajaban sobre una materia tomada de la vida real, para darle la vuelta. Los alemanes, por otra parte, atendían ante todo a las lecciones de rigor formal y geométrico del Suprematismo, De Stilj, la Bauhaus y el Expresionismo. No es por azar que el dadaista alemán Hans Richter se orientase hacia un tipo de cine post-Méliès, después de haber intentado seguir las teorías de “pureza” geométrica de Viking Eggeling. Los núcleos pictórico y literario del Expresionismo (representados por Kokoschka, Dix, Toller y Trakl) carecían de seguidores en el campo de la animación, a excepción tal vez de Berthold Bartosch, que realizó su única película artística en París, a comienzos de la década de los 30. Del mismo modo, las experiencias del llamado Cine Expresionista (Lang, Murnau, Dupont, Pabst) tuvieron escasa influencia en los animadores del momento.

Las primeras películas de animación abstractas aparecen en Alemania en 1921. El pintor Walther Ruttmann, a partir de la abstracción, desarrolló una teoría del cine que denominó “Pintar Con El Tiempo”, la cual comenzó a llevar a cabo con Opus I.



Opus I: 1ª Representación pública de una película abstracta
Opus I (Lichtspiel Opus I –Lichtspiel, que puede traducirse como “drama ligero”, significa también “cine”-) se estrena, con una banda sonora original compuesta expresamente por Max Butting, en el Marmorhaus de Berlín. Al ser la primera representación pública de una película abstracta, el acontecimiento tuvo un eco sensacional entre el público y la prensa. Con un despliegue dinámico de manchas que evocaban vagamente las placas de rayos X, opus I resulta sorprendente, no sólo por su sensibilidad lírica y su fuerza imaginativa, sino también por su madurez estilística en los planos técnico y formal. Las formas ameboides contrastan con los objetos afilados; las figuras curvilíneas, que anticipan las de Oskar Fischinger, cruzan diagonalmente la pantalla, mientras que unas franjas con movimiento pendular parecen seguir el ritmo del tiempo. En los años siguientes, Ruttmann produjo otros tres cortometrajes, denominados Opus y numerados consecutivamente (II-III-IV), que se estrenaron con éxito en su país y en el extranjero.



Ruttmann destacó como artista de talento e intelectual contradictorio (partidario de la izquierda, acabó apoyando incondicionalmente a Hitler). Sus aportaciones a la animación fueron reducidas en número, pero importantes por su calidad, así como por la influencia que ejercieron sobre otro artistas. Algunos elementos estilísticos de Eggeling, Richter, Fischinger y hasta el principio Norman McLaren, tienen su origen en las obras pioneras de Ruttmann.

El Campeón (1922): Animación en mensajes comerciales
En Alemania, los films publicitarios, científicos y técnicos se producían en paralelo con el cine de vanguardia más audaz y las películas satíricas atraían a un público de masas. Los principales centros de producción eran Berlín y Munich. Desde 1911, el productor/realizador germano, de origen judío, Julius Pinschewer (Hohensalza, 1883 – Berna, 1961) había realizado en su Alemania natal multitud de anuncios, no solo de productos comerciales (Maggi, AEG…) sino también sobre temas más generales: exposiciones, ferias, ciudades, etc, alcanzando una posición casi de monopolio, al ser muy demandados sus servicios por la calidad e innovación de sus trabajos, ya que fue pionero, por ejemplo, en introducir la animación en mensajes comerciales. Tras el final de la Gran Guerra, Pinschewer requirió los servicios de Ruttmann para la realización de unos cuantos de estos cortos publicitarios. Para EL CAMPEÓN, creado para una fábrica de caucho de Hannover y destinado a la presentación de su nuevo neumático “Excelsior” -que se caracterizaba por su especial resistencia a los pinchazos-, Walther Ruttmann, apremiado por Julius, tuvo que tomar, directamente, trozos de un positivo de Opus I (de una copia para la URSS), y ponerlos en el cortometraje.

El milagro (1922)
Anuncio realizado para la fábrica de licores “Kantorowicz Liköre”, cuyos destilados eran capaces de, sin efectos secundarios, convencer a los paladares más exigentes.





El Paraíso recuperado (1925): El lenguaje de las flores
como medio de entendimiento
Ruttmann nos invita a conocer el lenguaje de las flores, ofreciéndolas como medio de entendimiento entre los seres humanos. Esta es la moraleja de un film en el que Ruttmann usa, como telón de fondo, el mito del pecado original.

El Ascenso (1926)
En 1926 corrían buenos tiempos para la próspera República de Weimar. Existía un esperanzador optimismo en la sociedad alemana, que veía con satisfacción el proceso de pronta recuperación de la grandeza del pueblo germano tras la I Guerra Mundial, entre otras cosas, gracias a las frecuentes iniciativas gubernamentales en el terreno de lo social.

Como culmen de toda esta recuperación nacional, se organizó en Düsseldorf, del 8 de mayo al 15 de octubre de 1926, la mayor exposición hasta la fecha conocida en la República, con 7,5 millones de visitantes y sobre una superficie de 400.000 m², bajo el lema “Gran Exhibición de Sanidad, Bienestar Social y Ejercicio Físico”. Con el innovador, y por lo tanto fuertemente criticado, título de “GeSoLei” -una abreviatura, algo poco formal para un evento tan solemne-, la convocatoria quería desde el principio hacer gala de su modernidad. Centrada en temas como la salud, higiene diaria, deportes, condiciones laborales y genética, se celebró en el actual “Tonhalle” de Düsseldorf. Su propósito más político fue el de la educación de los nuevos poderosos, en una sociedad abocada al capitalismo. Para contribuir a ello, participaron altos representantes del mundo deportivo, artístico, médico, industrial, social y político. Y entre ellos estaba Ruttmann, que no quiso quedarse al margen de tal acontecimiento, contribuyendo con EL ASCENSO, un anuncio promocional de la Exposición, desde su vanguardista punto de vista cinematográfico, ligado al concepto de “cine absoluto”.



El juego de las ondas (1926)
Basado en el argumento de que las ondas no conocen fronteras ni pueden ser detenidas, Ruttmann realizó este anuncio para la compañía eléctrica AEG, siendo una de sus últimas experiencias cinematográficas cercanas al concepto del “cine absoluto”. El cineasta abrazó aquí los presupuestos estéticos de la Bauhaus, corriente artística, básicamente ligada a lo arquitectónico, surgida durante la República de Weimar.

Ahí, donde El Rhin (1927)
Anuncio realizado para el diario de Colonia, “Kölnische Zeitung”.

Berlín, sinfonía de una gran ciudad (1927): Un día de trabajo en Berlín
BERLÍN, SINFONÍA DE UNA GRAN CIUDAD es un documental de montaje de un día de trabajo en Berlín al final de la primavera. El film comienza con 30 segundos de animación abstracta: una despedida del cineasta de su periodo artístico anterior. La secuencia inicial registra la ciudad al amanecer: un tren nocturno llega, y las calles aún vacías de vida humana parecen la réplica de ese limbo que atraviesa la mente entre el sueño y el estado consciente. Luego, la ciudad despierta, se mueve. Masas de trabajadores salen para sus fábricas; las ruedas comienzan a girar; los auriculares telefónicos se levantan. El pasaje dedicado a las horas de la mañana está lleno de enfoques de escaparates y típicos incidentes callejeros. Mediodía: se ve a los pobres, los ricos y los animales del zoológico almorzando y gozando de un corto respiro. Se retoma el trabajo, y el sol de la tarde brilla sobre las abarrotadas terrazas de los cafés, vendedores de diarios; una mujer ahogándose. La vida parece un barco que se desliza. Mientras tanto el día se desvanece, se detienen las ruedas de una máquina, y comienzan las diversiones. Un caleidoscópico arreglo de planos registra sucesivamente toda clase de deportes, un desfile de modas y algunos ejemplos de muchachos que se encuentran con chicas o tratan de encontrarlas. La última secuencia es como una gira de placer a través del Berlín nocturno, iluminado con crueles luces de neón. Una orquesta ejecuta Beethoven; se ven piernas de muchachas bailando, piernas de Chaplin tropiezan en una pantalla; dos amantes, o más bien dos pares de piernas que los simbolizan, camino del hotel más cercano, y, finalmente, se desata un verdadero pandemonio de piernas: “la Carrera de los Seis Días” continúa y continúa sin interrupción.



El montaje rítmico de Ruttmann es sintomático de un alejamiento de las decisiones básicas en búsqueda del refugio de una ambigua neutralidad. Esto explica la diferencia entre BERLÍN… y los films de la calle. Mientras BERLÍN… se abstiene de idealizar la calle, películas como Asfalto (Asphalt) la presentan como el refugio del amor verdadero y de la justificada rebelión. Estas películas son como sueños suscitados por las predisposiciones autoritarias paralizadas, para las cuales no queda otra salida directa.



Ruttmann prescinde casi por completo del “factor humano”; las personas son piezas del engranaje, teselas del tapiz urbano cuyo ritmo unánime nos presenta sinfónicamente a partir de tomas documentales, casi todas hechas a lo largo de un año de rodaje desde perspectivas imperceptibles para los figurantes, o con cámaras ocultas.

Su visión de la urbe era señaladamente estructural: rechazó la posibilidad preciosista de enhebrar simplemente estampas hermosas y espectaculares, pero no para contar la historia de algunos individuos o la contraposición dialéctica de la vida de las diferentes clases sociales sino para reproducir el funcionamiento de una máquina compleja en la que cada uno de sus elementos debía encajar a la perfección al servicio de todo el conjunto.


Orígenes del cine de terror...
Se acerca la importada Halloween🌚





Fritz Lang
(Viena, 1890 - Hollywood, 1976) Director de cine alemán. Durante su juventud realizó estudios de arquitectura, complaciendo así la voluntad paterna; pero más tarde se inclinó hacia la pintura, vocación que lo llevó a abandonar el hogar familiar y a emprender una serie de largos viajes. En 1914, con motivo del estallido de la Primera Guerra Mundial, regresó a Austria, se enroló en el ejército y cayó herido; fue en el hospital militar donde conoció al director de cine Joe May, al que mostró sus dibujos y algunos de sus relatos; éste no dudó en contratarle como guionista.


Fritz Lang

El primer título de Lang que se llevó a la pantalla fue Die Hochzelt im Exzentrik Klub, obra dirigida por May en 1917 y actualmente desaparecida; el resultado desilusionó notablemente al joven guionista y decidió dirigir él mismo sus propias películas. La primera de ellas que se conserva es Die Spinnen (1919), en la que se percibe ya su desarrollado sentido volumétrico para la composición de imágenes y su sensible talento dramático para el relato. Desde este momento Lang pasó a engrosar y enriquecer las filas del expresionismo alemán, tendencia de la que también formaron parte cineastas de la talla de Robert Wiene, F. W. Murnau o Georg Wilhelm Pabst.

Durante su etapa en Alemania rodó obras maestras como las dos partes de El doctor Mabuse (Dr. Mabuse der Spieler, 1922; Spione, 1928), las dos partes de Los Nibelungos (Sigfrido y La venganza de Crimilda, 1924), Metrópolis (1927), La mujer en la luna (1931), M, el vampiro de Düsseldorf (1931) y El testamento del doctor Mabuse (1932), películas en las que se repiten los motivos referentes al mundo subterráneo (cuevas, sótanos, galerías), las imágenes desdobladas en espejos y otras visiones ilusorias.


Fotogramas de Metrópolis (1927)
y La mujer del cuadro (1944)


En 1933 huyó de la Alemania de Hitler y buscó refugio en París. Atrás dejó a su esposa, Thea von Harbou, guionista de cine que le había ayudado en la confección de algunas películas y que se había adscrito activamente al nazismo. Una vez en la capital francesa, Lang rodó una adaptación de la obra teatral de Ferenc Molnar Lillom (1934), sin cosechar demasiado éxito. Pasados dos años consiguió trasladarse a Estados Unidos, donde firmó una serie de contratos con la Metro Goldwyn Mayer.

Su etapa americana también dio grandes obras a la cinematografía, en esta ocasión cargadas de crítica social y de reflexiones sobre el individuo y la justicia. De entre ellas cabe destacar Furia (1936), Sólo se vive una vez (1937), La venganza de Frank James (1940), La mujer del cuadro (1944), Los sobornados (1953), Mientras Nueva York duerme (1956) y Más allá de la duda (1957).

Los criterios comerciales impuestos a Lang durante el rodaje de estas dos últimas películas incitaron al artista a abandonar los Estados Unidos en busca de mayor libertad creativa. Una compañía alemana le produjo dos filmes en la India: El tigre de Esnapur y La tumba india (1959). En 1961 dirigió su última película, Los crímenes del doctor Mabuse. La pérdida de la vista le impidió seguir trabajando. Su ingente obra abarcó todos los géneros, excepto la comedia.





Clásico del cine mudo alemán que cuenta la leyenda de una estatua: el Golem. En el siglo XVI, en el gueto de Praga, vivía el Rabino Löw, mago y maestro en el arte de la nigromancia. Para evitar la expulsión de los judíos, ordenada por el emperador Rodolfo II, modeló la figura de arcilla del Golem e invocó al espíritu de Astaharot para que le otorgará la vida. Sin embargo, cuando los judíos consiguen quedarse en la ciudad, y el Golem salva la vida del emperador, el rabino trata de invalidar su conjuro y quitarle la vida porque ya ha realizado su cometido. Pero cuando un sirviente, cegado de amor, se la devuelve, la figura de arcilla escapa de la influencia humana y se convierte en una amenaza. Esta obra maestra del expresionismo, claro precedente del mito de Frankenstein es, seguramente, la primera gran película sobre monstruos de la historia del cine, porque otras dos versiones, también de Paul Wegener con el Golem como protagonista, desgraciadamente se han perdido para siempre.
Otro día más ORÍGENES 🎬🎞️🎥📽️🎟️


Homenaje a el director, guionista y productor Stanley Kubrick.
Nació el 26 de julio del año 1928 en Nueva York (Estados Unidos), hijo de Gertrude Perveler y del médico Jacques L. Kubrick.
Mal estudiante en su niñez, sus padres intentaron incentivarlo mandándolo a California para residir en Pasadena junto a su tío materno, Martin Perverler, personaje importante en su posterior carrera cinematográfica ya que le ayudó a financiar sus primeros proyectos fílmicos.
Los intereses principales de Stanley eran el cine, la lectura, el ajedrez (deporte del que era un experto jugador) y la fotografía, afición que le valíó para conseguir su primer contrato profesional al trabajar para la revista Look.



Kubrick debutó como director cinematográfico con una serie de documentales rodados a comienzos de los años 50, los cortos “Day Of The Fight” (1951), “Flying Padre” (1951) y “The Seafarers” (1953).
Unos años antes, en 1947, se había casado con Toba Metz, dialoguista de la que se divorció en 1952.
Su primer trabajo de ficción fue “Fear And Desire (Miedo y Deseo)” (1953), drama bélico de bajo presupuesto en el que apareció como actor el posterior director Paul Mazursky.
Más tarde rodó otro título interesante pero menor en su brillante filmografía, “El Beso Del Asesino” (1955), relato pulp de poco más de una hora interpretado por Frank Silvera, quien también había sido el protagonista de “Fear And Desire”.

En el año 1954, Kubrick se casó con la directora artística y bailarina austríaca Ruth Sobotka (nacida en 1925), quien aparece en “El Beso Del Asesino” y se ocupó de la dirección artística de “Atraco Perfecto” (1956), la primera gran obra de su esposo producida de manera independiente junto a James B. Harris.
Protagonizada por Sterling Hayden y Coleen Gray, recrea de manera magistral un robo a un hipódromo.






En este film, influenciado tanto por Fritz Lang como por John Huston o Samuel Fuller, se aprecian algunas de las virtudes como autor del director neoyorquino: su meticulosidad y perfeccionismo enfermizo con los detalles, el realce visual en un intrincado proceder narrativo, y un control total de todo el proceso artístico.
Al margen de ello, y con pronunciación principal en títulos posteriores, se distinguió notablemente su carácter inconformista y esquivo, configurando películas polémicas y controvertidas.

“Senderos De Goria” (1957), película que adaptó una novela de Humphrey Cobb, se convirtió en una de las cumbres del autor.
Film antibélico que puso en contacto por primera vez al joven director con Kirk Douglas, quien demandó la presencia de Kubrick para sustituir a Anthony Mann en “Espartaco” (1960), fenomenal peplum basado en una novela de Howard Fast.
Por esta última película, Stanley Kubrick recibió una nominación a los Globos de Oro como mejor director, candidatura que volvió a lograr por “Lolita” (1962), adaptación de la obra homónima del ruso Vladimir Nobokov, quien también asumió facetas de guionista, siendo nominado al Oscar por su trabajo.
El film ofrece una estupenda interpretación de James Mason como el profesor Humbert Humbert y la revelación internacional de Sue Lyon en el papel de Lolita.


Tras divorciarse de Sobotka en el año 1957, Kubrick contrajo matrimonio en 1958 con Susanne Christian (nacida en 1932), la cantante alemana que aparece en la inolvidable última escena de “Senderos De Gloria”.
Con esta actriz germana, llamada tras su matrimonio Christianne Kubrick, el autor estadounidense permaneció hasta su muerte.
Tuvieron dos hijas a las que llamaron Anya (nacida en 1959) y Vivian (1960).
Christianne ya tenía otra hija de una relación anterior.

En “Lolita” intervino en un secundario pero decisivo papel el actor británico Peter Sellers, quien, junto a George C. Scott y Sterling Hayden, el protagonista de “Atraco Perfecto”, protagonizó otro memorable trabajo, “¿Teléfono Rojo? Volamos Hacia Moscú” (1964), una sátira sobre la Guerra Fría basada en la novela de Peter George.
Kubrick fue nominado al Oscar como mejor director, ganando la estatuilla George Cukor por el musical “My Fair Lady”, y como mejor guionista, consiguiendo el premio Edward Anhalt por “Becket”.
La película también consiguió ser nominada al Oscar, pero el galardón fue para “My Fair Lady”.
Cuatro años después, Stanley Kubrick retornó a la pantalla con uno de sus proyectos más ambiciosos, “2001: Una Odisea Del Espacio” (1968), una película co-escrita por el director y el escritor Arthur C. Clarke que pivotó en un relato de este último llamado “El Centinela”. El film maduraba las convenciones de la ciencia-ficción previa, ofertaba múltiples perspectivas en base a su cripticismo y establecía las bases estéticas de futuras producciones del género.
“2001” fue premiada con varias nominaciones a los Oscar.
Kubrick ganó el premio a los mejores efectos especiales y fue nominado como mejor director, logrando Carol Reed el galardón por “Oliver”, y mejor guión original junto a Clarke, consiguiendo la estatuilla Mel Brooks por “Los Productores”.






A partir de los años 70 la prolijidad de Stanley Kubrick en cada proyecto provocó que los estrenos de sus películas se convirtiesen en todo un acontecimiento cultural.
En “La Naranja Mecánica” (1971) adaptó una novela de Anthony Burgess y estableció una perspectiva sobre la violencia social con ramalazos de comedia negra y sátira.
El film fue nominado al Oscar como mejor película, al igual que mejor dirección, guión y montaje. Los premios a los que optaba Kubrick fueron para “French Connection”, William Friedkin por “French Connection” y Ernest Tidyman por la misma película.
También recibió una nominación como mejor director a los Globos de Oro.

Su siguiente trabajo le retrotrayó a la Inglaterra del siglo XVIII al llevar a la pantalla una novela de William Makepeace Thackeray, “Barry Lyndon” (1975).
Con el protagonismo de Ryan O’Neal, Kubrick recreó de manera espléndida el ambiente de la época, hecho que volvió a ser recompensado con varias candidaturas a los Oscar.
Ni el galardón a la mejor película, que fue para “Alguien Voló Sobre El Nido Del Cuco”, ni el de mejor director, para Milos Forman, ni el del mejor guión adaptado, premio que fue para Lawrence Hauben y Bo Goldman por “Alguien Voló Sobre El Nido Del Cuco”, pudieron acrecentar el exiguo bagaje de estatuillas de Kubrick.
Por el contrario, aspectos técnicos de la película, que supuso un gran revés económico para su autor, como la dirección artística, vestuario, música o fotografía, sí fueron recompensados por la Academia de Hollywood.






En los años 80 Kubrick estrenó dos películas, “El Resplandor” (1980), título de terror protagonizado por Jack Nicholson que trasladaba al cine la novela homónima de Stephen King; y “La Chaqueta Metálica” (1987), un film que volvió a recalcar sus postulados antibélicos, ahora desarrollando su acción en la Guerra del Vietnam en base a una novela de Gustav Hasford.
Kubrick fue nominado al mejor guión, un premio que recayó en Bernardo Bertolucci y Mark Peploe por “El Último Emperador”.

Después de muchos años de reclusión, Kubrick, quien barajaba varios proyectos, entre ellos “A. I. Inteligencia Artificial”, un film que después rodó su admirador Steven Spielberg, terminó realizando “Eyes Wide Shut” (1999), un drama psicológico protagonizado por la pareja Tom Cruise–Nicole Kidman.






Este último film se estrenó póstumamente, ya que Stanley Kubrick falleció a causa de un ataque al corazón el 7 de marzo de 1999 en Harpenden, Hertfordshire (Inglaterra). Tenía 70 años.
Está enterrado en su casa Chidwick Manor, en Hertfordshire.

Atraco Perfecto (1956)
Senderos De Gloria (1957)
Espartaco (1960)
Lolita (1962)
2001: Una Odisea Del Espacio (1968)
La Naranja Mecánica (1971)
Barry Lyndon (1975)
El Resplandor (1980)
La Chaqueta Metálica (1987)
Eyes Wide Shut (1999)


Rebelión 👊



Eterno Kirk Douglas:



El último viaje de Bartomeu.

Agur🤔


Con amor del bueno y CAPITÁN CONAN (Maravilloso homenaje histórico a la realidad de la primera guerra mundial y de lo que aconteció después) más otro día, que sea con triunfo en Liga 💙❤️
Cuidado con la luna LLENA 🚀🌚






#49

Mensaje 31 Oct 2020 14:02

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Descanse en PAZ.
Sean Connery.



SEAN CONNERY
(1930- 2020)
1’88.
Actor escocés nacido el 25 de agosto del año 1930 en Edimburgo, Escocia (Gran Bretaña).
De tan fornida como distinguida presencia, Thomas Sean Connery alcanzó la fama a comienzos de los años 60 gracias a su caracterización de James Bond, el espía británico creado por el escritor Ian Fleming.
Su talento interpretativo logró que no se le encasillara en el citado personaje, desarrollando en su larga trayectoria profesional una digna carrera cinematográfica al margen de su importante contribución al éxito de la serie dedicada al agente 007.

Sean Connery se crió en una familia de clase media baja (su madre Euphemia era ama de casa y su padre Joseph era camionero).
No demasiado amante del academicismo y los libros escolares, abandonó el colegio a los 13 años para ayudar a la economía familiar trabajando como repartidor de leche.
Posteriormente se enroló en la marina británica, etapa militar que tuvo que abandonar debido a problemas de salud derivados de una úlcera de estómago.

En su juventud dedicó mucho tiempo al ejercicio físico, en especial a la práctica del body building, que le llevó a labrar un atlético cuerpo, a participar en el concurso de “Mister Universo” (quedando en tercera posición en la categoría de más de 1’80), y a proporcionarle empleos como modelo para escuelas de arte o socorrista.

Después de trabajar en diferentes oficios, Connery descubrió su verdadera vocación cuando a los 20 años participó como chico de coro en la producción musical “South Pacific”, inicio de diversas apariciones de Sean tanto en el teatro londidense como en el panorama televisivo británico.
En ese momento, y estimulado por su amigo el actor Robert Henderson, se convirtió en un gran amante de la lectura, devorando todo tipo de estilos literarios, especialmente obras teatrales.

En la segunda mitad de la década de los 50, Sean debutó en el cine con películas como “Ruta Infernal” (1957) de Cy Endfield, “La Frontera Del Terror” (1957) de Terence Young, “Brumas De Inquietud” (1958) de Lewis Allen o “La Gran Aventura De Tarzán” (1958) con Gordon Scott en el papel de hombre mono bajo dirección de John Guillermin.

En el año 1962 se convirtió en estrella al ser elegido para encarnar a James Bond en la película “007 Contra El Doctor No” (1962), primer título dedicado a la serie del agente británico que fue dirigido por Terence Young y co-protagonizado por Ursula Andress.

Los otros títulos de Bond con Sean Connery como protagonista son “Desde Rusia Con Amor” (1963) de Young, “James Bond Contra Goldfinger” (1964) de Guy Hamilton, “Operación Trueno” (1965) de Young, “Sólo Se Vive Dos Veces” (1967) de Lewis Gilbert, “Diamantes Para La Eternidad” (1971) de Guy Hamilton y “Nunca Digas Nunca Jamás” (1983) de Irvin Kershner.

Además de sus películas como 007, Sean Connery en los años 60 apareció en títulos estimables como la superproducción bélica “El Día Más Largo” (1962), “Marnie, La Ladrona” (1964), thriller psicológico de Alfred Hitchcock, basado en una novela de Winston Graham, en el que compartió protagonismo con Tippi Hedren interpretando el personaje de Mark Rutland, “The Hill” (1965) de Sidney Lumet o “Un Loco Maravilloso” (1966) de Irvin Kershner.
Otro título de Connery en los años 60 fue su único western, “Shalako” (1968), con la francesa Brigitte Bardot como co-protagonista.

También en esa década contrajo su primer matrimonio, ya que en el año 1962 se casó con la actriz australiana Diane Cilento, vista en títulos como “Tom Jones” o “El Tormento y El Éxtasis”.
Se divorciaron en 1974 teniendo en común a un hijo llamado Jason (nacido en 1963), quien con el paso de los años continuó la senda interpretativa de sus progenitores.


Los años 70 sirvieron para que Connery se alejara de James Bond y demostrara que su capacidad de actuación sobrepasaba el estancamiento en un personaje consiguiendo espléndidas interpretaciones en films como “La Ofensa” (1973) de Lumet, “Zardoz” (1974) de John Boorman, “Asesinato En El Oriente Express” (1974), adaptación de una novela de Agatha Christie de nuevo con dirección de Lumet, “El Hombre Que Pudo Reinar” (1975), película de John Huston basada en un texto de Rudyard Kipling con Connery junto a Michael Caine, “El Viento y El León” (1975) de John Millius, “Robin y Marian” (1976), con Sean al lado de Audrey Hepburn dirigidos por Richard Lester, “El Primer Gran Asalto Al Tren” (1979) de Michael Crichton o “Cuba” (1979), film dirigido por Richard Lester.

En 1975 se casó en Gibraltar con la pintora Micheline Roquebrune tras conocerla en un torneo de golf organizado en la ciudad marroquí de Casablanca.

Su madurez como persona y actor prosiguió en las siguientes décadas, aumentando aún más si cabe su prestigio como actor y su sex appeal entre la audiencia femenina.

Las películas más populares de su última etapa son “El Nombre De La Rosa” (1986), film de Jean-Jacques Annaud que adaptó una novela de Umberto Eco con el escocés como William von Baskerville, “Los Inmortales” (1986) de Russell Mulcahy, “Los Intocables De Eliot Ness” (1987) de Brian de Palma, “Indiana Jones y La Última Cruzada” (1989), película de Steven Spielberg en la que interpretó al padre de Harrison Ford, “La Caza Del Octubre Rojo” (1990) de John McTiernan, “La Casa Rusia” (1990) de Fred Schepisi, “Los Últimos Días Del Edén” (1992) de McTiernan, “La Roca” (1996), thriller de acción de Michael Bay con el co-protagonismo de Nicolas Cage y Ed Harris, o “La Trampa” (1999), película de Jon Amiel con Catherine Zeta-Jones en el reparto.

Por su interpretación en “Los Intocables De Eliot Ness”, Sean logró el Oscar al mejor actor secundario. Los otros candidatos eran Denzel Washington por “Grita Libertad”, Vincent Gardenia por “Hechizo De Luna”, Albert Brooks por “Al Filo De La Noticia” y Morgan Freeman por “El Reportero De La Calle 42”.

Su última película fue “La Liga De Los Hombres Extraordinarios” (2003), adaptación de un cómic de Alan Moore en la que interpretó a Allan Quatermain.

Fuera de la vorágine fílmica, a Sean Connery le gusta disfrutar de su familia y del golf.

En el año 2000 Sean, que es simpatizante del Partido Nacional Escocés, fue nombrado caballero del Imperio Británico.
En el 2008 publicó el libro “Being a Scot”, co-escrito junto a Murray Grigor, en el que mezcló experiencias biográficos y apuntes sociales y históricos sobre Escocia.



Agente 007 Contra El Dr. No (1962)
Desde Rusia Con Amor (1963)
James Bond Contra Goldfinger (1964)
Marnie, La Ladrona (1964)
Operación Trueno (1965)
Solo Se Vive Dos Veces (1967)
Shalako (1968)
Diamantes Para La Eternidad (1971)
Zardoz (1974)
El Hombre Que Pudo Reinar (1975)
Robin y Marian (1976)
La Roca (1996)
La Trampa (1999)
La Liga De Los Hombres Extraordinarios (2003)






#50

Mensaje 31 Oct 2020 18:10

offlineSlocum
Slocum
Nivel 16
Mensajes: 239
Registrado: 13 Jul 2019 00:07
  • Citar
editado

Última edición por Slocum el 09 Nov 2020 22:10, editado 3 veces en total.

#51

Mensaje 31 Oct 2020 21:19

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
No nos podemos olvidar de un puente lejano (no sé si Koeman lo pensará en más de una ocasión) operación Market Garden, Holanda septiembre de 1944.



Tercera luna de Júpiter, colonia minera con lo peor de cada casa, un agente de seguridad solo ante el peligro con una droga muy peligrosa de fondo.



Atmósfera cero.


Para finalizar otro de sus grandes papeles como Fray Guillermo de Baskerville, en el nombre de la rosa basado en el libro de Umberto Eco.


Libros malditos, biblioteca prohibida, asesinatos en serie"7".
Dulcinistas y herejías.



La risa mata el miedo.🌚


#52

Mensaje 06 Nov 2020 10:26

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar



Herbert George Wells, ​ más conocido como H. G. Wells, profético.


Distopía o cacotopía son términos antónimos de eutopía, significando una «utopía negativa», donde la realidad transcurre en términos antitéticos a los de una sociedad ideal, representando una sociedad hipotética indeseable.


Ucronía
Reconstrucción histórica construida lógicamente que se basa en hechos posibles pero que no ha sucedido realmente.


'La Vida Futura' (Things to Come, 1936) es uno de los clásicos del cine de ciencia ficción, una película con una importancia vital en la historia del cine, pero más allá de sus valores técnicos o artísticos, la película es importante por lo que cuenta, algo que sigue vigente después de 70 años de su realización, y que seguirá vigente cuando todos nosotros seamos pasto de los gusanos: el afán de superación del hombre, mezclado con todos los avances tecnológicos, y la decisión de seguir avanzando o arreglar nuestra sociedad envuelta en guerras y desastres, como el utilizar todos esos avances para el progreso de la sociedad o para terminar diezmando a la población.

Resulta curioso ver cómo se atrevió esta película a hablar de ciertas cosas en pleno 1936, cuando había una guerra inminente, y como se aventuró su guionista, el gran H. G. Wells, que adaptó su propia novela, a intentar ver el futuro en el próximo siglo desde la realización del film. Un film que se divide en tres actos muy bien diferenciados: el estallido de una gran guerra que dura más de 30 años, la sociedad postapocalíptica después de esa guerra, y por último, el futuro, en el que ya se piensa en conquistar planetas.

Las tres partes están bastante diferenciadas entre sí, y prácticamente merece la pena estudiarlas por separado, ya que en conjunto el film no ha resistido demasiado bien el paso del tiempo. Ciertos problemas de ritmo y un exceso de teatralidad en las interpretaciones acentúan más aún sus defectos bien visibles hoy día. Digamos que la película empieza de una forma atrevida e interesante, continúa de forma más interesante todavía, pero termina siendo bastante aburrida y repetitiva en algunas cosas.

La primera parte destaca por su crudeza en las escenas de guerra, cuando cierta ciudad (a la que muy inteligentemente se le llama Everytown) es bombardeada sin piedad por el enemigo (el cual no tiene ninguna nacionalidad en concreto, simplemente "el enemigo"). Hay que destacar ahí el excelente trabajo de dirección artística, algo que el director del film, Willliam Cameron Menzies, tendría muy en cuenta, pues Menzies fue uno de los mejores directores artísticos de toda la historia del cine. Esa ciudad hecha añicos por las bombas es un prodigio de puesta en escena, con secuencias tan terribles como ese niño muerto entre los escombros, algo inaudito para la época. La segunda parte es sin duda la más interesante de las tres, incluso vista ahora, con toda la información que tenemos sobre nuestra propia historia. Es una visión deprimente de lo que sería el planeta después de una descomunal guerra, tras la cual vendría una plaga que casi acaba con la vida humana, la gente volviendo casi a la prehistoria, viviendo entre las ruinas de la ciudad, sin ningún tipo de tecnología a su alcance. Tiene lugar en la década de los 70, y sabiendo que eso no ocurrió, la visión resulta de lo más desesperanzadora y no ha perdido ni un ápice de su fuerza. Y la tercera parte se desarrolla en un futuro marcado por la búsqueda de la perfección, pero que a pesar de todos los avances científicos y tecnológicos que existen, los altos mandatarios aplican su tiranía sobre el pueblo, un pueblo que se rebela ante las grandes naves espaciales que nos llevarán a otros planetas.

El gran Raymond Massey es el que lleva todo el peso de la función en 'La Vida Futura', haciendo dos personajes a lo largo de la acción del film, exactamente 100 años. Interpreta al mismo personaje en las dos primeras partes de la película, y luego al hijo de éste. Lo curioso del asunto es que tanto uno como el otro son casi el mismo, y de hecho no parece evolucionar durante toda la película, tal vez como metáfora de ciertos ideales. Massey consigue momentos muy buenos y otros que no lo son tanto, por esa teatralidad antes comentada, muy típica de aquellos años, pero que chirría en ciertos instantes. A su lado, podemos disfrutar, dependiendo de como se mire, de Ralph Richardson, haciendo de "jefe" en la segunda parte del film, una especie de líder de la población, y que por supuesto es quien manda. Tal vez este personaje esté un poco caricaturizado, al recordar un poco a los viejos emperadores romanos, y burlarse en cierta medida de la tiranía, al demostrar que cualquier idiota puede ser un tirano.





Cuando solo queda Australia para el adiós final.
Un holocausto nuclear ha aniquilado casi por completo a los seres humanos, excepto a un grupo de personas que viven en Australia. Gregory Peck es el comandante de un submarino cuya misión consiste en buscar a los supervivientes. Mientras tanto, la nube radioactiva que ya ha destruido el hemisferio norte, se va acercando al último enclave humano.





Soylent Green is people.





En el año 2022 la población de Nueva York, con unos 40 millones de habitantes, vive en condiciones miserables. Para combatir el hambre se crea un alimento sintético, el soylent green, pero el policía Thorn (Charlton Heston) y el viejo Roth, un superviviente de otra época, sospechan que detrás del nuevo alimento hay algo inquietante.


Homenaje final a Edward G. Robinson.


Otro manipulado mundo feliz:


La fuga de logan.



La vida transcurre plácidamente en una megalópolis del siglo XXIII. Sus habitantes dedican la mayor parte del tiempo a gozar de los placeres de la vida y frecuentan tiendas en las que pueden cambiar de personalidad y aspecto físico, gracias a la cirugía plástica instantánea. Sin embargo, al cumplir los 30 años, deben morir. Logan, un policía encargado de cazar a los que huyen de la muerte, decide también rebelarse y huir hacia el desierto que rodea la ciudad.


El último hombre vivo.

Omega MAN.


Vincent Price fue el primero 👍





De nuevo Charlton Heston.


A Charlton Heston no le gustaba nadaThe Last Man on Earth (1964), la versión de la novela Soy leyenda protagonizada por Vincent Price. “Mal interpretada” o “Incapaz de asustar” son dos comentarios que Heston dedicó a dicha cinta. Ello explica que fuese el productor y principal actor de la segunda adaptación cinematográfica de Soy leyenda: El último hombre… vivo (The Omega Man, 1971).

A diferencia del filme protagonizado por Price, la de Heston es una película que alcanzó un éxito más que modesto y es relativamente conocida. Y vaya si lo es. Incluso ha cosechado calificativos del tipo “maniquea parada de monstruos de claro trasfondo fascista” (Por supuesto, no puedo estar más en desacuerdo con esa crítica, sobre la que luego volveré).

¿Cómo llega Heston a este proyecto? Se atribuye al mismísimo Orson Welles la recomendación de la novela de Matheson como futuro proyecto para Heston. Se supone que ocurrió después de que ambos trabajaran en Sed de mal (Touch of Evil 1956). Pero esto me parece una anécdota apócrifa, ya que Heston no declara nada al respecto en las entrevistas realizadas a propósito de su adaptación.

El protagonista de El Cid encontró la obra de Matheson muy prometedora, y empezó a trabajar en el proyecto con el productor Walter Seltzer, que, para sorpresa de ambos descubrió la semidesconocida versión de 1964 protagonizada por Price en Italia.

Decidieron seguir adelante, pues consideraron que la existencia de la ignota producción italoamericana no sería un lastre. Si la anterior adaptación era fiel, en líneas generales, a Soy leyenda, El último hombre… vivo sólo toma ciertos elementos, y adquiere su propia dirección narrativa.



Matheson, pese a que reconoce que es un film de mayor calidad que el de Price, y admite que Heston hace una mejor interpretación, reniega de la cinta. Argumenta que no tiene nada que ver con su novela. Y desde luego, no le falta razón.

La película presenta al presunto último superviviente de la humanidad, el excientífico militar Robert Neville (Heston), en su lucha contra “la familia”. Estos son una suerte de mutantes albinos, víctimas de un holocausto desencadenado por las armas bacteriológicas en un conflicto ruso-chino.

Los mutantes se consideran los elegidos para reconstruir el mundo sin caer en los errores del pasado. Por ello, se dedican a la destrucción sistemática de tecnología, libros y todo lo que recuerde a la época previa a la plaga. De ahí su enconado enfrentamiento con Neville, a quien consideran el último representante de un pasado muerto.

Neville, a su vez, se dedica a la búsqueda y destrucción de los miembros de “la familia”. ¿Realmente es Neville el último hombre vivo? Lo cierto es que no. Ni mucho menos. Pasada la mitad de la película, empieza a aparecer más gente que un sábado por la tarde en el centro urbano.

Heston es salvado in extremis de las garras de los mutantes por dos adultos, Lisa (Rosalind Cash) y Dutch (Paul Koslo), que tienen a su cargo un grupo de supervivientes formado por niños y adolescentes de distintas edades.

Aquí descubrimos que la enfermedad está presente en todos los supervivientes, latente en su primera fase. A diferencia de ellos, “la familia” sufre la tercera fase de la enfermedad. A partir de aquí, la segunda mitad del filme se centra en la búsqueda de un remedio por parte de Heston. Un remedio para que quienes se encuentran en la fase primaria desarrollen una inmunidad.



Por cierto, Heston es inmune debido a que se inyectó una vacuna experimental momentos antes del colapso final de nuestra raza. De ahí lo de hombre omega (omega man), a diferencia del resto de personajes que son portadores del mal.

Casi es innecesario preguntarse por las infidelidades de esta película con relación a la novela de Matheson. La primera diferencia de peso entre libro y película es la sustitución de los vampiros por mutantes. Heston justifica el cambio con el argumento de que buscaban la máxima plausibilidad científica, y que en esa pretensión no encajaba la figura del vampiro. A decir verdad, ese es uno de los mayores errores de la película, cuya posible influencia en el irregular resultado final admite el actor. De hecho, se pierde aquí una de las grandes bazas de la novela: la racionalización científica del mito del vampiro.

No obstante, “la familia” posee algunas de las debilidades del vampiro, como la fotofobia y el letargo en el que se sumen durante las horas de luz diurnas.

También difiere en grado sumo la construcción que hace Heston del personaje de Neville. Como sucede en la adaptación italiana, es un investigador médico en pos de la cura para la plaga, aunque esta vez pertenece al Ejército, ya que el mal tiene su origen en las armas bacteriológicas utilizadas en un conflicto que se torna apocalíptico.

El equilibrio mental del personaje es más estable que en la novela, aunque hay escenas en que vemos cómo la soledad le pasa factura. Por ejemplo, cuando sufre la alucinación de escuchar un teléfono sonando en una cabina, o cuando contempla un maniquí que luce un escueto conjunto de lencería. Pero en general, esta contento con su destino, cómodamente instalado en un ático que ha decorado con obras de arte rescatadas de los museos devastados por “la familia”.

Neville disfruta del juego del gato y el ratón que mantiene con los mutantes. Es más, a su personaje se le podría tildar de Hugh Heffner post-apocalíptico. En su vida privada, es un bon vivant armado hasta los dientes. A veces, recuerda más al Taylor de El planeta de los simios (Planet of the apes, 1968), con esos diálogos ácidos y cínicos, que al típico hombre de la calle que aparece en la novela.

Por cierto, algunos de esos diálogos se deben a William Peter Blatty, el autor de la novela El exorcista, que no aparece reflejado en los créditos.

Parece que fue inevitable deformar al personaje de Neville para adaptarlo a la idiosincrasia de Heston. Él encarna un estereotipo, y no era razonable traicionar a sus seguidores. Heston vuelve a interpretar a un héroe de acción, un rol repetido en numerosas ocasiones a lo largo de su carrera. Pero esta vez suma elementos mesiánicos al personaje, no por azar sino por obra de los guionistas.

Los mutantes se refieren a él como el ser de la luz, aludiendo a su tolerancia a las luces intensas o a la solar. No obstante, es un título cargado de simbolismo. Eso contrasta con los negros hábitos que luce “la familia”. Por otro lado, una de las niñas supervivientes le pregunta si él es Dios. No revelaré el desenlace…, pero adelanto que la última escena insiste en ese contenido simbólico.



El último hombre… vivo funcionó bien en la taquilla. Fue número uno en recaudación durante varias semanas, y rindió buenos beneficios. Esto se vio acentuado por un presupuesto no muy abultado, y eso que la película fue una de las principales apuestas de Warner Bros. para 1971.

Charlton Heston tiene opiniones encontradas sobre el resultado final. Por un lado, se siente orgulloso del éxito obtenido. No obstante, considera el film como el proyecto personal del que menos feliz se siente, con la excepción de Mayor Dundee (1964).

Defiende, en líneas generales, el tratamiento del guión, pero admite que haber sido más fiel a la novela, sin sustituir vampiros por mutantes, podría haber influido positivamente en el resultado. Si no se hubiese visto presionado por el estudio, hubiera sido distinto.

Por otro lado, admite no estar feliz por el maquillaje de los mutantes ni por la manera en que fue fotografiado e iluminado. No lo considera nada terrorífico. Tampoco parece estar de acuerdo con el montaje final, aunque sus manifestaciones al respecto son muy diplomáticas.

En la mesa de montaje, se eliminaron escenas para agilizar el ritmo. Heston se pregunta cómo hubieran podido lograr el equilibrio entre ese dinamismo y una mayor profundidad de la trama. A su modo de ver, ésta era una idea maravillosa que se rodó de una manera simplemente correcta.

Según recuerda Matheson, la intención de Heston era contar con el director Sam Peckinpah, con quien había coincidido en Mayor Dundee. Obviamente, el escritor hubiera preferido una película fiel a la novela, y parece que el protagonista estaba de acuerdo con él. No obstante, esto último se contradice con las declaraciones realizadas por el actor en diversas entrevistas, donde deja clara la distinta dirección iba a tomar el guión.

El último hombre… vivo es una competente cinta de acción fantástica que tiene bastante en común con El planeta de los simios y Hasta que el destino nos alcance (Soylent Green 1973). Esas tres películas de Heston conforman un tríptico futurista de tintes pesimistas.

Para entender esta distopía, también hay que resaltar la época en que fue rodada. Nos situamos al principio de la década de 1970. En el film hay referencias al festival de Woodstock, a la tensión entre la URSS y China, a la guerra de Vietnam o al cine blaxploitation. Sin embargo, esa ambientación coyuntural no supone que el film haya envejecido mal. Sí que es cierto que, al cabo de los años, ha recibido numerosas acusaciones por su ideología.

Es cierto que la película se ha ganado fama de ultraconservadora con el paso del tiempo. Algunos aspectos ambiguos del guión pueden prestarse a ello. Por otro lado, Charlton Heston, que en 1963 llegó a participar de forma destacada en la Marcha sobre Washington por los derechos civiles y contra el racismo, se convirtió años después en una figura a batir por motivos extracinematográficos, a causa de su vínculo con la Asociación Nacional del Rifle. En especial, gracias al retrato que Michael Moore hace de él en alguno de sus seudo-documentales.

Los detractores de Heston y de la cinta reducen El último hombre… vivo a una parábola del enfrentamiento entre ideas ultraconservadoras e izquierdistas. En este sentido, se suelen referir a ella como la película en que Heston lucha contra los hippies, a los que culpa del fin del mundo.

El propio Heston manifestó en su vejez que toda su vida había sido un conservador y que, según su lógica, un conservador intentaría que su civilización perviviese tras el colapso. Sinceramente, opino que la polémica está motivada por la simple presencia de Heston en la cinta. Al fin y al cabo, es un asunto gratuito. Un frente más desde el que atacar al personaje. El film estaría limpio de polémica si lo hubiese protagonizado otro actor.

Si alguien encarna a un régimen totalitario en la cinta, sea éste fascista o comunista, sin duda son los mutantes de “la familia”. Una masa uniformada con hábitos, con disciplina maoísta. Una masa homogénea, a la que identifican los estigmas de la enfermedad; estigmas que, según sus portadores, los señalan como los elegidos por la providencia, sin distinción externa de raza o sexo…

Dejémoslo en el aire. En este punto, resulta más interesante ahondar en el retrato de esos mutantes, caracterizados de un modo que los distancia de los vampiros ideados por Matheson. Están capitaneados por Matthias (Anthony Zerbe), el caudillo, fuhrer, o conducator de “la familia”. La misión de estos superhombres es dar muerte a los supervivientes que no han alcanzado la fase terciaria del mal, infrahombres personificados en Neville. No contentos con causar la muerte física, se dedican a destruir el legado tecnológico y cultural de la humanidad, a imagen y semejanza de las quemas de libros y la destrucción del arte degenerado de la Alemania nazi.

Su pretensión es construir una nueva sociedad sobre la base de una época pretecnológica. Recuperarían así una suerte de edad dorada del hombre, cuando aún no se había cometido el pecado original del conocimiento tecnológico. Esa época se correspondería con la edad media, que es de donde proceden los atuendos y ademanes de “la familia”.

Es un elemento muy interesante caracterizarlos como una fanática y alucinada Neoinquisición, salida de la más negra noche de los tiempos. Queman libros o escenifican autos de fe que culminan con la muerte del hereje de turno, que perece abrasado en la hoguera. Esa es, precisamente, la suerte que está a punto de correr Neville, salvado en el último momento por la intervención de Dutch y Lisa.

Queda claro que la civilización, tal y como la conocemos, ha desaparecido. Los supervivientes tienen que comenzar desde cero. Frente a la transición que propone el grupo mayoritariamente compuesto por niños, Matthias instaura un nuevo terror jacobino, que proclama la ruptura violenta con el pasado. Tratándose de albinos, sería éste, literalmente, un genuino white power. Frente a los mutantes, se sitúa el grupo de niños y adolescentes que dirigen Lisa y Dutch.

Este es el grupo al que se une Neville. Lo forman quienes se oponen a la homogeneidad de “la familia”. A su manera, estos supervivientes son un canto a la diversidad. Incluso en su ideología son dispares: Neville es un burgués conservador. Lisa (Rosalind Cash), una afroamericana independiente y decidida.

Dutch viste como un hell angel, con una cazadora de cuero sobre el torso desnudo. Incluso luce en la espalda el dibujo, en color rojo vivo, de un puño con el dedo corazón extendido hacia arriba. Juntos son capaces de olvidar sus diferencias a favor de un nuevo mundo, esta vez mejor que el anterior. Para confirmarlo, a Heston no le plantea ningún prejuicio hacer el amor con Cash.

En conjunto, es obvia la diferencia que se establece entre la vitalidad juvenil de los supervivientes y la blancura mortecina de quienes viven en la noche. Luz frente a tinieblas… el viejo conflicto del bien contra el mal.

Los críticos del El último hombre… vivo también aluden al uso que sus protagonistas hacen de las armas. Esta es una controversia reciente, y se debe, como ya indiqué, a la militancia de Heston en la Asociación Nacional del Rifle. Sin embargo, el uso de armas en esta cinta es idéntico al que caracterizaba a cualquier otra película de acción durante aquellas fechas.

En su momento, esta reticencia no se planteó. Simplemente, porque el necesario debate sobre el uso de armas no estaba tan acentuado en los medios. De hecho, Warner Bros. publicitó durante el estreno el arsenal de pistolas, subfusiles y rifles que utilizaba Heston. Y eso que no era el único personaje que las portaba. Lisa empuña una pistola automática y un subfusil. Dutch lleva una ametralladora Thompson en su moto y dos revólveres Colt peacemaker, al estilo cowboy, de los que hace uso durante el rescate de Heston de las llamas. Incluso se ve a un muchacho empuñar una ametralladora del calibre 30.

Probablemente, un espectador contemporáneo juzgaría todo eso de otro modo.

La del chico con la ametralladora es una escena que hoy, con la perspectiva que da el cambio de mentalidad en este aspecto, sería considerada políticamente incorrecta.

“La familia” también usa las armas. Sólo que éstas son mucho menos sofisticadas. Sólo emplean palos, piedras, lanzas, flechas… Armas primitivas, pero no menos letales. Uno de ellos utiliza una pistola en una incursión contra Heston. Infringe así el tabú de los mutantes sobre el uso de tecnología. Pero de poco le sirve frente al hombre omega.

¿Puede verse El último hombre… vivo como una censura al hippismo? A mi modo de ver, el único paralelismo de los mutantes con el movimiento hippie (muy decadente en Estados Unidos cuando la cinta se estrena) puede estar relacionado con Charles Manson y sus acólitos.

También el grupo criminal de Manson adoptó el nombre de “la familia”. Los asesinatos instigados por él, y ejecutados por sus seguidores, supusieron un abrupto y sangriento colofón de la utopía hippie. Así pues, no es descabellado trazar ciertos paralelismos entre Matthias y Manson, dos personajes iluminados y extremistas. Lo mismo vale para las tropelías de sus discípulos.

Si se profundiza en ese vínculo entre ficción y realidad, podemos conjeturar que si el guión atacaba, de alguna forma, al movimiento hippie, en realidad lo hacía contra su expresión más tenebrosa y dañina.


A Charlton Heston no le gustaba nadaThe Last Man on Earth (1964), la versión de la novela Soy leyenda protagonizada por Vincent Price. “Mal interpretada” o “Incapaz de asustar” son dos comentarios que Heston dedicó a dicha cinta. Ello explica que fuese el productor y principal actor de la segunda adaptación cinematográfica de Soy leyenda: El último hombre… vivo (The Omega Man, 1971).

A diferencia del filme protagonizado por Price, la de Heston es una película que alcanzó un éxito más que modesto y es relativamente conocida. Y vaya si lo es. Incluso ha cosechado calificativos del tipo “maniquea parada de monstruos de claro trasfondo fascista” (Por supuesto, no puedo estar más en desacuerdo con esa crítica, sobre la que luego volveré).

¿Cómo llega Heston a este proyecto? Se atribuye al mismísimo Orson Welles la recomendación de la novela de Matheson como futuro proyecto para Heston. Se supone que ocurrió después de que ambos trabajaran en Sed de mal (Touch of Evil 1956). Pero esto me parece una anécdota apócrifa, ya que Heston no declara nada al respecto en las entrevistas realizadas a propósito de su adaptación.

El protagonista de El Cid encontró la obra de Matheson muy prometedora, y empezó a trabajar en el proyecto con el productor Walter Seltzer, que, para sorpresa de ambos descubrió la semidesconocida versión de 1964 protagonizada por Price en Italia.

Decidieron seguir adelante, pues consideraron que la existencia de la ignota producción italoamericana no sería un lastre. Si la anterior adaptación era fiel, en líneas generales, a Soy leyenda, El último hombre… vivo sólo toma ciertos elementos, y adquiere su propia dirección narrativa.



Matheson, pese a que reconoce que es un film de mayor calidad que el de Price, y admite que Heston hace una mejor interpretación, reniega de la cinta. Argumenta que no tiene nada que ver con su novela. Y desde luego, no le falta razón.

La película presenta al presunto último superviviente de la humanidad, el excientífico militar Robert Neville (Heston), en su lucha contra “la familia”. Estos son una suerte de mutantes albinos, víctimas de un holocausto desencadenado por las armas bacteriológicas en un conflicto ruso-chino.

Los mutantes se consideran los elegidos para reconstruir el mundo sin caer en los errores del pasado. Por ello, se dedican a la destrucción sistemática de tecnología, libros y todo lo que recuerde a la época previa a la plaga. De ahí su enconado enfrentamiento con Neville, a quien consideran el último representante de un pasado muerto.

Neville, a su vez, se dedica a la búsqueda y destrucción de los miembros de “la familia”. ¿Realmente es Neville el último hombre vivo? Lo cierto es que no. Ni mucho menos. Pasada la mitad de la película, empieza a aparecer más gente que un sábado por la tarde en el centro urbano.

Heston es salvado in extremis de las garras de los mutantes por dos adultos, Lisa (Rosalind Cash) y Dutch (Paul Koslo), que tienen a su cargo un grupo de supervivientes formado por niños y adolescentes de distintas edades.

Aquí descubrimos que la enfermedad está presente en todos los supervivientes, latente en su primera fase. A diferencia de ellos, “la familia” sufre la tercera fase de la enfermedad. A partir de aquí, la segunda mitad del filme se centra en la búsqueda de un remedio por parte de Heston. Un remedio para que quienes se encuentran en la fase primaria desarrollen una inmunidad.



Por cierto, Heston es inmune debido a que se inyectó una vacuna experimental momentos antes del colapso final de nuestra raza. De ahí lo de hombre omega (omega man), a diferencia del resto de personajes que son portadores del mal.

Casi es innecesario preguntarse por las infidelidades de esta película con relación a la novela de Matheson. La primera diferencia de peso entre libro y película es la sustitución de los vampiros por mutantes. Heston justifica el cambio con el argumento de que buscaban la máxima plausibilidad científica, y que en esa pretensión no encajaba la figura del vampiro. A decir verdad, ese es uno de los mayores errores de la película, cuya posible influencia en el irregular resultado final admite el actor. De hecho, se pierde aquí una de las grandes bazas de la novela: la racionalización científica del mito del vampiro.

No obstante, “la familia” posee algunas de las debilidades del vampiro, como la fotofobia y el letargo en el que se sumen durante las horas de luz diurnas.

También difiere en grado sumo la construcción que hace Heston del personaje de Neville. Como sucede en la adaptación italiana, es un investigador médico en pos de la cura para la plaga, aunque esta vez pertenece al Ejército, ya que el mal tiene su origen en las armas bacteriológicas utilizadas en un conflicto que se torna apocalíptico.

El equilibrio mental del personaje es más estable que en la novela, aunque hay escenas en que vemos cómo la soledad le pasa factura. Por ejemplo, cuando sufre la alucinación de escuchar un teléfono sonando en una cabina, o cuando contempla un maniquí que luce un escueto conjunto de lencería. Pero en general, esta contento con su destino, cómodamente instalado en un ático que ha decorado con obras de arte rescatadas de los museos devastados por “la familia”.

Neville disfruta del juego del gato y el ratón que mantiene con los mutantes. Es más, a su personaje se le podría tildar de Hugh Heffner post-apocalíptico. En su vida privada, es un bon vivant armado hasta los dientes. A veces, recuerda más al Taylor de El planeta de los simios (Planet of the apes, 1968), con esos diálogos ácidos y cínicos, que al típico hombre de la calle que aparece en la novela.

Por cierto, algunos de esos diálogos se deben a William Peter Blatty, el autor de la novela El exorcista, que no aparece reflejado en los créditos.

Parece que fue inevitable deformar al personaje de Neville para adaptarlo a la idiosincrasia de Heston. Él encarna un estereotipo, y no era razonable traicionar a sus seguidores. Heston vuelve a interpretar a un héroe de acción, un rol repetido en numerosas ocasiones a lo largo de su carrera. Pero esta vez suma elementos mesiánicos al personaje, no por azar sino por obra de los guionistas.

Los mutantes se refieren a él como el ser de la luz, aludiendo a su tolerancia a las luces intensas o a la solar. No obstante, es un título cargado de simbolismo. Eso contrasta con los negros hábitos que luce “la familia”. Por otro lado, una de las niñas supervivientes le pregunta si él es Dios. No revelaré el desenlace…, pero adelanto que la última escena insiste en ese contenido simbólico.



El último hombre… vivo funcionó bien en la taquilla. Fue número uno en recaudación durante varias semanas, y rindió buenos beneficios. Esto se vio acentuado por un presupuesto no muy abultado, y eso que la película fue una de las principales apuestas de Warner Bros. para 1971.

Charlton Heston tiene opiniones encontradas sobre el resultado final. Por un lado, se siente orgulloso del éxito obtenido. No obstante, considera el film como el proyecto personal del que menos feliz se siente, con la excepción de Mayor Dundee (1964).

Defiende, en líneas generales, el tratamiento del guión, pero admite que haber sido más fiel a la novela, sin sustituir vampiros por mutantes, podría haber influido positivamente en el resultado. Si no se hubiese visto presionado por el estudio, hubiera sido distinto.

Por otro lado, admite no estar feliz por el maquillaje de los mutantes ni por la manera en que fue fotografiado e iluminado. No lo considera nada terrorífico. Tampoco parece estar de acuerdo con el montaje final, aunque sus manifestaciones al respecto son muy diplomáticas.

En la mesa de montaje, se eliminaron escenas para agilizar el ritmo. Heston se pregunta cómo hubieran podido lograr el equilibrio entre ese dinamismo y una mayor profundidad de la trama. A su modo de ver, ésta era una idea maravillosa que se rodó de una manera simplemente correcta.

Según recuerda Matheson, la intención de Heston era contar con el director Sam Peckinpah, con quien había coincidido en Mayor Dundee. Obviamente, el escritor hubiera preferido una película fiel a la novela, y parece que el protagonista estaba de acuerdo con él. No obstante, esto último se contradice con las declaraciones realizadas por el actor en diversas entrevistas, donde deja clara la distinta dirección iba a tomar el guión.

El último hombre… vivo es una competente cinta de acción fantástica que tiene bastante en común con El planeta de los simios y Hasta que el destino nos alcance (Soylent Green 1973). Esas tres películas de Heston conforman un tríptico futurista de tintes pesimistas.

Para entender esta distopía, también hay que resaltar la época en que fue rodada. Nos situamos al principio de la década de 1970. En el film hay referencias al festival de Woodstock, a la tensión entre la URSS y China, a la guerra de Vietnam o al cine blaxploitation. Sin embargo, esa ambientación coyuntural no supone que el film haya envejecido mal. Sí que es cierto que, al cabo de los años, ha recibido numerosas acusaciones por su ideología.

Es cierto que la película se ha ganado fama de ultraconservadora con el paso del tiempo. Algunos aspectos ambiguos del guión pueden prestarse a ello. Por otro lado, Charlton Heston, que en 1963 llegó a participar de forma destacada en la Marcha sobre Washington por los derechos civiles y contra el racismo, se convirtió años después en una figura a batir por motivos extracinematográficos, a causa de su vínculo con la Asociación Nacional del Rifle. En especial, gracias al retrato que Michael Moore hace de él en alguno de sus seudo-documentales.

Los detractores de Heston y de la cinta reducen El último hombre… vivo a una parábola del enfrentamiento entre ideas ultraconservadoras e izquierdistas. En este sentido, se suelen referir a ella como la película en que Heston lucha contra los hippies, a los que culpa del fin del mundo.

El propio Heston manifestó en su vejez que toda su vida había sido un conservador y que, según su lógica, un conservador intentaría que su civilización perviviese tras el colapso. Sinceramente, opino que la polémica está motivada por la simple presencia de Heston en la cinta. Al fin y al cabo, es un asunto gratuito. Un frente más desde el que atacar al personaje. El film estaría limpio de polémica si lo hubiese protagonizado otro actor.

Si alguien encarna a un régimen totalitario en la cinta, sea éste fascista o comunista, sin duda son los mutantes de “la familia”. Una masa uniformada con hábitos, con disciplina maoísta. Una masa homogénea, a la que identifican los estigmas de la enfermedad; estigmas que, según sus portadores, los señalan como los elegidos por la providencia, sin distinción externa de raza o sexo…

Dejémoslo en el aire. En este punto, resulta más interesante ahondar en el retrato de esos mutantes, caracterizados de un modo que los distancia de los vampiros ideados por Matheson. Están capitaneados por Matthias (Anthony Zerbe), el caudillo, fuhrer, o conducator de “la familia”. La misión de estos superhombres es dar muerte a los supervivientes que no han alcanzado la fase terciaria del mal, infrahombres personificados en Neville. No contentos con causar la muerte física, se dedican a destruir el legado tecnológico y cultural de la humanidad, a imagen y semejanza de las quemas de libros y la destrucción del arte degenerado de la Alemania nazi.

Su pretensión es construir una nueva sociedad sobre la base de una época pretecnológica. Recuperarían así una suerte de edad dorada del hombre, cuando aún no se había cometido el pecado original del conocimiento tecnológico. Esa época se correspondería con la edad media, que es de donde proceden los atuendos y ademanes de “la familia”.

Es un elemento muy interesante caracterizarlos como una fanática y alucinada Neoinquisición, salida de la más negra noche de los tiempos. Queman libros o escenifican autos de fe que culminan con la muerte del hereje de turno, que perece abrasado en la hoguera. Esa es, precisamente, la suerte que está a punto de correr Neville, salvado en el último momento por la intervención de Dutch y Lisa.

Queda claro que la civilización, tal y como la conocemos, ha desaparecido. Los supervivientes tienen que comenzar desde cero. Frente a la transición que propone el grupo mayoritariamente compuesto por niños, Matthias instaura un nuevo terror jacobino, que proclama la ruptura violenta con el pasado. Tratándose de albinos, sería éste, literalmente, un genuino white power. Frente a los mutantes, se sitúa el grupo de niños y adolescentes que dirigen Lisa y Dutch.

Este es el grupo al que se une Neville. Lo forman quienes se oponen a la homogeneidad de “la familia”. A su manera, estos supervivientes son un canto a la diversidad. Incluso en su ideología son dispares: Neville es un burgués conservador. Lisa (Rosalind Cash), una afroamericana independiente y decidida.

Dutch viste como un hell angel, con una cazadora de cuero sobre el torso desnudo. Incluso luce en la espalda el dibujo, en color rojo vivo, de un puño con el dedo corazón extendido hacia arriba. Juntos son capaces de olvidar sus diferencias a favor de un nuevo mundo, esta vez mejor que el anterior. Para confirmarlo, a Heston no le plantea ningún prejuicio hacer el amor con Cash.

En conjunto, es obvia la diferencia que se establece entre la vitalidad juvenil de los supervivientes y la blancura mortecina de quienes viven en la noche. Luz frente a tinieblas… el viejo conflicto del bien contra el mal.

Los críticos del El último hombre… vivo también aluden al uso que sus protagonistas hacen de las armas. Esta es una controversia reciente, y se debe, como ya indiqué, a la militancia de Heston en la Asociación Nacional del Rifle. Sin embargo, el uso de armas en esta cinta es idéntico al que caracterizaba a cualquier otra película de acción durante aquellas fechas.

En su momento, esta reticencia no se planteó. Simplemente, porque el necesario debate sobre el uso de armas no estaba tan acentuado en los medios. De hecho, Warner Bros. publicitó durante el estreno el arsenal de pistolas, subfusiles y rifles que utilizaba Heston. Y eso que no era el único personaje que las portaba. Lisa empuña una pistola automática y un subfusil. Dutch lleva una ametralladora Thompson en su moto y dos revólveres Colt peacemaker, al estilo cowboy, de los que hace uso durante el rescate de Heston de las llamas. Incluso se ve a un muchacho empuñar una ametralladora del calibre 30.

Probablemente, un espectador contemporáneo juzgaría todo eso de otro modo.

La del chico con la ametralladora es una escena que hoy, con la perspectiva que da el cambio de mentalidad en este aspecto, sería considerada políticamente incorrecta.

“La familia” también usa las armas. Sólo que éstas son mucho menos sofisticadas. Sólo emplean palos, piedras, lanzas, flechas… Armas primitivas, pero no menos letales. Uno de ellos utiliza una pistola en una incursión contra Heston. Infringe así el tabú de los mutantes sobre el uso de tecnología. Pero de poco le sirve frente al hombre omega.

¿Puede verse El último hombre… vivo como una censura al hippismo? A mi modo de ver, el único paralelismo de los mutantes con el movimiento hippie (muy decadente en Estados Unidos cuando la cinta se estrena) puede estar relacionado con Charles Manson y sus acólitos.

También el grupo criminal de Manson adoptó el nombre de “la familia”. Los asesinatos instigados por él, y ejecutados por sus seguidores, supusieron un abrupto y sangriento colofón de la utopía hippie. Así pues, no es descabellado trazar ciertos paralelismos entre Matthias y Manson, dos personajes iluminados y extremistas. Lo mismo vale para las tropelías de sus discípulos.

Si se profundiza en ese vínculo entre ficción y realidad, podemos conjeturar que si el guión atacaba, de alguna forma, al movimiento hippie, en realidad lo hacía contra su expresión más tenebrosa y dañina.


Cerrando el círculo.

El planeta de los simios.


George Taylor es un astronauta que forma parte de la tripulación de una nave espacial -en una misión de larga duración- que se estrella en un planeta desconocido en el que, a primera vista, no hay vida inteligente. Sin embargo, muy pronto se dará cuenta de que está gobernado por una raza de simios mentalmente muy desarrollados que esclavizan a unos seres humanos que carecen de la facultad de hablar. Cuando su líder, el doctor Zaius, descubre horrorizado que Taylor posee el don de la palabra, decide que hay que eliminarlo.


Que pasaría el día después de un ataque nuclear.



Ambientada a mediados de la década de los ochenta, en plena guerra fría, narra los devastadores efectos de un holocausto nuclear en la vida de los habitantes del pequeño pueblo norteamericano de Lawrence, Kansas. Sus habitantes hacían vida normal, muchos de ellos ajenos a la creciente tensión entre la Unión Soviética y los Estados Unidos -junto al resto de los países de la OTAN- por un conflicto en Berlín. Pero cuando la guerra estalla, la cercanía de Lawrence a una base de misiles nucleares americanos firmará la sentencia de muerte a la mayoría de sus habitantes...


V8 interceptor.



Un policía de carreteras vive entre el trabajo y una tranquila vida familiar, con su esposa y su bebé. Hasta que una pandilla de motorizados asesina a su familia. Desde ese momento, el policía vivirá para la venganza.
Petróleo apreciado elemento...


Lucha contra el sistema con sueños oníricos y retoques de cirugía estética, genialidad distópica de Terry Gilliam.



Y si nada es lo que parece.
😎 Unas gafas para ver lo que la "realidad" oculta.



De John Carpenter a otra genialidad de Terry Gilliam.


Hablando de pandemias ☣️☣️☣️☣️☣️☣️☣️
Año 2035. Tras la epidemia provocada por un virus asesino que ha matado a millones de personas, los supervivientes se refugian en comunidades subterráneas, húmedas y frías. El prisionero James Cole se ofrece como voluntario para viajar al pasado y conseguir una muestra del virus, gracias a la cual los científicos podrán elaborar un antídoto. Durante el viaje conoce a una bella psiquiatra y a Jeffrey Goines, un excepcional enfermo mental. Cole tratará de encontrar al ”Ejército de los 12 Monos”, un grupo radical vinculado a la mortal enfermedad.


Que bonitas son las habitaciones blancas 🏳️
Consumiendo en el manicomio hotel.



«Recuerden, recuerden, el 5 de noviembre. Conspiración, pólvora y traición. No veo la demora y siempre es la hora para evocarla sin dilación».
Camino vamos de ello a nivel del New World Order.





El pasado 5 de noviembre, un día para recordar uno de los más famosos lemas que el mundo de los comics, de la mano de Alan Moore, nos ha dejado con su V de Vendetta. Una gran novela gráfica que en 2005 se convirtió en una película de la mano de James McTeigue con Natalie Portman, Hugo Weaving y John Hurt como protagonistas.
Escrita y producida por las hermanas Wachowski (responsables de la saga Matrix), V de Vendetta es un título de culto que se ha convertido, con su ya legendaria máscara como símbolo, en manifiesto cinematográfico de la lucha contra el sistema de toda una generación.


Repasamos 10 curiosidades de la emblemática película dirigida por James McTeigue.

HUGO WEAVING NO FUE LA PRIMERA OPCIÓN.
James Purefoy fue elegido originalmente como V e incluso llegó a filmar algunas secuencias de la película antes de ser reemplazado por Weaving cuando la producción llevaba ya cuatro semanas en marcha. Muchas de esas escenas se utilizaron para el montaje final y Weaving se limitó a poner su voz en ellas.




LAS OTRAS EVEY.
En cuanto a la protagonista femenina, nombres como los de Scarlett Johansson, Keira Knightley y Bryce Dallas Howard fueron consideradas para el papel de Evey. Sin embargo el empeño de Portman y su ilusión por el proyecto, les comentó a los productores que estaba deseando raparse la cabeza, hizo que se impusiera pese a que por aquel entonces contaba con menos nombre que algunas de las candidatas.


LA ESCENA MÁS ESTRESANTE DE PORTMAN.

La secuencia en la que V le rapa el pelo a Evey se tuvo que rodar, por razones obvias, en una sola toma. Natalie Portman reconoció que fue "la experiencia más estresante durante el rodaje".

ALAN MOORE SE DESENTENDIÓ
Alan Moore, el creador de la historiera, leyó el guión y se negó a recibir cualquier compensación por los derechos, ya que pensaba que el libreto era "basura". Moore además contaba con varias adaptaciones cinematográficas desastrosas de sus cómics, como Desde el infierno o La liga de los hombres extraordinarios.



LA DUALIDAD ENTRE V Y EVEY.
Los dos protagonistas mantienen una dualidad a lo largo de la película. V fue 'surgió' del fuego y la destrucción, tal y como muestra la escena inicial del laboratorio en llamas, mientras que Evey renació a través del agua en la secuencia de la azotea. La muerte de V al final de la película simboliza el fin de la venganza que deja paso al perdón, representado por Evey.


LA LETRA V.
En la presentación de V a Evey, desde que dice 'Voilá' hasta que termina con 'coincidence' (coincidencia), en el guión original se pueden contar hasta 55 palabras con v en el monólogo, 48 de ellas comienza con esa letra.

UN DOMINÓ CON 22.000 PIEZAS.


La mítica escena en la que V desencadena un dominó de fichas rojas que dejan al descubierto una V gigante cuenta con 22.000 piezas en el que trabajaron cuatro profesionales durante la friolera de 200 horas.

UNA MÁSCARA CON HISTORIA.
V lleva la máscara de Guy Fawkes, la representación de un conspirador y activista inglés que participó decisivamente en la conocida como Conspiración de la Pólvora, una tentativa fallida de volar la Cámara de los Lores en Londres en 1605 que se conmemora por algunos... cada 5 de noviembre. La máscara, diseñada por el ilustrador David Lloyd, se ha convertido en símbolo de la lucha antisistema y durante los últimos años ha sido adoptada como seña de identidad por arte del grupo de activista Anonymous.

LA VENDETTA NO LLEGÓ A TIEMPO
En un principio, y para rizar el rizo, la fecha de estreno programada para la adaptación cinematográfica de V de Vendetta era el 5 de noviembre de 2005, justo el día en el que se cumplían 400 años de los hechos protagonizados por Guy Fawkes en la Conspiración de la Pólvora. No fue posible y, tras un estreno limitado en Austin en diciembre de 2005, la película llegó a las sagas comerciales en febrero y marzo de 2006.

EL NUEVO ORDEN, COMO EL CUERPO HUMANO
En la versión original la policía secreta lleva por nombre Fingermen porque el Nuevo Orden se estableció como el modelo del cuerpo humano. Así el canciller era la Cabeza, el canal de televisión BTN era la boca, las estadiones de vigilancia de audio y vídeo eran el ojo y el oído y el Inspector Finch formaba parte de la nariz, la policía, y se decidió que la policía secreta de Creedy fuera la mano".


"1984", la claustrofóbica fábula del totalitarismo de George Orwell, todavía produce impacto. En primer lugar, porque reconocemos lo que describe.

El doble pensamiento, mantener dos ideas contradictorias al mismo tiempo; La Policía del Pensamiento; el Ministerio del Amor, que se ocupa del dolor, la desesperación y aniquila a todo disidente; el Ministerio de la Paz que desata la guerra; las máquinas dedicadas a escribir novelas que producen pornografía con la que sobornar a las masas.

Orwell nos abrió los ojos a cómo funcionan los regímenes totalitarios.

Pero hoy podemos hacer una lectura diferente de "1984", con una aprehensión ansiosa y utilizando la obra para medir hasta qué punto nosotros, nuestras naciones y el mundo nos hemos situado en la carretera al infierno que describió el escritor británico.

¿Profético? Posiblemente...


Neolengua:
El vocabulario se reduce al mínimo, hasta tal punto que palabras como malo se convierten en nobueno (en el original inglés, ungood), y terrible se convierte en doblemásnobueno (doubleplusungood en el original). De hecho, un buen hablante de neolengua es aquel que necesita menos variedad de palabras para expresar una idea.





Stephen Hawking sobre el fin del mundo
"Debemos abandonar la Tierra en cien años".
Yo diría que mucho menos ante el cambio climático y falta de recursos globales.
Poderes fácticos y minoritarias élites económicas repartiéndose el planeta por encima de la mayoría.



La última esperanza.





Hijos de los hombres es una película del año 2006, dirigida por el oscarizado director mexicano Alfonso Cuarón (Roma). La cinta basada en la novela de P.D. James es una historia basada en un futuro distópico en el que la humanidad se ha vuelto infértil y en occidente hay problemas con la inmigración ilegal y los refugiados.


La naturaleza es muy sabia.


En una estación espacial, un científico (Bruce Dern) es el responsable de mantener con vida las últimas especies botánicas de la Tierra, pero recibe la orden de destruirlas.
Naves misteriosas.





Después de todo, quién VIVE.



Noviembre de 2019. A principios del siglo XXI, la poderosa Tyrell Corporation creó, gracias a los avances de la ingeniería genética, un robot llamado Nexus 6, un ser virtualmente idéntico al hombre pero superior a él en fuerza y agilidad, al que se dio el nombre de Replicante. Estos robots trabajaban como esclavos en las colonias exteriores de la Tierra. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de Nexus-6, los Replicantes fueron desterrados de la Tierra. Brigadas especiales de policía, los Blade Runners, tenían órdenes de matar a todos los que no hubieran acatado la condena. Pero a esto no se le llamaba ejecución, se le llamaba "retiro". Tras un grave incidente, el ex Blade Runner Rick Deckard es llamado de nuevo al servicio para encontrar y "retirar" a unos replicantes rebeldes.


¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es una novela corta de ciencia ficción del subgénero ciberpunk del autor Philip K. Dick publicada inicialmente en 1968. Fue adaptada libremente por Ridley Scott en la película Blade Runner de 1982.​ Dick murió ese mismo año, antes de que se estrenara el filme.


Vangelis; para una de las mejores bandas sonoras y finales de la historia del cine.
Ojalá este fin de semana, el Betis no sea una distopía ✊💙❤️👍





Cuando los animales dejaron de existir.🌛🌚🌜


#53

Mensaje 10 Nov 2020 07:01

offlineMarcos78
Avatar de Usuario
Marcos78
Recién llegado
Mensajes: 3
Registrado: 03 Nov 2020 13:20
  • Citar
Descubrí algunas canciones realmente geniales aquí.


#54

Mensaje 10 Nov 2020 09:21

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Marcos78 escribió:
10 Nov 2020 07:01
Descubrí algunas canciones realmente geniales aquí.
Serán películas...
Un adelanto del jueves, mucha comedia y humor.


😂🤣😭🤭


#55

Mensaje 12 Nov 2020 08:54

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar



Comedia muda es un estilo cinematográfico , relacionado con el mimo , pero distinto del mismo , inventado para llevar la comedia al medio cinematográfico en la era del cine mudo (1900-1920) antes de que una banda sonora sincronizada que pudiera incluir hablar estuviera disponible tecnológicamente para la mayoría de las películas. La comedia muda todavía se practica, aunque con mucha menos frecuencia, y también ha influido en la comedia en los medios modernos.


Ben Turpin
Benjamin T. Turpin

Actor estadounidense



Nació el 17 de septiembre de 1869 en Nueva Orleáns (Estados Unidos).

Hijo de Ernest Turpin y Sarah Buckley. Su padre era dueño de una tienfda de caramelos.

Comenzó a trabajar como encargado de accesorios, hasta que en 1915 debuta como actor cómico.




Colaboró y trabajó en la serie Essanay con Charles Chaplin y, algún tiempo después, hasta fines de los años veinte con Mack Sennett, de quien es la estrella de numerosos cortometrajes.

En su físico se observa su marcado estrabismo, su especialidad estilística es la parodia de los largometrajes de éxito.

Su carrera finalizó con la llegada del cine sonoro.


Uno de los más grandes de todos los tiempos.

El 16 de abril de 1889 nació en Londres Charles Chaplin, uno de los grandes mitos del mundo del cine. A pesar de su amplia filmografía, Chaplin ha pasado a la historia por la creación del personaje de Charlot, un entrañable vagabundo que se ha convertido en un icono universal.





Preparación física continua, gimnastas de pro, acróbatas circenses, especialistas sin seguro, con guiones cuidados hasta el más mínimo detalle.


HAROLD LLOYD
(1893-1971)

Medía 1’71.
Este genial cómico estadounidense está considerado junto a Charles Chaplin y Buster Keaton uno de los principales comediantes de la etapa dorada del cine de Hollywood.

Muy querido por el público, Lloyd resultaba mucho más atractivo para la taquilla que sus contemporáneos, debido a que su caracterización más significativa era la cotidianeidad de su tipología con la que se podían identificar sus fieles seguidores y compartir sus disparatadas y festivas aventuras y desventuras en la gran pantalla.



Harold Clayton Lloyd nació el 20 de abril del año 1893 en la localidad de Burchard, Nebraska (Estados Unidos), hijo de Sarah Fraser y James Lloyd.

Después de estudiar en la Escuela de Arte Dramático de San Diego y actuar desde su temprana adolescencia en pequeñas compañías de teatro por todo el territorio norteamericano, decidió probar suerte en la incipiente industria cinematográfica trabajando como extra.

En Hollywood conoció a otro figurante de nombre Hal Roach, quien después de recibir una cuantiosa herencia decidió dedicarse a la producción de películas.
Por supuesto, su amigo Harold le acompañó en el proyecto.
Aunque al comienzo no tuvieron demasiado éxito comercial, las actuaciones de Lloyd encarnando al personaje de Willie Work consiguieron llamar la atención del legendario Mack Sennet, quien terminó contratando a Harold para formar parte de la popular Keystone.



El cómico más exitoso en ese tiempo no era otro que Charles Chaplin, cuyo estilo fue imitado hasta la saciedad por numerosos comediantes, entre ellos un bisoño Harold Lloyd en sus primeras correrías con los estudios Keystone.
Lloyd regresó junto a Hal Roach después del breve y poco productivo período con la compañía de Sennet.
Roach y Harold probaron fortuna con otro personaje, Lonesome Luke, con el que por fin encontraron cierta aceptación popular.
A pesar del notable éxito que había tenido con las peripecias de Lonesone Luke, el talentoso Lloyd no quería permanecer simplemente como una copia barata de Chaplin y decidió volver a cambiar de personaje.
Harold se colocó unas gafas, un sombrero de paja y adoptó las características psicológicas del ciudadano medio, ahondando en una personalidad tímida pero vivaz, solitaria pero aventurera, muchas veces a su pesar.





El 4 de octubre de 1895 nació Buster Keaton, uno de los mejores actores de cine mudo y comedia de todos los tiempos. Curiosidades sobre el actor.


Joseph Frank “Buster” Keaton nació en Piqua Kansas, hijo de Joey y Mira y a los cinco años ya era la estrella del espectáculo familiar.
En 1899 debuta en el espectáculo de music hall de sus padres The Three Keatons.
No era un trabajo fácil el de hacer reír. Su padre le lanzaba por el escenario, al foso de la orquesta, aunque en sus memorias siempre dijo que sólo una vez le hicieron daño… Su padre le golpeó de forma no intencionada y estuvo inconsciente durante 18 horas.
El apodo se lo puso Harry Houdini, colaborador del padre de Buster, que al caer y ver que no tenía una sola herida dijo “That was a real buster”, que podría traducirse por “menuda caída”.
La Gerry Society, sociedad de protección a la infancia consideraba el caso de Buster Keaton, como explotación infantil y en 1907 prohibieron que actuara y la familia tiene que actuar en Inglaterra.
En 1917, ya con 22 años, decide marchar a Nueva York y aunque ya había firmado un contrato para actuar en el teatro, conoció a un actor de cine y así comenzó su aventura. Así es como empezó su trabajo con Fatty Arbuckle.
En 1918 es llamado a filas y es enviado a luchar en Francia en la Primera Guerra Mundial, aunque no entró en combate. Allí hace teatro, e irónicamente pierde parcialmente el oído.
Volvió a Estados Unidos y siguió trabajando con Fatty Arbuckle con el que rodó 15 películas.


Entre los años 1920 a 1923 rodó diferentes cortos y un largometraje. Entre 1923 a 1928 llegaron 10 largometrajes.
Se convirtió en una gran figura, aunque estuvo siempre a la sombra de Charles Chaplin y Harold Lloyd.
Su inexpresividad hizo que le bautizaran como “Stone face” cara de piedra, aunque en España se le concoció como “Cara de Palo”.
Sus películas más famosas son El Maquinista de la General, El Moderno Sherlock Holmes, y El héroe del río. Siempre interpretó las escenas de riesgo.


MGM compró la unidad de producción de las películas de Keaton y ya nada fue lo mismo. No disfrutó nada de aquella época y su carrera se derrumbó.
En los años 30 trabajó como escritor de gags para varias películas de la MGM, sobre todo para los Hermanos Marx.
Participó en Sunset Boulevard de Billy Wilder en 1950 y 1952 en Candilejas de Chaplin.


En 1960 le entregaron el Óscar honorario por su contribución al cine estadounidense.
En Film de Alan Schneider interpretó su primer papel dramático. Fue un corto experimental escrito por Samuel Beckett.


En 1965, fallecía a los 70 años.





En Polonia los llaman Flip i Flap, los albaneses los conocen como Olio me Stelion, el idioma árabe alude a ellos como El Tikhin Ouel Roufain y, para los hispanoparlantes, son simplemente El gordo y el flaco. Stan Laurel y Oliver Hardy introdujeron en el cine el formato de la pareja cómica, y a bordo de él estrenaron 107 películas entre 1921 y 1951 que, se mire como se mire, cambiaron la historia del humor. Pese a ello, por algún motivo no se les suele incluir en la misma liga que a compañeros de generación como Charlie Chaplin, Buster Keaton o Harold Lloyd.


HEIL yo MISMO!!!
😅😂🤣😭



Parece indiscutible que Ernst Lubitsch es uno del directores mejor valorados, a juzgar por el número de obras maestras. Pocas veces un director ha sido tan sutil al transmitir la contundencia de unos diálogos y unas situaciones nada triviales. Su delicada complicidad con el espectador es reverenciada y, profusamente aludida, cada vez que se menciona su famoso toque. Para mí, ‘Ser o no ser‘ (‘To be or not to be’, Ernst Lubitsch, 1942), tuvo no sólo la valentía de abordar los conflictos de su tiempo desde el humor, sino de tratar además de algunos de los rasgos más distintivos del ser humano. Todo eso sin perder de vista al público, confiando en su inteligencia y garantizando su disfrute. Muchos son los directores que parecen olvidar estas premisas. No fue el caso del maestro –le llamaría Sir, si el cine tuviera sus propias denominaciones aristocráticas– Ernst Lubitsch.

Si con la anterior cinta que escogí para este especial, hablaba de uno de los films que iniciaron el subgénero de la screwball comedy, en esta ocasión se trata de uno de sus últimos ejemplos. En caso de etiquetar esta comedia –cosa no demasiado aconsejable– se pueden encontrar algunos rasgos de este subgénero, a pesar de que la película va mucho más allá y explora otros tipos de comedia. La farsa o el drama, también están presentes en este film tan personal de Lubitsch. Hay que recordar que fue el ataque a la base naval de Pearl Harbor en 1941 –que significó la entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial–, lo que influyó directamente en el declive de estas comedias.

Escena de la película.
Nos encontramos pues, ante una película marcada por su tiempo –como es inevitable– pero eterna a pesar de él. Como ya hiciera Charlie Chaplin con ‘El gran dictador‘ (‘The Great Dictator’, Charlie Chaplin, 1940) se usa la comedia, no como un género ligero, sino como una magistral e ingeniosa arma contra el apogeo nazi. A través de la caricaturización del opresor, se consiguen desautorizar sus actos, su ideología. Críticas aparte –recibió muchas precisamente por este enfoque–, su atrevimiento es indudable y sólo el paso del tiempo favoreció su merecida valoración. En España, por desgracia, no se estrenó hasta 1971, casi treinta años después de ser filmada.

A parte del contexto político, esta película es un homenaje al teatro, a sus actores y a su vital labor de entretenimiento en un mundo que, en demasiadas ocasiones, sólo deja paso al horror. Precisamente el director alemán, empezó su carrera como actor de teatro a las órdenes de Max Reinhardt. Un guiño a esta etapa del director como intérprete, es la inclusión del personaje de Greenberg, Felix Bressart, que interpreta el mismo papel que hizo también Ernst Lubitsch en sus representaciones de ‘Hamlet’. De ahí su amor por esta profesión, por sus secundarios; todo ello transmitido de manera mordaz –no falta la alusión a las luchas de egos dentro y fuera del escenario–. Una maravillosa muestra de esta ironía viene de la mano del personaje de Jack Benny, que se define a sí mismo como “ese gran, gran actor, Joseph Tura”.

Mediante Shakespeare –de gran influencia para Lubitsch–, en concreto ‘Hamlet’ y su célebre monólogo existencial, se nos presenta una compañía de actores encabezados por los magníficos Jack Benny y Carole Lombard, que se ven envueltos de lleno en la ocupación nazi de Polonia. El resto de intérpretes son el genial Felix Bressart –habitual colaborador de Lubitsch–, un jovencísimo Robert Stack, los menos conocidos Charles Halton o Tom Dugan y, mi preferido, Sig Ruman absolutamente impagable en el papel de Coronel Ehrhardt –o ‘campo de concentración Ehrhardt’ como se le apoda en el film–.


Camino directo al suicidio 🤭



Soy un hombre...
Nadie es perfecto 💋



Cuando Fernando Trueba recogió su Oscar por Belle époque, el director español aseguró que no creía en Dios, sino en Billy Wilder, y que por eso le agradecía la estatuilla a él. Con toda la razón. Tal vez Wilder no fuera un genio en su sentido más restringido: el del individuo que reforma radicalmente el arte en el que trabaja (cosa que sí hicieron Eisenstein, Chaplin o Coppola), y habrá críticos -el mismo Wilder lo aseguraba- que defiendan la supremacía en el terreno de la comedia de Ernst Lubitsch sobre su discípulo Wilder… aunque la película más redonda de Lubitsch fue Ninotchka, con guion de su amigo. Wilder solo no se atrevió con un género: el western. En el resto, sencillamente, fue un maestro: Traidor en el infierno, El gran carnaval, Días sin huella, Berlín Occidente, La tentación vive arriba, Irma, la dulce, Uno, dos, tres, Perdición, Testigo de cargo, Sabrina, Primera plana; Con faldas y a lo loco, Fedora, El crepúsculo de los dioses y El apartamento, entre sus mejores títulos. Muy pocos artistas han entendido a sus congéneres como Billy Wilder, con su visión de una humanidad culpable, pero a la vez llena de vida. A lo mejor Dios no existe, sin embargo, Billy Wilder sí lo hizo, y podemos disfrutar de sus obras.








Dos maníacos contrapuestos en la extraña pareja, con uno de los mejores dúo de actores de la historia del séptimo arte.

Dos divorciados deciden compartir un apartamento en Nueva York, pero sus caracteres y sus estilos de vida son absolutamente incompatibles. La obsesión por la limpieza y el orden del meticuloso Felix (Lemmon) resulta desesperante para Oscar (Matthau), capaz de desordenar el apartamento a la velocidad del rayo.
Dirección
Gene Saks
Reparto
Jack Lemmon
Walter Matthau
John Fiedler
Herb Edelman
David Sheiner
Larry Haines





52 años de una comedia destornillante 🤭👍

'EL GUATEQUE', UNA DE LAS MEJORES COMEDIA DE LA HISTORIA, CUMPLE 52 AÑOS.
Clásico de Peter Sellers y Blake Edwards que lleva medio siglo siendo el clásico más gracioso que te han recomendado.


Hay películas que pasan de padres a hijos y así deben ser. Clásicos que no hace falta que te recomiende el pesado de tu amigo cinéfilo en la universidad. Personalmente, mi abuelo siempre me recomendaba 'Horizontes de grandeza' (William Wyler, 1958) y todo lo que juntase a Errol Flyn y a Olivia de Havilland. Mi padre era más de Los hermanos Marx o Kubrick. Vamos, que tuve mucha suerte. Cada uno tendrá su propia historia pero hay una película que suele repetirse. La que no falla. Se llama 'El guateque' y si aún no la has visto es que tus reuniones familiares no duran mucho. Si hay tele y sofá, los críos en una esquina, los mayores en la otra, os sentaréis a verla. Y funciona.

La película de Blake Edwards se estrenó en España en el 27 de enero de 1969 (en Estados Unidos la pudieron disfrutar desde abril del 68) y desde entonces ha sido ese clásico que te recomiendan y recomiendas sin temer a fallar. Su humor resiste a prueba de bombas y, medio siglo después, ni la cara pintada del genio Peter Sellers la hace envejecer.








Cabe decir que los Monty Python no fueron los pioneros en abordar el humor absurdo, pero sí los que más alto llegaron e, incluso, marcaron un hito. En realidad, beben de numerosas inspiraciones anteriores. The Goon Show de Spike Milligan y Peter Sellers, entre otros, fue uno de los programas de humor británicos que inspiraron a los Monty Python.


Como anécdota curiosa, Spike Milligan aparecería años después en una película de los Python, haciendo un cameo. Él era de profeta de Brian en La Vida de Brian.

2. Lo mejor de dos escuelas
Los Monty Python, ahí donde los veis, provienen de las escuelas universitarias más importantes de Reino Unido. Michael Pallin y Terry Jones se formaron en Oxford. En tanto, Graham Chapman, John Cleese y Eric Idle lo hicieron en en Cambridge. Por su parte, Terry Gilliam es el outsider del grupo, ya que no solo es estadounidense sino destacó más como animador que como guionista.

El Python conocido como "Captain Chaos" se formó en Ciencias Políticas en California, en la Occidental College. Su relación con el resto del grupo le vino de su época estudiantil y por su trabajo en la Newsweek, en donde ejercía de dibujante satírico. Sus contactos con Cleese le valieron su reclutamiento para el grupo cuando la BBC decidió producir el programa de humor.

3. El origen del nombre
Originalmente, el programa no se conocería como Monty Python's Flying Circus, sino que iba a haberse llamado Baron Von Took's Flying Circus, en clara referencia a Barry Took, su agente en la BBC. El título acabó cambiándose para hacer referencia a un agente ficticio, codicioso y algo cutre, bautizado como Monty Python.


Por cierto, que este nombre, además, era un guiño a la figura del General Montgomery, destacado militar aliado en la II Guerra Mundial, cuyo apodo precisamente era "Monty".

4. Tema principal, libre de derechos
El motivo del uso del tema musical Liberty Bell, de John Phillip Sousa, no debe justificarse por meros motivos lúdicos o humorísticos. La razón por la que recurrieron a esta marcha para su tema de cabecera era porque esta libre de derechos de autor y podían usarlo libremente sin tener que pagar por él.

Por cierto, el famoso pie que aparece en este opening de los Monty Python pertenece al cuadro de Alegoría del triunfo de Venus, de Bronzino. Más concretamente, pertece al Cupido que aparece magreándose con la diosa, y sobre cual no haremos ningún comentario.


5. Casi los cancelan tras el primer episodio
El primer episodio resultó escandaloso. El controlador de BBC 1, Paul Fox, consideró que iban más allá de lo aceptable. El jefe del departamento artístico de la cadena los tachó de sádicos y depravados. El de Entretenimiento, Bill Cotton, incluso llegó a pensar que el programa tenía algo de suicida. Sin embargo, la BBC acabó dando su voto de confianza al grupo, a lo largo de tres temporadas y media, 45 episodios en total.

Por supuesto, esta falta de confianza inicial se ha sabido posteriormente gracias a la revelación de documentos internos de la cadena y comunicaciones entre los directivos. Es sin duda uno de los datos más curiosos de la historia de Monty Python.

6. Terry Gilliam, en solitario
Aunque os penséis que los Monty Python debían pasarlo bomba y que todo era una juerga en la oficina, con los guionistas, no hay nada más lejos de la realidad que ese idealizado escenario. Lo cierto es que el quinteto principal trabaja en grupos de trabajo separados en largas jornadas. De ocho a cinco de la tarde, se dice.


El único que tenía mayor flexibilidad de horarios era Terry Gilliam. ¿El motivo? Era el animador principal del programa y sus trabajos iban en otra dirección. Además, se dice que su caótica forma de trabajar le obligan a tener que producir a su ritmo, en lugar de adaptarse al de sus socios.

7. Dos programas... ¡en alemán!
Los Monty Python hicieron dos programas en lengua germana. Bajo el título de Monty Python's Fliegender Zirkus, el equipo realizó dos programas para la WDR de la República Federal. Estos dos programas, que ahora se consideran episodios especiales, se rodaron integramente en Baviera.

Algunos sketches fueron de nueva producción, mientras que otros eran reciclados de shows anteriores. Cabe decir que estos shows especiales alemanes contaba con una versión de la Canción del Leñador en alemán. Por otro lado, una anécdota divertida de los programas para Alemania es la de que el primero se grabó complemente en alemán, imitándo la fonética del idioma. El segundo, en cambio, fue subtitulado.

8. ¡Que no cunda el pánico!
El equipo de cómicos no era el único en trabajar en la producción de El circo ambulante de los Monty Python. También, entre sus guionistas, se contaban escritores, actores y productores de cierta talla. Uno de los más reconocidos es, precisamente, Douglas Adams.

El autor de Guía del Autoestopista Galáctico y de Dirk Gently: Investigaciones Holísticas (libro en el que se basa libérrimamente la serie de Netflix de Dirk Gently) fue el guionista de varios episodios de la última temporada.

9. ¡Nadie espera a la... censura!
Aunque no os lo creáis, la censura se la jugó a los Monty Python. Ya en la producción de la serie hubieron de cortar algunas escenas o sketeches y eliminar tacos mediante el redoblaje de secuencias, sustituyendo ciertas expresiones malsonantes por algunas algo más suaves.


La producción de Los caballeros de la mesa cuadrada no se salvó tampoco. Numerosas maldiciones, menciones a Jesucristo, la palabra "mierda" o incluso los "joder", fueron laminados del montaje final.



10. Spam, spam, spam!!
Cuando mencionéis la palabra spam para hacer alusión a correo basura, material indeseado o, incluso, anuncios en webs, sabed que el término proviene de aquí. El Spam en inglés hace referencia a un tipo de salchichón o mortadela de baja calidad que se vendía en la posguerra británica. Se solía vender a espuertas y era sinónimo de carestía.

Posteriormente, este, como otros términos utilizados por los Python, se adaptaría al lenguaje y vocabulario de informáticos y cibernautas para designar fenónemos o items.

11. ¡No lo borres!
Una práctica habitual de la BBC era borrar las cintas originales de sus grabaciones para poder reutilizarlas. Por este motivo, muchas programas de la época se han perdido. Como los de la primera temporada Doctor Who, por ejemplo. Sin embargo, Terry Gilliam fue previsor y compró todas las cintas originales, asegurando que sobrevivieran al borrado.

12. Parodia de Ingmar Bergman
La secuencia de inicio de Los caballeros de la mesa cuadrada echó para atrás buena parte del público en su momento. Originalmente, se pretendía que fuera mucho más animada, y también se quería que se asemejase más a la secuencia de créditos propia de los shows de los Python, pero el ingenio y la falta de presupuesto se confabularon.


Al no contar con dinero suficiente como para hacer unos créditos espectaculares, los Python decidieron utilizar esto en su favor, parodiando El Séptimo Sello de Ingmar Bergman. Para añadir injuria al "insulto", añadieron unos delirantes subtítulos en sueco, que parodiaban precisamente los de la película del director. Más de uno se perdió la referencia.

13. Un rodaje digno de la búsqueda del Grial
Ahora, vemos Los caballeros de la mesa y nos produce distintas sensaciones. Puede no gustarnos, la podemos adorar, o simplemente no entendemos su humor. Independientemente de nuestra reacción, hay que recordar que fue un rodaje infernal. Por un lado, no solo tuvieron que enfrentarse a las inclemencias del tiempo y a la relativa inexperiencia como directores de largometrajes de Terry Jones y Terry Gilliam, también sufrieron accidentes y roturas de equipo.

Para añadir problemas, las autoridades escocesas les prohibieron rodar en numerosos castillos, alegando que iban a producirse "inexactitudes históricas". Finalmente, pudieron rodar en dos castillos. El Castillo Stalker, que sirve de exterior al Castillo de Aaaaaargh!, y el Castillo Doune, tras cuyos muros se rodaron TODOS los interiores.

14. Un funeral de muerte
Aunque tras El Sentido de la Vida, los Monty Python se separaron por diferencias entre ellos, planeaban reunirse de nuevo, gracias en buena medida a Graham Chapman, que era la figura central del equipo. Si bien es cierto que Chapman era una personalidad complicada y dado a los excesos, sobre todo a los alcohólicos, también era el miembro más querido.

Sin embargo, su muerte en 1989, debido a un cáncer de amígdala, lo cambió todo. Debido a esto, el grupo le ofreció una despedida por todo lo alto durante su funeral. John Cleese leyó un panegírico bastante poco ortodoxo, en la línea del humor del grupo, mientras que Eric Idle cantó Always Look at the Bright Side of Life.

La cosa no se quedó ahí. Diez años después, el grupo se reunió en "Live at Aspen", para escenificar una falsa entrevista / sketch, que culminaba con las cenizas de Chapman derramadas por todo el escenario. Podéis encontrarlo en Internet si buscáis.


15. En las estrellas
Diversos asteroides del cinturón de nuestro Sistema Solar llevan el nombre de los cómicos. El Minor Planet Center nombró varios con los siguientes nombres y números: 9617 Grahamchapman, 9618 Johncleese, 9619 Terrygilliam, 9620 Ericidle, 9621 Michaelpalin and 9622 Terryjones.


Además, la presencia de los Python no solo se extiende a la astronomía. También han hecho "su contribución" a la paleontología. Hay una serpiente prehistórica, la Montypythonoides riversleighensis, que fue descubierta en 1985 en Australia. Su nomenclatura es un homenaje al grupo.

16. El musical de la discordia
Eric Idle elaboró hace unos años Spamalot. Este musical, producido junto a John Du Prez (compositor de la trilogía cinematográfica de Las Tortugas Ninja), adapta Los caballeros de la mesa cuadrada. Si bien es cierto que todos los Python recibieron una buena "tajada" en concepto de royalties, su aceptación los divide.

John Cleese lo adora y le encanta lo que se ha hecho con la película original. Pero Michael Pallin y Terry Jones no están muy contentos con la idea, aunque lo de ganar dinero con ella no les parece mal. Sin embargo, Terry Gilliam detesta esta "aberración" a sus ojos.


Somos los caballeros que dicen en algunas ocasiones NI😅😂🤣😭👈





Sin pregunta lógica no hay respuesta consecuente 🤔✴️



Para androides paranoides de doble cara...
🚀🤖🛸👽🪐
Un jueves a la hora de comer, la Tierra es demolida para poder construir una nueva autopista hiperespacial. Arthur Dent, un tipo que esa misma mañana ha visto cómo echaban abajo su propia casa, considera que eso supera lo que una persona puede soportar. Arthur huirá de la Tierra junto a un amigo suyo, Ford Prefect, que resultará ser un extraterrestre emparentado con Zaphod Beeblebrox, un pirata esquizoide de dos cabezas, en cuya nave conocerá al resto de personajes que lo acompañarán: un androide paranoide y una terrícola que, como él, ha logrado escapar.


No se asuste👉🤭👈





Hay que tener mucha amplitud de mente y estómago para percibirla en su verdadera esencia.
No te olvides de las pinzas para colgar la ropa :facepalm:





A pesar de ser un film estrenado en 1998, los primeros pasos para la adaptación de la novela de Hunter S. Thompson comenzaron a finales de los años 70. En un principio Miedo y Asco en las Vegas iba a estar protagonizada por el duo Jack Nicholson y Marlon Brando. Nicholson se ajustaba bien al papel, pero Brando era ya demasiado mayor. Después se consideró a Dan Aykroyd y John Belushi, pero este último falleció. John Malkovich y John Cusack también estuvieron a punto de protagonizar el film durante los años 80, pero la producción del film nunca terminaba de arrancar.
Ralph Bakshi, director y animador de la película animada del Señor de los Anillos de 1978 propuso rodar Miedo y Asco en las Vegas como una película de animación basada en los dibujos de Ralph Steadman. Ralph es un ilustrador que ha compartido su carrera junto a Hunter S. Thompson y que diseñó todas las ilustraciones del libro original. La película de animación no salió adelante porque los derechos de la novela los tenía, Laila Nabulsi, novia de Hunter que no consideraba a la animación como un género digno de lo más alto de Hollywood.
Martin Scorcese y Oliver Stone fueron tanteados para dirigir la película, pero finalmente cuando Rhino Films se tomó en serio producir el film en 1992 sonó el nombre de Bruce Robinson, amigo de Johnny Depp. El Director lo descarto finalmente porque no veía como trasladar la novela al cine. Al límite de perder los derechos de la adaptación, Rhino Films contrató al director de «Sid y Nancy», Alex Cox. En 2011, Bruce Robinson adaptó otra novela de Hunter S. Thompson, Los Diarios del Ron, contando también con la actuación de Johnny Depp.
Alex Cox también tuvo discrepancias creativas con Laila Nabulsi, lo que provocó que Rhino Films tuviera que echar al director para no perder los derechos en una nueva prorroga. Terry Gilliam fue contratado por petición del propio Hunter, y tuvo que reescribir el guión de Alex Cox en apenas diez días para mantener el estilo original de la novela y así iniciar por fin la producción del film.
El rodaje de Miedo y Asco en las Vegas fue un completo desastre según palabras del propio Terry Gilliam. El presupuesto no estaba confirmado pero era escaso, lo que propició problemas para rodar en los casinos de las Vegas, que tampoco querían verse involucrados con el contenido del film.
Hunter S. Thompson y Johnny Depp establecieron una profunda amistad durante la producción de Miedo y Asco en las Vegas, tanto que el propio Hunter (vestido con un sombrero de Bombero) le rapó la cabeza a Johnny Depp en su cocina. Ambos intercambiaron vehículos, y Depp se pasó varios meses viajando por California con el Chevrolet descapotable de Hunter para así sumergirse en el papel del autor. Hunter por su parte uso el coche de Depp para irse de viaje con una chica llamada Heidi y escribir el artículo publicado en la revista Time: Miedo y Asco en Hollywood. A pesar de la amistad que se estableció entre el autor y el actor, Hunter S. Thompson declaró que si conociera a alguien que actuará de la manera que interpreta Johnny Depp al propio Thompson, seguramente le rompería una silla en la cabeza.
Bill Murray también interpretó al escritor Hunter S. Thompson en la película Where The Buffalo Roam, un film también autobiográfico basado en relatos del propio autor. Durante la producción de Miedo y Asco en las Vegas, Bill llamó a Johnny Depp para advertirle que tuviera cuidado y que para su siguiente película escogiera un papel radicalmente distinto si no quería pasarse los próximos diez años interpretando al mismo personaje.
El Personaje de Benicio del Toro, el Doctor Gonzo, está basado en un amigo del propio autor, Oscar Zeta Acosta, que desapareció según Hunter, en algún momento de 1974. Para el papel Benicio cogió casi 20 kg a base de una dieta basada en numerosos donuts diarios.
Existe una escena dónde el Doctor Gonzo se pelea con un autoestopista (Tobey Maguire) y el pelo de este parece muy distinto según la toma. La razón fue que varios tiros de cámara se rodaron varios meses después por problemas presupuestarios, pero no pudieron hacer que Tobey se volviera a afeitar la cabeza para la peluca que requería, porque hubiera supuesto un coste de 15000 dólares según el contrato. Al final se gastaron más dinero usando maquillaje y efectos digitales para conseguir que la apariencia de Tobey fuese la misma.
Tras la producción del film, Terry Gilliam descubrió que el gremio de guionistas (WGA) no le permitían borrar de los créditos de guión los nombres de Alex Cox y Tod Davies a pesar de no usarse nada de lo que estos escribieron. La reacción de Terry Gilliam y Rhino Films fue iniciar la película con un mensaje en la que se negaban los créditos. Al final no se acató porque el WGA accedió a poner a Hunter S. Thompson y Terry Gilliam como principales autores del guión y Cox y Davies como secundarios. La decisión final no calmó el enfado de Terry Gilliam que llegó a quemar su carnet del WGA en una firma de libros como protesta.





Gonorrreaaaaaaaa🎭☣️



Wally es ciego y Dave es sordo. Cuando asesinan a un hombre delante del quiosco de prensa donde trabajan, se convierten en los principales sospechosos.


Ve y escucha todo lo que quieras si puedes🤭


Jerome Silberman , conocido como Gene Wilder ( Milwaukee , Wisconsin , 11 de junio de 1933 - Stamford , Connecticut , 29 de agosto de 2016 ), fue un actor , director y guionista estadounidense conocido por haber aparecido en algunas de las obras más importantes de Mel Brooks , como Blazing Saddles , Los productores y El jovencito Frankenstein, además de otras películas como Willy Wonka & the Chocolate Factory , El expreso de Chicago , El Principito , La mujer de rojo o Bonnie y Clyde .


Richard Pryor:
Creció en el prostíbulo de su abuela, donde su madre, Gertrude L. Thomas, practica la prostitución. Su padre, LeRoy Pryor, fue boxeador y buscavidas. Cuando su progenitora alcohólica lo abandonó tenía 10 años, fue criado principalmente por su abuela Marie Carter, una mujer violenta que lo golpeaba habitualmente. Fue objeto de abuso sexual a los siete años y expulsado de la escuela a los 14.

Se le consideró uno de los más populares cómicos negros americanos.




Trabajó en el cabaret y se inicia en el cine en 1967 (Un millón en un cadáver [The Busy Body], W. Castle), aunque sus interpretaciones destacan desde 1972 (El ocaso de una estrella [Lady Sing the Blues], S. Furie).

Actuó en muchas comedias (El supergolpe [Hit.!], id. 1973), The Bingo...., John Badham, 1976; Un mundo aparte [Car Wash], Michel Schultz, id.) y en La bella durmiente (Some Call it Loving, James B. Harris, 1973), Blue Collar (P. Schrader, 1978), El mago (Sidney Lumet, id.) o más espectaculares (Superman ll, Richard Lester, 1983).

Coguionista de Sillas de montar calientes (1974) y uno de los compañeros habituales de Gene Wilder (El expreso de Chicago, A. Hiller, 1976), Locos de remate (Sidney Poitier, 1980).

En 1980, Pryor estuvo al borde de la muerte cuando sufrió quemaduras en la mitad de su cuerpo en un accidente mientras fumaba cocaína. El actor pasó seis semanas en un centro médico para recuperarse de las quemaduras, pero su adicción a las drogas y al alcohol supusieron una lucha mucho más duradera.


En su última película como protagonista, Another You (1991), el comediante mostró fuertes evidencias del deterioro a causa de la esclerosis múltiple, una enfermedad sin cura y que afecta el sistema nervioso.

Richard Pryor, falleció el 10 de diciembre de 2005 a los 65 años de un ataque cardíaco en su hogar en el Valle de San Fernando (California).








Marty Feldman:
Actor cómico de ojos locos que se hizo conocido por las audiencias por su papel de Igor en Young Frankenstein. Ganó dos premios BAFTA por sus papeles en Marty y At Last the 1948 Show.

Antes de la Fama:
Inicialmente aspiró a ser trompetista de jazz a los 15 años.

Curiosidades:
Ganó un premio Saturn a Mejor Actor Secundario por su papel de Igor en Young Frankenstein.

Vida Familiar:
Se casó con Lauretta Sullivan en 1952 y su relación duró hasta su muerte en 1982.

Asociación:
Gene Wilder escribió el papel de Igor en Young Frankenstein.


Mel Brooks (de nombre real Melvin James Kaminsky) es un director, actor, guionista y productor estadounidense nacido en el seno de una familia de creencias judías con ascendencias ucranianas y alemanas.
Su padre, fallecido en el año 1929, era Maximiliam Kaminski, y su madre se llamaba Kate Brookman.
Mel tenía tres hermanos mayores llamados Irving, Leonard y Bernard.

Acudió al instituto Eastern District High School de Brooklyn, y participó en la Segunda Guerra Mundial.
Más tarde se ganó la vida como músico jazz tocando la batería y el piano.
Sus primeros coquetos con el humor los llevó a cabo como monologuista en locales nocturnos y en la radio.


Trabajó en los años 50 como guionista para programas televisivos cómicos con Sid Caesar.
Por una de sus colaboraciones con Caesar recibió un premio Emmy.

Brooks se casó en el año 1953 con la bailarina Florence Baum, con quien tuvo una hija, Stephanie (nacida en el año 1956) y dos hijos, Nicholas (1957) y Edward (1959). Se divorciaron en el año 1962. En el año 1964, Mel contrajo matrimonio con la actriz Anne Bancroft, con quien tuvo un hijo, el escritor Max Brooks (1972).

En el año 1965 triunfó profesionalmente al crear la famosa teleserie cómica “Superagente 86” (1965-1970), con Don Adams interpretando al torpe espía Maxwell Smart.
En el cine se especializó en parodias con uso de slapstick y absurdo.
Debutó como director con una de sus mejores películas, “Los Productores” (1967), farsa sobre una estafa en la producción de una obra musical que contó con el protagonismo de Gene Wilder y Zero Mostel.
Por este film, Mel Brooks ganó el premio Oscar al mejor guión original.
Su segunda película como director fue “El Misterio De Las Doce Sillas” (1970), una comedia ambientada en la Rusia bolchevique que adaptó una novela escrita por Ilya Ilf y Yevgeni Petrov.
Con “Sillas De Montar Calientes” (1974), parodia de las películas del Oeste con Richard Pryor como co-guionista, Mel Brooks consiguió uno de sus mayores éxitos.
El mismo año estrenó otro de sus films más populares, “El Jovencito Frankenstein” (1974), versión humorística de la famosa novela de Mary Shelley con Gene Wilder en el papel del doctor Frankenstein, Marty Feldman como Igor y Peter Boyle como el Monstruo.
Wilder y Brooks fueron nominados al Oscar como mejor guión adaptado por esta última película.
Su siguiente proyecto como director fue “La Última Locura” (1976), parodia del cine mudo que no fue bien recibida por el público y la crítica.

Más tarde el parodiado fue Alfred Hitchcock en “Máxima Ansiedad” (1977).
Tres años después produjo “El Hombre Elefante” (1980), drama dirigido por David Lynch con John Hurt en el papel de John Merrick.

Más tarde produjo “Frances” (1982), biopic de la actriz Frances Farmer con Jessica Lange como protagonista, y, entre otros proyectos, “Soy o No Soy” (1983), remake de “Ser o No Ser” de Ernst Lubitsch que el propio Mel Brooks co-protagonizó junto a su mujer Anne Bancroft.
Con “La Loca Historia Del Mundo” (1981) creó una serie de caricaturas históricas con Brooks interpretando varios personajes, entre ellos Moisés, Torquemada o el rey Luis XIV.


Seis años tardó Mel Brooks para estrenar un nuevo film como director, “La Loca Historia De Las Galaxias” (1987), película que parodiaba el universo “Star Wars”.
Con “¡Qué Asco De Vida!” (1991) cosechó uno de sus mayores fracasos, antes de regresar a la parodia en “Las Locas, Locas Aventuras De Robin Hood” (1993), film con Cary Elwes como protagonista.
Leslie Nielsen protagonizó como vampiro “Drácula, Un Muerto Muy Contento y Feliz” (1995), la última película de Mel Brooks como director.

En los años 90 ganó tres premios Emmy por su participación en la teleserie “Loco Por Ti”, emisión protagonizada por Helen Hunt y Paul Reiser.
Con posterioridad, en el año 2001, recibió tres premios Tony por su trabajo en la adaptación musical de “Los Productores”.
También ganó dos Grammy por esta misma obra.
Previamente, en 1999, había recibido otro Grammy, junto a Carl Reiner, por “The 2000 Year Old Men In The Year 2000”.
Es uno de los pocos artistas que tiene en su poder el premio Oscar, el Emmy, el Grammy y el Tony.
Mel quedó viudo en el año 2005 tras el fallecimiento de Anne Bancroft el mes de junio de ese año.





Genio y figura hasta la sepultura...🎥🎞️





Próxima semana cine bélico.☕🥃🚬
Acabamos con un homenaje especial a los maravillosos hermanos Marx.
Maestros del humor y la comedia:


"Hasta cuando bromeo digo la verdad. Y no es ningún chiste".
Groucho Marx.





Parece el Barcelona, entre los mafiosos huidos pendientes de que salden las innumerables cuentas pendientes y los pretendientes al (exiguo) gran negociaco.


HERMANOS MARX

Inimitables, geniales, surrealistas, iconoclastas, anárquicos, imprevisibles…
Son algunos adjetivos que pueden ser utilizados para calificar las capacidades humorísticas del mejor equipo cómico que ha proporcionado el cine sonoro: los Hermanos Marx.

Julius (Groucho), Leonard (Chico), Alfred (Harpo) y Milton (Gummo) eran hijos de inmigrantes alemanes (Sam y Minnie Marx) que procedían de una familia dedicada desde antaño al arte del espectáculo.
Su madre Minnie les incorporó desde su más temprana juventud al negocio del entretenimiento.
Primero junto a Mabel O’Donnell (The Three Nightingales), a continuación como “The Six Mascots” y finalmente haciéndose llamar Los Cuatro Hermanos Marx (Gummo fue sustituido después por Herbert “Zeppo”). Sus actuaciones dentro del vodevil causaban sensación allá por donde aparecían.
Cantaban, bailaban, tocaban todo tipo de instrumentos y, sobre todo, ofrecían gags con su peculiar humor.



Y dos🥚🥚 duros!!!
👍✊💙❤️


Bonus Track:
Inigualable Woody Allen,😂


Bajando al infierno.



Se me olvidaba:
Peter Sellers


Nació el 8 de septiembre de 1925 en Southses, Hampshire, Inglaterra.

Criado en el seno de una familia de actores.

Cursó estudios en el Aloysus College. Durante la II Guerra Mundial sirve en la RAF y es destinado a la India, donde monta espectáculos para las tropas. Fue director de revista en el Windmill de Picadilly y animador de una emisión radiofónica The Goon Show.




Hizo su debut en el cine interpretando Penny Points to Paradise (Tony Young, 1951), y trabaja con Alec Guinness encarnando al gangster de El quinteto de la muerte (A. Mackendrick, 1955). Después aparece en papeles secundarios, en el teatro y la televisión donde intervino en numerosos espectáculos.

Su interpretación en l'm All Right Jack (J. Boulting, 1959) le reportó el premio al mejor actor británico. Estrella cómica en Un golpe de gracia (J. Arnold, 1959), La extraña prisión de Huntleigh (Two-Way Stretch, Robert Day, 1960) y La millonaria (A. Asquith, id.), se dirigió a sí mismo en una nueva adaptación de Mr. Topaze / I Like the Money (1961), produjo e interpretó el célebre cortometraje disparatado de Richard Lester, The Running, Jumping and Standing Still Film (1960).

Dio vida al escritor de Lolita (Stanley Kubrick, 1962) antes de encarnar a tres personajes en Teléfono rojo ¿Volamos hacia Moscú? (id., 1964) por el que fue nominado al Oscar. Fue psicoanalista en ¿Qué tal, Pussycat? (C. Donner, 1965), invitado desastre en El guateque (Blake Edwards, 1968), pero sobretodo Peter Sellers es popular por su personaje del Inspector Clouseau en la serie de las Panteras Rosas: La pantera rosa (B. Edwards, 1964), El regreso de la pantera rosa (id., 1975), La pantera rosa ataca de nuevo (id., 1976), La venganza de la pantera rosa (id., 1978).

Destaca su papel en el jardinero de Bienvenido Mr. Chance (H. Ashby, 1979) por la que sería nominado en segunda ocasión al Oscar.


BLAKE EDWARDS
(1922-2010)

Blake Edwards nació el 26 de julio del año 1922 en la localidad de Tulsa, Oklahoma (Estados Unidos), hijo de Lillian Grommett y Donald Crump.
Este último ya había abandonado a su mujer antes de que naciese el pequeño Blake.
Lilliam se casó más tarde con Jack McEdwards, asistente de dirección, quien a su vez era hijo del director J. Gordon Edwards.
Su hermana era la actriz Jennifer Edwards.

Antes de dedicarse a la dirección, Edwards trabajó en la radio y en Hollywood como actor, guionista y productor desde comienzos de los años 40.
En su faceta de intérprete apareció brevemente en películas como “Dos Héroes De West Point” (1942) o “Dos En El Cielo” (1943).
Como guionista y productor debutó con “Imperio Del Crimen” (1948), western de bajo presupuesto dirigido por Lesley Selander.
Como escritor de guiones compartió con asiduidad trabajo con el director Richard Quine.
Ambos se alimentaron recíprocamente en su estilo cinematográfico.

Su primera ocupación como director fue en la emisión televisiva “Four Star Playhouse” (1952), serie para la que dirigió y escribió varios episodios.
En 1953, Blake se casó con Patricia Walker, con quien tuvo a sus hijos Jennifer (nacida en 1957) y Gregory (1959).
La pareja se divorció en 1967.

”Venga Tu Sonrisa” (1955), comedia co-escrita junto a Quine, fue su largometraje debut en el cine.
Más tarde, en la década de los 50, Edwards dirigió títulos como “He Laughed Last” (1956), “El Temible Mr. Cory” (1957), drama con Tony Curtis y Martha Hyer en donde coincidió por primera vez con el compositor Henry Mancini, “La Pícara Edad” (1958), con el protagonismo de Debbie Reynolds, “Vacaciones Sin Novia” (1958), con la pareja Tony Curtis y Janet Leigh, y “Operación Pacífico” (1959), comedia bélica protagonizada por Cary Grant y de nuevo Tony Curtis, uno de los intérpretes más habituales de Edwards en los inicios de su carrera.
Para la pequeña pantalla, Blake dirigió episodios de “Peter Gunn” y de “Mr. Lucky”.

Los años 60 confirmaron al director de Oklahoma como uno de los principales maestros de la comedia estadounidense del período.
Después de “High Time” (1960), film protagonizado por Bing Crosby, estrenó “Desayuno Con Diamantes” (1961), exitosa adaptación de una novela de Truman Capote con el protagonismo de Audrey Hepburn y George Peppard.
La primera mitad de este decenio fue la etapa más destacada de su carrera, filmando títulos como “Chantaje Contra Una Mujer” (1962), thriller con Lee Remick y Glenn Ford o “Días De Vino y Rosas” (1963), uno de los acercamientos al alcoholismo más afortunados en la historia del cine en el que Blake volvió a colaborar con la actriz Lee Remick, en esta ocasión acompañada por Jack Lemmon, tan brillante en su faceta cómica como en la dramática.


La película más popular de Edwards es “La Pantera Rosa” (1963), una comedia policial protagonizada por David Niven, Peter Sellers, Robert Wagner, Claudia Cardinale y Capucine.
La partitura de Mancini y la pantera rosa de dibujos animados aparecida en los títulos de crédito lograron enorme repercusión y la creación posterior de una famosa serie de televisión de dibujos animados. Edwards lanzó al estrellato al actor Peter Sellers, quien obtuvo el papel del inspector Clouseau tras el rechazo de Peter Ustinov. Sellers y Clouseau fueron los protagonistas absolutos de la serie continuada por títulos como “El Nuevo Caso Del Inspector Clouseau” (1964), “El Regreso De La Pantera Rosa” (1975), “La Pantera Rosa Ataca De Nuevo” (1976), “La Venganza De la Pantera Rosa” (1978) y “Tras La Pista De La Pantera Rosa” (1982).
Más tarde, sin Peter Sellers, Edwards prorrogó la saga con títulos como “La Maldición De La Pantera Rosa” (1983) o “El Hijo De La Pantera Rosa” (1993).

Al margen del felino rosáceo, Blake Edwards dirigió en los 60 películas como “La Carrera Del Siglo” (1965), con Tony Curtis, Natalie Wood y Jack Lemmon; “¿Qué Hiciste En La Guerra, Papi?” (1966), comedia bélica con James Coburn; “Gunn” (1967); o “El Guateque” (1968), comedia ambientada en la industria del cine con el protagonismo de Peter Sellers en la piel de un actor hindú.

En el año 1969, Blake Edwards contrajo matrimonio con la actriz Julie Andrews (nacida en 1935), con quien adoptó a dos niñas vietnamitas huérfanas llamadas Amy y Joanna.
También adoptó a Emma, la hija que tuvo Julie previamente con Tony Walton.
Julie, a partir de su boda, se convirtió en la protagonista de casi todas sus películas.


En los años 70, y al margen de sus títulos con la Pantera Rosa, Edwards estrenó el musical “Darling Lili” (1970), “Dos Hombres Contra El Oeste” (1971), western con William Holden y Ryan O’Neal, “Diagnóstico: Asesinato” (1972), película de intriga basada en una novela de Michael Crichton, “La Semilla Del Tamarindo” (1974), con Julie Andrews y Omar Sharif, y “10, La Mujer Perfecta” (1979), una de sus películas más conocidas que volvió a contar con el protagonismo de Andrews acompañada por Dudley Moore y la sex symbol del momento, Bo Derek.

Los años 80, al margen de algún acierto, no encontraron al Blake Edwards más inspirado con títulos como “SOB. Sois Honrados Bandidos” (1981), “Víctor o Victoria” (1982), película por la que consiguió su única nominación al Oscar en la categoría de mejor guionista, “Mis Problemas Con Las Mujeres” (1983), con Burt Reynolds, “Micky y Maude” (1984), “El Gran Enredo” (1986), “¡Así Es La Vida!” (1986), “Cita a Ciegas” (1987), comedia enloquecida que emparejó a Kim Basinger con Bruce Willis, “Asesinato En Beverly Hills” (1988) y “Una Cana Al Aire” (1989).
“Una Rubia Muy Dudosa” (1991), con el protagonismo de Ellen Barkin, y la citada “El Hijo De La Pantera Rosa” (1993), con el italiano Roberto Benigni en el papel principal, fueron sus últimas películas como director cinematográfico.

En el año 2004, Blake Edwards, quien también poseía la Legión de Honor de Francia, fue galardonado con un Oscar honorífico.
Falleció en Santa Monica, California (Estados Unidos), a los 88 años de edad el 15 de diciembre del año 2010 tras sufrir una neumonía.
Fue incinerado.





Woody Allen
(Heywood Allen Stewart Konigsberg; Nueva York, 1935) Director, actor y guionista cinematográfico estadounidense. Aunque llegó a ingresar en la universidad, no tardaría en abandonarla. Desde muy joven se dedicó a vender chistes a famosos columnistas y cómicos profesionales (Ed Sullivan, Sid Caesar, Jack Paar o Pat Boone). Más tarde escribió sketchs para clubes nocturnos, revistas de Broadway y programas de televisión, desarrollando una comicidad cercana a la de clásicos del cine como Charles Chaplin, Buster Keaton, Harold Lloyd, los hermanos Marx y Jerry Lewis.


Woody Allen

Su primera aparición personal en televisión, en el Tonight Show, le permitió ser descubierto por el productor Charles Feldman, quien le encargó el guión de ¿Qué tal, Pussycat?, una comedia de Clive Donner rodada en 1965 en la que también actuó. Colaboraba, mientras tanto, en revistas como Playboy, The New Yorker y Evergreen. A esa época se remonta su afición al jazz; empezó tocando el saxo y luego se pasó al clarinete.

En 1969 se le presentó la oportunidad de rodar Toma el dinero y corre, su primer filme como director, estructurado aún como una sucesión de gags. A ésta le siguieron películas como Bananas (1971), Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar (1972), El dormilón (1973), o La última noche de Boris Grushenko (1975), trabajos que pusieron de manifiesto sus especiales dotes para la sátira. Uno de los méritos de Allen es haber conseguido actualizar la comedia estadounidense, caída en desuso. Su personal estilo y su soltura en la narración propiciarían pronto los grandes éxitos.

En 1972 coprotagonizó, junto a la actriz Diane Keaton, el largometraje Sueños de un seductor, de Herbert Ross. La interpretación de Woody Allen en esta comedia es uno de los hitos de su carrera. A continuación, Allen y Keaton iniciaron una relación sentimental que se vio reflejada en su participación en diversos filmes, entre ellos el más galardonado de los dirigidos por Woody Allen, Annie Hall, que obtuvo el Oscar al mejor director, al mejor guión original (Marshall Brickman y el propio Allen), a la mejor actriz (Diane Keaton) y a la mejor película.



Después de rodar en 1978 el drama Interiores, homenaje a su admirado Ingmar Bergman, en 1979 volvió a la comedia con su obra Manhattan, una de las más destacadas de su carrera. Crónica romántica y divertida del ambiente seudointelectual neoyorquino, Allen protagonizaba la película junto con Diane Keaton, Michael Murphy y Mariel Hemingway. Según el propio autor, la fotografía (en blanco y negro) no hace suficiente justicia a la belleza de Hemingway: "Eres la respuesta de Dios a Job", dice Woody a Mariel en una de las escenas.

Historia de enredo y crónica sentimental entre dos parejas que intercambian amores, Woody Allen da vida en Manhattan al guionista de televisión Isaac Davis, enamorado de la adolescente Tracy. Esta relación con una menor escandalizó al público estadounidense y la película fue calificada R, sólo tolerada para mayores. El objetivo de Allen no era crear escándalo, sino rendir homenaje a su ciudad y a su músico, George Gershwin. Manhattan logró el favor de la crítica y obtuvo dos nominaciones al Óscar, mejor guión y mejor actriz secundaria (Mariel Hemingway).


Manhattan (1979)

El personaje de Woody Allen, arquetipo del ciudadano medio estadounidense, era el de un hombre judío de marcado aire tímido y neurótico, obsesionado por el sexo y el psicoanálisis, y con dificultad para relacionarse con las mujeres: un nuevo tipo cómico que ya había adquirido entidad en Annie Hall. Mientras Charles Chaplin o Groucho Marx utilizaban disfraces específicos que permitían diferenciar el personaje y la persona, en el caso de Allen ambos forman, aparentemente, un solo individuo. Woody Allen lleva, fuera y dentro del escenario, los mismos pantalones de pana holgados y el mismo suéter gastado, las mismas gafas de montura negra y los mismos zapatos cómodos. Su personaje, un inadaptado obstinadamente juicioso que persevera a pesar de miedos y neurosis, es una divertida creación a partir de una base personal exagerada.

Poco a poco, los trabajos de Allen fueron imbuyéndose de su fuerte personalidad, con motivos recurrentes como el judaísmo, el psicoanálisis y la comunicación en la pareja. En esta línea surgieron, tras Manhattan, las películas La rosa púrpura de El Cairo (1985) o Hannah y sus hermanas (1986), las dos últimas protagonizadas por Mia Farrow, su nueva pareja tras su ruptura con Diane Keaton a principios de los años ochenta, aunque su relación con esta actriz también llegaría a su fin, en este caso de forma abrupta, hacia 1993.

Durante la década de los noventa, sin perder el humor cáustico que lo caracteriza, los filmes de Woody Allen adquirieron un tono más reflexivo y trascendental. Delitos y faltas (1990), Misterioso asesinato en Manhattan (1993), Balas sobre Broadway (1994) y Desmontando a Harry (1998) son otras de sus películas más aclamadas. Algunos títulos de su filmografía más reciente son La maldición del escorpión de jade (2001), Hollywood ending (2002), Anything else (2003), Melinda y Melinda (2004), Match Point (2005), Scoop (2006) y El sueño de Cassandra (2007). Cosechó dos nuevos Oscar al mejor guión original por Hannah y sus hermanas (1986) y Medianoche en París (2011), y contó cuando quiso con intérpretes estelares, como en el caso de Vicky Cristina Barcelona (2008), protagonizada por Javier Bardem, Penélope Cruz y Scarlett Johansson.



Agur!!!🎭


#56

Mensaje 13 Nov 2020 13:18

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
:palmadas: :palmadas: :palmadas: :palmadas: :palmadas: :palmadas: :palmadas: El hombre mosca al completo.
🎥🎞️
Harold Lloyd y sus acrobacias imposibles.



"Durante mucho tiempo se pensó que era el propio Lloyd quien realizó toda la escalada sin ningún tipo de trucaje. Hoy sabemos que fuera de cuadro se mantenía una plataforma de seguridad que iba ascendiendo a la vez que lo hacía el propio actor".


Escena cumbre de El hombre mosca (1923).
En los planos largos es Bill Strothers, actor que hace el papel de compañero de piso de Harold, quien realiza las escaladas. El hombre era conocido en Los Ángeles como «la araña humana» ya que se dedicaba a trepar por los edificios. A Lloyd se le ocurrió la idea de la película tras ver a Strothers trepar por un edificio de oficinas en Los Ángeles y observar como el público lo observaba con gran interés. Cuando Strothers llegó al tejado Harold lo estaba esperando para proponerle participar en una película.


#57

Mensaje 19 Nov 2020 15:59

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Sábado de sufrimiento, desesperación, muerte y hazañas bélicas...


#58

Mensaje 22 Nov 2020 19:14

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Next Week... jueves...antes del puente, último hasta después de Reyes; repaso de la Primera Guerra Mundial, Segunda, Corea, Vietnam, Afganistán...
Cine :palomitas: con películas bélicas.

ramones77 escribió:
19 Nov 2020 15:59
Sábado de sufrimiento, desesperación, muerte y hazañas bélicas...
No me equivoqué.
Las hazañas bélicas del Barcelona (por el momento) quedaron aparcadas en el tiempo.
💙❤️🤔🏴☠️


#59

Mensaje 27 Nov 2020 11:13

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Armas al hombro,1,2,3, irreverente, antimilitarista de pro, revolucionario de la comedia con mucho mensaje de fondo, empezamos con el gran Charles Chaplin.
Primera guerra mundial 👍



Eran 4 en un frente de ratas, piojos, chinches, olor nauseabundo, claustrofobia, hambre, barro, frío o calor extremo, con la muerte como el mejor amigo a batir, a parte de la barbarie comandada por una oficialidad que no dudaba en mandarlos a la multitudinaria picadora de carne.





La primera guerra mundial junto a la guerra civil española fueron los campos de prueba de la posterior guerra con más millones de muertes concretamente 60, exterminio puro y duro sin ninguna consideración hacia el ser humano en la lucha contra el fascismo, nazismo e imperialismo.


De ahí saldría la combinación más letal y sanguinaria (la perfección del método en aniquilar al enemigo,) en la utilización de la aviación y blindados (tanques) en lo que fue conocido posteriormente como la Blitzkrieg (guerra relámpago).
De las batallas de los blipanos en los cielos de Europa, a los certeros bombardeos en picado con sirenas apocalípticas de los stukas.
Dos de aviones en combate y los primeros bombardeos sobre civiles, aparte de los ataques de los Zeppelin 👍













Sin novedad en el frente, miles de kilómetros de trincheras, para la eliminación sistemática en ataques inútiles por artillería, guerra química, ametralladoras y francotiradores.




La Primera Guerra Mundial fue, con toda probabilidad, el acontecimiento más dramático del siglo XX. Es cierto: la violencia y la destrucción absoluta que acompañó a la Segunda Guerra Mundial ha difuminado a ojos de la Historia la importancia y la tragedia de la primera, pero fue ésta y no la otra la que supuso un cambio de paradigma, la que mostró por primera vez los horrores de la guerra industrial y la que puso a los soldados, como nunca antes, al borde de sí mismos.

Paralizado por las trincheras, fue una experiencia psicológica traumática para millones de soldados alemanes, franceses e ingleses. Esta es la historia de uno de ellos, a ojos de Erich María Remarque, quien volcó su propia experiencia en la batalla en el inolvidable libro ‘Sin novedad en el frente’.


Erich Paul Remark, conocido por su pseudónimo literario Erich María Remarque, acudió al frente occidental junto a millones de compatriotas alemanes, y cuando volvió escribió sus experiencias, pensamientos y emociones en ‘Sin novedad en el frente’, libro que le dotó de fama internacional.

¿Por qué? El trabajo de Remarque es tan memorable, tan esencial, porque relata los horrores, muchas veces meramente psicológicos, a los que toda una generación de jóvenes a un lado y a otro del frente tuvieron que soportar. Miles de imberbes que partieron contra el enemigo convencidos, por la patria, por sus padres, por sus profesores, por la prensa, de que iban a librar una guerra justa, necesaria y breve. Miles de chavales que se toparon con una guerra carente de sentido para ellos, eterna y ajena a su vida.


Remarque narró en las páginas de ‘Sin novedad en el frente’ la experiencia de la guerra moderna. La Primera Guerra Mundial supuso un cambio de paradigma: de los cánones bélicos clásicos a los modernos. Nunca antes países enteros habían visto reordenar sus vidas y sus economías hacia la guerra. Nunca antes la destrucción material y de vidas humanas había sido tan alta.

La Primera Guerra Mundial: los porqués del drama
Numerosos autores han tratado esta cuestión, pero merece la pena citar aquí el canónico trabajo de Marc Ferro al respecto, en su imprescindible libro ‘La Gran Guerra: 1914-1918′. Cuatro años que borraron de un plumazo todo lo que los gobiernos europeos y las gentes de los países del continente creían que les iba a aportar la guerra.

La Primera Guerra Mundial fue la gran primera guerra de masas, e hizo saltar por los aires el frágil equilibrio geopolítico europeo de la época
Hay que tener presente que la Primera Guerra Mundial fue la primera guerra de masas. Antes de ella, en Europa, la última gran batalla se libró en Sedán, en 1870. La futura Alemania completaba su reunificación a costa de la Francia de Napoleón II, y con ella se abría un periodo de 50 años de paz (salpicada de conflictos menores como la guerra entre España y Estados Unidos o la guerra ruso-japonesa).

En 1914, el delicado equilibro político entre los grandes imperios estallaba tras años de tensiones irresueltas, y las poblaciones de los Estados, adoctrinadas por la instrucción y los efervescentes medios de comunicación, animaron y apoyaron en gran medida el inicio de la hostilidades.

¿Qué descubrió Remarque, y por extensión miles de soldados europeos, en el frente? Que aquel conflicto era terrorífico: metralla, granadas, obuses, gases venenosos. Nada de romántico tenía ya la guerra, cuando la defensa francesa consiguió estabilizar el frente tras el fallido plan Schlieffen de los alemanes.

A partir de ahí las trincheras: días, meses, años atrapados en pequeños cobertizos, diminutos refugios de barro, amenazados diariamente por miles de explosivos, por los ataques aéreos y la progresiva carencia de alimentos y reclutas. Aquellos jóvenes soldados que partieron de las estaciones de trenes a uno y otro lado de Los Vosgos sonriendo se sentían estafados por quienes habían instigado la guerra.

En las páginas de ‘Sin novedad en el frente’, el joven protagonista despliega su desesperación por una guerra que consume sus días, a sus compañeros y su juventud. La juventud se presentaba para los soldados que combatieron en el frente como el mito perdido que jamás volverá: los días tranquilos en la escuela, la paz y la calma en su antiguo pueblo, los hábitos de juventud, los sueños, el futuro.

El frente: lo único importante para el soldado
Todo aquello desapareció de un plumazo para millones de combatientes que se dejaban la vida, la juventud y el alma en el frente. Convertidos en autómatas, absorbidos por la magnificencia y el terror de una guerra descorazonadora, se veían incapaces de reintegrarse en la sociedad y traicionados por sus generaciones superiores.

La vida del soldado quedaba recluida al frente. Allí tenía sus amistades, más o menos efímeras. Allí se sentía cómodo: en los días de retaguardia, en los barracones, viendo la vida pasar, esperando volver a las trincheras. Allí encontraba el miedo, la espera y, entre ambos acontecimientos, a sí mismo, enraizado en sus pensamientos, en sus recuerdos, tratando de sobrevivir a todo lo que poco a poco se adueñaba de su alma. Allí aprendía a convivir con la muerte, contemplaba atrocidades y dejaba de horrorizarse.


En el frente más que en ningún otro sitio, todos aquellos jóvenes dejaron de ser jóvenes y pasaron a ser viejos. Viejos sin nada ni nadie en que creer, más allá de sus compañeros, su fusil y su artillería.

La soledad en el frente alimentaba el sentimiento de los soldados, que encontraron en la camaradería el último de los recursos emocionales
Este choque generacional y este profundo shock psicológico provocaría posteriormente heridas de las que Europa aún se rehace. La inmovilidad del frente, el enclaustramiento de los refugios subterráneos y el atroz fuego de artillería, junto a las posteriores cargas ofensivas, minaban la moral de los combatientes, su esperanza y consumía todo aquello cuanto fueron una vez.

El frente era un fin en sí mismo, porque asomados al borde de las catacumbas de la humanidad no podían reinsertarse más tarde en la sociedad. Años después, esto provocaría fuertes traumas en la sociedad europea y favorecería el surgimiento del fascismo en Italia y el nazismo en Alemania (siendo ambos fenómenos mucho más complejos que, por descontado, no se explican sólo por estos hechos).


Este fue el destino de miles de personas durante la Primera Guerra Mundial. El desencanto y la idea de una generación estafada. Las atrocidades de la guerra industrial y la pérdida de la confianza en las estructuras sociales y políticas tradicionales.

El debilitamiento de las democracias, íntimamente ligado a lo anterior. El desencanto por el mundo existente y la construcción, desde el dolor y la rabia, de uno nuevo, más atroz. No es de extrañar que el nazismo y el fascismo se apoyaran en el mito de la juventud y en muchos excombatientes de la Primera Guerra Mundial: buscaban lo que la guerra les había arrebatado para siempre. La juventud perdida, su mundo, lo que poseían, destruido. El fin de una era: la Primera Guerra Mundial.





De nada sirvió decir adiós a las armas:


Primera Guerra Mundial (1914-1918). Primera adaptación de la novela homónima de Ernest Hemingway; la segunda la dirigió Charles Vidor en 1957. Antes de que los Estados Unidos entren en la guerra en 1917, Frederick, un periodista norteamericano, se alista como voluntario en el Cuerpo de Ambulancias italiano para poder seguir de cerca los acontecimientos. Tras recibir una herida, ingresa en un hospital y se enamora de Catherine, una enfermera británica.





Desesperación y conclusión final para mutilados y tullidos.


Johnny cogió su fusil es la gran novela antibelicista por excelencia. Publicada por primera vez en 1939, la historia de Dalton Trumbo sobre un joven soldado americano terriblemente dañado durante la Primera Guerra Mundial ?sobrevive sin brazos, sin piernas, sin rostro pero con la mente intacta? fue un éxito inmediato. Esta conmovedora novela marcó un punto y aparte para muchos americanos que crecieron con la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en la novela antisistema más popular de la era de Vietnam. Actualmente vuelve a ser de gran actualidad. Dalton Trumbo (Colorado, 1905 ? Hollywood, 1976) debutó como novelista en 1935 con la novela Eclipse y durante ese mismo año empezó a trabajar como guionista en la industria cinematográfica de Hollywood. En 1939 publicó Johnny cogió su fusil, inspirándose en un artículo que leyó sobre un oficial británico que quedó totalmente desfigurado durante la Primera Guerra Mundial. El libro obtuvo el National Book Award y en la década de los sesenta Luis Buñuel le propuso hacer una película sobre el libro. Fue el mismo Trumbo, con 65 años de edad, quien adaptó su novela a la gran pantalla y debutó como director cinematográfico. Asimismo, fue uno de los ?Hollywood Ten?, grupo formado por guionistas y directores destacados que fueron arrestados en los años cincuenta durante la cruzada macartista contra los comunistas.





Camino a la segunda💣


#60

Mensaje 27 Nov 2020 15:33

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 3651
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Mañana sábado cine bélico de la segunda guerra mundial (sin olvidar el holocausto, exterminio y experimentación con seres humanos) recordando el inicio un uno de Septiembre de 1939...
Posteriormente en los cincuenta llegaría la guerra de Corea, primer pulso de la guerra fría.
Y a principios de los 60,s con la ayuda de tapadillo de los Yankees llegaría el segundo enfrentamiento directo más importante entre bloques desde la segunda guerra mundial.




Última edición por ramones77 el 28 Nov 2020 13:56, editado 1 vez en total.

Responder