Cine [Comenta y puntúa la última peli que has visto]

Aquí entra cualquier tema fuera del deporte! Musica, cine, videojuegos...

#61

Mensaje 28 Nov 2020 10:26

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15

Re: Cine [Comenta y puntúa la última peli que has visto]

  • Citar
Los primeros cañonazos de la Segunda Guerra Mundial sonaron en la madrugada del 1 de septiembre de 1939. A las 4,45 horas el buque escuela alemán Schleswig- Holstein empezó a disparar a la guarnición polaca de la península de Westerplatte, situada cerca del puerto de Danzig (Gdansk). Seguidamente invadieron el territorio polaco sin declaración de guerra un millón y medio de hombres. La Alemania nazi puso en práctica en Polonia el Blitzkrieg- guerra relámpago.

Hitler inició los preparativos para el asalto a Polonia a finales de marzo de 1939, quince días después de la ocupación de las tierras checas. A su juicio, los polacos habitaban en territorios que por derecho histórico pertenecían a los alemanes.
Como Francia y Gran Bretaña habían permitido a los nazis borrar del mapa a Checoslovaquia, el Führer esperaba que Occidente guardase silencio también ante la invasión de Polonia.

Antes de lanzar el ataque a ese país, Hitler cerró con el líder soviético Stalin un pacto de no agresión. En su anexo secreto el documento estipulaba el reparto del territorio polaco entre Alemania y la Unión Soviética.

En vísperas de la invasión arreciaron los ataques de la propaganda nazi a Polonia. La campaña cuyo objetivo era justitifcar ante la comunidad internacional la agresión, culminó con una operación denominada Mercancía Enlatada.

Se trató de un asalto escenificado al emisor alemán de Gleiwitz, cerca de la frontera con Polonia.
En la noche del 31 de agosto de 1939, miembros de las SS, disfrazados en uniformes polacos, asaltaron el emisor y difundieron un llamamiento a la minoría polaca residente en la parte oriental de Polonia, exhortándola a empuñar armas y levantarse contra Hitler.

Para dar la impresión de que el emisor había sido asaltado por un comando polaco, los SS dispararon sus pistolas. En el lugar dejaron “mercancía enlatada”, cadáveres de presos de un campo de concentración, vestidos en uniformes polacos. Serían presentados a los periodistas extranjeros como prueba del asalto polaco al emisor.

Hitler ya disponía de un pretexto para dar la orden a las tropas alemanas de cruzar las fronteras polacas y desencadenar la operación Fall Weiss, Plan Blanco.

El viernes 1 de septiembre de 1939 cinco ejércitos germanos atacaron simultáneamente el territorio polaco.

La superioridad de Alemania en material militar era aplastante. Sus tropas contaban con 2.500 tanques, mientras las polacas con apenas 475.
La aviación germana lanzó contra Polonia dos mil bombarderos y cazas, mientras que el país agredido contaba sólo con unos 300.

Desde el primer momento la Luftwaffe alemana dominó el aire y todo el territorio polaco sufría incesantes bombardeos. Las bombas dificultaron también la retirada hacia el este de unos 600 checoslovacos que habían huido de su país para luchar contra los nazis en el extranjero.

Los polacos se enfrentaron al enemigo nazi con extraordinario valor. Les alentaba la esperanza de que Francia y Gran Bretaña abrirían en Occidente el segundo frente.

Es que después del desmembramiento de Checoslovaquia por Hitler en marzo de 1939 Reino Unido había asegurado a los polacos que el gobierno británico les otorgaría toda ayuda posible en caso de ser amenazada su independencia.

En un protocolo militar, firmado en mayo del mismo año, Francia se comprometió a atacar a la Alemania nazi en un plazo de dieciséis días tras su ataque a Polonia.

Ambas potencias occidentales declararon guerra al Reich alemán el tercer día de su invasión al territorio polaco.
Pero después no hicieron nada más, no dispararon un solo tiro en defensa de Polonia.

Una vez más, a Hitler no le falló su intuición. Esperó precisamente esta reacción de Occidente.

Traicionados por sus aliados occidentales y acorralados por las tropas alemanas, los polacos siguieron combatiendo. Pero la defensa polaca sufrió un golpe mortal cuando el país fue invadido desde el este por el Ejército Rojo soviético.

En la madrugada del 17 de septiembre de 1939 el embajador polaco en Moscú fue llamado a comparecer al Ministerio soviético de RR.EE .

A las tres horas de la madrugada un funcionario le leyó una dura nota, firmada por el ministro de RR.EE, Viacheslav Molotov, que decía que el Estado polaco había dejado de existir.

La nota alegaba falazmente que el Ejército soviético acababa de cruzar la frontera de Polonia para proteger, supuestamente, a su pueblo.

El pacto Ribbentrop-Molotov.

Sin embargo, la opinión pública mundial no se dejó engañar. Comentaba que Rusia actuaba como una hiena que devoraba los despojos dejados por el león alemán.
La Unión Soviética ocupó una tercera parte del territorio polaco, tal como lo había estipulado el anexo secreto del pacto de no agresión, firmado con la Alemania nazi el 23 de agosto de 1939.

Gracias a la alianza con Hitler, Stalin recuperó para el imperio soviético las tierras polacas que habían pertenecido hasta 1914 a la Rusia zarista.

El 22 de septiembre de 1939 los soldados de la Wehrmacht y del Ejército Rojo realizaron un desfile militar conjunto en la ciudad polaca de Brest- Litevsk. En adelante pertenecería a Rusia...

El 28 de septiembre de 1939 las tropas nazis tomaron Varsovia. El 5 de octubre se rindieron las últimas tropas polacas.

Una vez derrotada Polonia, Hitler empezó a preparar la invasión a Francia.

Un año antes, en otoño de 1938, Francia y Gran Gretaña entregaron a Hitler en Múnich las zonas fronterizas de Checoslovaquia. Alegaron que así se preservaría la paz en Europa.

Las concesiones al dictador nazi no las salvaron de la guerra. El 27 de septiembre de 1939, el Führer, envalentonado por el éxito militar en Polonia, formuló su plan: “Aplastar Francia y con ello doblegar Inglaterra”.

El historiador inglés Niall Ferguson razona en su libro dedicado a la historia del siglo XX de la siguiente manera:

”Si Francia y Gran Bretaña hubieran rechazado las descaradas pretensiones territoriales presentadas por Hitler en Múnich y si en 1938 estallara por eso la guerra con Alemania, el Führer la habría perdido”.

El Tercer Reich no estaba todavía preparado militarmente para enfrentarse a Occidente y Alemania se habría hundido económicamente en caso de conducir una guerra.

El aplazamiento del conflicto alteró la correlación de fuerzas a favor de Alemania. En otoño de 1939 Hitler se sentía tan seguro que planeó desencadenar el ataque a Francia el 12 de noviembre. Los altos mandos alemanes eran, sin embargo, más prudentes. ¡ La fecha de la campaña de Francia fue aplazada unas treinta veces!

El 10 de mayo de 1940, Alemania violó la neutralidad de Bélgica y a través de su territorio penetró en el territorio francés.

Los método del Blitzkrieg, ensayados por las tropas nazis en Polonia, dejaron anonadados a los generales galos. Francia capituló el 22 de junio de 1940.

En agosto del mismo año, la aviación nazi empezó a lanzar devastadores ataques con bombas a las ciudades británicas. Durante largo tiempo Gran Bretaña sostendría sola el peso de la guerra contra Hitler en Occidente...





En la primera fase de la Segunda Guerra Mundial en Europa, Alemania buscaba evitar una guerra larga. La estrategia alemana era derrotar a sus oponentes en una serie de campañas cortas. Alemania rápidamente invadió gran parte de Europa y salió victoriosa por más de dos años debido a una nueva táctica militar denominada Blitzkrieg (guerra relámpago). La táctica Blitzkrieg requería de la concentración de armas ofensivas (tales como tanques, aviones y artillería) en un frente angosto. Estas fuerzas lograban abrir una brecha en las defensas enemigas y permitían que las divisiones de tanques armados penetraran rápidamente y tuvieran el paso libre detrás de las líneas enemigas. Esto causaba conmoción y desorganización entre dichas defensas. El poderío aéreo de Alemania no le permitía al enemigo una forma adecuada de reabastecerse o de reorganizar las tropas y, por ende, de enviar refuerzos para sellar las brechas en el frente. Las fuerzas alemanas podían, a su vez, rodear a las tropas enemigas y forzar la rendición.

Alemania usó la táctica Blitzkrieg de manera exitosa en contra de Polonia (atacada en septiembre de 1939), Dinamarca (abril de 1940), Noruega (abril de 1940), Bélgica (mayo de 1940), los Países Bajos (mayo de 1940), Luxemburgo (mayo de 1940), Francia (mayo de 1940), Yugoslavia (abril de 1941) y Grecia (abril de 1941). Alemania no derrotó a Gran Bretaña, que estaba protegida del ataque alemán terrestre por el Canal de la Mancha y la Marina Real Británica.

A pesar de las guerras continuas con Gran Bretaña, las fuerzas alemanas invadieron la Unión Soviética en junio de 1941. Al principio la táctica Blitzkrieg alemana parecía tener éxito. Lograron que las fuerzas soviéticas retrocedieran más de 600 millas hacia las puertas de Moscú, con pérdidas pasmosas. En diciembre de 1941, Hitler unilateralmente le declaró la guerra a los Estados Unidos, que, consecuentemente, agregó su tremendo poder económico y militar a favor de la coalición en contra de Hitler. Una segunda ofensiva alemana contra la Unión Soviética en 1942 llevó a los soldados alemanes hacia el este, a las costas del río Volga y a la ciudad de Stalingrado. Sin embargo, la Unión Soviética lanzó una contraofensiva en noviembre de 1942, cuando atrapó y destrozó a un ejército alemán entero en Stalingrado.








Los Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza) eran unidades de las SS y personal de la policía alemana. Bajo el mando de los agentes de la Policía de Seguridad (Sipo) y del Servicio de Seguridad (SD), los Einsatzgruppen tenían entre sus tareas el asesinato de personas percibidas como enemigos raciales o políticos que se encontraban detrás del frente en la Unión Soviética ocupada. Estas victimas incluían judíos (hombres, mujeres, y niños), Roma (gitanos), y oficiales del estado y del partido comunista soviético. Los Einsatzgruppen también asesinaron a miles de personas internadas en instituciones para los incapacitados psíquicos. Muchos historiadores creen que el asesinato sistemático de judíos en la Unión Soviética ocupada por batallones de los Einsatzgruppen y Policía de Orden (Ordnungspolizei) era el primer paso del programa nazi para asesinar a todos los judíos europeos.

Durante la invasión de la Unión Soviética en junio de 1941, los Einsatzgruppen siguieron al ejército alemán mientras avanzaba en profundidad en el territorio soviético. Los Einsatzgruppen, a menudo aprovechando el apoyo local, llevaron a cabo operaciones de asesinato masivo. A diferencia del proceso de deportar judíos de los ghettos a los campos, los Einsatzgruppen venían directamente a las comunidades judías y las masacraban.

El ejército alemán proveía apoyo logístico a los Einsatzgruppen, incluyendo provisiones, trasporte, y vivienda. Al inicio, los Einsatzgruppen fusilaban primariamente hombres judíos. Pronto, donde sea que iban los Einsatzgruppen, fusilaban a todos los hombres, las mujeres y los niños judíos, sin hacer caso de edad o sexo, y los enterraban en fosas comunes. Empezando a fines de julio de 1941, batallones de la Policía de Orden, bajo el mando de lideres de las SS y de la policía recientemente nombrados para la Unión Soviética ocupada, se ocuparon de operaciones de aniquilación sistemática contra las comunidades judías más grandes.

Los Einsatzgruppen que seguían el ejército alemán hacia la Unión Soviética estaban compuestos de cuatro grupos del tamaño de un batallón. Einsatzgruppe A se desplegó de Prusia Oriental a través Lituania, Latvia y Estonia hacia Leningrado. Masacró judíos en Kovno, Riga, y Vilna. Einsatzgruppe B empezó en Varsovia en la Polonia ocupada y se desplegó a través de Bielorrusia hacia Smolensk, masacrando judíos en Grodno, Minsk, Brest-Litovsk, Slonim, Gomel, y Mogilev, entre otros lugares. Einsatzgruppe C empezó sus operaciones desde Cracovia y Rzeszow (en la Polonia ocupada) y se desplegó a través Ucrania hacia Kharkov, Kiev, y otras partes. De los cuatro grupos, Einsatzgruppe D era el que operaba más al sur. El personal llevó a cabo masacres en el sur de Ucrania y en Crimea, especialmente en Nikolayev, Kherson, Simferopol, Sevastopol, y Feodosiya.

Los Einsatzgruppen recibieron mucha asistencia de los soldados alemanes, húngaros, y rumanos, colaboradores locales, y otras unidades de las SS. Los miembros de los Einsatzgruppen eran de las SS, las Waffen-SS (formaciones militares de las SS), el SD, la Sipo, la Policía de Orden, y otras unidades policiales.

Para la primavera de 1943, los batallones habían fusilados a más de un millón de judíos y decenas de miles de comisarios políticos soviéticos, partisanos, Roma, y personas incapacitados. Los métodos de la matanza móvil resultaron ineficientes y onerosos psicológicamente para los asesinos. Aun mientras ocurrían estos fusilamientos, los nazis planearon y empezaron a construir instalaciones especiales de gaseamiento en campos de exterminio creados para asesinar grandes cantidades de judíos.








Solución final:
Denominación cifrada del plan nazi para resolver la «cuestión judía» asesinando a todos los judíos en Europa. La «solución final» fue la culminación de muchos años de desarrollo de las políticas nazis: desde los primeros escritos de Adolf Hitler sobre la necesidad de una solución a la cuestión judía en Europa, pasando por los intentos nazis de inducir la emigración masiva durante la década de los años 30 y el plan de deportación colectiva a un destino determinado durante los primeros años de la guerra, hasta la decisión, en 1941, de exterminar totalmente al pueblo judío.

En septiembre de 1919, Hitler escribió su primer documento político, en el que señaló que la cuestión judía sería resuelta a través de la remoción total de los judíos de Europa, que debía ser llevada a cabo no de forma emocional, mediante pogromos o métodos similares, sino en base a una eficiente planificación. Para Hitler, el tema judío era la cuestión esencial del nazismo. De hecho, estaba obsesionado con los judíos y decidido a encontrar una solución final para librarse de ellos. Sin embargo, sus primeros escritos y declaraciones no pueden ser considerados un boceto de los asesinatos perpetrados años después.

Durante la década de los años 30, Hitler estuvo convencido de que la respuesta al problema judío era la emigración masiva. La legislación antijudía adoptada en Alemania desde el momento en que llegó al poder en enero de 1933 hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939, fue diseñada para convencer y posteriormente imponer a los judíos el abandono del país. En enero de 1939, en el Parlamento alemán, Hitler criticó al mundo libre por no recibir a inmigrantes judíos y advirtió que las consecuencias de la guerra incluirían la «aniquilación» del judaísmo europeo. Los expertos discuten si esa afirmación debe ser interpretada como una manifestación directa de su propósito de exterminar a los judíos, o si se trataba de una manipulación destinada a presionar al mundo libre para que abriese sus puertas a los judíos alemanes.

Cuando Alemania invadió Polonia, dando comienzo a la Segunda Guerra Mundial, 1.800.000 judíos más pasaron al control nazi. Hitler no ordenó inmediatamente su exterminio. En su lugar, fue formulado un plan para deportar a todos los judíos que vivían dentro del Reich a una zona especial del Gobierno General (Generalgouvernement), en el distrito de Lublin. Los nazis trataron de poner en práctica este Plan de Nisko y Lublin, pero nunca se concretó, porque ya en la primavera de 1940 estaba claro que el mismo no solucionaría la cuestión judía, ya que en Polonia no existía el territorio necesario.

La siguiente fase en la política antijudía, introducida en mayo de 1940, fue el Plan Madagascar, la propuesta de deportar a todos los judíos europeos a una colonia francesa en esa isla de África oriental. Sin embargo, los alemanes fueron derrotados en la «Batalla de Inglaterra» pocos meses después, por lo que la idea de transportar millones de personas por vía marítima se volvió impracticable.

Los nazis atacaron a su anterior aliado, la Unión Soviética, en junio de 1941. Unidades móviles de exterminio, denominadas Einsatzgruppen, junto al ejército regular, unidades policiales y colaboracionistas locales, comenzaron de inmediato con el asesinato sistemático de los judíos soviéticos. Esta fue la primera vez que se utilizó el exterminio masivo y organizado como un método para resolver la cuestión judía.

En julio, Hermann Göring autorizó los preparativos para la «solución final». A fines de 1941 y comienzos de 1942, los nazis establecieron campos de exterminio, comenzaron las deportaciones y perfeccionaron los métodos de matanza en masa. La primera prueba de gaseamiento se llevó a cabo en Auschwitz en septiembre de 1941, y a finales del otoño se construyeron campos de exterminio en Belzec y Chelmno. Sobibor, Treblinka, Majdanek y Auschwitz se transformaron en centros de exterminio en la primavera de 1942. Entre tanto, el 12 de diciembre de 1941, Hitler le confió a su círculo íntimo que el exterminio se extendería hasta incluir a todos los judíos de Europa en los planes de la «solución final».

En la Conferencia de Wannsee en enero de 1942, se reunieron funcionarios del gobierno alemán y jerarcas de las SS para coordinar el exterminio total del judaísmo europeo. A partir de ese momento y hasta el fin de la guerra en 1945, la «solución final» fue una política oficial del nazismo.








Para cinéfilos muy aplicados:





Las hostilidades en el Pacífico, enmarcadas dentro de la II Guerra Mundial, ejemplificaron a la perfección como un conflicto armado puede arrancarle de cuajo a un individuo hasta el más mínimo rastro de humanidad y compasión.

Tanto prisioneros de guerra como población civil tuvieron que sufrir durante su estancia en los campos de trabajo japoneses situaciones sumamente desagradables. Los nipones sometieron a sus víctimas al hambre, las vejaciones, la más pura y neta esclavitud y, en algunas ocasiones, a ser devorados por sus captores.


La infamia de la que hicieron uso las tropas del emperador durante el desarrollo del conflicto no tiene parangón en la historia militar mundial hasta la fecha.

Afán de conquista.
La enemistad entre Estados Unidos y Japón tuvo como pistoletazo de salida la invasión de la Indochina francesa llevada a cabo por el país asiático en 1940. Dicha ocupación provocó que el país norteamericano anulase los acuerdos comerciales firmados con el Imperio del Sol Naciente y el embargo del petróleo tan necesario para la deseada expansión nipona; la cual el país norteamericano quería evitar a toda costa. Si a esto le sumamos la firma del Pacto Tripartito con Alemania e Italia (27 de septiembre de 1940), así como la sustitución del primer ministro Fumimaro Kone –incapaz de alcanzar un trato satisfactorio con la administración de Roosevelt– por el belicoso general Tojo Hideki en octubre de 1941, las condiciones para el inicio de las hostilidades en Pearl Harbor eran sumamente favorables.

Según la guerra se iba desarrollando, y tras varias derrotas japonesas de importante calado (Midway, Guadalcanal o Iwo Jima) se hizo evidente la incapacidad de los asiáticos para poder derrotar a la larga al país norteamericano, en parte debido a la falta de recursos que padecían.


Dicha carencia de suministros acabó siendo una de las motivaciones (aunque ni muchísimo menos la única) para las atrocidades cometidas. La práctica de la vileza, en la que los soldados japoneses demostraron ser auténticos maestros, estuvo íntimamente ligada con la asociación de la figura del emperador a la de un ser sobrenatural.

Violaciones en Nankín.
Ya durante la ocupación de China, las fuerzas imperiales dejaron muestras más que evidentes de un comportamiento salvaje, repugnante e impropio de cualquier ser humano civilizado. Laurence Rees en su obra « El Holocausto asiático. Los crímenes japoneses en la Segunda Guerra Mundial » narra sucesos como los acaecidos en la masacre de Nankín (diciembre de 1937), durante la que –al margen de las violaciones y posteriores asesinatos de mujeres– los isleños se dedicaron a abrir «el estómago de mujeres embarazadas para clavarles la bayoneta a los fetos».


Resalta Rees que, también durante la invasión de China, en otra ocasión en la que los soldados «buscaban la manera de divertirse» tomaron la decisión de coger a una joven de 27 años y, como explicó el soldado Enomoto, prenderla fuego por el simple gusto de ver como moría.

Este mismo sujeto, también decidió en su momento matar a sangre fría al progenitor de una niña de 15 años. La razón fue, según sus palabras, que «quería violarla, así que me dije que si aquel hombre era su padre no le haría ninguna gracia». Tras forzar a la joven acabó asesinándola también sin el más mínimo pudor.

Siendo cuestionado Enomoto, tras la guerra, acerca de su carencia de sentimiento de culpa a propósito de los sucesos ocurridos durante la campaña china, este respondió: «Estaba luchando en nombre del emperador. Él era un dios. Y, en nombre del emperador, podíamos hacer contra los chinos lo que se nos antojara».

Canibalismo y experimentación.
Fue el profesor Yuri Tanaka quien, en la década de los 90, tiró de la manta dejando al descubierto los casos de canibalismo entre las tropas de Hirohito. Según las palabras del mismo: «El canibalismo era una práctica mucho más habitual de lo que se había creído».

«Quería violarla, así que me dije que si aquel hombre era su padre no le haría ninguna gracia»
Masayo Enomoto.

Si pensamos (y con razón) que la Alemania nazi realizó los más grotescos experimentos con las minorías que poblaban los campos de concentración, sus aliados asiáticos no les andaban a la zaga –ni muchísimo menos– en lo que a inhumanidad se refiere. Sobradamente documentados están los ataques contra poblaciones civiles a las que «fumigaban» con todo tipo de patógenos (malaria, cólera, lepra), así como los experimentos a lo Josef Mengele que realizaban tanto con enemigos capturados como con civiles.

Hambre e ingeniosas torturas.
Cuando tuvo lugar la rendición, los testimonios y la situación de aquellos que habían estado sometidos a la esclavitud pusieron de relieve la mezquindad de los «Buntai Joe» (supervisores) de los campos y del resto de captores. El trato que daban al preso consistía en palizas, amputación de miembros, inanición y falta de suministros médicos. Los abusos, tales como los anteriormente descritos, formaban parte del día a día de todos aquellos que iban a parar a las minas de carbón del barón Mitsui o a cualquiera de las fábricas repartidas por la geografía japonesa.

Son los propios afectados quienes, en el libro escrito por George Weller « Nagasaki: Las crónicas destruidas por MacArthur », explican varios de los crueles castigos que se les infligía. Uno de estos desdichados hombres describe como les obligaban a «beber grandes cantidades de agua y luego saltaban sobre sus estómagos». A otros los «dejaban sin conocimiento a base de golpazos y descargas eléctricas» o bien los golpeaban con porras y varas de bambú «porque con ellas podían alcanzarte mejor y les hacía sentirse más grandes».

A propósito de los trabajos forzados que tenían que realizar los presos aliados en los campos nipones –a los cuales ya llegaban en condiciones cuanto menos mejorables tras sufrir marchas de la muerte como la de Batán (1942)– estos sobrepasaban con mucho lo que cualquier ser humano es capaz de soportar durante un tiempo prolongado. Así nos encontramos con jornadas interminables en minas o en fábricas, en situaciones paupérrimas y con abusos constantes. Uno de estos soldados aliados esclavizados describe en el libro de Weller esta época como «años de tortura, indescriptibles para el mundo civilizado».

Les obligaban a «beber grandes cantidades de agua y luego saltaban sobre sus estómagos». A otros los «dejaban sin conocimiento a base de golpazos y descargas eléctricas»
Entre las «anécdotas» acerca de los campos japoneses que aparecen en la obra de Weller, destaca la que hace referencia al demente teniente primero Murao que empleaba el béisbol como método de tortura.

Este carcelero era un auténtico seguidor del «mayor pasatiempo americano», tanto que tuvo la ingeniosa idea de crear su propia «liga» utilizando en la misma a los desnutridos presos como jugadores. Además, como se señala en el libro, ni siquiera escogió a aquellos que estaban en mejores condiciones, sino que comenzó empleando a los que se encontraban en el hospital del campo donde él trabajaba como médico.

El presenciar a un montón de maltrechos americanos -que en algunos casos estaban 30 kilos por debajo de su peso- arrastrándose (literalmente) por un improvisado campo de béisbol mientras un sádico «entrenador» japonés con gorra daba órdenes y tomaba apuntes, debía provocar una sensación que se encontraba entre lo surrealista y lo macabro.

La locura del «coach» llegó tan lejos que hizo planes para construir nuevos hospitales y así contar con más miembros en su «equipo» de cadáveres andantes. Sin embargo, sus absurdos planes tuvieron como resultado su salida del campo de prisioneros.

Los jefes de Murao debieron pensar que era mejor matarlos trabajando que haciendo deporte.

Aunque parezca mentira, la dura vida de los prisioneros anteriormente relatada suponía un lujo en comparación a la suerte que les tocó correr a otros. Según Beevor, los médicos japoneses llegaron a hacer disecciones a soldados aliados estando estos aún vivos. Otros incluso fueron devorados por el enemigo cuando había carencia de suministros.

«La bomba no destruyó lo suficiente».
No fueron pocos los soldados esclavizados aliados que mostraron sin tapujos su felicidad tras la caída de las bombas en Hiroshima y Nagasaki, según los testimonios recogidos en el libro «Nagasaki». Encontramos así afirmaciones como: «La bomba atómica no mató ni a la mitad de los que debió haber matado» o «la bomba atómica fue un regalo del cielo, pero no destruyó lo suficiente».

El sufrimiento y los castigos infligidos a aquellos a los que se les había despojado del más mínimo rastro de dignidad humana tocó a su fin con la rendición japonesa.

«La bomba atómica no mató ni a la mitad de los que debió haber matado»
Soldado estadounidense

En palabras del primer ministro Tojo, recogidas en «Instrucciones para el servicio militar», se da una idea acerca de la opinión que se tenía –previamente al ataque nuclear– desde el gobierno acerca de la posibilidad de abandonar las hostilidades. El dirigente del país asiático se refirió al soldado japonés en los siguientes términos:

«No sobrevivas en la vergüenza como prisionero. Muere, para asegurarte que tras de ti no has dejado rastros de ignominia».

«Nada por lo que disculparse»
A pesar de los evidentes crímenes y atentados contra la Convención de Ginebra llevados a cabo por el Imperio del Sol Naciente, no son pocos los nipones que, aún a día de hoy, no reconocen los aberrantes delitos de sus soldados. Con respecto a esto, Rees hace mención en su libro a que, en sus muchos viajes al país asiático, se ha encontrado con personas que han afirmado que «los japoneses no hicieron nada en la guerra por lo que deban disculparse».

En este mismo sentido, y ahora haciendo mención al testimonio de un veterano del país asiático, este explica: «No me siento culpable de lo que hice porque, en la guerra, la gente no puede actuar de un modo normal».














En 2021 se cumplirán 80 años del ataque:

La mañana del 7 de diciembre de 1941 ocupa un lugar preeminente en los libros de Historia. A las 7:48 a.m., hora local, el cielo de la isla de Oahu se sumió en una profunda oscuridad proyectada por las «alas» de la Armada Imperial Japonesa. 353 aeronaves niponas, entre cazas, bombarderos y torpederos, acribillaron la base naval estadounidense de Pearl Harbor (Hawái). La acometida sobrevive como una de las más significativas de la Segunda Guerra Mundial, pues desencadenó la entrada definitiva de Estados Unidos en la guerra. La controversia regresa ahora en forma de informe que, a falta de ser concluyente, apoya la creencia de que el emperador Hirohito no jugó un papel testimonial en el inicio de las hostilidades con los americanos.


La escalada de tensión entre ambas potencias fue en veloz aumento desde que el Imperio ocupó la Indochina francesa a comienzos del gran conflicto global. Como represalia, el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt decidió apoderarse de todos los activos japoneses en su país. Ahogado por el bloqueo yanqui, Tokio entendió que únicamente una ofensiva preventiva aseguraría su dominio en la región.

Pearl Harbor se convirtió en el objetivo de este ataque, el cual se desarrolló a través de dos oleadas, planteado como una operación que buscaba neutralizar a la U.S. Navy desplegada en el Pacífico y, así, proteger el avance de Japón hacia recursos naturales como el petróleo presente en la Malasia británica y en las Indias Orientales Neerlandesas. En definitiva, auxiliar los planes militares del Imperio en el Sureste Asiático.


Dejando a un lado toda la leyenda negra que envuelve al suceso, las consecuencias fueron desastrosas para la nación de las franjas y las estrellas. Además del acorazado «Arizona», el «West Virginia» y el «California» fueron hundidos, mientras que se registraron daños de diversa índole en el «Oklahoma», el «Nevada», el «Tennessee», el «Maryland» y el «Pennsylvania». En total, 8 acorazados atacados, amén de varios cruceros de guerra y destructores, que se sumaron a los 188 aviones destruidos y la apabullante cifra de 2.400 bajas humanas. Por el lado agresor únicamente se contabilizaon seis decenas de muertos y cerca de 30 cazas derribados.

Por su carácter sorpresivo, sin declaración de guerra ni aviso previo, la sangría infligida por Japón a EE.UU. en Pearl Harbor fue calificada por Roosevelt como « el día de la infamia ». De ella mucho se ha escrito, y también mucho se ha hipotetizado. A Hirohito se le presentó de manera formal como víctima de una deriva militar en Japón. Sin embargo, estudios posteriores avalan que su responsabilidad sobre decisiones castrenses fue mayor que la que en un principio se le supuso. La nota recientemente publicada por el periódico «Yomiuri» acredita este otro punto de vista al que el tiempo ha terminado dando la razón.


Hirohito, ¿observador pasivo o activo?

Hideki Tojo, Premier de Japón entre 1941 y 1944 -
«El emperador parecía tranquilo e inquebrantable después de tomar una decisión». Esta frase es atribuida a Hideki Tojo en el testimonio escrito por Michio Yuzawa, viceminitro del Interior, tres horas después de la reunión que mantuvo con el Primer ministro y otro de sus asesores en los prolegómenos de la arremetida sobre Pearl Harbor.

Tras pasar una década en manos de un conocido de algunos descendientes de Yuzawa, el hecho de que ahora vea la luz reviste un valor plausible para la fidelidad histórica. Y es que el documento señala a Hirohito como responsable de aprobar la afrenta a Estados Unidos.

El memorando se inmiscuye en un tema altamente delicado para la sociedad nipona: el grado de culpabilidad del emperador en el desastre bélico, quien se reunió con Tojo en la víspera del ataque. Citas del Premier como «Si Su Majestad lamentaba algo de las negociaciones con Gran Bretaña y Estados Unidos, se le habría visto algo sombrío. No había tal indicación, lo que debe ser el resultado de su determinación» o «Estoy completamente aliviado. Dadas las condiciones actuales, podría decir que prácticamente ya hemos ganado» confirman el respaldo de Hirohito a la decisión del Gobierno de desechar de manera ineroxable la vía diplomática en favor de la armamentística.

El testimonio de Yuzawa vislumbra a un Tojo optimista después de lograr, siguiendo las fases administrativas precisas, la no objeción del emperador, quien no formuló pregunta alguna. En cualquier caso, Takahisa Furukawa ha calificado las confesiones de alivio de Tojo como síntomas de un buen burócrata pero mal líder. «Tojo era un burócrata incapaz de tomar sus propias decisiones, por lo que recurrió al emperador como su supervisor. Si no decía lo contrario, entonces él procedería. El informe revela claramente una total falta de liderazgo político en Japón», expresa este experto en la historia de la guerra por la Universidad de Nihon, quien ha confirmado la autenticidad del documento. El mismo Yuzawa guarda una opinión del Primer ministro como un hombre apasionado y leal pero corto de miras y sin una filosofía de jefe político.

Mientras que Tojo fue culpado de forzar los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki y ejecutado como criminal de guerra de primer grado en 1948, a Hirohito se le protegió de la acusación formal en los juicios de Tokio. Muchos historiadores han venido cuestionando los esfuerzos del general Douglas MacArthur y su camarilla para exonerar al emperador cargando toda la culpabilidad en las mochilas de las demás cabezas visibles del Imperio nipón, tanto políticas como militares.

Estados Unidos consideró que su importancia representativa era fundamental para reconstruir una nación derruida y lo utilizó como garantía de estabilidad en el devenir democrático de Japón. Tanto es así que, pese a tener que renunciar a su condición divina al final del conflicto, Hirohito, vacío de toda responsabilidad, murió en 1989 tras más de 62 años en el trono. Pero la Historia, algunas veces más tarde que pronto, siempre termina haciendo justicia.





Todo país, toda potencia, tiene su historia sangrienta. En la Segunda Guerra Mundial no solo los nazis protagonizaron crímenes. Incluso, tampoco únicamente los perdedores, los ejércitos del Eje. Todos quedaron con las manos manchadas de sangre inocente.

Pero, en este caso, nos enfocaremos en los crímenes del Japón. En especial los del llamado Escuadrón 731, o Unidad 731.


En nombre de la ciencia cometieron los experimentos más atroces. Es una historia espeluznante que se remontó a antes del conflicto de 1939-1945.

Comenzó con la llamada Guerra chino-japonesa, entre ambas naciones asiáticas. El Japón era una potencia militarista que buscaba expandir su territorio estableciendo gobiernos títeres en los países vecinos.

China fue uno de los objetivos militares de los japoneses, y en 1937 invadió el norte, conquistando Manchuria. Los chinos lucharon, curiosamente, con el apoyo de la Unión Soviética y los Estados Unidos.

Pero no lograron frenar a la maquinaria bélica nipona, equivalente a la potente Alemania nazi de la época.

Para probar los efectos de la guerra bacteriológica, Japón creó el Escuadrón 731. Al frente se encontraba el temible teniente general Shiro Ishii, de 45 años.

Luego de estudiar en la Universidad de Kioto, Ishii realizó viajes a Occidente para conocer más sobre la guerra biológica, que tuvo uso en la Primera Guerra Mundial.



Las atrocidades en Harbin.
Ishii recibió el comando de la Unidad 731 y una sede, camuflada como un módulo de purificación de agua en la ciudad de Harbin.

Harbin se convertiría en sinónimo de la desgracia: para realizar experimentos biológicos, los japoneses enviaban prisioneros al módulo.

Casi diez mil, de acuerdo con las cifras de China, pasaron por allí. Pocos salieron con vida, y sirvieron como ejemplo de las atrocidades que puede cometer el ser humano contra sus semejantes.

Crímenes de la Unidad 731.
Chinos, coreanos, mongoles y rusos fueron víctimas de los espeluznantes trabajos de la 731.

Entre las acciones experimentales la que más causaba estupor era la vivisección, el abrir a los prisioneros sin anestesia mientras estaban vivos.

El fin era evaluar sus reacciones. A algunos se les enfermaba antes, unos con gases o inyecciones, y luego se les abría para ver cómo era el efecto en su interior.

Escuadron 731.
Pero no solo hombres eran los “conejillos de indias”. También mujeres, y muchas de ellas embarazadas. O niños de la más tierna edad.

Todo en nombre de la Ciencia.

También se amputaban prisioneros para ver cómo perdían la sangre y cuánto tardaban en morir.

Ensayaron con armamento con la finalidad de observar el efecto en las personas. Granadas, lanzallamas, rifles, armas químicas.

Además, probaron infectando a pulgas con peste bubónica u otras enfermedades y las soltaban en mitad de la población, con el fin de evaluar el efecto.



La disolución del Escuadrón 731.
Con el final de la Segunda Guerra Mundial, luego de los bombardeos norteamericanos sobre Hiroshima y Nagasaki, los japoneses se rindieron. El Escuadrón 731 se disolvió. Algunos se entregaron ante las autoridades estadounidenses, conscientes que serían ejecutados por sus crímenes.

Pero no ocurrió nada, salvo que los norteamericanos pidieron a los más destacados médicos de la Unidad para ofrecerles inmunidad a cambio de los resultados de sus experimentos.

Placa que identifica la sede del Escuadron 731.
Ishii, el líder de la espeluznante Unidad 731, fallecería producto de un cáncer de garganta en Tokio, a los 67 años.

Japón admitió los crímenes del Escuadrón 731, pero sin pagar por ellos. Un juez expresó en 2002:

“La evidencia muestra que las tropas japonesas, incluidas las de la Unidad 731, usaron armas bacteriológicas bajo órdenes del ejército imperial japonés y que muchos residentes murieron”.

La cita pertenece al juez Koji Iwata, de acuerdo con el Japan Times, en un trabajo de la BBC.


Resistencia a ultranza.





El día D con espía catalán incluido.

Los nazis creyeron que trabajaba para ellos, pero en realidad el catalán Juan Pujol estuvo al servicio del Gobierno británico. Fabulador nato y aventurero hizo que en la Segunda Guerra Mundial los alemanes miraran a otro lado mientras los aliados desembarcaban en Normandía.

Juan García Pujol recibió el nombre clave de Bovril pero sus compañeros lo cambiaron por el de Garbo, en reconocimiento a sus cualidades de actor: su red de espionaje ficticia dio vida a 27 personajes sin que los alemanes sospecharan nada.


Como funcionario del MI5, Harris comenzó a marcar los ritmos y los alemanes no sólo perseveraron en la trampa, sino que se abrieron por completo a Pujol. Sus informes contaminaron poco a poco toda la red de la Abwehr (el servicio secreto alemán) y se convirtieron en la columna central del espionaje nazi. Cada uno de los comunicados de Rufus era transmitido de inmediato a Berlín. Algunos de sus informes llegaron incluso a las manos de Hitler.


El desembarco de Normandía fue su principal logro. Pujol se convirtió en la clave del plan Guardaespaldas de la operación Overlord. Su tarea consistiría en hacer creer a los alemanes que los aliados preparaban dos invasiones, una en Noruega y otra en Francia, y que la invasión sur se realizaría a través del paso de Calais. El plan funcionó.

En las primeras horas del día 6 de junio de 1944, Garbo inició su particular desembarco de confusión e información falsa. Envió un mensaje de radio comunicando la inmediatez de la invasión, con tiempo suficiente para calcular que el mensaje, después de pasar por Madrid, llegaría demasiado tarde al alto mando alemán. El operador de radio alemán de la capital española no estaba a la escucha, por lo que Pujol transmitió un segundo mensaje que llegó cuando estaban desembarcando las primeras tropas aliadas.

Garbo mantuvo durante días la tesis de que la operación que se estaba desarrollando en Normandía era de escasa envergadura. El día 8, cuando la invasión era evidente, Pujol hizo creer de nuevo en el ataque a Calais, por lo que los alemanes mantuvieron allí sus tropas. Convenció a los alemanes de que las fuerzas aliadas disponían de 77 divisiones y 19 brigadas en la costa sur de Inglaterra, es decir, un 50 por ciento más que en realidad. Para dar credibilidad a la idea de un desembarco en el norte de Francia, los británicos hicieron flotar frente a las costas de Dover barcos de aglomerado, construyeron puertos de cartón-piedra y tanques de caucho. El tiempo ganado por Pujol se reveló fundamental.

Pero aquí no acabó todo. Los nazis nunca sospecharon de sus servicios e incluso le pidieron que restringiera su actividad para protegerse. El 29 de julio de 1944 Madrid le comunicó que Hitler le había concedido la Cruz de Hierro de manera excepcional (sólo los combatientes tenían derecho a ella). En el otro bando, lo nombraron, en diciembre de 1944, Caballero de la Orden del imperio británico.


Juan Pujol, ‘Garbo’.


Tras la guerra, sus colaboradores británicos le ofrecieron trabajo en una compañía de seguros, pero él prefirió emprender rumbo a Suramérica. Recompensado con 15.000 libras, viajó a Venezuela e inició allí una nueva vida con identidad falsa. Aunque su labor había sido clave para la derrota del nazismo, no cumplió otro de sus objetivos que lo había llevado a convertirse en espía: desalojar a Franco del poder. Con 76 años, tres años antes de morir en 1988 en Caracas, escribió en sus memorias: «Yo anhelaba justicia. De la maraña de fantasías e ideas confusas que llenaban mi mente, empezó a tomar forma lentamente un plan: hacer algo, algo práctico, mi aportación al bien de la humanidad».











El hundimiento total:














El Puente (Die Brücke), y fue dirigida por Bernhard Wicki. La historia se centra en los últimos tiempos del conflicto, y muestra la decadencia del ejército alemán, que termina por reclutar a niños que no saben dónde se meten, cuyo único afán -manipulados por la propaganda, envenenados de idealismo- es participar en la guerra sin saber lo que es. Lo aprenderían de la forma más cruda.

Sobre ese grupo protagonista de seis o siete niños va a caer el espíritu antibelicista de esta película inolvidable por su mezcla de amable cuento de hadas, con esa atmósfera casi idílica de su primera parte que cuenta las vicisitudes personales de cada uno de esos muchachos en un pequeño pueblo alemán, y el progresivo advenimiento de la realidad de la guerra (ya anunciada con alguno de esos bofetones, tan propios de la edad, que te revientan la nariz) cuando, ya reclutados, son enviados a defender precisamente aquel puente del pueblo que era el escenario principal de sus juegos.

Una película que transmite un raro, delicado antimilitarismo, si es que eso es posible. Por ello, precisamente, muy efectivo.




No va a ser la última que veamos sobre el tema. Ya tenemos una lista pendiente de más películas necesarias, que podría comenzar con la revisión de la trilogía de Rossellini; seguir con otra alemana, El Submarino; pasar al frente oriental tirando de cine ruso (qué ganas de ver la de Klimov: Ven y Mira), pero también ver esa de Peckinpah, La Cruz de Hierro: antibelicista, por lo que cuentan, y con los alemanes como protagonistas. No es extraño que fuese un fracaso de crítica y de público en Estados Unidos.








El día de su tercer cumpleaños es un fecha determinante en la vida de Oscar, el pequeño que no quería crecer. No sólo es el día en que toma la decisión de dejar crecer, sino que recibe su primer tambor de hojalata, objeto que habrá de convertirse en compañero inseparable para el resto de sus días. La crítica mordaz, la ironía despiadada, el espectacular sentido del humor y la libertad creadora con que Günter Grass construye esta obra maestra convierten a El tambor de hojalata en uno de los títulos más destacados de la historia de la literatura.


Alemania año cero.
Edmund, un niño de doce años, intenta sobrevivir a las duras condiciones de la postguerra alemana, especialmente en Berlín, una ciudad que ha quedado completamente derruida tras la Segunda Guerra Mundial.








El 25 de junio de 1950 las tropas de Corea del Norte, apoyadas por China y la URSS, cruzaban el Paralelo 38 e invadían Corea del Sur que estaba respaldado por Estados Unidos.

Empezaba así el primer conflicto de la Guerra Fría: por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial el bloque comunista y Occidente se enfrentaban militarmente.

El resultado fue una de las guerras más sangrientas del siglo XX, que acabaría tres años después con millones de muertos y ciudades enteras arrasadas.

70 años después, las heridas de ese conflicto siguen abiertas y sus consecuencias persisten.














Las operaciones paramilitares encubiertas de la CIA en Vietnam comenzaron a principio de la década de los sesenta, pero no fue hasta 1965, fecha en la cual los EE.UU comenzaron a desarrollar el despliegue terrestre, cuando se creó la estación en la sede de la Embajada americana de Saigón. Se denominaría OSA (“Office of Special Assistace”).
A lo largo de las 44 provincias de Vietnam del Sur, los casi mil agentes de la OSA llevarían a cabo diversos programas de recopilación de inteligencia, asuntos políticos y operaciones encubiertas.

Aunque algunas fuentes citan 1967 como año en que se puso en marcha el programa PHOENIX, no lo fue hasta enero de 1968, fecha en la cual William Colby fue enviado a Vietnam por el presidente Johnson y por el director de la CIA Richard Helms con el fin de dirigir desde su despacho (Colby llegaba en teoría con el cargo de embajador) los programas CORDS (“Civil Operations and Rural Development Support”) , el predecesor de PHOENIX, y creado por el MACV (“Military Assistance Command Vietnam”) en julio de 1967.

Nelson H. Brickham, Jefe de Operaciones de Campo de la Sección de enlace de inteligencia, y auténtico creador de PHOENIX, fue el hombre que puso en marcha los siguientes proyectos dentro de CORDS:

– HIP (“Hamlet Informant Proyect”): Los agentes de la CIA y de la División Especial (Oficiales Vietnamitas que no operaban como agentes de inteligencia sino como detectives) se dedicaban a reclutar informadores por todo Vietnam del Sur. La CIA pagaba a los informantes sólo si el denunciado confesaba que era parte de la infraestructura del Vietcong (IVC).

– PIC (“Province Interrogation Center”): La CIA secuestraba a líderes políticos, estudiantes, sindicalistas y periodistas cercanos a las ideologías comunistas y los recluían en los centros PIC, que eran unas cámaras de tortura construidas en todas las provincias de Vietnam del Sur por la firma de arquitectos especializados en la construcción de bunkers y cárceles “Pacific Architects&Enginners”.



PIC de Nha Trang, 1966.

– PVI (“Penetrations Vietcong Infrastructure”): La IVC era atacada ejerciendo presión sobre los familiares de sus miembros o sobre sus pueblos. Una vez detenido un miembro del VC, era torturado hasta que diera el nombre de su pueblo y de sus familiares. Una vez hecho, los miembros de la División Especial realizaban una incursión, las capturaban (la mayoría solían ser mujeres) y eran violadas delante del detenido Este programa era dirigido personalmente por Brickham.

Paralelamente, el jefe de la estación de la CIA en Saigón, John Limond Hart, tenía su propio programa de acción encubierta, que era coordinado por su número dos, Tom Donahue. Este programa entraba en conflicto muy a menudo con el de Brickham, y a pesar de contar con mucho mayor presupuesto era menos efectivo, en parte porque Hart utilizaba paramilitares cubanos provenientes de Bahía Cochinos, en vez de personal survietnamita, que se desenvolvían en la jungla asiática como pez en el agua.

Para acabar con esta competencia, Colby decidió a su llegada unificar todos los programas de operaciones encubiertas de la CIA en Vietnam del Sur bajo el nombre de PHOENIX. Era necesario aunar los esfuerzos de la CIA, las FAS de los EE.UU, la División Especial Survietnamita, y la Organización Central de Inteligencia de Vietnam para sacar de su escondrijo a toda la estructura política y de propaganda del VC (llamado el gobierno en la sombra) y eliminarla sin piedad.

El programa PHOENIX fue denominado en sus inicios ICEX (“Intelligence Coordination and Explotation”), y aunque estaba bajo mando del ejército, poseía su propia cadena de mando, estando dirigido por el propio William Colby.

El primer paso que dio la CIA fue la creación de las PRU (“Provincial Reconnaissance Units”) unidades paramilitares con libertad de acción integradas por voluntarios survietnamitas y SEALS americanos, cuya misión era la de atacar al enemigo en su territorio, las zonas rurales.


También existían unos equipos especiales que operaban de forma independiente denominados CT (“Counter-terror Teams”), formados por un francotirador, su observador y un especialista en transmisiones. Estos equipos vigilaban estrechamente a los sospechosos filtrados por el HIP, y si se reunían con supuestos miembros del VC o de su aparato, eran eliminados. Se calcula que estos equipos “eliminaron” a 3.000 civiles. Dado a su efectividad, los CT recibieron la autorización de Colby para internarse en territorio de Vietnam del Norte para fijar sus objetivos en militares comunistas de alto rango o en funcionarios de la administración. Se estima que en esta nueva misión acabaron con unas 500 personas.

Uno de los mayores éxitos de PHOENIX fue el programa denominado “Chieu Hoi” o “Programa de brazos abiertos”, que consistía en ofrecer dinero a los mandos intermedios y altos infiltrados en los núcleos survietnamitas para convertirlos en aliados. Se cree que unas 159.000 miembros de la organización comunista se acogieron al programa, 15.000 de ellos eran elementos del NVA (“North Vietnamese Army”)

La inteligencia era reunida y transmitida por los PIOCC (“Province Intelligence and Operations Coordination Centers”) o por sus subordinados del DIOCC (“District Intelligence and Operations Coordination Centers”)

Con el objetivo de ir traspasando el control de PHOENIX a los survietnamitas por motivo de la creciente “vietnamización” del conflicto, los miembros que dependían de la CIA fueron sustituidos paulatinamente por elementos del ejército norteamericano, su mayoría procedentes de las Fuerzas Especiales. El traspaso de responsabilidades se produjo en agosto de 1971, tomando las riendas el ejército regular, las fuerzas especiales y la policía survietnamita. El programa pasó a llamarse entonces mediante su nombre vietnamita, “Pjung Hoang”.




El programa de PHOENIX fue ampliamente criticado por los colectivos opuestos a la guerra, considerando que era un programa de asesinatos donde se aplicaba una brutalidad indiscriminada y una constante violación del derecho internacional.

Se cree que el programa estuvo activo hasta diciembre de 1972, aunque en ciertos aspectos estuvo vivo hasta el mismo día de la caída de Saigón, el 30 de abril de 1975.

Las cifras de personas asesinadas durante PHOENIX hasta el año 1973 varían entre los 26.369 citados por el Dpto de Defensa Survietnamita y los 20.587 reconocidos por Colby, el cual el 4 de septiembre pasó a ocupar la dirección de la CIA hasta el 30 de enero de 1976.





Durante la segunda mitad del siglo XX, prácticamente todos los conflictos bélicos se enmarcaron dentro del enfrentamiento ideológico entre Estados Unidos y la Unión Soviética conocido como la Guerra Fría. Las diferencias entre Vietnam del Norte (comunista) y Vietnam del Sur (capitalista) llamaron la atención de las superpotencias y la tensión de la zona acabó por estallar en forma de una guerra que duró desde 1957 hasta 1975, la Guerra de Vietnam.

Tras la Segunda Guerra Mundial y la derrota de las potencias del Eje, las colonias que aún quedaban en el mundo decidieron que había llegado el momento de cortar lazos con su metrópolis. Ocurrió en la India, ocurrió en gran parte de África y ocurrió en Indochina, región asiática bajo control francés. Vietnam se independizó en 1945 pero pronto Francia querría recuperar su influencia y daría comienzo una división del país en dos y una guerra contra los franceses. Este conflicto sería la semilla de la posterior contienda entre el norte y el sur.

El empeño de ambas partes en reunificar el país bajo su hegemonía hizo que los enfrentamientos fueran casi constantes, aunque adquirieron el nivel de guerra a partir de 1957. Es probable que si ningún otro país hubiese intervenido el problema se hubiese resuelto rápidamente, pero en la Guerra Fría cualquier cosa se consideraba una oportunidad de extender el comunismo o de frenarlo. China apoyó al gobierno comunista de Ho Chi Minh en el norte y Estados Unidos al gobierno capitalista de Nguyen Van Thieu en el sur. Lo que parecía una victoria segura se convertiría en una auténtica pesadilla para los Estados Unidos.

Empleando técnicas de guerrilla, ataques sorpresa y guerra psicológica el Vietcong consiguió hacer frente a los brutales bombardeos, uso de armas químicas y arsenal de gran calibre empleado por Estados Unidos. Conforme pasaba el tiempo, la población vietnamita apoyaba más al norte y la sociedad estadounidense rechazaba su intervención en un lejano país que se estaba cobrando la vida de miles de soldados y traumatizando de por vida a aquellos que lograban volver vivos. La presión fue tal que Estados Unidos firmó una paz con el norte y Vietnam del Sur fue derrotado en 1975.

Este conflicto bélico, considerado como uno de los enfrentamientos tipo de la Guerra Fría, marcó un antes y un después en la historia militar de los Estados Unidos y se convirtió en la peor derrota de su historia.











¨Ofensiva del Tet¨. Siempre que se habla de la Guerra de Vietnam o vemos alguna película relacionada aparece de alguna forma u otra este acontecimiento.

El 30 de enero de 2016 fue el 48 aniversario del inicio de esta campaña u ofensiva que analizaremos brevemente en las siguientes líneas.

La ofensiva del Tet fue un hecho muy importante porque marcó el punto de inflexión de la presencia de Los Estados Unidos en la guerra de Vietnam. En realidad, las fuerzas estadounidenses ya llevaban unos tres años en terreno vietnamita, luchando mano a mano con las tropas del Gobierno de Vietnam del Sur para deshacerse de los comunistas del norte. Después de Tet, sin embargo, tanto el número de tropas estadounidenses como el apoyo social comenzaron a tambalearse.

EL PLAN DE LOS NORVIETNAMITAS=ENEMIGOS DE LOS ESTADOS UNIDOS: DIVIDE Y COLAPSA.

Tropas nordamericanas en la ofensiva del Tet
A pesar de que los EE.UU. disponían de soldados mejor entrenados y estaban mucho mejor equipados que las tropas de Vietnam del Norte en cuanto a aviación y artillería , ambas partes padecían un estado de punto muerto a principios de 1968. Así que el líder del norte, Ho Chi Minh, ideo un plan para superar esta barrera que parecía no moverse.

El 30 de enero del 68, en una ola de ataques por sorpresa coordinados, Ho Chi Minh envió 70.000 de sus tropas y miembros del Viet Cong - aliados de la guerrilla del sur - para invadir bases militares, pueblos y ciudades en Vietnam del Sur, incluida la capital, Saigón. Su objetivo era doble:

Colapsar a las tropas survietnamitas y las comunidades de Vietnam del sur para que volvieran sus posturas contra los líderes de Saigon.

Abrir una brecha entre las tropas estadounidenses y sur vietnamitas.

¿Cómo gestionó Ho Chi Minh el elemento sorpresa?

Tropas survietnamitas

¿Cómo iban las tropas norvietnamitas tomar ventaja a las tropas de los EE. UU y a las de Saigon? Todo era cuestión de tiempo, o mejor dicho, de manejar los tiempos.

El Tet es la época de fiesta y de vacaciones más importante de todo el año en Vietnam. Es como las nochebuenas, el año nuevo… en los países occidentales. El Tet en Vietnam marca el comienzo del Año Nuevo Lunar. En los primeros años de la guerra de Vietnam, se había producido una considerable disminución de combates en torno a estos días de fiesta por lo que las tropas estadounidenses y sus fuerzas aliadas pudieron pensar que no habría cambios en este 1.968.

Tropas survietnamitas.
Pero los líderes norvietnamitas lo vieron como la oportunidad perfecta para el ataque. Por un lado, las tropas de Saigón estarían distraídas, y por el otro los traslados de gente que se producen durante esta época facilitarían y disimularían los movimientos de los Vietcong por el País.

LA BATALLA DE HUE.
Aunque las tropas survietnamitas y las de los Estados Unidos fueron tomadas por sorpresa por estos ataques, también consiguieron recuperar la mayor parte tomada por su enemigo, incluyendo la Embajada de EE.UU. en Saigón, donde el Viet Cong incluso había logrado romper las paredes exteriores.

Guerra del Vietnam.
Pero la batalla por la ciudad de Hue fue una historia diferente. El gobierno de la ciudad se vio abrumado y anulado por los norvietnamitas que tomaron el control de la Antigua Ciudadela y ejecutaron a miles de residentes. Pasó casi un mes antes de que las tropas aliadas de EE. UU pudieran recuperar el control allí. El costo humano y militar fue enorme. Miles de soldados y civiles de ambas partes perdieron sus vidas en esta cruenta batalla.

Por otro lado, en la Batalla de Hue se perdió mucho también fuera del campo de batalla y esto fue crucial. Mientras que los líderes militares estadounidenses afirmaban que estaban ganando la guerra, los periodistas que cubrieron los hechos pintaron un cuadro diferente. Y eso lo cambió todo.

La ofensiva del Tet terminó a principios de abril 1968 como una derrota militar para los comunistas, miles de ellos perdieron la vida. No pudieron mantener ningún territorio capturado, la infraestructura Viet Cong del sur se vio diezmada, y los vietnamitas del Sur se negaban a abrazar los ideales del norte.

Al mismo tiempo, sin embargo, fue una gran pérdida para la causa EE.UU. Las impactantes imágenes que salen de Vietnam dejaban al descubierto más que nunca los horrores de la guerra y muchos también se sorprendían por la gran resistencia del enemigo norvietnamita y los Viet Cong del sur. El Tet dejó claro que una victoria de EE.UU. en Vietnam no era inminente, y el apoyo del público estadounidense comenzó a disminuir.

Después de Tet, los generales estadounidenses al mando de la campaña para hacer desaparecer el comunismo mediante la guerra, pidieron añadir más de 500.000 soldados con la esperanza de iniciar una fuerte contraofensiva. Sin embargo, el presidente Lyndon B. Johnson y otros líderes, tomando nota de la creciente oposición a la guerra en el país, optaron por hacer lo contrario y se limitó el envío de tropas y armamento. El declive comenzó para los militares estadounidenses en Vietnam.

Chúc mừng năm mới!
Podemos decir que ofensiva del Tet fue el principio del fin de la guerra de Vietnam. Hubo siete años más de lucha para llegar oficialmente a su fin, pero ese ataque por el norte es lo que comenzó las negociaciones.





Las duras consecuencias.



#62

Mensaje 28 Nov 2020 15:09

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Proyecto MK Ultra –también conocido como programa de control mental de la CIA– fue el nombre en clave de un programa secreto e ilegal diseñado y ejecutado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) para la experimentación en seres humanos. Estos experimentos estaban destinados a identificar y desarrollar nuevos procedimientos y sustancias para usarlos en interrogatorios y torturas, con el fin de debilitar al individuo y forzarlo a confesar a partir de técnicas de control mental. El Proyecto MK Ultra se inició por orden de Allen Dulles, entonces director de la CIA, el 13 de abril de 1953. El primer jefe del programa fue Sidney Gottlieb. El objetivo central era producir una droga que obligara al sujeto a decir la verdad, pero había aproximadamente otros 150 proyectos de investigación y no se conoce el propósito de todos ellos. La Agencia gastó decenas de millones de dólares en MK Ultra, que fue organizado por la División de Inteligencia Científica de la CIA en coordinación con el Cuerpo Químico de la Dirección de Operaciones Especiales del Ejército de Estados Unidos. Todo ello sucedía en el contexto de la Guerra Fría y, más en concreto, de la paranoia anticomunista de los años 50 en EE UU, dominados por el maccarthismo.

Hasta 1977 no se supo públicamente de la existencia de esta operación secreta, gracias a una investigación del Senado americano que condujo a la desclasificación de 20.000 documentos de la CIA (y todavía se desvelaron otros en 2001). Para entonces, el Proyecto ya se había abandonado, pero en las dos décadas en que estuvo activo muchos ciudadanos estadounidenses y también canadienses fueron sujetos de experimentación en contra de su voluntad en universidades, hospitales y cárceles. El alcance total de los ensayos se ignora, pero se sabe que los métodos empleados para alterar las funciones cerebrales incluyeron drogas como el LSD, hipnosis, privación sensorial, aislamiento y hasta abusos sexuales.


Bajo el nombre de “Proyecto 100,000” o “Los 100,000 de McNamara” Estados Unidos reclutó un gran número de jóvenes que en otras condiciones jamás hubieran ido a una guerra como Vietnam.

El proyecto fue concebido en 1966 por Robert McNamara, Secretario de Defensa de dicho país. Se trató de una retorcida y nada ética forma tanto de incrementar el número de tropas estadounidenses, como de apoyar la política del entonces presidente Lyndon B. Johnson en contra de la pobreza, atrayendo aproximadamente a 100 mil nuevos reclutas cada año.



Lyndonn B. Johnson y Robert McNaramara

Para ello, comenzaron a reclutar y entrenar a personas pobres y sin educación. Si bien el entrenamiento de estas personas (algunos dicen que la cifra alcanza los 354 mil) era el mismo que el de cualquier otro militar, el proceso de selección así como los requerimientos para poder entrar al ejército disminuyeron. Estas personas fueron llamadas New Standards Men (Hombres de Nuevos Estándares) aunque la mayoría les llamaba Los Cuerpos Idiotas. Entre ellos había gente incapaz de hablar inglés, mucho menos escribirlo o leerlo, sus aptitudes mentales no eran las adecuadas, algunos tenían ciertas discapacidades leves y otros simplemente no estaban en forma.




Sin embargo, no fue la primera vez que Estados Unidos reclutó a personas que bajo condiciones regulares no podrían ser elegibles para combatir en una guerra o completar un entrenamiento militar. Por ejemplo, este tipo de reclutamiento ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, lo que conllevó que instauraran una calificación de 80 de la prueba del Coeficiente Intelectual para poder entrar al servicio militar.

En su momento el programa provocó gran controversia, dado que las personas reclutadas en este esquema solían ser más propensas a la muerte en Vietnam. Según las cifras, 5 mil 478 hombres del proyecto fueron asesinados durante combate, una cifra tres veces más alta que la tasa de mortalidad de los soldados que no pertenecían a tal reclutamiento.



Hamilton Gregory, autor especializado en el programa de McNamara y que fue testigo de éste durante su tiempo en Vietnam, explica que en algún momento él fue seleccionado dado que tenía un título universitario para ayudar a un compañero recluta, quien no sabía leer y escribir, por lo que necesitaría ayuda con su papeleo. Con el tiempo, Gregory se dio cuenta que su compañero no tenía las habilidades necesarias para permanecer en el ejército y en el momento en el que un arma estaba en sus manos se convertiría en un peligro, tanto para sí mismo como para el resto de la tropa.

«Mientras hablábamos… o tratábamos de hablar, yo me sorprendí porque él no sabía nada de la situación en la que estaba. No comprendía de qué se trataba el entrenamiento básico, ni siquiera sabía que América estaba en una guerra. Intenté explicarle lo que estaba pasando, pero al final me percaté que él estaba en una niebla [sic]. En el entrenamiento básico él era virtualmente inútil. Teníamos que ordenar su litera todas las mañanas porque él no era capaz de hacerla bajo las especificaciones del ejército. Yo tenía que atar sus botas todas las mañanas hasta que un recluta tuvo la paciencia y se tomó el tiempo para enseñarle esa habilidad».


La elección de este tipo de reclutamiento sin duda tuvo un motivo político. Gregory explica que en su momento ni Lyndon Johnson ni McNamara podían arriesgarse a enfadar tanto a la clase media, ni al público en general si comenzaban a seleccionar a estudiantes de Universidad o si enviaban a las Guardias Nacionales, en especial cuando la Guerra de Vietnam llevaba una década en marcha y ya era sumamente impopular entre el pueblo estadounidense. Por ello, consideraron que era una mejor estrategia alistar a personas de escasos recursos o sin los requerimientos mínimos en cuanto a su inteligencia —siempre medida a través del examen del Coeficiente Intelectual—.


Algunos han intentado explicar el impulso de este proyecto de McNamara puesto que su enfoque siempre vino desde el análisis computarizado, el cual en el papel demostraba que la inclusión de estas personas sería en un éxito rotundo, no sólo para el resultado de la guerra, sino también en su desarrollo personal. Él creía fervientemente que los reclutas aprenderían nuevas habilidades y su CI incrementaría, tanto con el entrenamiento, como con el contacto con otras personas y con el apoyo audiovisual.



Tan sólo una minoría tuvo éxito durante su servicio, pero aparentemente esto se debió al apoyo de sargentos y comandantes comprensivos que procuraron que dichos soldados estuvieran fuera de las zonas de combate, dándoles tareas menos peligrosas y más simples en las que sí podían rendir frutos.

Otro problema importante fue su retorno. Con los años se demostró que los veteranos tenían peores oportunidades de trabajo y desarrollo que aquellos que no lo eran, por lo que la promesa de un mejor futuro también resultó falsa. No había políticas de reinserción adecuadas o la atención psicológica suficiente para los veteranos, muchos de ellos con un repetido síndrome de estrés post-traumático, lo cual también sumaría a la dificultad de llevar una vida de civil.



Sin duda, se trata de una política deshumanizante y atroz, que si bien se abolió en 1971, aún permanece velada en la presión por cumplir las cuotas de reclutamiento y se sigue reproduciendo —aunque a menor escala— en la actualidad. Por ejemplo, para la Guerra de Afganistán y el resto del conflicto armado, el ejército enlistó a personas con un coeficiente menor a los 80 puntos reglamentarios. Aunque la versión oficial, según Gregory, apunta a que las fuerzas armadas evitan a toda costa dicho recurso, dado que para ellos es más que claro el riesgo y el valor de las vidas humanas que implica armar a una persona sin las condiciones mínimas necesarias.





Emboscada en Vietnam mejores escenas.

Nacido el 4 de julio.



No a la guerra!!!


El LSD provoca alucinaciones, euforia o depresión, histeria, enajenamiento, pensamientos torrenciales, problemas de equilibrio, descoordinación motora, desorientación espacial y una intensidad sensorial desproporcionada. “No hace falta mucha imaginación para darse cuenta de cuáles podrían ser las consecuencias si la tripulación de un acorazado estuviera bajo sus efectos, señala el doctor H.K. Beecher, citado por el profesor polaco Lukasz Kamienski en su reciente ensayo ‘Las drogas en la guerra’ (Crítica, 2017). Ni es difícil entender por qué el 70% de los soldados estadounidenses desplegados en Vietnam en 1973 consumían algún tipo de droga para evadirse y sobrellevar la brutalidad de la guerra (el 31% tomaban sustancias psicodélicas, sobre todo, LSD; el 51%, marihuana, y el 28%, drogas duras como la heroína).


Estados Unidos no tuvo reparos en realizar desde 1955, en el Arsenal Edgewood (Maryland), un programa de experimentos en soldados voluntarios (no siempre) con LSD (como ya venían haciendo con otras sustancias desde 1948). Era la guerra fría y, según un informe de la CIA, los soviéticos iban por delante en la guerra química. Buscaban, en plena era de amenaza nuclear, un arma como esta droga psicodélica, que incapacitara y no fuera letal y que, disuelta en agua, alimentos o como una nube tóxica, transformara al enemigo más entrenado y armado en unidades indisciplinadas, sin capacidad ofensiva ni resistente. Argumentaban, explica Kamienski, que una guerra incapacitante, “al librarse en un campo de batalla alucinógeno, sería mucho ‘más humanitaria, sin bombas ni fuego que amenazaran el patrimonio histórico y causando menos bajas en las tropas propias, que apenas hallarían resistencia.


La mayoría de soldados se presentaron voluntarios como cobayas en los experimentos, pero no eran conscientes de los riesgos
Revela el libro cómo a algunos soldados se les administró LSD en el café sin su consentimiento y se les filmó con cámara oculta durante las maniobras. “No eran capaces de acatar las órdenes básicas ni de realizar las tareas rutinarias. La mayoría se reía por nada, se desternillaba y permanecía feliz durante el resto del día. Si esto les ocurriera a las tropas enemigas, serían derrotadas literalmente por la risas;. También el Ejército británico experimentó, en 1964, con LSD disuelto en agua sin que los soldados lo supieran y lo grabó: “El operador de radio era incapaz de usar los equipos, los francotiradores no daban en el blanco y el oficial al mando no podía localizar su posición sobre el terreno. Los soldados se reían, se tambaleaban y no podían concentrarse ni en la más sencilla de las tareas.


Durante los más de 20 años que duraron los experimentos en seres humanos del Arsenal Edgewood, 7.000 soldados de la base se presentaron voluntarios. Con ello lograban días libres, incentivos económicos, mejores barracones. Pero las pruebas también se extendieron a otras bases militares y a un millar de civiles en 12 universidades, hospitales y prisiones: eran adultos sanos, pacientes psiquiátricos y reclusos que no estaban informados, desconocían los riesgos y no habían dado su consentimiento. Y, aunque los soldados aceptaran voluntariamente ser cobayas, en realidad, según médicos como el psiquiatra James Ketchum, que creó y ejecutó el programa, la tropa, que “no tenía un nivel alto de educación; no comprendía los términos científicos que firmaban ni las secuelas a las que se exponían.

"No tuve vida después de que me dieran LSD. Me quedé vacío. Vivía en un mundo crepuscular donde nada era real o importante; denunció un soldado que fue torturado
con suero de la verdad.
El Ejército de EEUU también experimentó con LSD buscando un suero de la verdad para interrogatorios. Muchos de los conejillos de indias desconocían a qué se les sometía, como uno de los diversos testimonios que cita Kamienski, el del soldado negro James R. Thornwell, destinado en Francia y arrestado por robo de documentos confidenciales. Fue torturado: recluido en aislamiento, sin dormir, sin comida, agua ni retrete, humillado con insultos racistas y amenazas de muerte. Tras darle la droga le dijeron que si no hablaba, “el desagradable y horripilante estado mental que sufría no solo se prolongaría para siempre, sino que derivaría en paranoias;. “No tuve vida después de que me hicieran tomar LSD. Me quedé vacío. Vivía en un mundo crepuscular donde nada era real o importante; denunciaba el militar, que pese a demandar al Gobierno y perder varios juicios no logró ser indemnizado hasta 1980 por la Cámara de Diputados. Cuatro años después lo hallaron muerto en su piscina.


Otros interrogados con LSD, en Hawai, en 1962, confesaron tras suplicar que “no los mantuvieran en ese aterrador estado alucinógeno continuo que veían como una tortura, otros amenazaron con suicidarse.

Estados Unidos acabó cancelando los experimentos con LSD por “insuficiencia de datos, el carácter poco concluyente de las pruebas y los problemas de índole jurídica, política y ética; que suponían.


Las consecuencias💣








Para finalizar nada como el humor y la desconexión contra los malos sombras y la "tontunez" en potencia.
Happy Weekend!
En recuerdo a Robin Williams 👍🏴☠️



#63

Mensaje 30 Nov 2020 15:26

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
El 7 de febrero de 1965, Estados Unidos (EE.UU) lanzó su primer bombardeo con napalm sobre Vietnam. Las consecuencias de ese cruel ataque han quedado marcadas en la historia del país asiático.

El bombardeo norteamericano con napalm quemó aldeas enteras y bosques extensos, con el propósito de privar y neutralizar al enemigo ante cualquier refugio durante la Guerra de Vietnam.

Esta arma química también provocó graves quemaduras a la población civil, que quedó atrapada ante el ataque estadounidense.


Kim Phuc fue una de las víctimas del uso de napalm en Vietnam.
Una historia que recorrió el mundo fue la imagen de la niña vietnamista Kim Phuc cuando corría con su piel quemada después de un bombardeo con napalm en su ciudad natal. Esta imagen, así como las de otros niños desfigurados por el fuego, mostraron los horrores que se estaban viviendo en los enfrentamientos.

El napalm.
Esta sustancia es considerada una arma química, ya que es hecha por una gasolina viscosa. Suele agregársele ácidos orgánicos (palmíticos, nafténicos, entre otros). Es altamente inflamable, quema durante un largo periodo y se pega en todas las superficies.


El napalm causó quemaduras graves en los civiles y devastó
la mayoría de la vegetación del país asiático.
El napalm se impidió a partir de 1980, cuando la Convención de las Naciones Unidas sobre las prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales y su Protocolo asociado sobre prohibiciones o restricciones del empleo prohibió el uso de las armas incendiarias.


En Vietnam, el ejército de EE UU mantuvo dos guerras: una contra el Viet Cong y otra contra la naturaleza. En esta, los militares estadounidenses usaron millones de litros de herbicidas contra la selva donde se escondían los comunistas y los cultivos de arroz que les alimentaban. El herbicida más usado fue el agente naranja. Una revisión de diversos estudios muestra que, 50 años después de que dejaran de rociarlo, aún hay restos altamente tóxicos de este defoliante en suelos y sedimentos, desde los que entran en la cadena alimenticia.


Fue el presidente Kennedy quien, en el marco de una nueva estrategia para impedir que Vietnam del Sur colapsara bajo la presión de los nacionalistas y comunistas del norte, abrió la puerta a la mayor guerra química de la historia. Los primeros herbicidas llegaron al sudeste asiático en enero de 1962 en una operación que acabaría llamándose proyecto Ranch Hand. Usaron diversos compuestos químicos, muchos de ellos desarrollados durante la guerra mundial para destruir las cosechas de alemanes y japoneses.

Diversos informes de las Academias Nacionales de Ciencia de EE UU (NAS) y agencias gubernamentales como la USAID estiman que en la Guerra de Vietnam se usaron más 80.000 millones de litros de herbicidas. El más usado fue el agente naranja, un defoliante. Los militares no se rompieron mucho la cabeza al nombrarlo: iba en barriles con una franja de ese color para diferenciarlo del agente blanco, el agente púrpura, el agente rosa o el agente verde (contra vegetación de hoja ancha) y el agente azul (usado contra los arrozales).

El 20% de las selvas del país y 10 millones de hectáreas de arrozal fueron rociadas al menos una vez con dosis 20 veces mayores a las recomendadas.

La lógica militar era la siguiente: ya que los comunistas usaban la selva como un arma más contra ellos, había que neutralizarla. El trabajo recién publicado en una revista especializada en suelos muestra que el 20% de las selvas de Vietnam fueron fumigadas al menos una vez. Pero el arroz y otros productos agrícolas también fueron objetivos. Hasta el 40% de los herbicidas se usaron contra los cultivos. Aunque los militares intentaran diferenciar entre arrozales de amigos y enemigos, unos 10 millones de hectáreas fueron rociadas con agente azul, que acababa con la cosecha en horas. El tercer principal uso de los herbicidas fue el de acabar con todo el verde que hubiera en los alrededores de las bases militares estadounidenses, creando así un perímetro de seguridad.

Los efectos de todos los herbicidas eran temporales y había que volver a rociarlos cada cierto tiempo. Para ello usaban desde mochilas a la espalda hasta las lanchas para rociar las riberas. Pero fueron una flotilla de aviones C-123 Provider y helicópteros adaptados para levantar tanques de 3.800 litros los que protagonizaron el proyecto Ranch Hand, con más de 19.000 salidas entre 1962 y 1971.


El agente naranja era en realidad un compuesto a partes iguales de dos herbicidas, el ácido 2,4-diclorofenoxiacético (2,4-D) y el ácido 2, 4, 5- triclorofenoxiacético (2,4,5-T). Son reguladores hormonales del crecimiento y en unos días, semanas como mucho, dejan de actuar. Pero lo que no se sabía entonces era que el agente naranja contenía una dioxina altamente tóxica, la TCDD. Para acelerar la producción, se elevó la temperatura unos 5º y el cloro presente en el compuesto a altas temperaturas generaba entre 6.000 y 10.000 partes por millón (ppm) de TCDD más que en condiciones normales. Esta sustancia carcinogénica es hidrofóbica, así que no se disuelve en el agua. Tampoco se absorbe, sino que se adsorbe. Se quedaba pegada como una lapa a las hojas que, al caer, llevaban la dioxina hasta el suelo y la naturaleza se encargaba de propagarla.


La Fuerza Aérea de EE UU realizó unas 20.000 misiones herbicidas. U.S. AIR FORCE PHOTO
"La dioxina contaminante se adhiere al carbono orgánico y partículas arcillosas del suelo en las zonas contaminadas y procesos de erosión mueven los sedimentos contaminados mediante escorrentías hasta los cursos de agua, ríos, estanques y lagos, donde las condiciones anaeróbicas protegen la dioxina de la degradación microbiana, extendiendo su vida media", comenta en un artículo el experto en suelos y coautor del estudio Ken Olson, profesor de la universidad de Illinois (EE UU).

Expuesta a la acción del sol, la TCDD se degrada en menos de tres años. Pero en suelos protegidos por la vegetación tarda en degradarse hasta 50 y, si está en sedimentos fluviales o marinos, más de un siglo. "Los peces y camarones que se alimentan en el fondo atrapan los sedimentos contaminados y la dioxina se acumula en sus tejidos. Peces más grandes se comen a estos peces y los vietnamitas a ellos", recuerda Olson.

En uno de los informes más recientes revisados por Olson y su colega, la socióloga rural de la Universidad Estatal de Iowa Lois Wright Morton, los investigadores oficiales analizaron los suelos de la base aérea de Bien Hoa y sus alrededores. Fue una de las principales bases desde las que partían las misiones herbicidas y allí se acumularon los bidones sobrantes cuando se suspendió Ranch Hand. "Recogieron 1.300 muestras de suelo de 76 puntos diferentes de la base, tierras cercanas y lagos. Unas 550 muestras tenían niveles de dioxina por encima de la normativa para el uso de la tierra del Ministerio de Defensa Nacional de Vietnam", comenta el profesor estadounidense.

Treinta años después de ser usados en Vietnam, varios aviones aún tenían la dioxina pegada.

Los suelos de otras 16 bases áreas estadounidenses tanto en Vietnam como Tailandia están contaminados y muchos de los vietnamitas y estadounidenses expuestos en su momento a estos productos desarrollaron enfermedades. Pero se sabe poco del impacto del agente naranja que queda más allá de las bases. Junto a la de Bien Hoa está la ciudad homónima, en la que viven unas 900.000 personas, y está prohibida la pesca en ríos y lagos de la zona aún hoy.

La persistencia de la TCDD es tal que varios de los aviones que se usaron para rociar el agente naranja tuvieron que ser retirados de una subasta e incinerados porque, 30 años después de volver de Vietnam, aún tenían la dioxina pegada. El último de los informes de las NAS sobre los efectos del agente naranja en los veteranos de guerra, añadía nuevas patologías que aparecían correlacionadas con la exposición al herbicida. Estos informes se publican cada dos años y son un mandato del Congreso de EE UU.

Aunque se estima que hay aún tres millones de vietnamitas que sufren los efectos de los defoliantes, no tienen un seguimiento similar al de los veteranos estadounidenses. "Los efectos negativos sobre la población y los veteranos vietnamitas nunca se determinaron bien y tampoco se han llevado a cabo estudios con la suficiente potencia estadística", asegura la profesora emérita de la Universidad de Columbia (EE UU) en salud pública y una de las mayores investigadoras del uso militar de los herbicidas, Jeanne Stellman.

Uno de sus trabajos, que fue portada de la revista Nature en 2003, usó los registros de la Fuerza Aérea de EE UU para determinar que al menos 3.000 aldeas y poblados fueron fumigados directamente con el agente naranja. Sus cálculos arrojan una cifra de entre dos y cuatro millones de personas expuestas. Además, para Stellman, es un error fijarse solo en la dioxina. "Los herbicidas del grupo fenoxi (el 2,4,5-T y el 2,4-D) en sí no son inocuos", recuerda.

De los pocos estudios internacionales sobre la persistencia de la TCDD en el ambiente destaca uno publicado hace ya 10 años por investigadores japoneses y vietnamitas. En él compararon los niveles de contaminación de los suelos de una de las aldeas rociadas con agente naranja con los de otras que se libraron. En la primera, la presencia de dioxina quintuplicaba a la de la segunda, aunque su concentración era más baja que la observada en la base aérea de Bien Hoa. El trabajo también halló mayores niveles de dioxina en la leche materna, pero no puede descartarse que se deban a la exposición más reciente a pesticidas agrícolas.

Olson cree que sería exagerado y sin base científica considerar que todos los suelos rociados hace 50 años sigan contaminados hoy. En todo caso, solo en Bien Hoa hay al menos 414.000 metros cúbicos de suelos que deberían ser tratados. Para Olson, el método definitivo para acabar con la dioxina sería incinerarlos, quemar la tierra.



#64

Mensaje 30 Dic 2020 14:46

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Lloviendo piedras ✊ es lo que cae sobre Can Barça.
Después de Reyes cita con el cine de realismo social contestatario.


#65

Mensaje 14 Ene 2021 15:51

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Juraría haber visto un lindo gatito ❄️⛄
Quién voló sobre el nido del CUCO?



Forzados por la sequía y el acoso de los bancos, los Joad, una familia de granjeros de la Oklahoma rural y empobrecida de los años treinta, emprenden un atribulado éxodo a lo largo de la carretera 66 con la intención de buscar trabajo y una vida digna en California. Si atrás dejan campos asolados por las tormentas de polvo, en el camino sólo encuentran penuria, hambre, hostilidad en los pueblos por los que pasan... Pero ni las advertencias de quienes regresan, pobres y desengañados, ni la muerte y la progresiva desintegración de la familia, bastan para que cejen en su empeño. Y, en su afán de supervivencia, conservan la entereza y la dignidad frente a la miseria moral de quienes se aprovechan de la miseria real. Posiblemente haya que huir del infierno para descubrir que no existe la tierra prometida.





Randle McMurphy (Jack Nicholson), un hombre condenado por asalto, y un espíritu libre que vive contracorriente, es recluido en un hospital psiquiátrico. La inflexible disciplina del centro acentúa su contagiosa tendencia al desorden, que acabará desencadenando una guerra entre los pacientes y el personal de la clínica con la fría y severa enfermera Ratched (Louise Fletcher) a la cabeza. La suerte de cada paciente del pabellón está en juego.


Volviendo a los orígenes ✊
La huelga que protagonizaron unos mineros de Nuevo México supuso una dura y amarga batalla, pero contaron en todo momento con el apoyo de sus mujeres. Controvertido melodrama semidocumental en el que intervienen personajes reales, pero que tuvo que afrontar innumerables problemas durante y después del rodaje: el director, el productor, el guionista, el compositor y el actor Will Geer figuraban entonces en la "lista negra" del Comité de Actividades Antiamericanas del senador McCarthy. Hoy en día, en cambio, es una de las pocas películas que se conservan en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos por su valor histórico y cultural.





La Sal de la Tierra.


Necesidad, pobreza, miedo, ansiedad, temeridad, esclavitud; conceptos que se juntan para denunciar la continúa inhumanidad latente de los poderosos y poderes fácticos a través de los siglos con el proletariado, los denostados derechos humanos, sin olvidar los casi inexistentes derechos laborales.
Esclavitud en el sistema feudal actual del siglo XXI.


Te gusta la película?





El salario del miedo (1953), de Henri-Georges Clouzot.

Camino al infierno.
Le salaire de la peur-

La carretera como escenario principal para construir una historia puede llevarte a todo tipo de aventuras, como así ocurre en El salario del miedo (Le salaire de la peur, 1953), de Henri-Georges Clouzot.

Dirigida y escrita por el propio Clouzot con la ayuda de Jérome Géronimi, basada en la novela de Georges Arnaud, El salario del miedo narra la aventura agónica de cuatro hombres que se ven obligados a transportar nitroglicerina debido a su precariedad laboral, cercana a la hambruna. Desempleados y encerrados en un pueblo de Sudamérica, pobre, sin trabajo para sus habitantes, explotado por una petrolera estadounidense, esperan cualquier oferta, por peligrosa que sea, para poder salir de una situación tan desesperada. El transporte de la nitroglicerina es la única oportunidad, a corto plazo, para conseguir dinero y poder salir de un pueblo que huele a muerte.

Clouzot recrea los comportamientos de los personajes durante primera parte del filme, una parte que cuesta de digerir pero el director está preparando el terreno, prepara al espectador para ese viaje hacia el suspense, el miedo, la moral, la maldad del ser humano, la venganza y la supervivencia, todo muy propio de la condición humana desde un punto de vista existencialista.

El pasado de los personajes es turbio, de una forma o de otra todos están atrapados en el pueblo, Las Piedras, y solo quieren trabajar para ganar el dinero necesario que les permita salir de un pueblo opresivo.

El director no explica en profundidad el pasado de los protagonistas, cómo y por qué llegan al pueblo, sólo apunta la procedencia de Mario (Yves Montand) y de Jo (Charles Vanel), ambos vienen de Francia y este aspecto les une en un gran amistad que pasa por momentos de amor y odio. Tampoco se explica el pasado de los otros dos protagonistas, Bimba (Peter van Eyck) y del italiano Luigi (Folco Lulli).

Los mencionados son los cuatro personajes que transportarán la nitroglicerina, aunque hay otros secundarios que tienen trascendencia en la película dentro del espectro crítico social del director. Linda (Vera Clouzot, esposa del director en la vida real) que estaba enamorada de Mario, personaje que utiliza Clouzot, al principio de la película, para dar muestra del comportamiento de los hombres con las mujeres en ese contexto y esa época. Y el otro secundario con peso en la película, Bill O’Brian (William Tubbs), el director de la empresa de petróleo, un personaje de moral más que discutible.

Con respecto al tratamiento de la mujer en la película queda muy claro que Clouzot retrataba una época y un contexto donde el hombre ejercía un cierto poder sobre la mujer principalmente por las circunstancias precarias de la vida, por la educación de la época y por la dependencia que la mujer tenía del hombre. Es de vital importancia diferenciar lo que es un retrato de la época y el regocijo de lo escenificado, ya que el director pretende hacer una crítica del comportamiento del hombre sobre la mujer mostrando el abuso de poder cuando existe la dependencia del uno al otro.

Mario (Yves Montand) trata fatal a Linda, sobre todo cuando aparece en escena Jo, el que se convertirá en su compañero de carretera y también amigo, aunque el desenlace de la amistad entre ambos es dramático. Mario elige entre una vida con Linda o una salida del pueblo que pasa por la obtención de un visado. Para ello tiene que aceptar el salario del miedo, al igual que los otros tres personajes: transportar la nitroglicerina que puede conducirles a la muerte.

En algunos compases Mario defiende el no maltrato a Linda, el jefe de la taberna quiere abusar de ella y él se interpone, es como una contradicción moral: te maltrato psicológicamente pero no físicamente, autoimponiéndose unas líneas rojas no traspasables. Todos estos aspectos se muestran en la primera parte del filme.

Otro aspecto fundamental es la entrada en escena de Jo (Charles Vanel), quien conmueve a Mario e intenta buscar una salida, sin descanso, a la miseria de sus vidas. Su presentación con traje blanco es más propia de un gánster, un hombre fuerte decidido a matar si es necesario.

Y otro detalle a destacar, sobre todo lo mencionado, rodeado de elipsis, es la no mención del país donde está el pueblo denominado Las Piedras: se da por hecho que es un pueblo de Sudamérica donde los americanos extraen petróleo, podría ser México, ya que es fronterizo y encaja perfectamente en la historia.

Si analizamos el argumento observamos que conecta perfectamente con la explotación de recursos naturales en un territorio donde la población pasa hambre, por ello esos recursos los explota un país desarrollado con medios técnicos para extraer el petróleo. El país donde tienen este recurso natural no dispone de los medios necesarios para la obtener de petróleo, algo habitual en países que están en vías de desarrollo donde pueden darse dos circunstancias: una, que no se tengan los medios necesarios para la explotación de de los recursos naturales; y la otra, que sea una colonización en toda regla donde se pretende robar el recurso natural para enriquecer a otros países desarrollados con poder sobre los demás. Estados Unidos, muy acostumbrado a este tipo de colonizaciones en los últimos tiempos, no es el único culpable, si no lo hicieran ellos lo harían otros, por lo tanto es de condición humana la búsqueda de poder en el mundo, dominar el mundo.

El argumento y la temperatura del filme empiezan a subir. Bill, el director de la empresa de petróleo, ofrece un salario a cuatro conductores, que él tendrá que elegir previamente, para transportar nitroglicerina en dos camiones. La decisión de transportar la nitroglicerina se toma por una explosión en un campo petrolífero.

Algunos de los preseleccionados abandonan cuando Bill explica el peligro de dicho transporte alegando que la vida está por encima de un salario que les conduce a la muerte, alertando de un posible engaño. Finalmente entre los seleccionados no está incluido Jo, Bill considera que es mayor para emprender este viaje, aunque lo mantiene como sustituto. Jo acepta y se encarga de eliminar —sin violencia— a uno de los conductores seleccionados previamente para emprender el viaje y cobrar el ansiado salario.

Los camiones están preparados y los cuatro protagonistas comienzan un viaje que les llevará al infierno. Clouzot empieza a crear un atmosfera tensionada con los cuatro personajes bajo presión y miedo con el objetivo de no golpear la nitroglicerina que les haría estallar en pedazos en cualquier momento.

La carretera se convierte en protagonista, cualquier bache, ondulación o piedra en el camino puede ser mortal. La aventura está llena de trabas y el director lo escenifica perfectamente a través de imágenes que proyectan la tensión de los personajes en el espectador, el espectador se conmueve y participa con atención. La espera ha merecido la pena: Clouzot, después de un comienzo reteniendo a los personajes, explota ofreciendo —casi— una película distinta en la segunda parte del metraje.



Hay escenas memorables, una de ellas se produce con el paso de los camiones por el tramo de carretera donde hay que pisar el acelerador para deslizarse sobre los baches existentes en la carretera evitando los golpes. La tensión se eleva cuando los camiones no son capaces de mantener una regularidad en la velocidad porque los camiones no tienen la potencia necesaria y esto provoca un sobresalto en el corazón de los conductores.

Otra escena que eleva la tensión a otro nivel más alto se produce cuando los camiones tienen que maniobrar encima de un puente de tablas para cambiar de dirección. El camión de Mario engancha uno de los cables del puente y la muerte está cerca. La tensión sigue subiendo.

La interpretación de Charles Vanel sube la calidad del filme, es otra vuelta de tuerca del director que va subiendo el nivel de la película al mismo ritmo que sube el suspense. Jo atenazado por el miedo, quien lo diría después de la entrada en el pueblo con ese aspecto gansteril, se baja del camión antes de la maniobra en el puente, Mario empieza a humillar a Jo por el miedo que este expresa en cada momento. No resiste la presión del miedo, su cara y los gestos lo dicen todo. Clouzot saca el máximo rendimiento de este actor, que fue galardonado en 1953 como mejor actor en el Festival de Cannes por esta interpretación.

El ingenio a través de la aventura también aparece en El salario del miedo, los dos camiones llegan a un tramo donde hay una piedra y no pueden pasar. A Bimba se le ocurre hacer un agujero en la piedra y poner nitroglicerina. La tensión vuelve, Bimba puede explotar mientras manipula la nitroglicerina y los demás también, ya que la piedra saltaría por los aires después de la explosión. Pero Clouzot aún quiere mantener a los cuatro protagonistas con vida.

Y llegamos a la mejor escena del filme, anteriormente el camión de Bimba y Luigi explota de repente y solo quedan Jo y Mario. Es la escena donde Jo pierde una pierna dentro de un charco profundo de petróleo. La amistad de Jo y Mario está en juego. Mario, sintiendo la debilidad de Jo, debido al miedo, sigue humillando a Jo hasta que llegan al estancamiento de petróleo, una pequeña balsa profunda de petróleo por donde tiene que pasar el camión. Jo entra en la balsa a pie para dirigir el paso y el camión engancha una rama que atrapa a Jo, Mario no para el camión sabiendo que puede matar a su amigo, pero este sigue hacia delante embriagado por el cobro del salario que le permitirá salir de la pobreza. La supervivencia, la moral, el miedo, la amistad y el egoísmo están presentes. Finalmente la pierna de Jo se queda colgando en una escena donde este se baña de petróleo, una escena que conmueve al espectador hasta lo más profundo de la moral humana. Es el comienzo del fin de Jo.

Jo, con la pierna colgando sentado en el asiento de copiloto del camión, huele a muerte, no llega al final, finalmente muere justo antes de llegar al destino, la imagen de los dos, casi como dos enamorados, amigos de nuevo antes de la separación de sus almas. Mario llega a la base donde deposita la nitroglicerina, es el único superviviente.


Mario recibe su cheque y el de su amigo y compañero fallecido Jo, cuatro mil dólares. Lleno de emoción, empieza el viaje de vuelta que nunca será una vuelta definitiva, en un final a lo John Huston.

La alegría se muestra en la cara de Mario, los ojos desorbitados de emoción, lleno de alegría ajeno a cualquier tipo de tristeza por la muerte de su amigo Jo. El salario lo cambia todo y Mario, eufórico, no para de mover de un lado a otro el camión en viaje de vuelta, dicha alegría se convierte en accidente y el accidente en muerte.

Clouzot, con El salario del miedo, ofrece una película con la carretera como escenario esencial, llena de mensajes críticos sobre la condición humana: el miedo, la humillación, una cierta crítica a la catadura moral del individuo, la maldad del ser humano en situaciones límite, el egoísmo para nuestra propia supervivencia y la avaricia, casi todos los pecados capitales. Clouzot también refleja perfectamente la utilización de las personas como mercancía para cubrir intereses que satisfacen al poder, es también cine de perdedores muy cercano al cine de John Huston.

La educación cristiana está en cuestión en esta película, algo no funciona cuando estamos al límite, nuestros comportamientos se deprenden de cualquier acto cívico olvidando la educación recibida, la moral se pudre desde los que manejan los hilos hasta los son utilizados ebrios por un salario hasta el punto de hacer cualquier contra otro ser humano.

El salario del miedo fue versionada en dos ocasiones: Violent Road (Howard W. Koch, 1958) y Carga maldita (William Friedkin, 1977). Ninguna de ellas está a la altura de la película de Clouzot.

Todo es apreciable en este film de un director que se consagraría con otra gran película, Las diabólicas (1955), con la que ganaría la Palma de Oro en el Fest Cannes.


Limonada, pipas, cacahuetes, maní, limonadas, palomitas, chocolate...
Luz verde encendida...
Intermedio 📽️🚨🛑🚦
🍫🍬🍭🍿🍩🥤





Caramelos🍬🍬🍬🍬🍬🍬🍬
Galletas 🍪





Lo pongo dos veces por el efecto


Surround!!!🤔🤭


Anuncios desde Pamplona:





Este en mono.


Que mono🏴🏴☠️



Volvemos 🤔🤭


Ken Loach:

Nació el 17 de junio de 1936 en Nuneaton, Warwickshire (Inglaterra).

Director y guionista británico, hijo de John Loach y Vivien Hamlin.
Pasó por la RAF y abandonó su primera idea de estudiar Derecho para volcarse en el teatro, participando como actor en el Oxford Revue, un grupo estudiantil del Universidad de Oxford.

En los años 60, década en la que se casó con Lesley Ashton, trabajó habitualmente en televisión, medio en el que comenzó a mostrar sus expresiones realistas y preocupaciones sociales.
Uno de sus títulos televisivos de mayor relevancia fue “Cathy Come Home” (1966), película sobre una familia que cae en una profunda decadencia económica a causa de la falta de empleo.

Debutó en el cine con “Poor Cow” (1967), drama social con el protagonismo de Carol White, Terence Stamp y John Bindon.

En los años 70 y 80 dirigió mucha televisión, dejando poco espacio para su labor profesional en la gran pantalla, en donde rodó el drama familiar e iniciático “Kes” (1970), con centro en un adolescente que padece abusos dentro y fuera de su casa; o “Looks and Smiles” (1981), un drama psicológico protagonizado por Graham Green.

A partir de la trascendencia del thriller político “Agenda Oculta” (1990), película ganadora del Premio del Jurado en Cannes, la carrera en el cine de Ken Loach conoció uno de sus períodos más fecundos e importantes con cintas como la comedia dramática de corte social “Riff-Raff” (1991), “Lloviendo Piedras” (1993), protagonizada por un hombre de escasos recursos económicos empeñado en comprarle un traje a su hija para su Primera Comunión, o “Ladybird, Ladybird” (1994), docudrama protagonizado por Crissy Rock como una madre soltera que sufre agresiones y lucha por la custodia de sus hijos.

Otros títulos de su filmografía son “Tierra y Libertad” (1995), película ambientada en la Guerra Civil Española; el drama romántico “Mi Nombre Es Joe” (1998); “La Cuadrilla” (2001), con uno de sus eje temáticos favoritos, las relaciones laborales y la pérdida de empleo; o “El Viento Que Agita La Cebada” (2006), cinta por la que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes retomando el conflicto irlandés de “Agenda Oculta”.

“Buscando a Eric” (2009) es un comedia dramática en la que un cartero pierde a su mujer y vive en una profunda crisis personal.
El fantasma del exfutbolista Eric Cantona intentará ayudarle a reconquistar a su esposa.

En “Jimmy’s Hall” (2014) se centró en la figura real del activista político Jimmy Gralton.
Ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes por el drama “Yo, Daniel Blake” (2016).
Tres años después estrenó “Sorry We Missed You” (2019), una película en la que una pareja de Newcastle intentaba alcanzar la estabilidad económica.


A enlace perdido por derechos del Putatube, siempre queda el camino de buscarlo de nuevo o bajarlo del ☁️☝️








Del la cultura es tortura con formación estricta desde la marginación al viejo conflicto Irlandés de intereses ocultos.


27 años YA!

Imaginen un pueblo de apenas 120 habitantes que una primavera de 1994 amanece con unos invitados especiales, un equipo de rodaje comandado por un director inglés que había elegido como plató natural aquella pequeña localidad del bajo maestrazgo para rodar una película que llevaba en lo más profundo. El responsable de todo esto fue Ken Loach, que obsesionado con contar la Guerra Civil de España consiguió presupuesto para contar nuestra historia.

Aquel rodaje revolucionó Mirambel, y llenó el pueblo de historias y anécdotas que todavía se recuerdan 25 años después. Incluso el pueblo ha celebrado esta efeméride que iba a contar con la presencia de Loach, que no pudo ir porque se rompió el brazo y no pudo ir a celebrar la que él mismo considera la película “más maravillosa” que ha hecho.


“Fue extraordinaria por muchas razones, primero porque estábamos totalmente asustados por lo que estábamos haciendo. Recuerdo que estábamos en la calle con los productores, en Barcelona, y dijimos: ‘esto es estúpido, ¿que estamos haciendo?, yo no sé español, esto va a ser muy difícil y nadie quiere hablar de la Guerra Civil’, porque es que nadie hablaba de ello. Pero luego la gente te contaba sus historias, y eran historias muy personales”, contaba hace unos meses al ser preguntado por su rodaje en España.

Rodaje de Tierra y Libertad.
Una película que cambió la vida a los actores que participaron en ella, como explicaban Icíar Bollaín y Rosana Pastor, que se acordaba de cómo lloraba al enterarse de que su personaje moría y suplicó que por favor no la mataran. Una lista de anécdotas que ha recogido Mario Ornat en el libro Bienvenido Mr. Loach (Editorial Doce Robles), que nace como recuerdo de aquel rodaje y pronto lo trasciende al descubrir que aquel rodaje se convirtió en “una experiencia profesional y decisiva para todos, y eso se queda prendido en Mirabel y en la gente de la zona”.


Con la celebración de estos 27 años del rodaje se ha removido todo el pasado, y se ha creado una ruta por los escenarios y han salido a la luz muchas experiencias y anécdotas que muestran la magia de aquel rodaje que usó a mucha gente de la comarca e incluso a dos actores de Alcoy para hacer de los padres del personaje de Rosana Pastor para que no desentonara el acento de la familia.


Los actores armaron lío contra la productora y dijeron que hasta que todos no comieran igual y tuvieran acceso a la misma comida se iban a ir a la huelga y no iba a haber rodaje.

Ornat recuerda una de las anécdotas más sonadas de aquel rodaje, aquella que mostraba que la ficción y la realidad se mezclaban. Una que, en sus palabras “refleja el asunto de fondo”. “La mayoría de actores fueron elegidos, además de por sus capacidades interpretativas, para incorporar un perfil ideológico y personal que correspondiera con su personaje. Ken Loach decía que buscaba gente que en el 36 se hubiera ido en una milicia a luchar contra el levantamiento militar, y esa implicación se convirtió en una vivencia casi real estando aislados allí y con una confusión entre realidad y ficción muy fuerte”.

Todo explotó en un amago de huelga que se conoció como la anécdota ‘del bocadillo’ y donde el equipo demostró que el activismo de Ken Loach y de la historia también estaba en ellos. “Los actores comían en el restaurante del pueblo, en una fonda, y los extras, a los que no llamaban así porque se negaban, a los no profesionales, se les daba un bocadillo, algo de fruta, agua.. y los actores se rebelaron contra eso en consonancia con el espíritu de la película. Armaron lío contra la productora y dijeron que hasta que todos no comieran igual y tuvieran acceso a la misma comida se iban a ir a la huelga y no iba a haber rodaje. Acabaron todos comiendo lo mismo. Ese es el espíritu de adaptación de la realidad al espíritu y los valores que tenía la narración, y fue constante”, cuenta Mario Ornat, que dice que era normal escuchar en el rodaje a los actores cantar “canciones libertarias”.


La obsesión por saber quién moriría en la siguiente contienda de la película estaba en todos los actores, como explicaba Rosana Pastor. Tanto, que alguno incluso robó el guion, como Miguel Ángel Aladren. “La obsesión era permanente en todos, Ken Loach tenía una forma de rodar que los dejaba en fuera de juego”, explica el escritor sobre la paranoia que entró a todos los intérpretes.

La mezcla de actores profesionales y no profesionales, y la manera de rodar sin guion y dejando improvisar de Loach hizo que se vivieran otros momentos surrealistas, como en la escena en la que se forma una samblea para decidir si se colectiviza las tierras o no. Allí estaba Miguel Quintana, uno de los paisanos de la zona que deja una de las mejores frases: “la revolución es como una vaca que va a parir, si no la asistimos enseguida se perderá la vaca y el becerro”. “Este señor había estado exiliado en Francia, y se negaba a que Jordi Dauder dirigiera la asamblea”, explica Ornat. “Decía que quién le había elegido a él para ello, que por qué, así que Ken Loach me contó que tuvieron que montar una votación falsa para que Miguel Quintana se convenciera de que Dauder llevaba la voz cantante”.

Ejemplos que muestran de forma transparente el espíritu de Ken Loach, activista e indomable, un espíritu que en Tierra y Libertad se extendió a todo el equipo, creando un caldo de cultivo perfecto para una película que sigue en el corazón de todos los que la vivieron en primera persona.


Ken Loach ha querido destacar también el movimiento de solidaridad internacional que provocó la revolución española y mostrar que antes de la formación de las Brigadas Internacionales, organizadas por la Internacional Comunista cuando Stalin ceso de sostener la política de no intervención de Francia e Inglaterra, fueron muchos los que llegaron a España para luchar contra Franco y que la mayor parte de ellos se alistaron en las milicias del POUM y de la CNT. La primera columna internacional fue creada por el POUM en julio de 1936 y en ella combatieron incluso militantes comunistas, como el gran poeta inglés John Cornford, y varios miembros del PC francés de Marsella y de El Havre. La historia de David, el personaje principal del film, se inspira en un hecho real, la llegada a Barcelona del joven comunista inglés Staffor Cottnan, que terminó por solidarizarse completamente con el POUM. El caso de Cottnan fue parecido al de Antoine Trave, militante de las Juventudes Comunistas de Marsella, que se unió a las milicias del POUM y fue luego uno de los colaboradores más audaces y eficientes del comité ejecutivo de la Juventud Comunista Ibérica, organización juvenil poumista. Trave falleció en Marsella.











Buscando a Eric⭐⚡


1
Polémica etapa en Francia

Su primer problema disciplinario fue en 1987, en el Auxerre, cuando tuvo un pequeño roce con su compañero Bruno Martini. Un año después fue suspendido tres meses por una dura entrada sobre Michel Der Zakarian, del Nantes. Su club amenazó con no ceder a Cantona a la selección francesa y la sanción se redujo finalmente a dos meses.

Jugando en el Marsella le lanzó un balón a su propia afición y les insultó. Ese mismo, también lanzó un pelotazo a la cabeza a un arbitro. Fue sancionado y recibió un castigo ejemplar por parte del club. Sin embargo, como en su mente no cabía la posibilidad de pensar que se había equivocado, se plantó en el club y rescindió el contrato. Tras 11 años en la liga francesa (220 partidos y 69 goles), anunció su retirada del fútbol a los 25 años.

2
Su 'jugada' más famosa (por desgracia)

Tengo una pila de buenos momentos, pero mi favorito es cuando le di una patada al hooligan”
Tengo una pila de buenos momentos, pero mi favorito es cuando le di una patada al hooligan”

Cantona.3.simplemente...

4
El 25 de enero de 1995, Cantona cometió la mayor barbaridad que se ha visto nunca en un campo de fútbol. Después de que el francés fuera expulsado al inicio de la segunda parte. Cuando se iba a dirigir a los vestuarios del Selhurst Park, un joven e histérico hincha le increpó con todas sus fuerzas: "Vuélvete a Francia con tu p... madre, bastardo". Aquello cruzó los cables de un ya de por sí caliente Cantona, que, sin pensárselo dos veces, se fue a por el aficionado. El resto, ya lo conocéis todos.

"Cuando las gaviotas siguen al pesquero, es porque piensan que las sardinas serán arrojadas al mar", pronunció el delantero francés el 31 de marzo de 1995 tras ser sentenciado a 120 horas de trabajo comunitario. Dichas palabras dieron la vuelta al mundo y a día de hoy, nadie ha sabido explicar por qué soltó esa frase.


5 Eric, simplemente...

6
Las cosas claras:

“No juego contra un equipo, juego contra la idea de perder”, señaló en una ocasión el futbolista británico. Estaba claro que vivía obsesionado con los resultados. Antes que sus rivales estaban los puntos.

7
“No estudié, viví. Hay cosas que no se pueden estudiar; la vida te las enseña. No las encontrás en un libro. "He leído mucho de Socratés en la página 3 del sol”


8
"Después de su primer entrenamiento en el cielo, George Best, en el extremo derecho que tanto le gustaba, consiguió la admiración de Dios, que jugaba de lateral izquierdo. Me gustaría que me reservara un lugar en su equipo; quiero decir George Best, no Dios".

9Toca Eggs...


10
Sobre el dinero

Nunca me he movido por dinero. Habría jugado sin cobrar nada. Habría pagado por jugar en Wembley".

Cantona☝️



Cuando las gaviotas siguen el pesquero es porque creen que se echarán las sardinas al mar” (enigmática frase que dijo tras la patada al hincha del Crystal Palace, con la que, según reconoció, no quería decir nada en concreto, solo tomar algo el pelo"

Cantona🤔

11
Sobre los cracks🏴☠️🏴



Un artista, para mí, es alguien que puede iluminar un cuarto oscuro. Nunca he podido, y nunca podré, diferenciar entre el pase de Pelé a Carlos Alberto en la final de la Copa del Mundo del 70, y la poesía del joven Rimbaud"

12
Su filosofía👍✋🛑

“Si solo tienes una pasión en la vida -el fútbol- y la practicas al punto de excluir todo lo demás de tu vida, se vuelve algo muy peligroso. Cuando dejas de hacer esta actividad, es como morir. La muerte de esa actividad, es la muerte en en sí misma".

13
Lo quiso fichar el Atlético de Madrid🤭



14
Creo que digo mucho más que la mayoría de la gente"

Cantona, simplemente.

15
Se retiró en el Manchester United en 1997 antes de que su carrera empezara a decaer. Se dedicó a jugar al fútbol playa, al cine y a los anuncios televisivos. No dejó de dar juego fuera del verde.

16
Solidario✊

"Debería haber más personas que usen el fútbol, como lo hace Common Goal. Debido a que todos aman el fútbol, pueden hacer todo tipo de cosas. Más futbolistas y exfutbolistas deberían usar su posición para eso. Es importante alentarlos a mirar a su alrededor. Si no quieren hablar, si quieren concentrarse en su juego, no hay problema. Pero al menos debes saber lo que hay. Y luego, al final, tal vez haremos algo porque tú lo sabrás. Pero hay ignorancia y es una pena porque los jugadores provienen de este tipo de áreas y algunos lo olvidan. Tenemos que hacérselo entender. Pero, entonces, ¿quiénes somos nosotros para decir que tenemos razón y que están equivocados? Quiero decir, creo que tengo razón, pero ... no lo sé ".

17
Para jugar al más alto nivel necesitas tener este tipo de inteligencia, que no es menos importante que la de un filósofo"

Cantona, Crack✋

18
Sobre el papel del futbolista:

"Le pedimos al futbolista que juegue bien, pero es importante que, incluso si no hablan, vigilen a la sociedad, lo que sucede a su alrededor. El fútbol es nuestra pasión desde que éramos niños, un sueño, y quizás algunos no tengan otro. Pero muchos futbolistas son curiosos. No creo que sea falta de inteligencia. ¿Quiénes somos para decir que somos más inteligentes que otros? ¿Y qué es la inteligencia? Para jugar al más alto nivel necesitas tener este tipo de inteligencia, que no es menos importante que la de un filósofo".

19
Di cosas, muévete. Tienes jugadores que apoyan a la extrema derecha en Brasil. Ahora, cada vez más y más, tienes aficionados racistas en todo el mundo que usan el fútbol. Y lo dejamos".


Siempre Cantona☝️
Sobre el terrorismo económico:

"Las grandes democracias van donde hay miles de años de tradiciones y culturas y quieren que vivan como quieren ellos. Tienen su propia visión. Para mí eso es una especie de terrorismo. Un terrorismo económico. Y las grandes democracias internas son, en cierto modo, dictaduras porque quieren imponer su visión. Es solo mi opinión, pero creo que tenemos la suerte de tener diferentes culturas, miles de culturas. Es un problema económico, ¿no?. Parece que hoy no usamos la historia para entender lo que pasa mejor. En 1929 hubo ua crisis y luego Italia y Alemania... y la guerra. Parece que hay una repetición. Mira lo que está sucediendo en el mundo, cómo ha crecido la extrema derecha. Espero que no, pero en algunos países ya es así. Es la misma historia, pero no nos importa: es como si la necesitáramos. Pon el contador a cero, comienza de nuevo. Millones de personas asesinadas, pero no importa. Económicamente estaremos en cero, empieza de nuevo.
Amén!
🤛✊❤️



Do You LIKE!!!





Próxima semana segunda parte con:


Costa-Gavras, Stephen Frears, Neil Jordan, Adolfo Aristarain...
Del último con mensajes muy directos a la complaciente sociedad.
A la siguiente nos iremos a los🇺🇸 y Almería para recordar algunos de los mejores Wéstern de la historia...


:disimular: :pirata:



la muerte tenía un precio...🥊


TUCO🤭
Que Dios se apiade de su alma...



Pero que malote...
La mejor revolución en el campo, separando el salvado del buen grano.
Capito LEONE...
Suerte el domingo contra quien sea?





:palomitas: :palomitas: :palomitas: :palomitas: :palomitas: :palomitas: :palomitas:
Muxus ✊💙❤️🎸


El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde🤭


#66

Mensaje 23 Ene 2021 12:38

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Aquí de nuevo🤚


Sábado frío, oscuro y lluvioso 🌧️❄️📽️📹
Continuamos con la segunda parte de cine político, social y contestatario 🤔...
Cartelera?
Sabes?
Uno de los grandes maestros.
"I'm Not Anti-American"
Costa-Gavras
Costa-Gavras nació el 13 de febrero de 1933 en Atenas, Grecia.

Hijo de un funcionario comunista del gobierno griego.

Costa-Gavras se trasladó a París con dieciocho años para diplomarse en Literatura en la Universidad de la Sorbona.

Su gran afición al cine le llevó a realizar los cursos del IDHEC y a convertirse a continuación en ayudante de Yves Allégret, René Clair y Jacques Demy.

Costa-Gavras se inicia en el género policiaco con Los raíles del crimen (1965), obtuvo un gran éxito y notoriedad con Z. (1969), una película que denuncia la dictadura griega inspirada en hechos reales (el asesinato del diputado Lambrakis).

Posteriormente dirige La confesión (1970), sobre las purgas en el sistema comunista, Estado de sitio (1973), sobre la actuación de la CIA en Uruguay, y Sección especial (1973), que describe la colaboración de jueces franceses bajo la ocupación alemana.

Con la excepción de Clair de femme (1979) y Consejo de familia (1986), siempre ha tratado temas históricos y políticos: Chile en Missing (Desaparecido, 1982), Israel en Hanna K. (1983) y los antiguos nazis en La caja de música (1989).


Costa-Gavras recibió un Premio Óscar a la mejor película en lengua no inglesa en 1969 por Z, y al mejor guion adaptado en 1982 por Missing. Ganador de un Premio BAFTA al mejor guion adaptado en 1982 por Missing, y de la Palma de Oro 1982 del Festival de Cannes por la misma película. También fue ganador de un Oso de oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín por La caja de música en 1989 y por Amen en 2002, y de un César al mejor guion original en 2003.

Casado con Michèle Ray-Gavras, es padre de Romain, Julie, y Alexandre Gavras.
Sabías que...
Padre izquierdista
Durante la ocupación nazi, su padre luchó en el movimiento de resistencia de izquierdas. Después perdió su trabajo como funcionario y fue encarcelado. "Todos en la resistencia de izquierda fueron considerados comunistas. Nos volvimos muy pobres". Su madre limpiaba casas, mientras él hacía trabajos ocasionales para mantener a la familia.
Filmografía
2012 El Capital
2009 Edén al Oeste
2005 Arcadia
2002 Amen
1997 Mad City
1995 À Propos De Nice, La Suite [doc]
1995 Lumière et Compagnie
1993 La Petite Apocalypse
1991 Contre L'Oubli [doc]
1989 The Music Box
1988 Betrayed
1986 Conseil De Famille
1985 Spies Like
1983 Hanna K.
1982 Missing
1979 Clair De Femme
1977 La Vie Devant Soi
1975 Section Speciale
1972 État de Siege
1970 L'Aveu
1969 Z
1967 Un Homme De Trop
1965 Compartiment Tueurs
1963 La Baie des Anges


Empezamos por la Z.







Jugamos al gato y al ratón?
Quién es quién?
Estado de sitio.
Plan Cóndor, tortura, muerte y persecución financiada por la CIA en todo Latinoamérica.
70,s y 80,s de genocidio.








El guion de Jorge Semprún se basa en el libro homónimo de Artur London que narra en primera persona las purgas estalinistas de las que fueron víctimas los disidentes del Partido Comunista checoslovaco, entre ellos el propio London. Estas purgas tuvieron lugar en el famoso Proceso de Praga de 1952.


La confesión.


La usurpación de Europa del este por la Unión Soviética, alboreando la Guerra Fría, tuvo uno de sus momentos álgidos en los juicios espectáculo montados entre fines de los años 40 y comienzos de los 50, a imitación de los procesos de Moscú (1936-1938). Estos juicios amañados materializaron entre otras cosas el desbaratamiento de cualquier veleidad de autonomía en la construcción del socialismo, abominando de paso de la herejía yugoslava: en adelante, el único camino posible sería el de la subordinación incondicional a los dictados de Moscú, garantizada por la depuración preventiva de imitadores (supuestos o potenciales) del “traidor” Tito. Uno de los procesos más sonados fue el de Praga, efectuado en 1951 y 1952 y conocido como “proceso Slánský”, por el más importante de los dirigentes encausados: Rudolf Slánský, secretario general del partido comunista de Checoslovaquia. En este proceso, que inauguró la purga interna del partido y el gobierno checoslovacos conforme al modelo estalinista (el apego al cual fue rigurosamente supervisado por asesores soviéticos), catorce altos funcionarios y dirigentes comunistas –la mayoría de ellos de origen judío- fueron acusados de conspirar en contra del estado, motejándoseles de traidores titistas, trotskistas y sionistas, presuntamente empeñados en una labor de zapa a favor del imperialismo capitalista. Once de los imputados fueron condenados a muerte y prestamente ejecutados, incluidos Slánský y Rudolf Margolius, a cuya viuda, Heda, debemos las excelentes memorias tituladas Bajo una estrella cruel. A los otros tres procesados se les impuso penas de prisión perpetua. Entre ellos estuvo Artur London, quien al momento de ser aprehendido (enero de 1951) se desempeñaba como viceministro de Asuntos Exteriores. Nacido en Ostrava, de linaje judío y militante comunista desde muy temprana edad, London (1915-1986) había residido en el Moscú de los años treinta y participado en la guerra civil española como voluntario en las Brigadas Internacionales. Sobrevivió al cautiverio nazi en el campo de concentración de Mauthausen, mas no sin secuelas pues contrajo allí la tuberculosis; tras la guerra regresó a su patria natal en compañía de su esposa, la comunista francesa Lise Ricol (hija de inmigrantes aragoneses) y sus tres hijos. Su fidelidad a la causa comunista resistió la prueba del arbitrario juicio al que fue sometido, y resistiría la del aplastamiento de la Primavera de Praga por los tanques del Pacto de Varsovia, pero lo que le asegura un lugar en la posteridad es su testimonio en torno al mentado proceso, el libro La confesión, publicado por primera vez en París, en 1968.

Aunque de una u otra manera expone la trayectoria completa de su autor –hasta el momento de su rehabilitación, el mismo año de 1968-, el libro atiende fundamentalmente a su doble experiencia de procesado y condenado a prisión, sobre la que se extiende con generosa minuciosidad. Su condena, de por vida inicialmente, fue rebajada a veinticinco años. Los ecos de la desestalinización de la URSS supusieron una revisión parcial del proceso Slánský y los que le siguieron; de ello se benefició London, que fue liberado poco después del famoso XX Congreso del PCUS (aquel de febrero de 1956, en que Khrushov denunció el “culto a la personalidad”). Si de los procesos de Moscú ha podido decirse que “subsisten como un documento de gran valor para el historiador: la concepción y el contenido de la acusación y de las declaraciones son un testimonio inestimable de lo que era, en aquel período, la sociedad soviética” (el enunciado es del historiador Pierre Broué), lo mismo cabe afirmar del proceso de Praga o de Slánský, pues ilustra una de las fases cruciales de la transformación de Checoslovaquia en uno de los estados satélite de la URSS, con particular énfasis en lo que corresponde caracterizar no como lealtad sino como el servilismo del gobierno y los organismos de seguridad de aquel país, rendidos en pleno al control soviético. De aquí la relevancia de la denuncia formulada por London: La confesión, testimonio sobrecogedor y difícilmente olvidable, grafica del modo más rotundo la mecánica de los juicios espectáculo escenificados acorde con el guión soviético, arrojando luz sobre aspectos decisivos de la lógica –desquiciada y espantable- del cerrojo impuesto a las sociedades víctimas del totalitarismo comunista. Los fundamentos ideológicos (en complicidad con una específica encrucijada histórica), las argucias y las fórmulas de apariencia legal, los violentos métodos inquisitoriales, la saña y la terquedad de los interrogadores: todo está expuesto en el libro, del que emerge con diáfana claridad el perfil del aparato represivo en uno de sus característicos despliegues.

La orquestación y coreografía de los juicios había tenido sobrada ocasión de ser puesta a punto en los años del Gran Terror. Nada en ellos estaba librado al azar; todos los detalles involucrados en la caída en el abismo inquisitorial estaban celosamente concebidos para la obtención de un único resultado, fijado de antemano: la condena de los acusados. Era toda una enorme, pesada y bien lubricada maquinaria la que se arrojaba sobre las víctimas propiciatorias. Víctimas inocentes, no de complicidad ideológica, claro está, pero sí de los cargos que se les imputaban. En el contexto de otro proceso emblemático, el del Ministro de Asuntos Exteriores húngaro László Rajk (enjuiciado y ejecutado en 1949), Janos Kádar –a la sazón Ministro del Interior- dio en el centro de la farsa al manifestarle (en conversación grabada clandestinamente) que en el gobierno estaban del todo conscientes de su inocencia, por lo que “le admiraban aún más por su sacrificio; no de su vida, porque no lo matarían; sólo sería un sacrificio moral, y luego lo sacarían de ahí”. (Por supuesto, también esto era mentira.) Montaje destinado a impresionar, aleccionar y amedrentar a un público constituido por la nación entera –con amplia resonancia en el exterior, además-, no bastaba con la exhibición de las pruebas acusatorias ni con la condena dictada por el tribunal; había que obtener confesiones, y éstas debían ser públicamente recitadas por los acusados.

De hecho, la clave de los procesos residía en la etapa de las confesiones, verdadero clímax del montaje. Su carácter grotesco y su falsedad saltaban a la vista, tal cual había ocurrido en los procesos moscovitas, pero esto no impedía que muchos –tanto nacionales como extranjeros- se las tragaran limpiamente. La propia esposa de London tuvo por genuina su confesión, a tanto llegaba en ella el compromiso partidista y la ignorancia de los métodos estalinistas. La desproporción de los cargos y la monstruosidad de los crímenes que se echaban encima Slánský y los demás (sabotaje, espionaje, asesinato y mucho más) afectaban no la credibilidad de los juicios sino la de los procesados, minando cualquier presunción de inocencia. ¿Por qué confesaban si no era por su real culpabilidad? Cuando London pudo retractarse de su confesión ante su esposa, una vez iniciado el deshielo en el bloque comunista, la reacción primera de Lise fue justamente de ese tenor: ¿por qué había confesado?, ¿por qué no se había resistido a unas acusaciones tan graves, él, cuya trayectoria daba fe de su inconmovible lealtad al partido y al ideario comunistas? Nada sabía Lise de las maquinaciones ni de las corrosivas técnicas de los servicios de seguridad, nada del abyecto arte de arrancar confesiones forzadas. Los catorce del proceso Slánský soportaron meses y meses de interrogatorios en condiciones devastadoras, sometidos a toda suerte de torturas físicas y sicológicas. London, en particular, sufrió una recaída en la tuberculosis, y el tratamiento paliativo que se le proporcionó en prisión fue apenas el adecuado para mantenerlo con un hilo de vida: lo suficiente para el momento crucial de las confesiones públicas. Afortunadamente, el amor de Lise por su marido y padre de sus hijos era más fuerte que su compromiso político. Enseguida convencida de la inocencia de Artur, y aunque retornada a Francia por insistente sugerencia de su marido y de sus amigos checoslovacos, hizo cuanto estuvo en sus manos por conseguir su liberación.

Pocas denuncias de la arbitrariedad institucionalizada revisten tanta importancia histórica como la de Artur London. En el catastro de libros esenciales sobre los desvaríos y aberraciones del siglo XX, La confesión merece un puesto quizá tan honorable como los de Primo Levi y Alexander Solzhenitsyn.

– Artur London, La confesión: en el engranaje del Proceso de Praga. Ikusager Ediciones, Vitoria, 2000. 520 pp.


La fundación:
CIA más operación Cóndor.






Hablando de exterminio:



Dos sistemas: por una parte la maquinaria nazi... y por otra la diplomacia del Vaticano y de los Aliados. Pero dos hombres luchan desde dentro. El primero es Kurt Gerstein, químico y miembro de las SS que en la vida real se encargaba de suministrar el gas Ziklon B a los campos de la muerte. Pero eso no le impide denunciar los crímenes, alertando a los Aliados, al Papa, a los alemanes y a sus iglesias, jugándose la vida y la de su familia. El segundo, Riccardo, un joven jesuita, personaje de ficción que representa a todos los sacerdotes que supieron oponerse a la barbarie, pagando muchas veces con su propia vida. Es un símbolo de todos esos religiosos, conocidos o desconocidos, que rechazaron el silencio impuesto por sus iglesias.

¿Pero, en qué momento la ética supera a la prudencia? Kurt Gerstein sabía lo que estaba ocurriendo y quería que el mundo entero también lo supiera.

La película pone en tela de juicio la indiferencia de todos aquellos que sabían lo que estaba pasando y decidieron callarse.

La hipocresía e injusticia eterna de la Iglesia Católica encubridores y planificadores junto a ODESSA de la ruta de las ratas para los criminales SS y otros "elementos" del régimen de destrucción, muerte, exterminio y terror NAZI.


Seguimos 🌧️❄️📽️📹🇧🇲🇬🇧


Nació el 20 de junio de 1941 en Leicester (Inglaterra).

Stephen Frears nació en una familia de creencias judías, siendo su padre contable y su madre trabajadora social.

Estudió Derecho en la Universidad de Cambridge y comenzó su carrera artística en el mundo del teatro, participando como director en el Royal Court Theatre, representando funciones como “Esperando a Godot”, la conocida obra de Samuel Beckett que Frears dirigió en el año 1964.

En el cine, y en tareas de asistente de dirección, tuvo la fortuna de colaborar a mediados de los años 60 con varios de los puntales del free cinema británico, entre ellos Karel Reisz, con “Morgan” (1968) y Lindsay Anderson, en “If…”(1968).



A finales del decenio, Stephen Frears comenzó a dirigir productos para televisión, como las series “Tom Grattan’s War” o “Parking’s Patch”, y cortometrajes, como “The Burning” (1968), grabado el mismo año que contrajo matrimonio con Mary K. Wilmers.

Su primer largometraje fue “Detective Sin Licencia” (1971), casi la única vez en la que trabajó para el cine durante los años 70, ocupándose en esta década principalmente en la realización de telefilms. La película estaba protagonizada por Albert Finney, a quien previamente Frears había ayudado como director de segunda unidad en el título dirigido por Finney “Charlie Bubbles” (1967). A finales del año 1979 volvió a la pantalla grande con “Bloody Kids” (1979).

El cine de Stephen Frears ofrece principalmente comedias dramáticas de ubicación urbana con tendencia a la sátira social, relatos con ambientes criminales o historias de intrigantes vinculaciones amorosas.

Su tercer largometraje cinematográfico, “La Venganza” (1984) fue, al igual que los anteriores, un drama criminal. Junto a los principales protagonistas, John Hurt, Terence Stamp y Tim Roth, aparecían Fernando Rey y Laura del Sol.



Este titulo le sirvió a Frears para salir del anonimato, alcanzando su primer éxito internacional con “Mi Hermosa Lavandería” (1985), un film con el protagonismo de un joven Daniel Day-Lewis.

Otras películas británicas como “Ábrete De Orejas” (1987), adaptación de la novela de John Lahr, o la sátira “Sammy y Rosie Se Lo Montan” (1987), preludio de sus primeros trabajos en Hollywood, en donde inició su trayectoria con “Las Amistades Peligrosas” (1988) de Choderlos de Laclos, título de gran resonancia internacional protagonizado por John Malkovich, Glenn Close, Michelle Pfeiffer, Uma Thurman y Keanu Reeves.
Más tarde volvió a triunfar con “Los Timadores” (1990), traslación de la novela negra de Jim Thompson que le valió una nominación al Oscar como mejor director. El ganador de la estatuilla fue Kevin Costner por el western “Bailando Con Lobos”.

En 1992, Stephen Frears, después de romper su relación con Mary K. Wilmers, con quien tuvo dos hijos, se casó con la pintora Anne Rothenstein y estrenó “Héroe Por Accidente” (1992), una sátira con el protagonismo de Dustin Hoffman, Geena Davis y Andy Garcia. Con Anne Rothenstein, Stephen tuvo otros dos hijos.



A pesar de trabajar en Hollywood, Frears nunca abandonó los rodajes en Europa, filmando proyectos de menor presupuesto como el telefilm “Café Irlandés” (1994), una satisfactoria comedia dramática que se llegó a estrenar en cine en varios países, o “La Camioneta” (1996), comedia doméstica co-producida entre Gran Bretaña e Irlanda.

En 1996 también estrenó, pero en Hollywood, “Mary Reilly” (1996), drama de época basado en una novela de Valerie Martin que contó con el protagonismo de Julia Roberts.

Posteriormente aparecieron “Hi-Lo Country” (1998), western romántico con Woody Harrelson, Penélope Cruz y Billy Crudup, “Alta Fidelidad” (2000), adaptación de una novela de Nick Hornby con John Cusack como protagonista, y “Liam” (2000), drama infantil ambientado en los años 30. En el año 2000 estrenó también el telefilm “Sin Retorno” (2000).

Otros títulos de su filmografía son el thriller “Negocios Ocultos” (2002), con Audrey Tautou o “The Deal” (2003), docudrama político rodado para televisión con Michael Sheen encarnando a Tony Blair.

En “The Queen (La Reina)” (2006) trató el vínculo entre la reina Isabel II y el primer ministro británico Tony Blair.

En “Chéri” (2009), relación entre un joven inexperto y una madura cortesana, adaptaba a la escritora Colette con el protagonismo de Michelle Pfeiffer y Rupert Friend.

En “Tamara Drewe” (2010) adaptó un cómic de Posy Simmonds con el protagonismo de Gemma Arterton.

Con “Philomena” (2013), film protagonizado por Judi Dench y Steve Coogan, narró una historia de niño robado. Más tarde se ocupó de la historia del ciclista Lance Armstrong en el drama “The Program” (2015), y rodó con Meryl Streep “Florence Foster Jenkins” (2016), película centrada en una heredera neoyorquina de los años 40 que quiso ser cantante de ópera a pesar de contar con una voz horrible.

En “La Reina Victoria y Abdul” (2017) contó la relación amistosa entre la reina Victoria (interpretada por Judi Dench) y un criado indio.





Valiente y directa, rompiendo moldes sociales.
Omar, un joven inglés de origen paquistaní, empieza a dirigir la lavandería de su tío con la ayuda de Johnny, un antiguo compañero de clase, el típico hooligan inglés que no quiere trabajar y se dedica a amenazar a los inmigrantes. Además de dirigir la lavandería, Omar y Johnny reanudan la amistad que los unía cuando eran estudiantes. Su relación de amantes profundamente enamorados escandaliza a sus respectivas familias.








Café Irlandés.


Dessie Curley (Colm Meaney) es un obrero de Dublín que vive junto a su mujer (Ruth McCabe) en un humilde barrio obrero. El matrimonio tiene que lidiar cada día con sus seis hijos con los que conforman una enorme y alegre familia irlandesa. A pesar de ser tantos, la felicidad se respira en cada rincón del hogar.

Un día, Shraron, la hija mayor que acaba de cumplir veinte años, llega a casa con una noticia que cae como una bomba sobre su familia: está embarazada. Al oír esto, cada uno de ellos reacciona de un modo distinto; hay enfados, decepciones, e incluso alegrías, pero lo peor de todo aún no está por llegar… La joven se niega a desvelar el nombre del padre.

Este acontecimiento pronto dará que hablar entre los entrometidos vecinos del barrio, lo que provocará un cambio de actitud en la familia.





No podía faltar el fútbol 🏴☠️🤭👊📢⚽🥅


Una adaptación sobre la trilogía de ficción del escritor irlandés Roddy Doyle. Es la historia de Bimbo, un padre de familia que acaba de ser despedido. Para sacar a su familia adelante decide montar un negocio de comida rápida. Para ello, compra una pequeña camioneta con la que recorre varios barrios de la ciudad de Dublín, aprovechando la celebración del Mundial de fútbol entre Irlanda e Italia. Cuando todo parece ir sobre ruedas, Irlanda pierde y empiezan los problemas.








Para los melómanos y forofos del coleccionismo a ultranza que nunca se podrán llevar al otro lado 🎸🎛️🎶🎵🎼🎧.
Vinilos, CDs, y un buen tocadiscos, aguja y amplificación (plato)🤭🏴☠️
Rob Fleming está a punto de cumplir treinta y seis años y tiene una tienda de discos antiguos en el norte de Londres donde sólo vende vinilos. Su negocio, destinado a un público de serios coleccionistas de frivolidades, está siempre al borde de la bancarrota. Y Laura, su última novia, le ha dejado. ¿Será porque Rob parece empeñado en prolongar su adolescencia hasta la decrepitud o, como piensa él, porque su colección de discos y la de Laura eran incompatibles? Para consolarse, Rob se refugia en la compañía de Barry y Dick, sus cómplices en la tienda, y juntos hacen innumerables listas de los top del pop: las cinco mejores películas, los cinco mejores episodios de «Cheers»... Y también comienza a salir con Marie, una cantante americana. Pero de pronto reaparece Laura. Y aunque Rob creyera al principio que esa ruptura no estaba entre las más cruentas de su vida, muy pronto comenzará a hacerse preguntas arduas sobre la familia, la monogamia, el amor y la madurez. ¿Será que por fin va a descubrir que también hay vida, y música, después de la adolescencia?





Dan tantas ganas 👊🇬🇧💣



Nada es real... producto de su imaginación 🤭



Negocios ocultos.



Inquietante y trepidante al mismo tiempo.
Londres, año 2002. Okwe, inmigrante ilegal nigeriano que trabaja como chófer de un minitaxi y como recepcionista de noche en un hotel; comparte piso con Senay, joven turca que huyó de su país para que no la obligaran a casarse. Una noche, Juliette, prostituta del hotel, le pide que revise el cuarto de baño de una habitación: el retrete está atascado. En pocos minutos descubre la causa del bloqueo: un corazón humano. Nadie, ni siquiera la mujer que ha dado el aviso, parece saber nada.

Tal es el punto de partida de un sorprendente thriller doblado con la tragedia de la inmigración. Además de los tres personajes mencionados, protagonizan la historia un ruso, Iván, portero de noche del hotel; un chino, Guo Yi, que prepara cadáveres en la morgue, y un español, el señor Juan, gerente del hotel, con un histriónico Sergi López en un dudoso papel.

El inglés Stephen Frears (Las amistades peligrosas, Héroe por accidente, Café irlandés) es, a sus 63 años, un excelente narrador, y hasta sus peores películas se ven con agrado. En este caso cuenta con un buen guión (candidato al Oscar y al Mejor Guión del cine europeo el año 2002) que reconcilia al espectador con el cine: no conviene desesperar, todavía se pueden contar buenas historias. Los protagonistas son seres de carne y hueso, bien perfilados, con personalidad, y están próximos al espectador. Aunque apenas hay imágenes que ofendan, el submundo sórdido en que se mueven los personajes es lastimoso: cada uno intenta hacer el bien como puede, aunque otra cosa es que sepan qué es lo que conviene hacer. Cabe destacar la gran interpretación del anglo-nigeriano Chiwetel Ejiofor, que encarna a Okwe y es el soporte de la historia. La narración fluye con facilidad pasando de una oscura intriga, supuestamente un thriller, a una trama policíaca más corriente -y mucho más humana- a cargo de los agentes de inmigración. En algún punto las dos tramas coinciden y la intensidad dramática se dispara.


Escritor, director y productor, Neil Jordan comenzó como novelista. Podemos citar sus primeras obras El pasado y Una noche en Tunisia. En cine, sus pasos iniciales fueron como consultor de guión en la película Excalibur, del director John Boorman. Tras esta experiencia, escribió el guión de Traveller. En 1982 dirigió su primera película, Angel. Reputado realizador británico, también ha trabajado en Hollywood, donde realizó El hotel de los fantasmas (1988) y No somos ángeles (1989). Tras esta experiencia regresaría a Irlanda, donde rodaría la conocida Juego de lágrimas, posiblemente su mejor película, que le permitió ganar el Oscar al Mejor Guión. Tras esta firma algunos de sus grandes éxitos, como Entrevista con el vampiro, Michael Collins o Contracorriente, por la que obtiene un Oso de Oro en el Festival de Berlín de 1998. En los años sucesivos El fin del romance, El buen ladrón, La extraña que hay en ti, Byzantium o La viuda demuestran que sigue en plena forma. Está casado con Brenda Rawn desde Junio de 2004 y con ella tiene dos hijos. Anteriormente estuvo casado con Vivienne Shields.





Prostitución alto nivel y bajos fondos.


Papelazo de Bob Hoskins...





IRA, travestismo, tiempos convulsos en un drama a medio gas👄
Juego de lágrimas.





La organización terrorista IRA secuestra a Jody, un soldado británico. Durante su confinamiento, el prisionero entabla amistad con Fergus, uno de los terroristas. Jody le pide a Fergus que le prometa que, si no sale vivo del cautiverio, vaya a ver a su novia, Dil, que vive en Londres.
Stephen Rea
Forest Whitaker
Jaye Davidson
Miranda Richardson
Adrian Dunbar
Jim Broadbent
Tony Slattery
Birdie Sweeney
Joe Savino
Breffni McKenna
Ralph Brown
Andrée Bernard
Bryan Coleman
Jack Carr


Desayuno en Plutón.
Homosexualidad, rotura con la sociedad, incomprensión, terrorismo, transformación, 60,s 70,s banda sonora de 10...

A finales de los años 50 una mujer deja a un bebé abandonado en la puerta de una parroquia. Aproximadamente veinte años después ese niño es ya un joven que no esconde sus inclinaciones sexuales. Ante la indignación de su madre adoptiva desde pequeño le ha gustado vestirse de mujer y pintarse con maquillaje. Cuando le dicen que es adoptado se interesa por saber quién es su madre biológica. Decide salir del armario y convertido en un encantador travestí, marcha a Londres en su busca. El director de películas como "Juego de lágrimas" o "Entrevista con el vampiro", Neil Jordan, se zambulle en esta historia sobre alguien que consigue sobrevivir siendo tal y como es, totalmente transparente, en un mundo muy agresivo dónde siempre te dicen cómo debes o no debes ser. El irlandés logra mantener el difícil equilibrio entre la comedia y la tragedia en esta cinta que además retrata la Gran Bretaña de los 70,a caballo entre los conflictos sociales y las vanguardias culturales más transgresoras del momento. Se trata de una adaptación de la novela "Desayuno en Plutón" de Patrick McCabe, cuyo título original es "The butcher boy". El protagonismo recae sobre el también irlandés Cillian Murphy, que se dio a conocer gracias a la demoníaca película "28 días después" y "Batman Begins". Le acompañan en el reparto caras conocidas del cine de Jordan como Liam Neeson, Brendan Gleeson y su actor fetiche, Stephen Rea.








La historia en (parte) de la lucha por la independencia Irlandesa.


El levantamiento de pascua de 1916.





Después de las ejecuciones ya no hay explicaciones...








El líder militar por excelencia del movimiento Republicano Irlandés fue Michael Collins. Su propósito ante todo era crear un estado irlandés totalmente libre de la dominación británica. Todos sus esfuerzos por hacer realidad sus ideales hicieron de este hombre un auténtico héroe de la época. Contra todas las religiones y las probabilidades, Collins intenta superar las influencias de la oposición.


–Soy un tipo que conoce muy bien su oficio–

Uno de los cineastas argentinos más reconocidos.
Películas: Martín (Hache), Un lugar en el mundo, Tiempo de revancha...
Premios: Goya, Cóndor de Plata...
Cónyuge: Kathy Saavedra


"Nunca me he sentido autor"
Adolfo Aristarain.

Adolfo Aristarain nació el 19 de octubre de 1943 en Buenos Aires (Argentina).

A los cuatro años leía diarios antes de ir al colegio.

De formación autodidacta, en su adolescencia realizó un programa en Radio Nacional, en el que leía traducciones de Dylan Thomas ya que domina a la perfección el idioma inglés.

A los dieciséis años empezó a trabajar como vendedor casa por casa, y a vivir la noche de Buenos Aires en los sesenta. A través de amigos actores conoció el ambiente del teatro y del cine.

Comenzó trabajando como ayudante de dirección de varios directores, tanto en España como en Buenos Aires.

Películas:
En España realizó unas 30 películas. Con una técnica de estilo narrativo similar al cine americano. Algunas de sus obras más interesantes son: Tiempo de revancha (1981), Los últimos días de la víctima (1982), ambas protagonizadas por Federico Luppi, o Un lugar en el mundo (1992), premio Goya a la mejor película de habla hispana y Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.

Ayudante de dirección en más de 30 películas, debutó en la dirección con La parte del león (1978), La ley de la frontera (1995). En Martín (Hache), una de sus películas más populares, narra la historia de un padre (Federico Luppi), frente a un hijo (Juan Diego Botto) que desea la muerte ante lo incierto de su futuro, que se reencuentra con el padre perdido, y una madre sufridora (Cecilia Roth que se llevó por su interpretación el Goya).

Rodó en 2002 Lugares comunes y Roma en 2004.

En 2003 le fue otorgada la nacionalidad española por Real Decreto, por su aporte a la cultura iberoamericana.

Filmografía
Director:

La parte del león (1978)
La playa del amor (1979)
La discoteca del amor (1980)
Tiempo de revancha (1981)
Ultimos días de la víctima (1982)
Un lugar en el mundo (1991)
Martin (Hache) (1997)
Lugares comunes (2002)
Roma (2004)

Guionista:

La parte del león (1978)
La discoteca del amor (1980)
Tiempo de revancha (1981)
Ultimos días de la víctima (1982)
Un lugar en el mundo (1991)

Asistente de Dirección:

Chao amor (1967)
La bestia desnuda (1967)
Los gauchos judíos (1974)
La Mary (1974)
Una mujer (1975)
La aventura explosiva (1976)
No toquen a la nena (1976)
Los superagentes biónicos (1977)
Crecer de golpe (1977)
Los superagentes y el tesoro maldito (1978)




Tiempo de revancha (1981)

El ex-sindicalista Pedro Bengoa, previa "limpieza" de su pasado, consigue trabajo en las minas de la empresa Tulsaco, donde se reencuentra con un antiguo compañero quien, pasado algún tiempo, le propone un plan: simular un accidente y hacerse pasar por mudo para cobrar una indemnización. Pero algo inesperado sucede...

Extraordinario
Federico Luppi
con
Haydée Padilla
Julio De Grazia
Ulises Dumont
Joffre Soares
Aldo Barbero
Enrique Liporace
Arturo Maly
Rodolfo Ranni
Jorge Hacker
Alberto Benegas





Una auténtica joya, un lugar en el mundo 👍❤️



Ernesto hace un viaje a la provincia argentina de San Luis, a un remoto pueblo en un valle puntano, para recordar su infancia y las circunstancias que han determinado su vida: sus padres se habían exiliado voluntariamente de Buenos Aires para vivir en una comunidad campesina. La llegada de un geólogo español, contratado por el cacique local para buscar petróleo, representa una amenaza para la forma de vida de los campesinos.





No pasan los años para temáticas sociales;
acerca del verdadero sentido de la vida, derechos humanos, sin olvidar el futuro tan incierto que nos acecha.
Películas con mucho transfondo humano y razonamiento vital.


Fernando Robles (Federico Luppi) es porteño, ya ha cumplido los sesenta y es profesor de pedagogía en la universidad. Enseña a enseñar. Lleva toda la vida casado con Liliana Rovira (Mercedes Sampietro), española, hija de catalanes, que trabaja como asistente social en barrios marginales de Buenos Aires. Se quieren, se respetan, son leales. Nunca se aburren estando juntos, les gusta estar solos. Se conocen profundamente, se aceptan, se pelean sin odio, se divierten. Son amantes, socios, amigos, cómplices. Ninguno de ellos concibe la vida sin el otro.

Tienen un hijo, Pedro (Pablo Rago), casado y con dos hijos, que tiene un buen trabajo en Madrid, donde vive en una urbanización de clase media acomodada.

Fernando y Liliana sobrellevan con esfuerzo y resignación las ausencias, las privaciones, la incertidumbre del futuro, la falta de proyectos, la desesperanza.

Pero el mundo plácido y reflexivo de Fernando se ve profundamente alterado cuando recibe sin previo aviso la comunicación oficial en la que le informan de su jubilación forzosa, un hecho que va a cambiarle la vida...


Federico Luppi actor fetiche 👍





Y llegó la más transgresora y contestataria de todas, un fiel reflejo del sistema, así mismo de la podrida y nauseabunda Beautiful People que lo sustenta.
Aunque siempre hay 'rebeldes sin causa' que se saltan las reglas, experimentando y aprendiendo con lo mejor de la vida.


Unas buenas anotaciones sobre la misma:

MONTAJE: Fernando Pardo

MÚSICA: Fito Paez

INTÉRPRETES:

Federico Luppi.....(Martín)

Juan Diego Botto...(Hache)

Eusebio Poncela....(Dante)

Cecilia Roth.......(Alicia)

Hache, un joven adolescente problemático de Buenos Aires se va a vivir a Madrid con su padre donde conoce a Alicia y Dante, novia y amigo del padre respectivamente. Entre ellos estrechan una relación de amistad en la que se sienten liberados mediante las drogas; y en la que se sienten presionados por la influencia que Martín, el padre de Hache intenta ejercer sobre su hijo. Finalmente Alicia se suicida y Hache vuelve a Buenos Aires.

MARTÍN (padre):

Principal protagonista de la película. Persona culta, es director de cine y le gusta la buena vida. Es, no obstante una persona dura y reservada, no cuida los detalles. Teme al compromiso y le molesta cambiar, por ello, su forma de vida. No le gusta la idea de que su hijo vaya a vivir en su casa ya que supone un trastorno en su vida diaria. Es un hombre que quiere a su hijo pero no es cariñoso ni afectivo. No demuestra públicamente sus emociones por lo que podríamos decir que es un personaje considerablemente frío y brusco. Busca lo que cree mejor para su hijo e intenta darle todas las soluciones sin dejar que su hijo pueda caer en el error.

Es un buen amigo, a pesar de que por la dureza de su personaje y la impasibilidad de su personalidad no le gusta dejar que los demás vean que en el fondo tiene “corazón” y por lo tanto sentimientos positivos.

Es una persona rígida pero flexible en el tema de las drogas ya que tanto su pareja como su amigo Dante consumen heroína. Es una personaje alterable; le gusta la buena música, el silencio y la bebida.

No por ello es un mal padre; quiere llevar a su hijo Hache por el mejor camino; intenta buscar remedio al problema del suicidio de su hijo e intenta que tenga un futuro. Quiere que sea alguien en la vida; por ello opina que aquel que no tiene una meta no tiene lugar en la sociedad. Su personalidad hace que diga realmente todo aquello contradictorio a lo que realmente piensa, por ello pierde a Alicia; y después no se da cuenta de que pierde a su hijo; cuando se va a Buenos Aires, se da cuenta de que le quiere.

Martín hace alusiones a la dictadura militar argentina y al provincialismo argentino;(en esto se refleja la trayectoria vital de el director Aristarain)

MARTÍN HACHE:

Adolescente de diecinueve años; hijo de un productor de cine y de una madre que se ha vuelto a casar y lo hecha de casa, por lo que tiene que irse a vivir a Madrid.

Es un chico desorientado, no sabe lo que quiere ser ni hacer en la vida. Por un desengaño amoroso en Buenos Aires se toma una sobredosis de droga, por lo que esta cerca de la muerte. Es adicto a las drogas pero no tiene mono; podría vivir sin ellas. Entabla una especial amistad con Dante, el cual le ayuda mucho. Le gusta mucho la música.

Es la sombra de su padre, de ahí “hache” de “hijo”; todo el mundo lo conoce por ese nombre.

Es un personaje, en mi opinión, falto de afecto. Necesita que cuiden de él, aunque se cree que ya es una persona adulta y responsable. No comprende el hecho de que haya de tener que hacer algo para ser algo en la vida.

Su relación con Alicia es puramente amistad; creo que no esta enamorado de ella simplemente lo veo como una muestra de cariño y comprensión por ambas partes.

Le gusta Madrid y vivir en casa de su padre, aunque se siente como si no encajara en ningún lado. Su madre le hecha de casa y siente que no tiene ningún lugar a donde ir. Finalmente vuelve a Buenos Aires ya que supongo que no se siente cómodo en Madrid o mejor dicho, como el menciona, no se siente adaptado dentro de la sociedad. Vuelve sin despedirse de su padre ni de su amigo Dante, por ello graba una cinta dándoles sus razones, ya que teme que le convenzan para quedarse. Además de esto, en mi opinión creo que no quiere demostrarles el dolor que sentiría en la despedida ya que les ha cogido cariño a ambos. Sabe que en el fondo su padre es una buena persona.

DANTE:

Es un personaje de una personalidad bastante interesante. Es bisexual, drogadicto y recurre a un paraíso por lo tanto artificial. Es hedonista ya que le gusta el placer físico y el placer que le comunica la expansión del cuerpo y la mente mediante la heroína y otras muchas drogas. Ha probado todo tipo de drogas pero controla su consumo.

Es una persona extremadamente radical y extremadamente sincera(la mayoría de veces es una sinceridad dolorosa). Esto le acarrea muchos problemas tanto en el trabajo como en la sociedad. No solo es sincero con los demás, ya que dice lo que piensa sino que es sincero con sigo mismo.

Es una persona que vive el momento con plenitud. Dante no vive como esperan de él: vive como quiere, hace lo que quiere, viste como quiere y no deja que las diversas opiniones de los demás influyan remotamente en su forma y estilo de vida.

Su inclinación sexual y las drogas es su principal problema. Trabaja como actor, nadie le quiere contratar por miedo a que en cualquier momento les pueda dejar colgados. Es un buen amigo, no quiere que Hache tenga problemas de droga por su culpa. Intenta que tenga más atención por parte de su padre, por ello se inventa el hecho de que Hache haya vuelto a intentar suicidarse con una sobredosis. Tiene una especial amistad con Alicia. Verla muerta le supone un tremendo dolor, por ello opina que realmente a sido Martín quién la ha matado, por hacer que sea una infeliz.

La interpretación de este personaje es excepcional ya que está relacionado directamente con la vida real del actor (Eusebio Poncela) ya que tuvo que marcharse a Argentina por que consumía heroína; (Iban Zurueta película “Arrebato”).

ALICIA:

Novia de Martín y montadora de películas. Es una persona liberal y no rencorosa. Es muy tolerante. Consume drogas, al igual que Dante, por placer.

Mantiene una relación de hecho con Martín, aunque no viven juntos. Le gustaría vivir con él, y, aunque no lo parezca hasta el final, está profundamente enamorada de él.

Aparenta ser feliz, aunque, realmente no lo es, sufre por dentro. Es sin embargo, alegre y jovial.

Odia que Martín le trate como si no fuera nada. Ella sabe que es una chica fácil pero por ese motivo no es razón para sentirse como le hace sentir Martín: humillada. Corta con Martín, no porque no le quiera (porque siempre ha estado dispuesta a hacer lo que el quería), sino porque no puede aguantar más aquella situación. Quiere olvidarlo, por ello busca durante un instante refugio en Hache, se da cuenta de que se ha equivocado y se siente muy arrepentida. No encuentra una solución a sus problemas ni una salida a su vida. Por ello decide quitársela.

Es un personaje que transmite confianza y optimismo, lo que es totalmente contrario a lo que ella lleva consigo.

Su interpretación es bastante buena, sobretodo en sus arranques de ira, que sin ser menos fuertes son duros y decisivos, al igual que ella.

Es una persona muy falta de cariño, lo único que Martín no ha conseguido darle.


- Lo provinciano y lo Universal: lo pequeño y lo grande, Madrid y Buenos Aires; distintas formas de vida.

- Las relaciones entre un padre y un hijo: el modo en el que los padres tratan de solucionar los problemas y acercarse a los hijos, sin a veces darse cuenta que lo que más se necesita es cariño y comprensión.

- Las drogas como medio de huir de la realidad y buscarse un mundo artificial de paz, placer y felicidad lejos de los problemas y la vida real.

- Crisis de los adolescentes; los desengaños amorosos, las drogas como recurso a los problemas, la familia, la planificación del futuro: la VIDA.

- La dura realidad de la importancia que dan las personas a lo que somos y lo que hacemos, y lo difícil que es vivir con la “etiqueta” colgada de la espalda.

- Las amistades: lo importante que pueden ser en la vida de un adolescente y la influencia que pueden tener en el futuro del mismo.(A Martín no le gusta la idea de que Dante esté junto a Hache ya que opina que no es el mejor “ambiente” para él)

- Como vivir la propia vida: sin que los demás te digan que debes hacer y que no, como debes ser o que papel debes llevar en nuestra actual sociedad. Intentar ser nosotros mismos sin ser influidos por las opiniones ajenas.

- El amor verdadero: el amor de la juventud y el amor en la plenitud. Lo que el ser humano es capaz de hacer en algunas ocasiones por amor.

- El mundo del cine: un mundo complicado de intereses en el que cada uno busca lo mejor para él y para sus proyectos y su fama. Un mundo en el que existe mucha combatividad por lo ya anteriormente citado: todo lo que conlleva el hecho de ser famoso y tener infinidad de puertas abiertas.

- La muerte, el suicidio: por no encontrar una salida a los problemas y no encontrar ninguna razón por la que se pueda ser feliz en el caso de Alicia.

-El rechazo: por ser como eres y no poder cambiarlo, por la vida (en el caso de Dante) que lleva en la que tan solo intenta ser lo que es y no aparentar lo que no

Es una película en la que se tratan temas bastante conflictivos y que acaba con la muerte de uno de los cuatro personajes principales.

El montaje y la fotografía de esta película es muy simple ya que tiene una estructura lineal sencilla. No hay efectos especiales. Hay una insistencia constante en los planos medios y cortos ya que lo más importante es el dramatismo de los personajes y, por lo tanto el guión, que es muy verbalizante. El diálogo es muy realista y, en algunos momentos bastante brusco. Se habla mucho y hay muchos momentos de inquieta tensión.



Los mejores segundos del cine latinoamericano.
👍👏👏👏👏👏👏👏


La realidad latente, incompatibilidad de caracteres y pensamiento.
La rutina por encima del cambio.



Fun, destroyer y experimentación...
Al final dónde haya un buen 🥃!
🍷
🍺
🚬
Si puedes tomarlo...
Breaking The Rules...





Hablando de romper...
El mejor momento de la película.
La revolución del mundo con el feudalismo establecido.


✊💣


Historias de amos, esclavos y intereses compartidos.
Final de H, también llegó el final.





Salto de alegría propio.
15 días de vacaciones del 1 al 15 febrero.
Si el Covid19 no lo impide, mar y montaña.
Desconexión.
Próxima semana una del oeste.
Trilogía del dólar y otras joyas.
Preparando la mochila hasta el 15 de Febrero, especial Spain is very diferent, cine de comedia hispano y otros rollos.
Dos últimos apuntes: uno que refleja que nada cambia.
El otro un sueño de libertad de amplias llanuras y noches estrelladas.
Mejor dicho, tiro al BLANCO si puedes!!!
🤭🖖
Agur!!!





Desde la década de 1940 en EE.UU. y la de 1950 en Europa y, posteriormente en todo el mundo, la televisión se ha convertido en el principal medio de comunicación de masas con una gran repercusión en la vida política y cultural. Además, la fabricación de televisores, la concepción de programas y la industria publicitaria han pasado a ser un actor económico con un papel relevante. Por otra parte, la continua reestructuración del sector audiovisual (vídeo, DVD, etc) ocasiona cíclicamente crisis en la industria cinematográfica así que no es de extrañar que en las películas la televisión aparezca como el competidor a batir: sí, ese patético arribista en cuya minúscula pantalla las personas tienen el tamaño de los sellos.
'Network, un mundo implacable' puede considerarse la primera película que hace de la televisión su tema central, monstrándonos los entresijos tras las cámaras y los despachos que acaban moldeando un programa de máxima audiencia y escenificando los tres argumentos más recurrentes en contra del medio - manipulación, conformismo y comercialización - de manera tan drástica que el espectador acaba creyendo que está viendo un documental.
El filme se sustenta en la tesis de que la televisión pasa literalmente por encima de los cadáveres de las personas y deja su huella en la doctrina moral, la conciencia social y el derecho a la libertad de expresión. Así, la película sienta las bases de una crítica muy extendida que diez años después Neil Postman convertiría en la provocativa idea central de su superventas "Divirtámonos hasta morir: un discurso público en la era del negocio del entretenimiento" en el que el autor reflexiona acerca de la información convertida en entretenimiento, del mundo del espectáculo y de la "visión del mundo" a partir de las imágenes que ofrece la televisión.
Esta película es una sátira furiosa sobre el carácter lúdico de la televisión que aún hoy ni ha perdido un ápice de su atractivo ni ha visto empañada su vigencia. Sí, puede que la risa de una jefa sea una trampa mortal para el presentador y que la alegría en los rostros de los responsables de la cadena no sea una exteriorización de un sentimiento sino de la expectativa de un botín pero todo esto ocurre porque la televisión es un aparato de poder que funciona porque todos se someten a la misma doctrina.
Desde su estreno se ha visto como la venganza perfecta de Hollywood contra la televisión, dentro de la visión extendida de que la relación entre cine y televisión ha estado teñida por la rivalidad y el enfrentamiento de estos dos titanes del entretenimiento. Sin embargo, durante la década de 1990, las nuevas tecnologías, marketing incluido, convirtieron a los antiguos rivales en estrechos colaboradores. En todo el mundo, el cine y la televisión trabajan conjuntamente en los campos de la producción y la distribución: los programas de televisión y la producción de películas se han unido en pro del aumento de los beneficios. Sí, parece que finalmente Howard Beale acabó reparando su intromisión.

No tengo que decirles que las cosas están mal porque todo el mundo lo sabe: hay crisis. Mucha gente está sin empleo o con miedo de perder el que tienen. Un dólar se compra por valor de un centavo. Los bancos quiebran, los tenderos guardan un revólver en el cajón, los maleantes andan sueltos, nadie sabe qué hacer. Y lo que es peor, no se ve una solución.


¿Están gritando en Atlanta?

Yo empecé como viajante. Vendí máquinas de coser, accesorios de automóvil, cepillos, equipos electrónicos. Dicen que sé vender cualquier cosa. Quisiera venderle algo a usted: Valhalla, señor Beale. Siéntese por favor. Y le he elegido a usted, señor Beale, para predicar este evangelio.


Porque sale usted en televisión...

30 segundos. Conforme. Listo videotape. Cámara uno, dame un plano del público. 25. Dos, quiero más ángulo. Tres, al locutor. 20. Preparado videotape. 15. 14. 13. 12. Videotape. 11. 10. En marcha videotape. 9. 8. 7. 6. 5. Atento cámara tres. 4. 3. 2. 1. ¡Tres, DENTRO!





Con todos los ismos del mundo.
📽️




#67

Mensaje 31 Ene 2021 17:01

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Domingo ávido de justicia pistolera, y a falta de revólveres🎠🔫buenos son los🏹 y las flechas 🤭👍
Alguien ha visto a los hermanos Dalton junto a los CaricatosIPS reiterativos (eternos Pepe grillo como niñat@s de patio de colegio) de Zarzaparrilla y bolsa de caramelos a 5 centavos???
Llueve, sale el sol, baja la temperatura....
El tiempo va como los biorritmos del Barcelona ✊💙❤️
Al oeste sin más 🤠
Holidays de mi corazón, ahuyentando al séptimo de caballería y los pieles rojas 📽️
Canción con mensaje para tí que solo tienes 15 años cumplidos, recuerdos de mi tierra con mucho amor polvoriento y estación de tren de largo recorrido con telégrafo al momento 🐴💸🏚️🎞️🎥🎟️
Maravillosas islas canarias de amiguetes complacientes 🍻😯





Mi caballo los tiene tan "PRIETOS" como el cantante🌥️🌥️⛈️
Me muero de pena y de la risa al mismo tiempo🏴☠️



Ya recordamos en alguna ocasión a cara de palo, no podíamos olvidarnos de un clásico del cine mudo lleno de escenas al límite de lo circense y risa sin fin.
Guerra de secesión americana y el eterno oeste de fondo con el ferrocarril como máximo avance técnico de su siglo y desarrollo de los STATES United 🇺🇸


Barras...dónde están las estrellas???
El oeste era jugársela en el todo o nada, como la vida misma, no era igual la ley para todo el mundo.
Gracias que no se disparaba con un embudo🌟⭐✨🌠



Director de directores, dejaba boquiabiertos a los espectadores, pero también a sus propios compañeros, los que mejor entendían lo que aportaba su cine. Elevó a categoría de arte el cine más convencional. “Era uno de esos artistas que nunca pronuncian la palabra ‘arte’, y de esos poetas que no hablan nunca de poesía”, escribía François Truffaut. Pero siempre rechazó que le trataran como a un autor. “No hago películas para hacer obras de arte. Ruedo películas para poder pagar las facturas”, dijo el hombre que se presentaba de la forma más humilde posible: “Me llamo John Ford y hago películas del oeste”. Dedicamos este perfil a los tres mejores directores de la historia del cine, según Orson Welles: John Ford, John Ford y John Ford.

John Martin Feeney (verdadero nombre del maestro) fue el decimotercer hijo de un matrimonio de emigrantes irlandeses que regentaban una taberna. Según consta en su partida de nacimiento, nació el 1 de febrero de 1894, en Cape Elizabeth, una ciudad costera de Maine. De pequeño era un mal estudiante, pero sus gafas de concha le daban un aspecto tan serio, que su padre siempre pensó que se ordenaría sacerdote. Tras la adolescencia, se convirtió en un muchacho tremendamente fuerte y ancho de espaldas, apodado ‘Toro Feeney”, por sus compañeros del equipo de fútbol. En el instituto manifestó un interés especial por las clases de Historia de los Estados Unidos, sobre todo cuando se enteró de la gran cantidad de irlandeses que lucharon en la guerra de la Independencia. En esta época empezó a desarrollar la pose de hombre rudo, con la que trataba de disimular su personalidad de artista sensible. Es decir, que en esencia el verdadero Ford era como Ethan Edwards y Sean Thornton, los protagonistas de Centauros del desierto y El hombre tranquilo.

El joven Ford encaminó sus primeros pasos profesionales hacia el mundo de la publicidad, pero pronto recaló en la Meca del cine. Cuando el director francés Jean-Luc Godard le preguntó en una entrevista qué le llevó a Hollywood, Ford respondió de forma concisa: “Un tren”. En realidad, se fue siguiendo los pasos de su hermano, Francis Ford, actor, guionista y cineasta en Universal, que le dio trabajo en sus películas, a veces como intérprete, pero también como ayudante de dirección. En 1917, escribió, protagonizó y dirigió su primer corto, el western mudo The Tornado, en cuyos títulos de crédito firmaba como Jack Ford. Causó tan buena impresión en Universal, que pronto le pusieron al frente de largometrajes, como The Fightin Gringo, el primero de los más de 130 que llegó a rodar. Estaba protagonizado por Harry Carey, una de las estrellas del cine del oeste de la época muda. Durante los años 20, Ford fue aprendiendo el oficio, y aunque todavía partía de guiones simplones, desarrolló su particular estilo, que consistía en seleccionar el encuadre ideal y dejar hacer a los actores, a los que dirigía con una gran habilidad. Se consagró con El caballo de hierro, donde narraba las dificultades que tuvieron los operarios que el ferrocarril, con imágenes cercanas al documental. Por aquella época, conoció a la mujer de su vida, Mary McBryde Smith, joven de origen irlandés, que descendía de Tomás Moro, y aunque no se pudieron casar por la iglesia, pues ella era divorciada, le acompañaría hasta su muerte. El matrimonio tuvo dos hijos, ambos dedicados al cine, pues Patrick Michael se hizo productor de subproductos de serie B y Barbara montadora.

Aunque a partir de la llegada del sonoro, es difícil encontrar una película decepcionante de John Ford, y abundan las obras maestras, la época más importante, decisiva e influyente del maestro fueron los 30, donde se gestaba el cine tal y como lo conocemos. Durante la época de la Gran Depresión, el cineasta perfecciona su lenguaje fílmico en sus películas, casi siempre escritas por los guionistas Dudley Nichols y Nunnally Johnson. Destaca La patrulla perdida, centrada en la presión psicológica a la que se ven sometidos los protagonistas, integrantes de una patrulla inglesa, perdidos en el desierto, donde están siendo acosados por un enemigo al que no logran ver. Igualmente interesante es El delator, rodada en decorados que reconstruían la ciudad de Dublín, en la que un tipo ha denunciado a la policía al líder del grupo nacionalista irlandés del que ha sido expulsado. Su película más influyente es La diligencia, de 1939, que transformó para siempre no sólo el western, sino también el cine de acción. Hasta entonces, las películas del oeste eran intrascendentes espectáculos de acción, casi siempre de serie B. Pero Ford narra en el primer western psicológico los conflictos dramáticos que sufren varios personajes, tan realistas como interesantes, que por diversos motivos, coinciden en una reducida diligencia, rumbo a la ciudad de Lordsburg. Por su interpretación de Ringo Kid, el hombre que va al encuentro de los que mataron a su familia, John Wayne se convirtió en una estrella, y también en el actor fetiche de John Ford, pues el director le consideraba “el mejor actor de Hollywood” y el hombre que mejor le representaba a sí mismo en la pantalla. Fue la primera película que el director rodó en Monument Valley, en la frontera de Utah con Arizona, donde regresó en numerosas ocasiones, para otros rodajes. Allí, se hizo amigo de los navajos, a los que contrató como extras, pagándoles las tarifas establecidas por el sindicato. Los pieles rojas le consideraban miembro honorario de la tribu, pues les dio trabajo durante muchos años, y le pusieron el nombre indio Natani Nez, que significa “jefe alto”.

En Hombres intrépidos, basada en varias obras de teatro cortas de Eugene O'Neill, Ford también contaba los problemas de muchos personajes, en situaciones extremas, concretamente estaba protagonizada por la tripulación de un barco cargado de municiones. En esta época también rodó El joven Lincoln, con Henry Fonda interpretando a Abraham Lincoln cuando era un prometedor abogado que no sabía que llegaría a ser presidente de los Estados Unidos. Las uvas de la ira es una de sus películas más valiosas, pues salió airoso de un reto impensable para cualquier director, triunfar con la adaptación de una obra maestra de John Steinbeck, peso pesado de la literatura americana. Se trata además de un atípico drama social, rodado en 1940, cuando aún se notaban las consecuencias del Crack del 29, y el público prefería ver musicales, westerns o comedias distendidas para evadirse de sus propios problemas. También se basaba en un libro de éxito, esta vez de Richard Llewellyn, el drama Qué verde era mi valle, con Walter Pidgeon y Maureen O'Hara.

Aunque Ford tenía fama de tratar a los actores duramente en los rodajes, acentuando su pose de tipo duro, y convirtiéndose en un dictador, lo cierto es que mantenía una gran amistad con muchos de ellos. A diferencia de otros directores, Ford solía trabajar con los mismos actores, a los que siempre sabía darles ese personaje que les venía al pelo. A los habituales de sus películas se les llama ‘Compañía Estable de John Ford’, término normalmente usado en el teatro. Los que hayan disfrutado de más de una película de Ford, se habrán fijado en que los secundarios casi siempre son los mismos: su hermano Francis Ford, Ward Bond, Ken Curtis, Victor McLaglen, Mae Marsh, Woody Strode y alguno más, mientras que también repetía con algunos de los actores principales, como Henry Fonda, que protagonizó nueve de sus películas, y sobre todo John Wayne, presente en una veintena de films, los primeros como extra.

Las raíces irlandesas del creativo realizador explican la temática de su obra, que siempre gira en torno a la lealtad, la camaradería, la familia y sobre todo la tradición. Periodistas y autores que han escrito sobre Ford siempre han pensado que era conservador, del partido republicano, sobre todo porque sus mejores amigos, John Wayne, James Stewart y Ward Bond sí que lo eran. Sin embargo, sus familiares han declarado muchas veces que esto es completamente falso, pues se declaraba como un activista liberal. En una ocasión escuchó una conversación entre John Wayne y Victor McLaglen, que criticaban muchísimo a Roosevelt, durante una pausa de un rodaje. No dudó en increparles: “Todos vosotros habéis ganado vuestro dinero durante la era de Roosevelt”. A partir de ese momento, Wayne, que apreciaba mucho a su maestro, decidió eludir la política cuando estaba con él.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Hollywood también colaboró en la lucha contra los nazis, sobre todo produciendo propaganda bélica. Los mejores directores del momento son reclutados por el ejército, entre ellos John Ford, que alcanzó el grado de comandante, dedicándose a documentales sobre la marina, mientras el coronel Frank Capra rodaba sobre la infantería y el mayor William Wyler hacía lo propio con el ejército del aire.

Al término de la contienda, Ford siguió cosechando éxitos, como Pasión de los fuertes, Los tres padrinos, Mogambo , El hombre tranquilo y El fugitivo, pero tanto él como otros ilustres directores de su generación fueron desplazados por nuevos talentos, los miembros de la generación perdida: Elia Kazan, Billy Wilder, John Huston. Ford supo plasmar mejor que nadie en la pantalla lo que sintieron los grandes pioneros que hicieron avanzar al cine cuando fueron sustituidos por intelectuales, en películas como La legión invencible (que conforma la trilogía de la caballería, con Fort Apache y Río Grande) donde un capitán a punto de jubilarse impide el avance de los indios, gracias a su veteranía. En Centauros del desierto, el curtido ex militar Ethan Edwards tiene dificultades para encajar en la sociedad de postguerra y la mujer de la que estaba enamorado prefirió casarse con su hermano, un hombre más hogareño. En El hombre que mató a Liberty Valance (para quien firma estas líneas la mayor obra maestra entre las grandes obras maestras de Ford), Tom Doniphon, el personaje de John Wayne, es un héroe abrupto, imprescindible para pacificar la ciudad, que ha quedado desplazado por la llegada del progreso, por una sociedad que necesita hombres como Ransom (James Stewart).

Aunque John Ford nunca fue tan popular para el gran público como Alfred Hitchcock, sus películas siempre triunfaron en taquilla, por su calidad, y porque estaban protagonizadas por actores como John Wayne, que era una gran estrella. Se le recuerda sobre todo por sus westerns (Dos cabalgan juntos, Misión de audaces, Caravana de paz, su episodio de La conquista del oeste). En realidad, cultivó géneros dispares como el drama (El último Hurra, Un crimen por hora), la comedia (La taberna del irlandés), la comedia dramática (El hombre tranquilo, Relatos de Irlanda, La ruta del tabaco), el biopic (Escrito bajo el sol, Cuna de héroes), el cine de aventuras (Mogambo, Corazones indomables) y se prodigó muchísimo en el cine bélico (No eran imprescindibles, Escala en Hawai, El precio de la gloria, La batalla de Midway). Cuentan que cuando rodaba una de sus películas tuvo que ser operado de cataratas. Pero su pasión por el cine era tan grande, que se quitó la venda antes de tiempo, para retomar el rodaje antes de tiempo, desobedeciendo las advertencias del médico. Al final acabó perdiendo la visión en un ojo, lo que explica su característico parche. En cualquier caso, no está comprobada la veracidad de esta anécdota, pues el mismo John Ford disfrutaba despistando a sus biógrafos inventándose datos contradictorios sobre su vida.

Al final de su carrera, Ford estaba preocupado por algunas críticas que le habían acusado, a veces sin haber visto su obra, de racista y machista. Quizás esto explica películas como El sargento negro, protagonizada por un afroamericano injustamente sometido a consejo de guerra acusado de dos asesinatos y una violación, El gran combate, donde reflejó las injusticias que se cometieron con los cheyennes, maltratados y condenados a vivir en la misería en una reserva de Oklahoma, y Siete mujeres, sobre un grupo de misioneras en Manchuria, durante la guerra entre China y Mongolia. El cineasta murió de cáncer de estómago el 31 de agosto de 1973, cuando el cine se transformaba por completo.


Director de directores, dejaba boquiabiertos a los espectadores, pero también a sus propios compañeros, los que mejor entendían lo que aportaba su cine. Elevó a categoría de arte el cine más convencional. “Era uno de esos artistas que nunca pronuncian la palabra ‘arte’, y de esos poetas que no hablan nunca de poesía”, escribía François Truffaut. Pero siempre rechazó que le trataran como a un autor. “No hago películas para hacer obras de arte. Ruedo películas para poder pagar las facturas”, dijo el hombre que se presentaba de la forma más humilde posible: “Me llamo John Ford y hago películas del oeste”. Dedicamos este perfil a los tres mejores directores de la historia del cine, según Orson Welles: John Ford, John Ford y John Ford.

John Martin Feeney (verdadero nombre del maestro) fue el decimotercer hijo de un matrimonio de emigrantes irlandeses que regentaban una taberna. Según consta en su partida de nacimiento, nació el 1 de febrero de 1894, en Cape Elizabeth, una ciudad costera de Maine. De pequeño era un mal estudiante, pero sus gafas de concha le daban un aspecto tan serio, que su padre siempre pensó que se ordenaría sacerdote. Tras la adolescencia, se convirtió en un muchacho tremendamente fuerte y ancho de espaldas, apodado ‘Toro Feeney”, por sus compañeros del equipo de fútbol. En el instituto manifestó un interés especial por las clases de Historia de los Estados Unidos, sobre todo cuando se enteró de la gran cantidad de irlandeses que lucharon en la guerra de la Independencia. En esta época empezó a desarrollar la pose de hombre rudo, con la que trataba de disimular su personalidad de artista sensible. Es decir, que en esencia el verdadero Ford era como Ethan Edwards y Sean Thornton, los protagonistas de Centauros del desierto y El hombre tranquilo.

El joven Ford encaminó sus primeros pasos profesionales hacia el mundo de la publicidad, pero pronto recaló en la Meca del cine. Cuando el director francés Jean-Luc Godard le preguntó en una entrevista qué le llevó a Hollywood, Ford respondió de forma concisa: “Un tren”. En realidad, se fue siguiendo los pasos de su hermano, Francis Ford, actor, guionista y cineasta en Universal, que le dio trabajo en sus películas, a veces como intérprete, pero también como ayudante de dirección. En 1917, escribió, protagonizó y dirigió su primer corto, el western mudo The Tornado, en cuyos títulos de crédito firmaba como Jack Ford. Causó tan buena impresión en Universal, que pronto le pusieron al frente de largometrajes, como The Fightin Gringo, el primero de los más de 130 que llegó a rodar. Estaba protagonizado por Harry Carey, una de las estrellas del cine del oeste de la época muda. Durante los años 20, Ford fue aprendiendo el oficio, y aunque todavía partía de guiones simplones, desarrolló su particular estilo, que consistía en seleccionar el encuadre ideal y dejar hacer a los actores, a los que dirigía con una gran habilidad. Se consagró con El caballo de hierro, donde narraba las dificultades que tuvieron los operarios que el ferrocarril, con imágenes cercanas al documental. Por aquella época, conoció a la mujer de su vida, Mary McBryde Smith, joven de origen irlandés, que descendía de Tomás Moro, y aunque no se pudieron casar por la iglesia, pues ella era divorciada, le acompañaría hasta su muerte. El matrimonio tuvo dos hijos, ambos dedicados al cine, pues Patrick Michael se hizo productor de subproductos de serie B y Barbara montadora.

Aunque a partir de la llegada del sonoro, es difícil encontrar una película decepcionante de John Ford, y abundan las obras maestras, la época más importante, decisiva e influyente del maestro fueron los 30, donde se gestaba el cine tal y como lo conocemos. Durante la época de la Gran Depresión, el cineasta perfecciona su lenguaje fílmico en sus películas, casi siempre escritas por los guionistas Dudley Nichols y Nunnally Johnson. Destaca La patrulla perdida, centrada en la presión psicológica a la que se ven sometidos los protagonistas, integrantes de una patrulla inglesa, perdidos en el desierto, donde están siendo acosados por un enemigo al que no logran ver. Igualmente interesante es El delator, rodada en decorados que reconstruían la ciudad de Dublín, en la que un tipo ha denunciado a la policía al líder del grupo nacionalista irlandés del que ha sido expulsado. Su película más influyente es La diligencia, de 1939, que transformó para siempre no sólo el western, sino también el cine de acción. Hasta entonces, las películas del oeste eran intrascendentes espectáculos de acción, casi siempre de serie B. Pero Ford narra en el primer western psicológico los conflictos dramáticos que sufren varios personajes, tan realistas como interesantes, que por diversos motivos, coinciden en una reducida diligencia, rumbo a la ciudad de Lordsburg. Por su interpretación de Ringo Kid, el hombre que va al encuentro de los que mataron a su familia, John Wayne se convirtió en una estrella, y también en el actor fetiche de John Ford, pues el director le consideraba “el mejor actor de Hollywood” y el hombre que mejor le representaba a sí mismo en la pantalla. Fue la primera película que el director rodó en Monument Valley, en la frontera de Utah con Arizona, donde regresó en numerosas ocasiones, para otros rodajes. Allí, se hizo amigo de los navajos, a los que contrató como extras, pagándoles las tarifas establecidas por el sindicato. Los pieles rojas le consideraban miembro honorario de la tribu, pues les dio trabajo durante muchos años, y le pusieron el nombre indio Natani Nez, que significa “jefe alto”.

En Hombres intrépidos, basada en varias obras de teatro cortas de Eugene O'Neill, Ford también contaba los problemas de muchos personajes, en situaciones extremas, concretamente estaba protagonizada por la tripulación de un barco cargado de municiones. En esta época también rodó El joven Lincoln, con Henry Fonda interpretando a Abraham Lincoln cuando era un prometedor abogado que no sabía que llegaría a ser presidente de los Estados Unidos. Las uvas de la ira es una de sus películas más valiosas, pues salió airoso de un reto impensable para cualquier director, triunfar con la adaptación de una obra maestra de John Steinbeck, peso pesado de la literatura americana. Se trata además de un atípico drama social, rodado en 1940, cuando aún se notaban las consecuencias del Crack del 29, y el público prefería ver musicales, westerns o comedias distendidas para evadirse de sus propios problemas. También se basaba en un libro de éxito, esta vez de Richard Llewellyn, el drama Qué verde era mi valle, con Walter Pidgeon y Maureen O'Hara.

Aunque Ford tenía fama de tratar a los actores duramente en los rodajes, acentuando su pose de tipo duro, y convirtiéndose en un dictador, lo cierto es que mantenía una gran amistad con muchos de ellos. A diferencia de otros directores, Ford solía trabajar con los mismos actores, a los que siempre sabía darles ese personaje que les venía al pelo. A los habituales de sus películas se les llama ‘Compañía Estable de John Ford’, término normalmente usado en el teatro. Los que hayan disfrutado de más de una película de Ford, se habrán fijado en que los secundarios casi siempre son los mismos: su hermano Francis Ford, Ward Bond, Ken Curtis, Victor McLaglen, Mae Marsh, Woody Strode y alguno más, mientras que también repetía con algunos de los actores principales, como Henry Fonda, que protagonizó nueve de sus películas, y sobre todo John Wayne, presente en una veintena de films, los primeros como extra.

Las raíces irlandesas del creativo realizador explican la temática de su obra, que siempre gira en torno a la lealtad, la camaradería, la familia y sobre todo la tradición. Periodistas y autores que han escrito sobre Ford siempre han pensado que era conservador, del partido republicano, sobre todo porque sus mejores amigos, John Wayne, James Stewart y Ward Bond sí que lo eran. Sin embargo, sus familiares han declarado muchas veces que esto es completamente falso, pues se declaraba como un activista liberal. En una ocasión escuchó una conversación entre John Wayne y Victor McLaglen, que criticaban muchísimo a Roosevelt, durante una pausa de un rodaje. No dudó en increparles: “Todos vosotros habéis ganado vuestro dinero durante la era de Roosevelt”. A partir de ese momento, Wayne, que apreciaba mucho a su maestro, decidió eludir la política cuando estaba con él.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Hollywood también colaboró en la lucha contra los nazis, sobre todo produciendo propaganda bélica. Los mejores directores del momento son reclutados por el ejército, entre ellos John Ford, que alcanzó el grado de comandante, dedicándose a documentales sobre la marina, mientras el coronel Frank Capra rodaba sobre la infantería y el mayor William Wyler hacía lo propio con el ejército del aire.

Al término de la contienda, Ford siguió cosechando éxitos, como Pasión de los fuertes, Los tres padrinos, Mogambo , El hombre tranquilo y El fugitivo, pero tanto él como otros ilustres directores de su generación fueron desplazados por nuevos talentos, los miembros de la generación perdida: Elia Kazan, Billy Wilder, John Huston. Ford supo plasmar mejor que nadie en la pantalla lo que sintieron los grandes pioneros que hicieron avanzar al cine cuando fueron sustituidos por intelectuales, en películas como La legión invencible (que conforma la trilogía de la caballería, con Fort Apache y Río Grande) donde un capitán a punto de jubilarse impide el avance de los indios, gracias a su veteranía. En Centauros del desierto, el curtido ex militar Ethan Edwards tiene dificultades para encajar en la sociedad de postguerra y la mujer de la que estaba enamorado prefirió casarse con su hermano, un hombre más hogareño. En El hombre que mató a Liberty Valance (para quien firma estas líneas la mayor obra maestra entre las grandes obras maestras de Ford), Tom Doniphon, el personaje de John Wayne, es un héroe abrupto, imprescindible para pacificar la ciudad, que ha quedado desplazado por la llegada del progreso, por una sociedad que necesita hombres como Ransom (James Stewart).

Aunque John Ford nunca fue tan popular para el gran público como Alfred Hitchcock, sus películas siempre triunfaron en taquilla, por su calidad, y porque estaban protagonizadas por actores como John Wayne, que era una gran estrella. Se le recuerda sobre todo por sus westerns (Dos cabalgan juntos, Misión de audaces, Caravana de paz, su episodio de La conquista del oeste). En realidad, cultivó géneros dispares como el drama (El último Hurra, Un crimen por hora), la comedia (La taberna del irlandés), la comedia dramática (El hombre tranquilo, Relatos de Irlanda, La ruta del tabaco), el biopic (Escrito bajo el sol, Cuna de héroes), el cine de aventuras (Mogambo, Corazones indomables) y se prodigó muchísimo en el cine bélico (No eran imprescindibles, Escala en Hawai, El precio de la gloria, La batalla de Midway). Cuentan que cuando rodaba una de sus películas tuvo que ser operado de cataratas. Pero su pasión por el cine era tan grande, que se quitó la venda antes de tiempo, para retomar el rodaje antes de tiempo, desobedeciendo las advertencias del médico. Al final acabó perdiendo la visión en un ojo, lo que explica su característico parche. En cualquier caso, no está comprobada la veracidad de esta anécdota, pues el mismo John Ford disfrutaba despistando a sus biógrafos inventándose datos contradictorios sobre su vida.

Al final de su carrera, Ford estaba preocupado por algunas críticas que le habían acusado, a veces sin haber visto su obra, de racista y machista. Quizás esto explica películas como El sargento negro, protagonizada por un afroamericano injustamente sometido a consejo de guerra acusado de dos asesinatos y una violación, El gran combate, donde reflejó las injusticias que se cometieron con los cheyennes, maltratados y condenados a vivir en la misería en una reserva de Oklahoma, y Siete mujeres, sobre un grupo de misioneras en Manchuria, durante la guerra entre China y Mongolia. El cineasta murió de cáncer de estómago el 31 de agosto de 1973, cuando el cine se transformaba por completo.





Toda una aventura 🌟🇺🇸🌟
Hacia 1860 los Estados Unidos estaban realmente unidos solamente sobre el papel: los jóvenes y prósperos territorios de California y Oregón permanecían separados del resto por una vasta extensión árida poblada principalmente por indios y por algunos pocos cazadores de búfalos, buscadores de oro, pioneros y mormones.El descubrimiento del oro y el desplazamiento masivo de población hacia California había empezado a crear en el Oeste un cierto contrapeso económico y demográfico a la hegemonía del Este. La incorporación de los nuevos territorios del Sudoeste (Texas, Arizona y Nuevo México) exigía enlazarlos también regularmente con el resto de la Unión. Se hacía absolutamente imprescindible mejorar las comunicaciones y el transporte de personas, mercancías y noticias entre aquellos vastísimos territorios y establecer una rápida comunicación postal entre ambas costas.

Las carretas habían tenido mucho éxito en el transporte de cargas hasta ese momento, pero no eran la respuesta idónea para otra imperiosa demanda del creciente Oeste: un transporte de pasajeros más confortable y adecuado. Existía la necesidad de un servicio terrestre de pasajeros más regular,más cómodo y más económico. En última instancia, todo eso sería cubierto con creces por el ferrocarril transcontinental, pero para su llegada quedaban aún unos años. De momento, la solución arbitrada, la mejor por entonces, fue la de poner en servicio distintas líneas de diligencias. Quizás sea el vehículo asociado con el viejo Oeste más instantáneamente reconocible, más incluso que la locomotora de vapor,es el símbolo de la época.

Como servicio de transporte de pasajeros había hecho su aparición en Norteamérica al oeste del Mississippi hacia 1820, cuando se inauguraron varias líneas de ida y vuelta con cabecera en Saint Louis, Missouri. A mediados del siglo XIX, varios servicios de diligencias similares estaban en funcionamiento en Oregón, California y Texas. El Congreso de los Estados Unidos abrió en 1857, un concurso para otorgar la concesión de un servicio postal transcontinental que, según el pliego de condiciones, debía cumplir los siguientes requisitos: «Tener una frecuencia bisemanal y ser servido por carruajes tirados por cuatro caballos, con facilidades para acomodar pasajeros y garantías de seguridad para el transporte del correo».La concesión recayó en la Overland Mail Company, en realidad un consorcio de varias empresas de transporte, entre ellas la poderosa Wells Fargo & Company (que finalmente acabaría controlando la totalidad del negocio), creada en la ciudad de Nueva York en 1852 por Henry Wells y William G. Fargo, ambos con experiencia bancaria y de transportes expresos.

Pero el hombre que iba a unir su nombre al primer transporte a través del continente vía diligencias sería John Warren Butterfield, el típico ejemplo del pionero resuelto y emprendedor para el que no existían los obstáculos que tanto abundarían en el Oeste. Nombrado presidente de la Overland,recibirá en 1858 la concesión (a cambio de un pago de 600000 dólares) del primer enlace transcontinental con diligencias entre Saint Louis y San Francisco, un recorrido de 4500 kilómetros a realizar en un máximo de veinticinco días.El trayecto completo duraba tres semanas y costaba 200 dólares. Las líneas de diligencias se extenderán por todo el país rápidamente: la de San Antonio, Texas, a San Diego, California, desafiaba todos los peligros, especialmente los ataques de los apaches y la falta de agua. Otra línea famosa fue la establecida en 1859 por William Russell para la Central Overland and Pike’s Peak Express Company, que partía de Fort Leavenworth, Kansas, y llegaba a Denver, Colorado. El negocio del transporte llegó a adquirir una envergadura acorde con las dimensiones del país y los requerimientos de movilidad de la población.



Junto a este floreciente mercado del tráfico de personas, estaba el enorme tráfico de mercaderías suscitado por la aparición o el crecimiento de las comunidades que estaban floreciendo en Colorado, Arizona, Arkansas o cualquiera de los nuevos territorios. Por su peso y su volumen, las mercancías debían transportarse en convoyes tirados por bueyes. Se transportaban todo tipo de mercancías en caravanas de carretas tiradas por 12 bóvidos a un promedio de algo más de 3 kilómetros por hora. En ese negocio, un hombre llegó a ser llamado el «Rey de los Transportistas»: Alexander Majors que llegó a disponer de 2.500 carretas, 40.000 bueyes, 1.000 mulas y 4.000 empleados.

Ben Holladay.
El negocio de las diligencias al oeste de Salt Lake City lo dominaba claramente la Wells Fargo, pero esa compañía pudo hacer pocos avances al este de ese punto, porque la zona estaba controlada por Ben Holladay , otra figura mítica del Oeste. Holladay aprendió el negocio ayudando a conducir carretas a su padre a través del desfiladero de Cumberland, en los Apalaches. Se hacía llamar el «Napoleón de las Llanuras» o el «Rey de las Diligencias»; tipo rudo,logró levantar un imperio multimillonario de diligencias, barcos de vapor, plantas de embalaje, minas de oro, molinos de grano y tierras, que le permitía llevar una vida ostentosa y codearse con los funcionarios de más alto rango del Gobierno, a algunos de los cuales mantenía en nómina. La Historia no ha enseñado insistentemente que para forjar estos imperios hay que ser implacable, y desde luego Holladay lo era; continuamente estaba expandiendo su negocio de diligencias atacando y absorbiendo o directamente echando del negocio a las compañías más pequeñas. Holladay desencadenó una guerra total, sin piedad, contra el resto de transportistas. Reventaba los precios a la baja y los negocios de sus adversarios echando el resto al comienzo del servicio y una vez se había hecho con la línea (llevando a la bancarrota a sus rivales), podía elevar libremente sus tarifas por encima de los demás, retirar sus mejores coches de la ruta y abaratar todos sus costes sin miedo a la competencia, previamente arruinada. Conseguido el dominio, seguía anunciando descaradamente servicios casi de lujo, pero cuando el incauto viajero se personaba en el punto de partida con sus pertrechos se encontraba con una carroza desvencijada y unos esqueléticos jamelgos. Además, al menor riesgo de revuelta india, casi siempre supuesta, Holladay aumentaba las tarifas pretextando el alto riesgo de la travesía. Eso lo hacía incluso en recorridos en los que no había ni rastro de indígenas ¡¡¡desde hacía décadas¡¡¡.

Sus carromatos partían atestados con viajeros encaramados en la baca, el pescante e, incluso, montados en la trasera y sobre el equipaje. Muchos de sus rudimentarios coches de paredes de lona y techos y asientos corridos eran notoriamente más incómodos, que ya es decir…, que los demás. La gran mayoría no disponía de sistema de suspensión alguno, así que conducirlos y viajar en ellos era un suplicio que rompía los huesos y la paciencia. Los pasajeros también tenían que hacer frente al mal tiempo, la mala comida, las averías mecánicas, los ataques de los indios y las mas que eventuales veleidades etílicas de los conductores. Pero a Holladay no le preocupaba en absoluto la comodidad de los pasajeros siendo sus órdenes a los conductores muy claras: «Empaquételos como sardinas». Mucho antes de que se llevase a cabo el sueño de un ferrocarril transcontinental, él previó su impacto letal sobre el negocio de las diligencias así que poco a poco fue revirtiendo su hasta entonces prolongada política expansionista e, inesperadamente, en 1866, sorprendió a propios y extraños cuando ofreció a su principal rival, la Wells Fargo, la venta de su negocio, cerrar, liquidar todo y desaparecer. La oferta le fue aceptada y Ben Holladay, el hasta entonces Rey de las Diligencias, se deshizo de sus negocios por 1,8 millones de dólares de la época. Con ese dinero abrió un negocio de barcos a vapor con el nombre de Northern Pacific Transportation Company, que operó desde Alaska a México, y construyó el ferrocarril Oregón-California. Tras algunos otros escarceos en las minas de oro y plata, en destilerías, en mataderos y en otros negocios menores, pasó los últimos años de su vida en pleitos relativos a su complejo financiero y murió en Portland en 1887.

Así hacia 1860, la diligencia se había convertido en el principal medio de transporte terrestre entre Missouri y la Costa Oeste. En principio, la Wells Fargo dejó el transporte de mercancías en manos de sus rivales Russell, Majors & Waddell, que competían a su vez con empresas menores, como la Jones & Cartwright. Pero, entre 1861 y 1862, todas estas empresas de transportes de mercancías se fueron a pique.En 1865, coincidiendo con el fin de la Guerra de Secesión, la nación se preparó para la expansión definitiva hacia el Oeste. En 1866, Wells Fargo controlaba la mayor parte de las líneas del Oeste. Sus famosas diligencias rodaban ya por unos 5000 kilómetros de California a Nebraska, así como de Colorado a Montana e Idaho. Pero, por entonces, los ferrocarriles ya eran una prioridad y, durante la construcción de la Union Pacific y el Central Pacific, Wells Fargo decidió expandir sus intereses, para salvaguardar su futuro.

Aunque se usaban muchos modelos de diligencia de varios fabricantes el más común era el fabricado por Abbot-Downing & Company, conocido como «Concord» en honor a la ciudad de New Hampshire en que se fabricaban. Se trataba de una diligencia muy resistente, de enormes ruedas capaces de vadear grandes caudales que iba suspendida de unos gruesos tirantes de cuero atados al chasis. Cuando estaba en movimiento, se balanceaba sobre ellos y si iba deprisa o por un terreno desigual, era muy fácil marearse. Tenía capacidad para nueve pasajeros dentro y el mismo número, incluidos el conductor y el escopetero, apretujados en el pescante, el techo y la trasera. Pesaba aproximadamente una tonelada y aunque se ha solido representar en el cine tirada por seis caballos la mayoría usaban en realidad, mulas. Solía viajar a una media de unos 8 km/h,y en casi todas las líneas el tiro era relevado aproximadamente cada 320 kilómetros en puestos instalados al efecto. En muchos de ellos, una cantina y un modesto alojamiento permitían a los pasajeros reponerse del terrible zarandeo al que se veían sometidos durante el viaje, acomodados como podían en el habitáculo del carruaje.



diligencia modelo “Concord”


Pero, ¿como era realmente un viaje en una de esas diligencias?. Para la mayoría de los pasajeros el viaje era una pesadilla. Cruzar el país duraba varias semanas, con frecuentes cambios de tiros, pocas paradas para comer y menos para dormir por lo que la mayoría de los viajeros intentaba hacerlo en el coche, que solo en raras ocasiones, cuando la región hacía peligrosos los viajes nocturnos, se detenía unas cuantas horas. Además, los ataques de los indios (progresivamente menos frecuentes) o los salteadores (mas abundantes) y la rotura ocasional de una rueda, así como el retraso causado por una inundación o una manada de búfalos, eran riesgos necesariamente aceptables. Por todo ello, los pasajeros llegaban a su destino con evidente alivio.

El Omaha Herald del 3 de octubre de 1877 publicó una guía de consejos útiles para viajeros de diligencia en la que, entre otras cosas, aconsejaba que si se desbocaba el tiro, lo mejor era «mantenerse sentado y tentar la suerte. Si salta a tierra se hará daño nueve veces de cada diez». El licor consumido en tiempo frío significaba que uno «se helaría dos veces más deprisa». Se recomendaba también no fumar dentro del coche y «escupir a sotavento». No se debía discutir de religión o política como tampoco disparar, pues eso asustaba a los animales. Y por fin: «No se entretengan en el lavabo. No se engrasen el pelo, hay mucho polvo. No se imaginen ni por un momento que van de paseo. Esperen aburrimiento, incomodidades y algunas dificultades».

Los conductores de diligencia formaban una raza especial de hombres preparados para arriesgar sus vidas en las tierras de los indios hostiles, para soportar estoicamente al descubierto todo tipo de climas y para afrontar y, si era posible, solucionar el peligro siempre presente de accidentes en el camino. Pero, antes de nada, debían de ser muy hábiles con las riendas y expertos en el trato de las caballerías.Solían ir embozados y envueltos en grandes capas o abrigos, con una gorra o un sombrero de alas anchas. En verano solían llevar también unas gafas tintadas de color verde oscuro para protegerse del sol. Los riesgos eran altísimos y la prevención de llevar un escopetero en el pescante no garantizaba, ni mucho menos, el ponerse a cubierto del asalto de indios o de bandidos que, lo menos que provocaban, era dejar la diligencia a merced de unos animales desbocados.

El periodista del New York Herald Waterman Ormsby apuntó tras soportar los más de 4500 kilómetros del viaje completo hasta San Francisco: «Sería perfectamente capaz de rehacer la ruta de vuelta, pero ahora sé cómo es el infierno. Lo he conocido durante veinticuatro días seguidos».








Agachate maldito que viene la historia del ferrocarril en chicano ALL🤠🔫🐴

Hace un siglo, los Estados Unidos era un líder mundial en el despliegue y uso ferroviario. Durante el ferrocarril de carga sigue siendo una empresa productiva en los Estados Unidos, el ferrocarril de pasajeros americana, no ha seguido el ritmo de Europa y Asia. ¿Qué pasó con el gran ferrocarril americano? Los recientes desarrollos ferroviarios de alta velocidad en California, Florida, Texas y la tecnología de trenes maglev superconductores a lo largo del Corredor Noreste indican que se está retrasando.

Trazado en 1827 y abierto en 1830, el Ferricarril de Baltimore y Ohio(B&O) era el primer ferrocarril cargador común y el primer ferrocarril abierto al publico en los Estados Unidos. Inicialmente, el B&O atendió la región de Maryland y graduadamente extendió en los 1830s a Washington, DC, Virginia, y West Virginia a lo largo del Rio de Ohio. En las décadas siguientes de su creación, el B&O creció para cubrir grandes franjas del Noreste y Medio Oeste, convirtiendo uno de los ferrocarriles mas grande del XIX siglo a lo largo con otros como el Ferrocarril de Pennsylvania y el Unión Pacifico.

En el medio del siglo XIX muchas otras compañías pronto siguieron el B&O y pusieron mas millas de carril y extendieron la capacidad para el transporte de mercancías y gente. Aunque ferrocarriles americanos del pasado muchas veces recibieron becas de dinero y de tierra del gobierno, la industria industry ferrocarril de los Estado Unidos desarrollo y creció casi totalmente de un sector privado. En Europa, el gobierno muchas veces nacionalizo y quito control directo de los ferrocarriles.

Una confluencia de factores lidio a un gran crecimiento en sector de ferrocarril en los EE. UU. durante el siglo XIX. El desarrollo del tren de motor de vapor accionado los trenes necesarios. También, la revolución industrial y explosión relativa en manufacturando el movimiento necesitada de materiales cruda y productos terminados. Los ferrocarriles en ciernes estaban en competición con canales pasados como el Erie Canal para el negocio muy lucrativo del transporte de mercados. Sin embargo, los ferrocarriles eran muchos mas eficientes de los canales por la razón de transportación y también el dominado el paisaje.

El Primer Ferrocarril Transcontinental: 1862-1869.

En el medio de la Guerra Civil, la Unión reconoció como líneas integrales de carril iban a dar líneas y transportar tropas. El gobierno también reconoció la importancia de como líneas carriles iban hacer para el futuro de comercial después de la guerra. En 1862, el país estaba pobre de dinero, pero rico en tierra. En 1862, el Congreso paso y el presidente Lincoln firmo el Acto Pacifico de Ferrocarril. El gobierno emitió préstamos y la ley trazado el Ferrocarril Centro Pacifico en Sacramento, California y el Ferrocarril Unión Pacifico en Omaha, Nebraska. La ley estimulada para juntar unas a otras. El Centro Pacifico construyo este y el Unión Pacifico construyo oeste. Los ferrocarriles se les concedió la propiedad de la tierra en la que sus pistas atravesaban, así como secciones de acres adyacentes para cualquier propósito que deseaban (la especulación de la tierra podría ser lucrativa). Allí, ambas corporaciones tenían un fuerte incentivo financiero para poner tanta pista humanamente posible.

Porque ya mayoría de hombres poderosos oeste de Missouri y los Ríos de Mississippi eran aparte de la Guerra Civil hasta 1865, ya mayoría del carril no estaba puesta hasta después de la guerra. Numerando en miles, la mayoría eran trabajadores del Unión Pacifico que eran inmigrantes recién llegados de Irlanda. Para el Pacifico Central durante la Edad de Oro de los finales de la década 1840. Racismo era desenfrenado. Trabajadores blancos eran pagados más que los trabajadores chinos y los trabajadores blancos eran los preferidos a coger posiciones de administración sobre los trabajadores chinos. Condiciones de trabajo eran terribles. Aparte de las larga horas y trabajo duro, muchos trabajadores fallecieron en resulto de explosiones que explotaron entre montañas como las de prado de California Sierra Nevada.

En el 10 de mayo 1869, el Central Pacifico y Unión Pacifico se encontraron y se conectaron en Promontory, Utah (norte de Salt Lake). Se encontraron 690 millas de carril este de Sacramento y 1086 millas oeste de Omaha. Un poco después de manejar el ultimo punta, mensajes telegráficos se fueron en el mundo proclamando una edad nueva de viaje transcontinental y comercio. Viajeros de la Costa Este nunca más tendría a velar por bote debajo de Sur América o hacer la caminata físicamente desgarradorade cruzando el istmo de Panamá para alcanzar la Costa Oeste. En un moda nueva y tecnológica, los Estados Unidos continental era finalmente unido.

Mientras ferrocarriles continuaron a crecer entre el medio finales del siglo XIX, y mientras ellos se hicieron mas interconectado con otros negocios y más gente confió en ellos para sus sustentos (de trabajadores a comerciantes a fabricantes a granjeros), ferrocarriles gano poder económica y política. Corrida del despiadado Robber Barons de la Edad de Oro (como el Cornelius Vanderbil, Jay Gould, Leland Stanford, y E.H. Harriman entre otros) las corporaciones ferrocarriles a veces se portaban muy mal con el poder que tenían.

En 1877, después de B&O reducido sus ganancias por la tercera vez, sus trabajadores en Virginia Oeste fueron en un paro. El gobernador mando el unidas de milicia del estado para romper el strike, pero las tropas rehusaron a balar los trabajadores. Posteriormente, el gobernador llamo las tropas federales. Mientras tanto, para protestar por los salarios y condiciones deplorables de trabajar, los paros empezaron en otras líneas de carriles. Paros también empezaron en otros estados como Maryland, Nueva York, Illinois, Missouri, y Pennsylvania. Todas formas del industrio sufrieron. Disturbios estalló en centres urbanos y trabajadores quemaron depósitos de tren en todo el país. Ultimadamente, presidente Rutherford Hayes dirigido tropas federales a lado de varias milicias del estado y supreso los paradores y sus simpatizantes. Muchos oficiales del gobierno estaban asustados que una revolución estaba en el horizonte. El Gran Paro Ferrocarril de 1877 termino después de 45 días. Mas de cien gentes eran matadas en el descontento.

Regulación de los ferrocarriles va por frente era importante y cargada con tensión. Porque muchos ferrocarriles funciono como monopolios efectivos, ellos podían precio-gouge el público y los negocios que necesitaban a utilizar sus servicios. Por eso, el Congreso EE. UU creado el Comisión del Comercio Interestatal (ICC) como parte del Acto Comercio Interestatal de 1877. El ICC regulara los ferrocarriles y trabajar para asegurar tarifas justas y eliminar discriminación de tarifa. Sus fuerzas eran transferidas al Junta de Transporte de Superficie 1996.


Nada es lo que parece☝️💸




"Hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, ni pintar un cuadro o hacer un bordado; no puede ser tan elegante, tan pausada y fina, tan apacible, amable, cortés, moderada y magnánima. Una revolución es una insurrección, es un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra".


Agáchate maldito ✊


Va por la Bartolada, apesebrados, chaqueteros, lacayos y vividores varios.


Sergio Leone

Cineasta italiano



Nació el 3 de enero de 1929 en Roma.

Hijo de un almacenista y proveedor de los estudios Cinecittá, Vincenzo Leone, que filmó algunas películas con el seudónimo de Roberto Roberti, y de la actriz Bice Valerian.

En 1943 Benito Mussolini le dio un guion propio a su padre para que le diera su opinión. La respuesta fue tan sincera que no pudo filmar más. Tras dejar inconclusa la carrera de abogado, una de sus primeras labores en cine fue como auxiliar de dirección en Ladrón de bicicletas (Ladri di biciclete, 1948) de Vittorio de Sica, un clásico del cine neorrealista. Luego trabajó con otros cineastas del período y fue completando su preparación en los equipos técnicos de los estudios romanos de Cinecittá gracias a sus colaboraciones en filmes estadounidenses rodados allí en lo años cincuenta.




En 1959 realizó, sustituyendo a Mario Bonnard que se encontraba enfermo, Los últimos días de Pompeya (Gli ultimi giorni di Pompei), escrita por otros dos futuros fundadores del western a la italiana Tessari y Corbucci, y de la que el director de fotografía fue Barboni (alias E.B.lucher). Tras esta película, vino otra histórico-mitológica, El coloso de Rodas (Il colosso di Rodi, 1961); en 1962, dirigió el segundo equipo de la película de Robert Aldrich Sodoma y Gomorra.

En 1964, con Por un puñado de dólares (Per un pugno di dollari) transformó en western violento el tema de Mercenario (Yojimbo, 1961) de Kurosawa, y lo firmó Bob Robertson. Elaboró su propio estilo en las dos continuaciones con el mismo personaje del pistolero sin nombre: La muerte tenía un precio (Per qualche dollaro in piu, 1965), y El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo 1966), apoteosis de la violencia y desmitificación voluntaria de la historia tradicional del Oeste. Estos westerns batieron récords de taquillaje en el cine europeo de aquellos años.

En 1968, creó su obra más ambiciosa: Hasta que llegó su hora (C'era una volta il west) rodada en el Monument Valley. Su siguiente película fue, Agáchate, maldito (Giu la testa, 1971), con Rod Steiger y James Coburn. De 1983 procede su monumental Érase una vez en América, que obtuvo algún éxito de crítica y ninguno de público.

Casado con Carla Leone, fue padre de Francesca Leone, Raffaella Leone y Andrea Leone

Sergio Leone falleció de un ataque cardiaco a los 60 años de edad el 30 de abril de 1989 en Roma.


Filmografía

Taxi... Signore? (Cortometraje, 1957)
Gli ultimi giorni di Pompei (Los últimos días de Pompeya, 1959)
Il Colosso di Rodi (El Coloso de Rodas, 1961)
Sodoma y Gomorra (1962)
Per un pugno di dollari (Por un puñado de dólares, 1964)
Per qualche dollaro in più (La muerte tenía un precio / Por Unos Dólares Más, 1965)
Il buono, il brutto, il cattivo (El Bueno, el Feo y el Malo / Lo Bueno, Lo Malo Y Lo Feo, 1966)
C'era una volta il West (Hasta Que Llegó Su Hora / Érase Una Vez El Oeste, 1968)
Giù la testa (¡Agáchate, maldito! / Érase Una Vez La Revolución / Los Héroes de Mesa Verde, 1971)
Once Upon A Time In America (Érase una vez en América, 1984)


Centauros del desierto, trabajar, luchar, sobrevivir por una lejana esperanza de horizontes lejanos...


La conquista del oeste.
Es difícil no caer en sentimentalismos o incluso moralizaciones a la hora de hablar sobre la «conquista del Oeste». Lo que se confrontará entonces serán nativos contra colonos, vida nómada contra prácticas sedentarias, propiedad común contra propiedad privada, ecologismo contra explotación. En una palabra, indios contra «europeos» (pues…¿no eran acaso las Colonias Americanas una derivada europea?).

Hombre blanco, varón, heterosexual, cristiano y padre de familia: he aquí quien ha escrito la historia, imponiéndola a golpe de sangre, sudor y lágrimas al resto de pueblos (y a todas las mujeres, incluidas las propias). Ya fueran españoles, ingleses, franceses, holandeses, alemanes o, al fin, estadounidenses: la historia es suya, el mapa del mundo es suyo, las formas de gobierno que proliferan, incluso el mismo dios al que se venera a lo largo y ancho del planeta.

Vistas así las cosas, los indios americanos son sólo una víctima más. A finales del siglo XVIII nace EEUU. Entonces, las antiguas colonias británicas ocupaban básicamente la franja atlántica, hasta la cordillera de los Apalaches. A partir de ésta comenzaba el Oeste, un inmenso territorio habitado por numerosas tribus de nativos cuyo número total podría rondar los 3’5 millones.


Entre los Apalaches y el Pacífico hay una distancia que se mide en miles de kilómetros. Los blancos la recorrerían a lo largo del siglo XIX con velocidad asombrosa, si tenemos en cuenta que durante la primera mitad ni siquiera existía ferrocarril. Los damnificados fueron, claro, los indios.

El líder de los shawnee, el gran Tecumseh, fue de los primeros en advertir el peligro. Buscó una gran alianza de naciones indias entre la frontera canadiense y México, un anillo de protección que rodease las colonias. Pero su muerte en combate, en 1813, supuso el fin de una verdadera resistencia al avance de los blancos.

Éstos, mientras tanto, se entregaban a la epopeya de la colonización. Alguna audacia alentaba en tales hombres, hay que reconocerlo. Largas caravanas de carreteras partían desde las ciudades del Missouri dirección Oeste, en un viaje que duraba medio año, al menos para llegar hasta Oregón o California. Los estadounidenses tenían claro lo que hacer: extendernos a través del continente designado por la Providencia para el libre desarrollo de nuestros millones de habitantes, que se multiplican cada año, como reflejaba un conocido documento de la época.

A tal fin, las autoridades federales impulsaban un política agresiva que consistía en vender tierras a bajo precio a quienes estuviesen dispuestos a ser colonos. Los flujos aumentaron con las distintas fiebres del oro, a partir de 1848, y todavía más con la introducción del ferrocarril, unos años más tarde.

Los indios se veían escorados cada vez más. Además la caza del bisonte, probablemente alentada en cuanto que tales animales eran no sólo un símbolo sino también la base alimenticia de muchas de las tribus, pintaba un panorama negro para los nativos (se calcula que a mediados de siglo había entre 50 y 70 millones de bisontes: en 1883 difícilmente habría mil).

El canto del cisne de la cultura india sucedió en Little Bighorn, cuando guerreros cheyenne, suix y arapahoes acorralaron al teniente coronel Custer y acabaron con su vida y con la de todos los soldados (en total 262 muertos) que estaban con él en poco más de una hora. La reacción de los blancos, enfurecidos, fue terrible…


Que alucinada verla en CINERAMA, ni 3D ni otras modernidades.
Se te ponían los pelos de punta.
:palomitas: :palomitas: :palomitas: :palomitas: :palomitas: :palomitas: :palomitas:





La Bilbainada llega a la estación y el BARÇA 💙❤️ se encuentra solo ante el peligro✨
Sin olvidar el Affeire Messi.



Mañana seguiremos buscando a los hermanos Dalton junto a los CaricatosIPS, sin olvidar la trilogía del dólar y las bandas sonoras de Ennio Morricone📽️🎞️🎥🎟️🍿🍿🍿🍿🍿🍿🍿


Sin olvidar otros títulos históricos 🌠✨🌟⭐☄️


Holidays ✊💙❤️🐴🤠








Dónde estás Lucky Luke📽️🎞️🎥
Más rápido disparando que su mala sombra...🤔☔👐
Mañana Dios dirá 👍
Koeman and boys NOW!!!🇺🇸



#68

Mensaje 01 Feb 2021 09:11

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Romper las cadenas con un cigarrillo en la boca.
Acabar trabajo que viene hombre blanco y al jefe Tupamaco le quiere hacer la horizontal.
Maravillosas bandas sonoras 🤠🐴

Completando 📽️🎞️🎥
Buenos días Febrero 👊🌞🌞🌞🌞🌞🌞🌞


Emblemático Elmer Berstein, que además de realizar el recordado y emblemático tema central y toda la partitura de Los Siete Magníficos, puso banda sonora a películas como ‘Los diez mandamientos’, ‘Matar a un ruiseñor’, ‘Aterriza como puedas’ y un centenar de títulos más.


Juraría haber visto a Lucky Luke🌟👍
El vaquero más famoso del universo de la historieta, Lucky Luke, nació en 1946 de la mano de su creador Morris (Bélgica, 1923 – Bruselas, 2001). Este año se cumple el 75 aniversario de su creación.





Los Dalton con botas 🤭🎠





Llegando al intermedio con aperitivo musical incluido 🌠✨⭐
I was born under a wandrin' star
I was born under a wandrin' star
Wheels are made for rollin'
Mules are made to pack
I've never seen a sight that didn't look better looking back

I was born under a wandrin' star
Mud can make you prisoner, and the plains can bake you dry
Snow can burn your eyes, but only people make you cry
Home is made for comin' from, for dreams of goin' to
Which with any luck will never come true
I was born under a wandrin' star
I was born under a wandrin' star

Do I know where hell is?
Hell is in hello
Heaven is goodbye for ever, it's time for me to go
I was born under a wandrin' star
A wandrin' wandrin' star

When I get to heaven tie me to a tree
Or I'll begin to roam, and soon you know where I will be
I was born under a wandrin' star
A wandrin' wandrin' star





La leyenda de la ciudad sin nombre nos lleva a la trilogía del 💸 y al dúo Leone and Morricone 📽️


La historia del cine en la provincia de Almería no existiría como la conocemos en la actualidad sin la gran aportación de Sergio Leone. El cineasta romano revolucionó el western con su célebre Trilogía del Dólar. Con esta revolución temática y estética Almería salió favorecida como el lugar ideal para el rodaje de películas y, en concreto, del género western.


La muerte tenía un precio
Leone quedó tan maravillado por la versatilidad y plasticidad del paisaje almeriense que localizó la mayor parte de su segundo western en la tierra del Indalo.


La muerte tenía un precio
El éxito de ‘La muerte tenía un precio’ fue descomunal. El estilo de Leone quedó perfectamente definido y fue objeto de imitación por parte de numerosos cineastas. La industria europea comenzó a producir westerns de manera ingente, y la mayoría de estos títulos emulaban con mejor o peor tino las pautas del western de Sergio Leone: el antihéroe, violencia, la música de Morricone, los primerísimos primeros planos de los ojos de los personajes… Se acababa de instaurar el spaghetti western y Almería pasó a ser conocida como el Hollywood de Europa.


El bueno, el feo y el malo
Después del incontestable triunfo de público que consiguió ‘La muerte tenía un precio’, que actualmente continúa siendo una de las películas más vistas en la historia del cine italiano y español, Leone podía afrontar el proyecto que quisiese. Decidió cerrar su ‘Trilogía del dólar’ con ‘El bueno, el feo y el malo’, un ambicioso proyecto en cuyo título ya quedan simplificados los roles de los tres personajes principales, interpretados de manera magistral por Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef.


El bueno, el feo y el malo
La incorporación de Eli Wallach al elenco es una de las novedades y principales atractivos de esta película. Wallach representó a la perfección el espíritu mediterráneo, latino, picaresco y socarrón que tenían las películas de Leone y que constituían puntos que las diferenciaban de los westerns clásicos estadounidenses. El Tuco de Wallach se puede equiparar al Sancho de Don Quijote, ese fiel escudero indispensable para que brille el protagonista.


El bueno, el feo y el malo
La provincia de Almería fue una parte central de las localizaciones de la película aunque debido al planteamiento de la historia en la que los personajes principales emprenden un viaje en el que van de un paisaje árido a otro más frondoso, entraron en liza otros muchos enclaves además de los almerienses, entre estos cabe destacar los que se materializaron en las provincias de Granada y Burgos, y en la Comunidad de Madrid.


😯🇺🇸🏜️ In SPAIN, mira por donde Tuco🤭🌟


Siete samuráis de Akira Kurosawa remake y con algunas ciudades sin nombre de fondo...


Una figura desgarbada, sombrero roído, cigarro puro hilvanado en la comisura de los labios, barba de varios días, aspecto desaliñado y un enigmático poncho que permite esconder el revólver antes de aniquilar enemigos. Es la descripción resumida del hombre sin nombre, el personaje interpretado por Clint Eastwood que protagoniza la hoy admirada trilogía del dólar dirigida por Sergio Leone: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio(1965) y El bueno, el feo y el malo (1966).

El hombre sin nombre, un icono tan sencillo como potente forma ya parte de la memoria colectiva ligada al cine de decenas de generaciones. Un arquetipo que por sí mismo define un estilo, una época y la rebelión que trajo a un género tan tipificado como el western.

En diciembre de 1966 se estrenó en Italia El bueno, el feo y el malo. Hace unos meses que esta memorable saga luce cincuenta años, llamada así por el factor económico implícito en los títulos y la trama de las películas. Con ella, Leone convulsionó los mandamientos del western, del cine de acción, y nos dio a conocer personalidades tan transcendentales para el séptimo arte como Clint Eastwood y EnnioMorricone.

Y todo esto ocurrió en localizaciones españolas, en escenarios naturales ubicados en las provincias de Madrid, Burgos y las andaluzas Granada y Almería. Sergio Leone encontró en España el continente perfecto en el que esculpir sus sueños del salvaje oeste.

El comienzo no resultó nada esperanzador. En 1964 Leone se encontraba en una comprometida situación profesional. Habían pasado varios años desde que dirigió su ópera prima oficial, el correcto péplum El coloso de Rodas, en 1961 (se le atribuye haber finalizado como director Los últimos días de Pompeya en 1959), y sus años de solvente ayudante de dirección o director de segunda unidad pertenecían al pasado. Esta labor la desempeñó en clásicos como Quo vadis (1951), Helena de Troya (1956) o Ben–Hur (1959).

Antes del primer western de Leone resulta necesario recordar que otras películas y cineastas, como Tierra brutal (1961), de Michael Carreras y, especialmente, las cintas de Joaquín Romero Marchent: El sabor de la venganza (1963) y Antes llega la muerte (1964), allanaron el camino al italiano para poder enfrentarse a este género en suelo europeo.

Por un puñado de dólares se convirtió en la clave que determinaría el futuro de Leone en la industria cinematográfica. El rodaje se afrontó con escasos medios y un presupuesto muy limitado. Para el papel protagonista se tuvo que ‘conformar’ con un desconocido Clint Eastwood. Él prefería a intérpretes más consagrados, como James Coburn o Charles Bronson, con los que pudo trabajar en el futuro, pero a los que en 1964 no podía pagar sus elevados cachés.

En el poblado Golden City de Hoyo de Manzanares, la Casa de Campo de Madrid, el Río Alberche y en varios espacios almerienses como el Cortijo El Sotillo de San José o la pedanía nijareña de Los Albaricoques, el cineasta romano construyó su primer western, no exento de polémica.

Por un puñado de dólares es un plagio descarado (si existe algún plagio discreto) de Yojimbo, de Akira Kurosawa, una película de samuráis estrenada en 1961. Aquel título japonés fascinó al italiano, que decidió saltarse la ley para adaptar esa historia al oeste americano sin adquirir los derechos del guión.

La productora de Kurosawa denunció el caso y los tribunales fallaron a su favor. Kurosawa recibió los derechos de exhibición de Por un puñado de dólares para Japón y el sudeste asiático, más un porcentaje de la recaudación mundial de la película.

Por un puñado de dólares es una obra seminal en la que su autor apunta algunas de las pautas narrativas y estéticas que le encumbrarían en un futuro inmediato. Es un plagio, sí, pero con aportaciones propias, y la personalidad suficiente como para que lo apreciemos como un título con fuerza y entidad independientes.

La presencia de la música, el tempo pausado, la exageración de la violencia, los característicos primerísimos primeros planos de los ojos de los personajes, el magnetismo del hombre sin nombreembutido en el misterioso poncho que ilumina con extrema rigidez gestual Clint Eastwood…, sientan las bases del discurso y del triunfo del cine de Leone.

El ‘spaghetti western’



Por un puñado de dólares supuso un éxito relativo. La cinta gustó al público y le dio la oportunidad a su director, juzgados al margen, de afrontar nuevas películas, más ambiciosas y, ahora sí, completamente originales.

Volvió a rodar en Madrid, pero tras apreciar las enormes posibilidades del paisaje almeriense para el cine, su segundo western, La muerte tenía un precio, se materializó casi al completo en la tierra del Indalo. Hasta pudo construir un poblado ex profeso en Tabernas, el actual Oasys-Mini-Hollywood, conocido en sus inicios como El Fraile.

Con La muerte tenía un precio se desató la locura. La película conquistó la taquilla y despertó el interés en la industria cinematográfica europea por producir westerns de manera incesante. Acababa de nacer el denominado subgénero del spaghetti western, acepción que surgió de forma despectiva para referirse a los títulos de este género rodados en Europa, en su mayoría dirigidos por italianos, y categorizarlos de este modo por debajo de los westerns estadounidenses.

Por suerte el término spaghetti ha revertido en la actualidad su carácter negativo, y hoy día se torna en una corriente a reivindicar desde una visión cinéfila y nostálgica. Antes era un insulto, ahora una voz descriptiva y, en muchos casos, hasta elogiosa. Por antonomasia, Leone fue considerado el padre del spaghetti western, circunstancia que en una ocasión replicó con un irónico y rotundo “soy el padre, sí, pero de un montón de hijos de mecachis”, en alusión a aquellos retoños bastardos que emulaban su estilo.

Leone puso el punto y final a su trilogía con El bueno, el feo y el malo, catalogada por Quentin Tarantino como la mejor película jamás rodada. A Clint Eastwood y Lee Van Cleef se unió el carismático Eli Wallach, que encarnó al que probablemente se erija en el personaje más genuino del universo Leone: Tuco, El Feo, un cínico granuja que se come la pantalla en cada plano en el que aparece.

La línea ferroviaria de Alquife, en Granada, los míticos escenarios de Tabernas y del Parque Natural Cabo de Gata – Níjar, en Almería, y las provincias de Madrid y Burgos, escenificaron las andanzas de los tres canallas que, bajo la simplificación de los moldes morales de bueno, feo y malo, dirimen sus diferencias en la mítica escena final del cementerio de Sad Hill, coreografiada al son de la música de Morricone.

Locos por el spaghetti


Desde hace varios años se celebra en verano, en la pedanía de Los Albaricoques, Níjar, uno de los enclaves almerienses predilectos de Leone y donde se rodó la gran secuencia final de La muerte tenía un precio, una sugerente actividad titulada Locos por el spaghetti, que se convierte en un original y emotivo homenaje a la trilogía del dólar.

Esta fiesta en torno al cine de Leone se lleva a cabo gracias al trabajo en equipo de la Asociación Níjar Western Passions, el Hostal Restaurante Alba, colaboradores como la Asociación Cultural Cabo de Gata-Níjar y Almería Cine, e instituciones como la Oficine de Níjar, Ayuntamiento de Níjar y la Diputación Provincial de Almería.

En la edición de este año, celebrada el pasado mes de julio, se presentó el libro-guía La Almería de Sergio Leone y contó con la participación de Antonio Ruiz Escaño, conocido cariñosamente como ‘El niño Leone’. En plena pubertad, dio vida a dos personajes de la célebre trilogía, primero en La muerte tenía un precio y después en El bueno, el feo y el malo. Es el niño que recibe a Clint Eastwood cuando llega a El Paso, el actual Oasys-MiniHolliwood, en La muerte tenía un precio.



El legado

La simbiosis entre Leone y Morricone, la casi mágica conjunción que logran las imágenes y la música que crearon, constituye uno de los mejores ejemplos de la perfecta comunión entre un músico y un director que se han generado en toda la historia del cine.

Sergio Leone abordó el western desde una perspectiva de autor. Revolucionó un género que se sustentaba en unos rígidos cimientos que parecían inamovibles. El western se encontraba en una profunda crisis hasta que las películas del italiano lo revitalizaron para alargar su vida una década más.

Con una base multicultural presente en la propia naturaleza de la producción de las tres películas, con italianos, españoles, alemanes o estadounidenses implicados, el cine de Leone sobrevive como un discurso de plena vigencia, rebosante de modernidad, con el paisaje almeriense y de las demás localizaciones españolas como referente iconográfico.

Un estilo que lejos de entumecerse recobra vitalidad, con legiones de seguidores por todo el mundo.Leone fue el pistolero más hábil tras la cámara, y su legado alcanzó la inmortalidadpara pasar a formar parte de la mitología del cine, ésa a la que exclusivamente pertenecen los genios.








Si es usted el Sheriff ocupese de buscarles ⚰️🚬


Todos aquellos que en alguna ocasión de vuestra vida habéis visto una película recreada en el Viejo Oeste seguro que sabréis que el personaje que se encargaba de mantener la ley y el orden en la población era conocido como ‘sheriff’.

Pero para averiguar de dónde procede originariamente ese término no debemos buscarlo en la época de los vaqueros, forajidos e indios de esas historias sino que tenemos que retroceder unos cuantos siglos más, concretamente hasta la Inglaterra medieval.


El término ‘sheriff’ es una contracción de ‘shire reeve’, que era el modo en el que era llamado el representante de impartir justicia en un condado. De hecho la traducción literal de ambos vocablos es ‘juez del condado’.

Shire significa condado y reeve se utilizaba para señalar al funcionario que se encargaba de hacer cumplir las leyes, aplicarlas entre los habitantes y que tenía funciones al mismo tiempo de magistrado civil dentro de ese lugar.

Los primeros colonos de origen británico que viajaron hasta el continente americano llevaron consigo esta figura de representante de la justicia para que mantuviera el orden en las nuevas colonias/poblaciones creadas.

Los años de la fiebre del oro y la llegada masiva de inmigración hizo cada vez más necesaria la presencia de un alguacil en cada población, utilizando para referirse a éste el término ‘shire reeve’ (sheriff). Para distinguir quién era el que impartía la ley en el lugar se colocó una insignia en la pechera (la famosa estrella de sheriff)…

Para terminar, cabe destacar que en algunos textos e incluso filmes (en su versión en español) se refieren a la figura del sheriff como ‘sheriff del condado’ siendo esto una redundancia, debido a que la alusión al condado (shire) ya viene dentro de la contracción del término.


Estrella de 5 puntas ⭐👊🇺🇸🏜️
Al principio, muchas insignias tenían forma de óvalo o escudo, posteriormente empezaron a representarse con una estrella de 5 puntas, símbolo asociado a la bandera de los Estados Unidos. Desde entonces, la placa del sheriff a evolucionado y puede ser una estrella de 5, 6 ó 7 puntas.☝️🍿🎟️





Y el precio lo pone él 🤠🐴🔫





A veces sobreviven dos 🤝




Por la sensatez del hombre del poncho.


TUCO no seas tan malote, que siempre hay un pez que se come a otro pez, ante eso solo queda la pólvora y la velocidad.
Vulgarmente el DOG EAT DOG, 🏴☠️


Unas 🍿del bar y una selecta Zarzaparrilla que llega el pistolero a la Ciudad.



Llegando casi al final...
Delicado macarra Clint Eastwood 🤠🤔


El hombre del silbido...

El legendario compositor Ennio Morricone falleció el 6 de julio de 2020 a los 91 años tras sufrir una caída. ¿Quién no ha tarareado o silbado alguna vez "Por un puñado de dólares" o "El bueno el feo y el malo"? Su autor compuso más de 500 bandas sonoras, algunas de ellas tan reconocibles y admiradas como las de "La misión", "Érase una vez en América", "Cinema Paradiso" o "Los intocables de Eliot Ness". Estaba considerado uno de los grandes genios de la música de cine. Cumplió siete décadas de actividad ininterrumpida.

Ennio Morricone nació en la capital italiana el 10 de noviembre de 1928. Vivió durante su infancia en el bohemio barrio romano de Trastevere, con sus cuatro hermanos, y sus padres, Libera –ama de casa que puso un pequeño taller de costura– y Mario, trompetista profesional. El pequeño Ennio aprendió enseguida a tocar el instrumento de su padre, y cuentan que a los 6 años ya interpretaba sus propias composiciones, dejando claro que tenía un talento natural para inventar nuevas melodías. A los 9 entró en la Academia Nacional de Santa Cecilia, una de las más antiguas instituciones musicales del mundo.

Por aquel entonces se hizo muy amiguito en el colegio de otro niño, un tal Sergio Leone, que iba a tener mucho que ver en su futuro profesional. Ambos habían nacido con pocos días de diferencia, estaban destinados a seguir la profesión de sus respectivos padres (Leone era hijo del director de cine mudo Vincenzo Leone, que firmaba como Roberto Roberti) y jugaban a menudo en la calle. ¿A indios y vaqueros? Quién sabe.

A los 12, Morricone entra en el conservatorio. Corren los duros años de la II Guerra Mundial y pasa hambre, como la mayoría de sus conciudadanos de Roma, si bien el músico siempre ha declarado que las penurias de esta época han sido su mayor fuente de inspiración a la hora de componer sus mejores partituras. Terminada la contienda, en 1946, recibe el diploma de trompeta, y posteriormente otro en instrumentación para orquesta.

Inició su carrera profesional componiendo música para espectáculos teatrales y programas de radio. En el cine comenzó como 'negro' en títulos como Muerte de un amigo, que oficialmente firmó Mario Nascimbene. Aparece por primera vez en los títulos de crédito en El federal, una comedia de poco fuste protagonizada por Ugo Tognazzi y dirigida por Luciano Salce, con el que colaboraría en esta época en varios trabajos similares. "Mis primeros filmes fueron comedias ligeras que requerían scores muy simples, un género que nunca abandoné cuando empecé a trabajar en títulos más importantes con grandes directores", recuerda el músico.

Empieza a destacar cuando compone música para los dramas El éxito, de Mauro Morassi, con Vittorio Gassman y Jean-Louis Trintignant, y sobre todo Antes de la revolución, de Bernardo Bertolucci, elegante composición aparentemente simple, pero tan intensa que presagiaba que Ennio Morricone iba a dar mucho que hablar. Por esta época, el italiano triunfa con sus arreglos musicales firmados con pseudónimo, como el de "Pastures of Plenty", para el cantante folk americano Peter Tevis. También compone para cantantes pop, como en el caso de "Ogni volta", tema que popularizó Paul Anka tras participar con él en el Festival de San Remo, y "Se telefoneando", cantado por Mina, que arrasó.

En el mundillo de las discográficas se amasó un enorme prestigio. Tanto es así que los productores de Por un puñado de dólares estaban muy interesados en contar con él, así que le impusieron al director, Sergio Leone, que se reuniera con su antiguo amigo de la infancia, pese a que él quería trabajar con Angelo Francesco Lavagnino, que había escrito la banda sonora de El coloso de Rodas, su ópera prima como realizador en solitario. "En la productora Jolly Films me hicieron ver Gringo, pero la música me pareció horrible, como de un Dimitri Tiomkin miserable", confesaba un sincero Leone. Aún así insistían tanto que fue a la casa de Morricone. "Me hizo escuchar un corte que los productores habían desechado y que me encantó. Pero lo que realmente me entusiasmó fue un tema que había hecho para un barítono americano y que me llamó la atención inmediatamente". Se trataba de "Pasture of Plenty", donde había hecho los arreglos. "Le pedí que recuperase la base y de ahí salió el tema principal, después de que le pidiera que usara un silbido humano".

Ni el uno ni el otro confiaban demasiado en que el producto (de presupuesto ínfimo incluso en comparación con otros filmes de serie B) tuviera mucha repercusión. De ahí que el realizador firmara como Bob Robertson, mientras que Morricone aparece como Dan Savio. Pero este anonimato trae consigo que ambos trabajen con absoluta libertad, dando pie a un film y a una música realmente memorables. Por un puñado de dólares gana más de un puñado de billetes, hasta el punto de que en los reestrenos ambos deciden incorporar sus auténticos nombres, y ponen en marcha dos secuelas, cada una con más presupuesto que la anterior y un actor americano más a la cabeza del reparto (a Clint Eastwood se unen progresivamente Lee Van Cleef y Eli Wallach).

La música de Por un puñado de dólares se hizo tan popular que a Morricone se le empezó a conocer como "el hombre del silbido". En las dos cintas siguientes, siguió sacándole partido a los sonidos naturales añadidos a la orquesta. En La muerte tenía un precio le saca tajada a un reloj de bolsillo, e incluye aullidos, una tórtola y más silbidos en El bueno, el feo y el malo. Morricone se supera en cada título a sí mismo gracias a la autonomía absoluta que le otorga Leone. "Sergio me dejaba vía libre porque no sólo era desentonado, sino que ni siquiera era capaz de cantar una melodía ni desafinando", recordaba Morricone. "Por eso mismo me parece extraordinaria la inspiración musical de su cine y la intensidad de nuestra relación creativa y me produce además, una cierta ternura: cuando quería indicar un tema mío, se limitaba a decirme: ése que hace 'titití', canturreando muy vagamente. Toda mi música podía resolverse para él en un 'titití', y para mí era siempre una empresa fatigosa identificar a qué tema se refería exactamente".

Desde entonces, Morricone se convirtió en el compositor oficial del spaghetti western, con títulos como Una pistola para Ringo, Yo soy la revolución, Mi nombre es ninguno o Siete pistolas para los Mac Gregor. En este género destaca su trabajo para Cara a cara (1967), de Sergio Sollima, donde aplica una fórmula que le da excelentes resultados, comienza con sonidos básicos y naturales en solitario, incorpora la percusión, y finalmente toca toda la orquesta en pleno.

Al mismo tiempo que triunfa con los westerns, también compone melodías para otros títulos con contenido social y político como La batalla de Argel, de Gillo Pontecorvo, Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha y La clase obrera va al paraíso, de Elio Petri, y sobre todo Sacco y Vanzetti, para la que desarrollo el célebre tema musical "Here's to You", que interpretado por la letrista, Joan Baez, se convirtió en un éxito mundial.

Casado en 1958 con Maria Travia, el maestro tiene cuatro hijos, Marco, Alessandra, Giovanni Morricone (que se dedicaría a la realización cinematográfica) y Andrea Morricone, el único que ha seguido sus pasos como director de orquesta y compositor para películas como Capturing the Friedmans y Liberty Heights. Su esposa ha colaborado en algunas composiciones como letrista, por ejemplo se encargó de los textos en latín de La misión, uno de sus mejores trabajos.

Morricone ha estado tan solicitado que en su época de mayor dedicación ha llegado a componer para 20 películas distintas el mismo año, por lo que algunas veces los resultados han sido más bien discretos. Pero cuidó especialmente sus colaboraciones con Leone, pues logra unos mágicos violines en Hasta que llego su hora, en la que cuenta con la voz de Edda dell'Orso, soprano de sensual voz que ha repetido una y otra vez en la obra del compositor. Aparte, incluye nuevos silbidos, que tienen gran importancia en la trama en Agáchate, maldito, y elabora uno de sus mejores trabajos en Érase una vez en América, donde Robert De Niro pedía que se le ejecutara en directo la banda sonora antes de interpretar cada escena. "Actores como él piden que la música se toque en el plató porque les hace meterse en situación. Después se graba el diálogo", recuerda Morricone. La muerte de Leone en 1989 impidió que ambos volvieran a trabajar en nuevos proyectos que tenían planificados, como un film sobre la batalla de Leningrado. "Mi mayor pesar es que no siga vivo", declaró el músico. "No sé hasta donde hubiera llegado. Fue una gran perdida, no sólo para el cine italiano, sino para el cine mundial".

Hasta los años 70, Ennio Morricone se resiste a salir de Italia, donde trabaja con los mejores cineastas, como Pier Paolo Pasolini (Las mil y una noches, Saló o los 120 días de Sodoma), Bernardo Bertolucci (Novecento, otra de sus grandes partituras, La luna) o Mauro Bolognini (La herencia Ferramonti). A finales de la década empieza a participar en producciones internacionales, tras componer un capítulo de Espacio: 1999. Le sigue Exorcista II: El hereje, Orca, la ballena asesina y Días del cielo, de Terrence Malick. En los 80 se prodiga en producciones internacionales como El guerrero rojo, Frenético, Corazones de hierro, Creadores de sombras y sobre todo Los intocables de Eliot y La misión, donde se supera a sí mismo. En 1988 su música fue uno de los factores clave de que Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore, se convirtiera en uno de los mayores éxitos del cine italiano, y de que ganara el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

En las últimas décadas, Morricone se ha puesto al servicio de muchas películas, como las de su amigo Tornatore (Están todos bien, Pura formalidad, El hombre de las estrellas, Baarìa) y producciones de Hollywood como Bugsy, En la línea de fuego, Giro al infierno, Lolita (1997) y Misión a Marte. Realizó un gran trabajo para el húngaro Lajos Koltai, en Sin destino y también ha trabajado para los realizadores españoles Miguel Hermoso (La luz prodigiosa) y Pedro Almodóvar (¡Átame!).

Cinco veces candidato al Oscar sin que le sonriera la fortuna, la Academia quiso compensar esta injusticia. Por eso le otorgó en 2007 el premio honorífico al conjunto de su carrera "por su magnífica y multifacética contribución al arte de la música cinematográfica".

Hombre de fuerte carácter, rompió con Quentin Tarantino porque "coloca la música sin coherencia". El realizador norteamericano, que le había sacado mucha tajada a antiguas composiciones suyas en las dos entregas de Kill Bill, le fichó para escribir la música original de Malditos bastardos, pero finalmente Morricone tuvo que renunciar al trabajo porque no le dio el plazo suficiente. Finalmente, el realizador se apañó con viejas piezas musicales. Tarantino le siguió rindiendo tributo usando cortes musicales suyos en Django desencadenado. "No me gustó, demasiada sangre", dijo el italiano tras verla. Se reconciliaron en 2015, cuando el estadounidense le recuperó para escribir la partitura de Los odiosos ocho, por la que obtuvo otro Oscar, esta vez conpetitivo, en la categoría de mejor música original.

5a595d8869dd93b3953df441fd5c72f926-06-ennio-morricone.jpg
5a595d8869dd93b3953df441fd5c72f926-06-ennio-morricone.jpg (750.83 KiB) Visto 655 veces

Claro conciso y directo 👊🇺🇸🏜️



Un lobo no es un perro🐑



Amigos de los que se cuentan con los dedos de una mano.


Los mejores:

John Wayne, el vaquero cumple más de 100 años
Hoy iniciamos un viaje a caballo junto al Duke, el símbolo del héroe norteamericano, por praderas de celuloide. El 26 de mayo cumplió más de100 años aunque ya nos había dejado en 1979. John Wayne fue el protagonista ideal de las películas del Oeste y, también, se especializó en el género bélico. Wayne, el tipo duro, llenó con un rostro mítico y hierático buenas historias del salvaje oeste junto a los directores que le adoptaron como actor fetiche (John Ford y Howard Hawks). John Wayne imprimió a su personaje tintes de leyenda. Este hombre nunca se vio más allá de las estrellas…, de hecho su epitafio, que dejó escrito en castellano (se casó tres veces con mujeres de origen hispano), dice: “Feo, fuerte y normal”. Perfecta descripción. Sus raíces familiares le unían a Irlanda y Escocía…con Ford pudo interiorizar sus orígenes. Su historia está llena de anécdotas interesantes y nadie le puede negar un puesto en el Olimpo de los actores –era un tipo complejo y lleno de sorpresas, dejó una filmografía brillante (muchos de los western que protagonizó figuran entre mis favoritos)–. Por eso, propongo ese viaje a caballo junto a él como Ringo y hacer distintas paradas en curiosidades y recuerdos.

1) Jonh Wayne empezó a trabajar en el cine mudo de la mano de uno de los vaqueros más míticos de aquellos tiempos de silencio: Tom Mix. Allí, en esos años 20, ya entabló amistad con un director que empezaba a ser grande John Ford. Poco a poco se fue convirtiendo en la estrella de las películas del oeste de serie B (películas de bajo presupuesto). Raoul Walsh le dio la oportunidad en una película de presupuesto alto y como protagonista en La gran jornada (1930). La película fue un fracaso de taquilla y Wayne continuó como estrella de serie B.

2) Tardó en convertirse en estrella con brillo propio y fue de la mano de su amigo John Ford (una amistad complicada y compleja que se prolongaría a lo largo de los años) en 1939 en la excelente La Diligencia. Wayne es Ringo, un fuera de ley, que acompaña a varios personajes en una diligencia en un viaje lleno de sobresaltos. Ahí, el fuera de ley y la prostituta de buen corazón demuestran una mayor valía moral que la mayoría de los respetables viajeros. La Diligencia es una obra maestra que está inspirada en un maravilloso cuento de Guy de Maupassant, Bola de sebo.

3) Con John Ford trabajó en más de veinte películas. El actor formaba parte del elenco que acompañaba al director que dirigía películas del oeste. ¿Cómo olvidar historias profundas y maravillosas: Fort Apache, La legión invencible, Río Grande, Centauros del desierto, Misión de audaces o El hombre que mató a Liberty Valance?

4) Con el director John Ford, siempre fiel a sus raíces irlandesas, protagonizó dos películas deliciosas y mágicas, alejadas de su rol, donde el actor se convierte en personaje inolvidable: El hombre tranquilo y La taberna del irlandés.

5) ¿Sabían que protagonizó en los años cuarenta tres películas junto a Marlene Dietrich?¿Sabían que fue uno de los amantes de la actriz? Las películas fueron: De isla en isla, Los usurpadores y Forja de corazones.

6) Trabajó con muchas actrices pero en el imaginario colectivo y cinéfilo siempre aparece en los brazos de la pelirroja y temperamental Maureen O’Hara. Intervinieron en cinco películas (su relación profesional empezó en los años cincuenta. Ella también pertenecía al elenco de actores que acompañó a John Ford a lo largo de los años): Río Grande, El hombre tranquilo, Escrito bajo el sol, McLintock y El gran Jack.

7) John Wayne realizó también películas memorables al lado del gran Howard Hawks que le hizo protagonista de mi película favorita del Oeste (Río Bravo en 1959) y también contó con su presencia en joyas como Río Rojo y El Dorado. El director también le alejó de su rol habitual y le hizo protagonizar una deliciosa película de aventuras en África: ¡Hatari!

8 Nuestro vaquero favorito tuvo mal ojo al aceptar participar en una de las peores películas de la historia del cine. Se transformó en un improbable Gengis Khan en El conquistador de Mongolia. Fue uno de los actos de locura del excéntrico millonario Howard Hughes. La película es todo un monumento a lo kitsch hasta tal punto que tiene una de las frases de promoción más hilarantes (que rescata Terence Moix, ese cinéfilo inmortal –en sus libros y su pasión por el cine vive todavía–, como su magnífica serie de estrellas Mis inmortales del cine): “Esta mujer tártara es para mí, y la sangre me dice: ¡Cógela!” Además, esta película ha pasado a la historia por otros motivos trágicos. Gran parte del rodaje se realizó en un territorio de Arizona que desprendía radiaciones debido a pruebas nucleares que se habían realizado por la zona. No se tomaron las debidas precauciones ni se dio importancia a este hecho. Así que durante semanas se expusieron al aire, el agua y comida todo el elenco de intérpretes así como los técnicos. Años después llegó la tragedia, la mayoría de los participantes de esta película contrajeron el cáncer y muchos de ellos no pudieron sobrevivir. Entre ellos John Wayne, Susan Hayward y Agnes Moorehead.

9) Al vaquero le dio también por la producción y la dirección. Realizó dos películas interesantes donde deja al descubierto parte de su pensamiento político conservador (apoyó en EEUU a los republicanos, por ejemplo, a Ronald Reagan) y lo reaccionario de sus planteamientos: El Álamo y Boinas verdes (sobre la guerra de Vietnam donde Wayne alaba la intervención norteamericana).

10) Este año el Festival de Cannes ha rendido homenaje al actor y ha proyectado una de sus películas más desconocidas. Parece ser que Wayne se sentía orgulloso de su interpretación y contribución en Hondo de John Farrow. También para la ocasión se proyectó Río Bravo.

11) La editorial especializada en libros de cine T&B ha sacado el primer volumen de una completa biografía y filmografía del actor: John Wayne. El vaquero que conquistó Hollywood. Primera parte (1907-1955). Y ya está preparando el segundo tomo que abarcaría del año 1956 al 1979. Los dos tomos están escritos por Juan Tejero.

12) En su última película da vida a un pistolero del lejano oeste aquejado de cáncer…, un canto nostálgico junto a Lauren Bacall en El último pistolero (1976) de Don Siegel.





Clint el sucio ⚡
Años antes de ganar su primer Oscar, mucho antes de convertirse en el hombre de la mejor peor mirada, muchísimo antes de que uno de los mejores grupos del pop británico le dedicasen su himno más exitoso, Clint Eastwood era un actor de medio pelo que acababa de recalar -ni siquiera él mismo tenía muy claro cómo- en una España en la que "Franco celebraba los 25 años de paz" como parte de un proyecto liderado por un "director italiano rodeado de problemas económicos hasta pagar las dietas". 'Por un puñado de dólares' (1964), una película muy pequeña -con un presupuesto de unos 24.000 euros- rodada entre Almería, Madrid y los estudios Cinecittà de Roma se postulaba como la cinta que iba a cavar la tumba de la -exigua- carrera cinematográfica de Eastwood. Sin embargo, fue entre las dunas del Cabo de Gata y los secarrales de Hoyo del Manzanares donde comenzó a forjarse la leyenda de el 'Hombre sin nombre' y, de paso, de uno de los actores y directores indispensables del Hollywood moderno.

Eastwood. Desde que mi nombre me defiende'
A finales de los sesenta Eastwood era un actor "joven, guapo, desgarbado, silencioso y mujeriego que se escapaba a 'boîtes' y parrillas los días de libranza en el rodaje burgalés de 'El bueno' (y los otros dos)", relata el escritor y periodista Francisco Reyero en 'Eastwood. Desde que mi nombre me defiende', un repaso a los intríngulis de la producción de los tres 'spaghetti western' que sacaron al actor del ostracismo y lo convirtieron en una estrella: 'Por un puñado de dólares' (1964), 'La muerte tenía un precio' (1965) y 'El bueno, el feo y el malo' (1966). Una intrahistoria reconstruida por Reyero gracias a los periódicos y revistas de la época, pero también a los testimonios de aquellos trabajadores españoles que ayudaron a sacar estos catastróficos rodajes adelante.

Eastwood tenía 33 años cuando Sergio Leone se cruzó en su camino, esa edad en la que un actor que no ha triunfado ve más factible un futuro de saltos entre un trabajo alimenticio que odia y el siguiente a la posibilidad de desfilar sobre la alfombra roja de un festival de cine de provincias. En 1954, el actor había firmado con Universal un contrato de 'stock acting' -algo así como actor en la reserva- por el que cobraba 75 dólares a la semana y que le obligaba a aceptar cualquier papel que se le propusiera. Incluso el de piloto de caza que dispara a una araña gigante en 'Tarántula' (1955). "Estaba a la espera de una película que no llegaba, descartado sucesivamente para uno, otro y otro pequeño papel", compaginando su vena interpretativa con las labores de "limpiador de piscinas, guarda forestal" o lo que saliese.

Por eso, cuando Sergio Leone le ofreció protagonizar una película de bajo presupuesto llamada -en principio- 'El magnífico extranjero', Eastwood accedió. Obviamente, Eastwood no había sido la primera opción de Leone: primero había contactado con Henry Fonda, Charles Bronson y James Coburn, entre otros. Obviamente, la película de Leone tampoco había sido la primera opción para Eastwood, pero sí la única, aparte de la serie de 'cowboys' en la que por entonces actuaba, 'Cuero Crudo', e incluso cantaba. "'La propuesta era una mierda'", dicen que fue su primera reacción tras leer "aquel boceto mal traducido al inglés por un grupo de italianos con poco conocimiento del idioma", explica Reyero. "Del grupo que se aventuró en España, ninguno, salvo el saturnal director, confiaba en tener éxito".

Clint Eastwood musculándose cuando todavía no era demasiado conocido.
"Nunca había estado en Europa. Esa fue razón suficiente para ir", ha confesado el actor estadounidense en alguna ocasión. Además, el rodaje era la oportunidad ideal de alejarse del lío de faldas que había provocado el cisma en su matrimonio con Maggie Johnson: Eastwood estaba a pocos meses de convertirse en padre junto a su amante ocasional Roxanne Tunis, a quien el intérprete había conocido como actriz secundaria y de figuración poco tiempo antes. Por eso, cruzar el charco y cobrar alrededor de 2 millones de pesetas -13.000 euros- más unas dietas de 2.100 pesetas a la semana -300 al día más el alquiler de un apartamento en la Torre de Madrid- era la mejor perspectiva que se podía plantear. "(Franco estaba en el poder) pero, como extranjero, España me pareció un país bastante simpático", es de lo poco que ha dicho públicamente de su paso por 'la piel de toro'.

Ocean tuvo que vender el negativo de la película a Ízaro Films "por 350.000 pesetas, una vez que ya había sido estrenada con éxito en Italia"

Eastwood no se imaginaba entonces que, quizá, los problemas en casa hubiesen sido menos y más manejables que los que se encontró a su paso por nuestro país. El rodaje estuvo marcado por la "desorganización, los líos y los parones motivados por las tensiones de tesorería": Eastwood llegó a protagonizar varios amagos de abandonar el proyecto a mitad, obligando a Leone a suplicarle que no cogiese un avión de vuelta a Estados Unidos.

"Las jornadas se prolongaban más de diez o doce horas, y los actores estaban locos porque el director, Sergio, dijera: 'Finito por hoy el laboro'", explica Diego Fernández, el hijo del hombre-para-todo de Leone en esos rodajes. "Cuando escuchaban aquella orden, salían todos corriendo para pelearse por el sitio de delante del coche. […] Eastwood iba donde podía. Se sentaba 'alante' si llegaba el primero'". Si no, le tocaba ir atrás apretujado, cargando con el material de los eléctricos. "Él se presentó sin ningún crédito. Era un desconocido actor de televisión, cuando la televisión no tenía el aura del cine", prosigue el libro. Por eso, "no le prestaban atención. Vamos, no le hacían ni caso. Y mucho menos parecía la estrella". Sin contar con que "Eastwood no solía hablar. Ni en inglés ni en ninguna otra lengua". "Volveré a Los Ángeles, fundaré mi propia productora y dirigiré mis propias películas", era lo poco que el equipo le escuchó decir. Nadie se lo creía.


Rodaje de 'El bueno, el feo y el malo' en España
Los problemas económicos de la producción fueron tan graves, que la productora española, Ocean, quebró y salió a subasta tras el rodaje, por lo que tuvo que vender el negativo de la película a Ízaro Films "por 350.000 pesetas una vez que ya había sido estrenada con éxito en Italia". "El último cheque de la última semana de trabajo de 'Por un puñado de dólares' todavía lo tengo en mi casa. Está sin liquidar. Y no sólo sin liquidar, sino que lo llevé a cobrar al banco y los del banco me dijeron que estaba sin fondos. Les pedí que lo protestaran y lo hicieron. Al final, volvió sin cobrarse y encima me cargaron a mí los gastos del protesto", cuenta Julio Sempere, asistente de dirección de la segunda unidad.

Toda la producción estuvo plagada de detalles de lo más cutre. Con Leone y el equipo discutiendo violentamente en italiano un día sí y otro también, con un 'catering' compuesto de sólo un bocata y una pieza de fruta, sin megáfono para dirigirse a los actores desde la distancia, equipo prestado de otras producciones que se rodaban por la zona y poniendo en riesgo en más de una ocasión la vida de los protagonistas. Aparte de que para conseguir favores, hubo que tirar de los personajes más extravagantes de la zona: para hacer de doble de Eastwood, contaban por ejemplo con Manolito Vidrié, "que luego fue un gran rejoneador".


"En Almería teníamos como encargado de la figuración a un señor que conocíamos como Juan 'El Gitano'", prosigue Sempere. "Él hacía de intermediario. Nosotros cerrábamos con Juan 'El Gitano' y él pagaba a los figurantes. Tenía una portentosa mano dura, su mejor don. Si cerrabas un trato, tenías que cumplirlo. Yo me llevaba muy bien con él. Pero era mejor llevarse bien , porque si te llevabas mal te podía pasar de todo y cuando digo de todo, es de todo".

Al terminar 'Por un puñado de dólares', Eastwood volvió a su serie y siguió "sin recibir ofertas de Hollywood"

Al terminar lo que al final se acabaría llamando 'Por un puñado de dólares', Eastwood volvió a su serie y siguió "sin recibir ofertas de Hollywood". Ya en Estados Unidos, empezó a escuchar buenas críticas de un 'western' llamado 'Por un puñado de dólares'. ¡Qué bien!, pensó. ¡Al fin y al cabo el 'western' no ha muerto!. Y hasta que no leyó su nombre junto al de la película no cayó en la cuenta de que habían cambiado el título, ni de que la producción había sido un éxito en Italia ni de que se había convertido en una estrella del cine europeo.


Así que, a pesar de haber pasado por un auténtico infierno, el actor volvió a aceptar las dos siguientes propuestas de Leone. Y eso, que la relación entre ellos estaba cada vez más deteriorada. "Es difícil comparar a Eastwood y a De Niro", se despachaba Leone en 1984 en una entrevista a raíz del estreno de 'Érase una vez en América'. "El primero es una máscara de cera. En realidad, si se aborda esta cuestión, incluso se podría decir que no pertenecen a la misma profesión. [...] Eastwood se mueve como un sonámbulo entre explosiones y ráfagas de balas y siempre es el mismo: un bloque de mármol".


Clint Eastwood en 'La muerte tenía un precio'
Con 'Por un puñado de dólares' convertida en un éxito de taquilla en toda Europa, el nombre y el rostro de Eastwood empezó a ser famoso a este lado del Atlántico, pero no en su país natal, que era lo que a él le importaba. Eso sí, su caché subió de los 13.000 euros de la primera película a los 230.000 más un 10% de los beneficios conseguidos en Estados Unidos de 'El bueno, el feo y el malo'. "Probablemente soy el actor americano mejor pagado de toda la historia de las películas italianas", diría entonces. "Sólo Mastroianni consigue más. Es la primera vez en mi vida que puedo elegir los papeles que me interesa interpretar. Estaba obligado a hacer películas americanas porque Hollywood seguía pensando, por alguna extraña razón, que yo era un actor italiano".

Hollywood seguía pensando, por alguna extraña razón, que yo era un actor italiano

En 1967, cuando el público ya conocía su nombre, firmó su primer gran contrato con United Artists. Leone y él decidieron no volver a trabajar juntos jamás, por desavenencias personales. A partir de entonces nacieron los Harry, los jinetes pálidos y los sin perdón. Nació la estrella y el respetado director de cine. Nació el mito. "Volveré a Los Ángeles, fundaré mi propia productora y dirigiré mis propias películas". Ahora, nadie se lo puede discutir.


Y en el final llegó la lluvia sobre Pamplona.

☔


Un grupo de jóvenes pistoleros se dedica a asaltar los bancos del estado de Wyoming y el tren-correo de la Union Pacific. El jefe de la banda es el carismático Butch Cassidy (Newman), y Sundance Kid (Redford) es su inseparable compañero. Un día, después de un atraco, el grupo se disuelve. Será entonces cuando Butch, Sundance y una joven maestra de Denver (Ross) formen un trío de románticos forajidos que, huyendo de la ley, llegan hasta Bolivia.





Solo faltaba Trinidad y acabar con Sergio Leone, recordando una larga lista...


Ojo por ojo y diente por diente, hablando de mala fe😯🤭





Si quieres te lo vuelvo a repetir, se acabó 🎠⭐





"En el desierto de Almería fue donde conocí a Bud Spencer", recordó el intérprete de 79 años en un encuentro con periodistas celebrado en Berlín.

"Bud todavía vivía cuando yo estaba buscando lugares para grabar este filme", recordó Hill. El famoso actor quería encontrar una casa en una colina y cuando se encontraba frente a una vivienda que podría servirle como posible localización, recibió una llamada.

"El hijo de Bud me dijo: 'Mi padre se ha ido'. Entonces me sentí muy triste, pero de repente también feliz. En ese momento dije: 'Este es el lugar perfecto, porque en ese momento recibí la llamada'", aseguró.


Dos años después del fallecimiento de Spencer, Terence Hill recuerda con cariño numerosas anécdotas vividas con su compañero de batallas, con quien protagonizó numerosas películas del género conocido como "spaghetti western" (un subgénero de western europeo rodado mayormente en España y en Italia).

"Una situación habitual se daba a la hora de la comida cuando me decía: 'Tú siempre comes más que yo, pero yo estoy gordo y tú sigues estando delgado'", relató.


El también director de cine apuntó que en las célebres escenas de peleas que los encumbraron a la fama internacional, se llevó más de un golpe. "Yo les pegué a algunos y algunos me pegaron a mí. Esas cosas pasan", precisó.

Especialmente doloroso, rememora, fue grabar una escena de la película "Juntos son dinamita". Durante el rodaje de una escena de acción, Hill se abrió la cabeza y tuvo que ser trasladado al hospital. "Había mucha sangre", explicó.


Bud Spencer, uno de los actores italianos más populares entre la década de los setenta y los ochenta. El intérprete napolitano murió con 86 años y se hizo famoso en todo el mundo por los ‘spaghetti western’ que protagonizó junto a Terence Hill, que ha llorado la pérdida de su “mejor amigo”. Juntos protagonizaron un total de 19 películas en las que se veían envueltos en situaciones cómicas, entre ellas grandes éxitos como Le llamaban Trinidad (1971) o Y en nochebuena, se armó el Belén (1994). Llegó a intervenir en medio centenar de films y para sus admiradores siempre será el “gigante bueno” que daba los mejores mamporros. El actor murió rodeado de su familia en un hospital de Roma y la última palabra que dijo fue “gracias”, según declaró su hijo Giuseppe. En homenaje a este hombre que nos hizo pasar ratos muy divertidos en el cine, repasamos algunas curiosidades.


Carlo Pedersoli, su verdadero nombre.
Su verdadero nombre era Carlo Pedersoli y nació en Nápoles el 29 de octubre de 1929. Sus primeras películas las filmó con su verdadero nombre, pero para triunfar en los spaguetti western todos los actores usaban nombres norteamericanos, así que el actor escogió su nombre artístico, Bud Spencer, en homenaje a su cerveza preferida, la Budweiser y su actor favorito, Spencer Tracy.

Políglota.
Bud aseguraba que nunca fue un actor, pero se vanagloriaba de hablar varios idiomas. Entre los seis que dominaba se encuentra el español.

Cantante y compositor.
Quizás su faceta menos conocida fue la de cantante y compositor. Fue autor de las canciones de algunas de las películas donde participó como actor y también compuso varios temas para algunos de los cantantes más populares de los años sesenta.

Maria Amatto, su gran amor.
En 1960 se casó con Maria Amatto, con la que tuvo tres hijos.

Quo Vadis?
Spencer debutó en la gran pantalla con una brevísima aparición en la superproducción hollywoodiense rodada en Italia Quo Vadis (1951), en la que hacía de soldado romano. No pronunciaba ni una palabra. Sin embargo, la experiencia le gustó tanto que puso todo su empeño en triunfar como actor.



Gran deportista.
Antes de iniciar su carrera como actor, Spencer era famoso en su país por ser un excelente nadador. Fue campeón mundial de natación en 1948 y participó representando a Italia en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952, en los de Melbourne de 1956 y en los de Roma de 1960. Con veinte años se convirtió en el primer nadador italiano en rebajar el muro del minuto en los 100 metros libres.

Doctorado en Derecho.
Además de músculo, el actor también tenía un privilegiado cerebro. Inició la carrera de Química en Roma pero la abandonó por la de Derecho, con la que obtuvo el doctorado, aunque nunca ejerció. También se licenció en Sociología. Probó suerte con la literatura y escribió un libro de memorias en 2011 titulado ‘Mi vida, mis películas’.

Amistad con Terence Hill.
Con Terence Hill, cuyo verdadero nombre es Mario Girotti, rodaron 19 filmes, entre ellos Y Si No, Nos Enfadamos (1974), Dos Misioneros (1974), o Dos Súper Policías (1977). Su primera colaboración juntos fue en la película Tú perdonas... yo no (1967). Le llamaban Trinidad (1971) les lanzó a la fama. A partir de entonces labraron una amistad que solo se ha visto truncada con la muerte del actor. Terence era el pillo simpático y atractivo y a Bud le tocaba el papel de fortachón cascarrabias. Spencer siempre dijo que entre ellos nunca hubo un choque de egos, porque su compañero era un actor preparado y él no.



Rey del mamporro.
Spencer siempre destacó por su gran estatura. Medía 1,94 metros y era extremadamente fuerte. El puñetazo vertical era el golpe más característico que propinaba en las películas que protagonizó al lado de Terence Hill. Era un auténtico maestro en esa técnica, así como del tortazo lateral y el choque de cabezas.


Empresario.
Además del cine, Spencer se dedicó a otros negocios con los que probó fortuna. Era dueño de una compañía aérea llamada Mistral Air, especializada en turismo religioso. Su interés por la aviación comenzó mientras rodaba ¡Más fuerte, muchachos! (1972), en la que ejercía de piloto. Tras filmar la cinta obtuvo los títulos de piloto de avioneta y de helicóptero. También tuvo una empresa de confección de ropa infantil.


Carrera fugaz en la política
Se presentó a las elecciones regionales celebradas en Lazio en 2005. Fue candidato por el partido de Silvio Berlusconi, que creía que la popularidad del actor le otorgaría muchos votos. No fue así y Spencer se retiró tan rápidamente de la política como había entrado.


Premios.
Su carrera cinematográfica no se destacó precisamente por obtener grandes galardones. Sin embargo, en 2010 recibió junto a su amigo Terence Hill el premio David de Donatello por su trayectoria artística.


Me gusta ser un Outlaw 🏴☠️



Pat Garrett, tot just nomenat xèrif de Lincoln, s'alegra de l'arribada del seu vell amic Doc Holliday. Doc busca el lladre del seu cavall, que resulta ser el pistoler Billy el Nen. Però, sorprenentment, tots dos acaben sent amics. Això refreda la relació entre Doc i Pat. Billy és ferit i Doc l'amaga a casa de la seva xicota, Rio. Allà, ella s'enamorarà d'ell, encara que Billy la tracti malament. A més a més, la ciutat es veu atacada pels indis.

Tot i ser una aberració històrica, "Fora de la llei" és un western entretingut, avui recordat sobre tot per haver significat el descobriment de l'explosiva Jane Russell. L'actriu va ser una aposta personal del milionari cineasta Howard Hughes, el qual es va obsessionar amb la seva davantera espectacular d'una manera tal que va arribar a dissenyar un sostenidor que el ressaltés encara més. No és estrany, doncs, que la censura de l'època obligués a fer alguns retalls que rebaixessin la càrrega sexual de la trama.

La pel·lícula va ser codirigida pel propi Hughes i per un dels mestres del gènere, Howard Hawks, els quals van aconseguir un títol que ha passat a la història del western.


❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️🎞️🎥🎞️🍿🤠


#69

Mensaje 01 Feb 2021 12:08

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Cuántas visionando desde el📺en blanco y negro:
La diligencia (John Ford, 1939)
El western no empezó aquí ni con John Ford. El western ya empezó asaltando un tren a principios del cine y del siglo XX, y prosiguió en el mudo con obras excelentes, algunas del propio director de raíces irlandesas que devendría el nombre más icónico del género. Pero sí que es cierto es que en aquellos años 30 el género estaba mal visto, reducido a series B rutinarias, entretenidas, sí, pero no memorables (no entremos en los westerns cantarines de Roy Rogers y compañía). Por eso, ‘La diligencia’ resulta esencial: es el año cero, es un film que ya cuestiona, analiza y resume sus influencias y las abre hacia el futuro. Adaptación más o menos confesa del relato de Guy de Maupassant ‘Bola de sebo’, la película es un viaje humano por los arquetipos del género. Y una obra maestra. La primera de muchas.

2 de 50
Tierra de audaces (Henry King, 1939)
Romántica balada sobre Jesse James (un Tyrone Power en su momento dulce de fama), su hermano Frank (Henry Fonda, a punto de ser rostro imprescindible del género) y el resto de miembros de su banda. Más centrada en los aspectos románticos de la historia, la película se asienta sobre dos bazas ganadoras: una maravillosa fotografía en technicolor y un par de secuencias que siguen siendo modélicas (el asalto al tren y la fallida escaramuza en Minnesota). Con un final antológico, fue seguida al año siguiente por una secuela, en cierta medida superior, a cargo de Fritz Lang y con Fonda ya de protagonista: ‘La venganza de Frank James’.

3 de 50
El forastero (William Wyler, 1940)
Gary Cooper es ese forastero del título, una especie de anticipo (más moral sin duda) de los yojimbos que surgirían más adelante por un puñado de dólares… Tras salvar su cuello por los pelos, y por la devoción que su verdugo tiene por la artista Lily Langtry, jugará un poco a dos bandas entre los granjeros del lugar y ese (verídico) juez Roy Bean que proporcionó un merecido oscar a Walter Brennan. Western de diálogos, ya apunta esa especie de cinismo y de desencanto por el fin de los viejos tiempos cuando los hombres eran hombres y a los cuatreros se les ahorcaba.

4 de 50
Murieron con las botas puestas (Raoul Walsh, 1941)
Poco importa que se falsifique y glorifique la figura del general Custer… ¡lo interpreta Errol Flynn, por Dios! Humor (castrense), romance (con Olivia de Havilland y cebollas), escenas de batalla todavía insuperadas (la de Little Big Horn al final) e instantes de carne de gallina como la instauración de la canción popular irlandesa Garry Owen como himno del séptimo de caballería. Además, se pone del lado de los indios (Anthony Quinn es Caballo Loco) y pone a parir a los políticos. A los militares no, claro… ¡qué bien le sientan el uniforme y la chaqueta de piel este Custer con maneras de Robín de los Bosques!

5 de 50
Espíritu de conquista (Fritz Lang, 1941)
Huyendo del nazismo, Lang halló refugio en Hollywood y sobre todo en su cine negro. Sin embargo, no rehuyó (por contrato) ningún otro género, y el western le interesó mucho por esos componentes mitológicos y de leyenda, no muy alejados de los referentes germánicos que había manejado en su etapa alemana. En este lujoso film, Lang retrata con energía, sentido de la aventura y bastante humor, los inicios de la Western Union, la compañía que comunicó el este con el oeste aun a riesgo de ver cómo sus postes telegráficos y sus operarios eran masacrados por los indios.

6 de 50
The outlaw (Howard Hughes, 1943)
Auténtica rareza (lo empezó a rodar, y casi lo terminó, según explicaba a Peter Bogdanovich en su libro de conversaciones, Howard Hawks, en continua pelea con su productor y luego firmante final) dirigida por el inventor, magnate, productor, maniático y megalómano Howard Hughes, esta versión erótica y en clave trío filogay de la vida de Patt Garrett y Billy el niño, fue de los primeros (por no decir el primero) de los westerns censurados y anatemizados por Hollywood. Mucha culpa de ello la tuvo la voluptuosidad de su protagonista femenina, Jane Russell, para la cual un grupo de ingenieros del holding Hughes inventaron un sujetador.

7 de 50
Pasión de los fuertes (John Ford, 1946)
Ford había conocido al verdadero Wyatt Earp, quien se ganó la vida al final de sus días asesorando películas del oeste en los inicios de Hollywood. Por ello todo respira autenticidad en esta recreación, poética asimismo, del célebre duelo en el OK Corral entre los eearp, Doc Hollyday y miembros de la familia Clanton. ‘Pasión de los fuertes’ no sólo contiene la mejor interpretación de Victor mature en su carrera, sino esa escena gloriosa del borracho, pero íntegro, actor shakespeareano recitando en el salón entre pistoleros de mala muerte. Otra obra maestra.

8 de 50
Río Rojo (Howard Hawks, 1948)
Aquí sí que Hawks lo dijo todo en el género… hasta sus siguientes e igual de magistrales westerns, por descontado. La mítica viril (ya saben: el trabajo en grupo, la profesionalidad, la amistad… la esencia del cine de Howard Hawks) a través de ese traslado de ganado a través de un territorio agreste. Pero es mucho más importante el drama personal, de personajes, aquí centrado en el enfrentamiento entre un padre (un avejentado John Wayne, sensacional) y su hijo adoptivo (un Montgomery Clift llamando a golpes a las puertas del estrellato). El viejo y el nuevo Oeste en el camino de la vida. Puro Hawks, sin duda.

9 de 50
Juntos hasta la muerte (Raoul Walsh, 1949)
Otro de los tuertos de oro de Hollywood, y del western, Raoul Walsh se enfrentó al cine desde una visión aventurera y optimista, lo que no fue óbice para que de tanto en tanto nos ofreciera experimentos tan estimulantes como este pequeño clásico casi claustrofóbico (pese a que sucede al aire libre) más psicologista que emocional o visceral. Un soberbio ejercicio de personajes a los que un reparto en estado de gracia dota de un hálito de tragedia que solo creíamos que Anthony Mann podría lograr en el género.

10 de 50
Colt 45 (Edwin L. Marin, 1950)
Valga la inclusión de Marin con su trabajo más popular, para reivindicar a todos los innumerables artesanos que engrandecieron el western durante décadas, gente como Lesley Selander, Lewis R. Foster o tantos otros. Cine de evasión y sin complejos que en esta muestra con Randolph Scott hasta se permite un toque de modernidad en cómo hilvana sus tópicos alrededor de la totémica figura del revólver que cambiaría la historia del far west. Gran trabajo en el tratamiento estético del color también.


11 de 50
Winchester 73 (Anthony Mann, 1950)
Curiosamente, este modesto western (se rodó en blanco y negro, con un presupuesto medio tirando a bajo, en muy pocas semanas y con un James Stewart no demasiado de buen rollo… cuando luego Mann sería su director fetiche en el género), surgido como respuesta o exploit de ‘Colt 45’, se convirtió en uno de los títulos fundamentales de la historia del cine. Su idea de hacer una suerte de ‘La ronda’ utilizando al rifle que da título al film es de una brillantez total. Como las peripecias a las que da pie. Una maravilla.
12 de 50
Caravana de mujeres (William A. Wellman, 1951)
Aunque son mucho mejores otras de sus incursiones en el género (la sobresaliente, moderna, estilizada y brutal ‘Incidente en Ox-Bow’ o la casi abstracta ‘Cielo amarillo’), es este ejemplo de profesionalidad, que iba a ser dirigido por Frank Capra, autor del argumento original, el film que más western es de su autor. Abanico de personajes, fatalidad y ese peso del paisaje sobre el hombre (aquí las mueres, con permiso de Robert Taylor y del chinito) tan Wellman. Y lo que surgió de él tras ser emitido a principios de los 80 en TVE, claro.

13 de 50.
Solo ante el peligro (Fred Zinnemann, 1952)
¿Alegato a favor o en contra de la ignominiosa caza de brujas macarthysta? Ambigua en ese aspecto, si ha pasado a la historia esta obra más de productor (Stanley Kramer, liberal pero más listo que el hambre y en nada ya el director de sus propuestas) que de director, es por su utilización (a ratos obsesiva: esos planos de los relojes constantes) novedosa del tiempo real y por resucitar la carrera de un Gary Cooper que ganaría el oscar y encararía una década más de éxitos, también en el género.

14 de 50
Raíces profundas (George Stevens, 1953)
Poética a más no poder y estilizada (ese montaje de planos cortos en las peleas, algo que repetiría Stevens en ‘Gigante’) en su realización, nos hallamos aquí con otro de los títulos de oro del western, una historia iniciática con niño y pistolero (esa figura a veces fantasmal, por ejemplo al final donde cabalga ¿muerto?) y con otros detalles novedosos en el género como el omnipresente barro, el killer enlutado (Jack Palance) o ese adulterio en suspenso a lo largo de su metraje de propuesta familiar.

15 de 50
Fort Bravo (John Sturges, 1953)
Llamado a ser un nombre esencial en el ámbito de las películas del oeste (además de las que encontrarán aquí reseñadas anoten ‘Del infierno a Texas’, ‘El sexto fugitivo’ o ‘El último tren de Gun Hill’), John Sturges se merecía tener en esta lista a esta pequeña pero maciza muestra de su talento. Nordistas y sudistas, fugas de fuertes-prisiones, asedio de indios salvajes, romances, bromances… Todo en menos de 90 minutos, con un repartazo (William Holden al frente) y con un dominio narrativo de impresión.

16 de 50
Tierras lejanas (Anthony Mann, 1954)
Intercambiable con esa otra obra maestra que rodara para la Universal asimismo con James Stewart de héroe taciturno, cabezón y solitario que acabará descubriendo que no se puede hacer nada sin los demás (‘Horizontes lejanos’), este western de espacios abiertos, de montañas nevadas y supervivencia al viento, supone uno de los hitos en la carrera del que fuera esposo de Sara Montiel, a quien no sacó nunca en un western, esos serían Robert Aldrich en ‘Veracruz’ y Samuel Fuller en ‘Yuma’.

17 de 50
El hombre de Laramie (Anthony Mann, 1955)
Depurado ya estilo a base de rodajes continuos junto a un mismo equipo técnico y artístico, Mann consigue en este violento (bueno, más que violento sobre la violencia y cómo afecta al ser humano, física y psicológicamente) film su cumbre en el western. Un complicado y nada complaciente personaje principal es el eje de una historia de venganza a la cual James Stewart aporta su lado más oscuro jamás visto hasta entonces (y hasta nunca más) en la gran pantalla.

18 de 50
Wichita, ciudad infernal (Jacques Tourneur, 1955)
Tourneur siempre se sintió libre y creativo en los terrenos de la serie B, fuera el fantástico, el cine negro o el western. En apariencia sin nada que los distinguieran (historias explicadas con pulcritud, bien dirigidas, no falta ni sobra un plano, ritmo, actores bien llevados…), sus películas están llenas de detalles de auténtico genio. Solamente por cómo une a Bat Masterson con Wyatt Earp (excelente Joel McCrea) o por la escena del caballo en la redacción de periódico ya merece la pena visionar la cinta.

19 de 50
Pacto de honor (André de Toth, 1955)
Buen ojo el del tuerto Toth en el western. Manufacturó decenas para mayor gloria de Randolph Scott, alguno incluso de un posmodernismo inusitado para la época como ‘El vigilante de la diligencia’, muy en la línea de lo que hacía Allan Dwan en la Republic con John Payne (sí, con P). ‘Pacto de honor’ es una serie A de arrebatadora fuerza, algo congénito si tienes de estrella a un Kink Douglas arrollador, tanto para enamorar indias como para enfrentarse a malvados interesados en ataques a fuertes.

20 de 50
La pradera sin ley (King Vidor, 1955)
No menos arrollador (y con su zona de sombras que hace del personaje y del film una pequeña joya) está Kirk Douglas encarnando a este vagabundo sin estrella, a este pistolero sin rumbo que se convertirá en figura paternal de un bisoño jovenzuelo y en icono de un país a punto de desaparecer y ser encerrado tras vallas de alambre de espino. Vidor hace suya esa elegía trágica sobre el fin del viejo oeste y nos regala un enfrentamiento epilogal que ya es parte de la historia del cine.

21 de 50
Centauros del desierto (John Ford, 1956)
Y si el personaje de Kirk Douglas no encontraba ya su lugar en el sol en ‘La pradera sin ley’, el Ethan encarnado por John Wayne en esta obra cumbre de Ford, el western y el cine, también queda fuera de plano, a lo lejos y con la sensación de final. Poco se puede añadir a la hora de loar a esta película que es una homérica odisea de dos hombres buscando algo del pasado que igual es la clave para su redención. Y luego está Monument Valley de marco de todo este viaje.

22 de 50.
El tren de las 3:10 (Delmer Daves, 1957)
En la filmografía de Daves hallamos thrillers innovadores, westerns de cierta blandura (‘Flecha rota’, el primero que se puso de parte de los indios) y westerns de categoría en donde se mantiene un pulso entre ética y supervivencia. La moral, la justicia y todo lo que esto representa toman aquí el cuerpo de un bandido, Glenn Ford (tan simpático como en realidad el único con valores del resto de personajes), y un arruinado granjero, Van Heflin (íntegro también, pero tentado por el poder darles un futuro a los suyos).

23 de 50
Los cautivos (Budd Boetticher, 1957)
Tuvieron que llegar los críticos franceses de los años 60 y 70 para reivindicar una serie de seguidos, baratos y casi minimalistas westerns de serie B filmados a finales de los 50 por este artesano apellidado Boetticher, interpretados por un granítico Randolph Scott y escritos por un entonces radical y joven Burt Kennedy, al pronto director de sus propios guiones. Este en concreto es de los mejores, una cruda y masoquista historia de humillación y violencia con un secundario de lujo: Randolph Scott.

24 de 50
Duelo de titanes (John Sturges, 1957)
Parecía imposible estar a la altura de la ‘Pasión de los fuertes’ de Ford, pero Hal B. Wallis (y Burt Lancaster, el verdadero impulsor de la película) sabía que se podía volver a contar lo del OK Corral, en CinemaScope, color, con Dimitri Tiomkin a todo volumen y con un cast de campanillas (Kirk Douglas es un Doc Holliday modélico y John Ireland repite su rol de ‘Pasión de los fuertes’). Una década después, Wallis y Sturges (solo ellos) rodarían una secuela: ‘La hora de las pistolas’.
25 de 50
Horizontes de grandeza (William Wyler, 1958)
La excelente salud creativa y taquillera del western posibilitó esta majestuosa superproducción de casi tres horas de duración con Gregory Peck como el lechuguino del este que aterriza en un salvaje oeste para verse en medio de guerras entre terratenientes. Destacan Burl Ives (ganó el oscar al mejor secundario), Chuck Connors (y su muerte) y una escena mítica, la del grupo que se va uniendo a Charles Bickford a ritmo de la inolvidable partitura del compositor Jerome Moross.


26 de 50
Río Bravo (Howard Hawks, 1959)
La respuesta de Hawks a ‘Solo ante el peligro’ fue esta oda a la amistad y al trabajo bien hecho, una absoluta obra maestra escrita por la inolvidable Leight Brackett. Le gustó tanto a Hawks, a la guionista y a John Wayne, que se repitió el modelo dos veces más: en 1966 con ‘El Dorado’ (aquí Robert Mitchum recoge el rol de sheriff borrachín que Dean Martin engrandeció) y en 1970 con ‘Río Lobo’. Sin ‘Río Bravo’ John Carpenter no habría sido nada. Y muchos de nosotros tampoco, la verdad.

27 de 50
El hombre de las pistolas de oro (Edward Dmytryck, 1959)
Su pasado de delator ante el comité de actividades antiamericanas marcó a este realizador aunque no de un amanera tan martirológica como a Elia Kazan. Es verdad que la energía de Dmytryck en los años 40 se desvaneció algo cuando se convirtió en un artesano competente al servicio de las majors, pero tuvo oportunidad de ir colando goles como en este film, una historia malsana de amigos enfrentados que en realidad es una historia de homosexualidad insólita para la época y para Hollywood.

28 de 50
Los siete magníficos (John Sturges, 1960)
Pocas veces una banda sonora se convierte en el principal input que le viene a uno a la cabeza cuando le mencionan a una película. Eso sucede con este popular (seguramente el que más junto a ‘La gran evasión’) film de Sturges, remake de ‘Los siete samuráis’ de Akira kurosawa, ya una obra muy deudora del western, un género que adoraba el maestro japonés. Icónica hasta decir basta, Yul Brynner y el resto del reparto no soportaron a un Steve McQueen que les robó a todos la cartera con su descaro.

29 de 50
Los comancheros (Michael Curtiz, 1961)
Sería injusto no tener en esta selección a un clásico como el húngaro Curtiz. Ya en la Warner en los 30 y 40 nos dejó westerns increíbles con Errol Flynn, pese a que no fuera su género favorito. En el final de su carrera (este es su testamento) se descolgó con una maravilla de película, un no parar de aventuras, persecuciones, humor y acción con John Wayne en su cénit profesional y con Lee Marvin anticipando en un pequeño rol a su inminente Liberty Valance, látigo incluído.


30 de 50
El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962)
Podía parecerlo, pero ‘Centauros del desierto’ no fue el responso del western para Ford (que ya tenía mucho de esllo, del antiguo héroe fuera de sitio en los nuevos tiempos). Lo fue esta joya absoluta, donde nos quedó claro que antes que la verdad hay que imprimir la leyenda, que los abogados y políticos iban a llevarnos al futuro de la mediocridad y que no podía haber mayor declaración de amor (no correspondido) que un cactus. Sencillamente prodigiosa e inicio de una etapa decisiva en la filmografía de John Ford.

31 de 50
La conquista del oeste (VV.AA., 1962)
Henry Hathaway retrató a los pioneros, George Marshall la época de los pistoleros, de la construcción de las grandes líneas de ferrocarril, de la expansión hacia el oeste, de los conflictos con los indios… y John Ford, en el segmento más corto de su generosos metraje, nos explicó qué fue la guerra de secesión con dos generales conversando junto a un río de sangre, y con una madre despidiendo a un ilusionado (de inmediato desencantado) hijo que marcha al frente. Lo mejor del Cinerama.
32 de 50
Duelo en la alta sierra (Sam Peckinpah, 1962)
Principios de la década de los 60, el spaghetti western todavía no había dinamitado el género, pero ya Hollywood lo había llevado a un territorio crepuscular que anticipaba ese final, esa metamorfosis. Peckinpah, un conocedor y amante del género, y pronto su mayor y más brillante verdugo, homenajeó con amor y con clasicismo al género reuniendo, en su despedida, a dos iconos de éste como Randolph Scott y Joel McCrea. Y lo dejó muy claro con su plano final, tan mítico (o más) que el del final de ‘Centauros del desierto’.


33 de 50
Río Conchos (Gordon Douglas, 1964)
Gordon Douglas se curtió en el western en la Fox, en series B que convendría que algún festival, filmoteca o canal televisivo recuperase, y nos ha legado tres películas esenciales: ‘Solo el valiente’, western 50s casi de terror con indios fantasmales, ‘Chuka’, ya en los 60 también fantastique y necrófilo, y su obra maestra, este ‘Rio Conchos’ con un grupo de marginales en una misión casi suicida contra un renegado ex general sudista tratando de volver a provocar una guerra civil.
34 de 50
Antes llega la muerte (Joaquín L. Romero Marchent, 1964)
El cine español y el europeo ya llevaban tiempo clonando el western desde sus modestas industrias y filmografías, incluso antes de que Sergio Leone lo cambiara todo para siempre. Romero Marchent (y su hermano Rafael también) fue uno de esos enamorados del cine del oeste, de su mítica e imaginario. En esta, su obra cumbre, se descubrió como un narrador de primera, con un fatalismo extremo y una caligrafía digna de los mejores y mayores autores norteamericanos… de origen europeo casi todos, claro.

35 de 50
Los cuatro hijos de Katie Elder (Henry Hathaway, 1965)
Hathaway, otro ilustre, otro grande, otro nombre imprescindible. Gracias a él (‘Valor de ley’) John Wayne ganó su único oscar, y gracias a él podemos disfrutar de films tan completos (peleas, drama, tiroteos, amistad, lealtad fraternal, emotividad…) como este en concreto. Contiene además una de las secuencias más divertidas de la microhistoria del western: Dean Martin (que sería uno de sus actores fetiche) subastando su ojo de cristal en un salón para poder tomarse unos whiskies gratis. Impagable.

36 de 50
El valle de la violencia (Andrew V. McLaglen, 1965)
Pasó su infancia y su juventud entre los mejores: la troupe de John Ford donde su padre, el actor Victor McLaglen, era miembro honorario. Ayudante de dirección del maestro, pasó pronto a firmar películas, muchas del oeste, y muchas clónicamente fordianas. La más célebre y redonda (amén de taquillera) es esta, la oda de un padre a la búsqueda de sus hijos enrolados en la locura de la guerra de secesión. Sí, ‘Salvar al soldado Ryan’ con James Stewart de conmovedor protagonista absoluto.

37 de 50
El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966)
Leone dinamitó el western con conocimiento de causa. ‘Por un puñado de dólares’ y ‘La muerte tenía un precio’ eran ceremoniales disecciones de la esencia (imaginada) del género. Todavía le faltaba una coda magistral (‘Hasta que llegó su hora’), pero su trilogía del dólar llegó aquí a lo más alto. Novela picaresca y revisitación de la stevensoniana ‘La isla del tesoro’, este film-río consolidó a Clint Eastwood, a Lee Van Cleef y elevó al estrellato y a los altares a Eli Wallach, el inmortal y golfo Tuco.
38 de 50
Los profesionales (Richard Brooks, 1966)
Se denomina tortilla western a aquella parte del eurowestern centrada en la revolución mexicana. En Italia (obras de Sergio Sollima o Damiano Damiani, por ejemplo) supuso además un posicionamiento político de claro signo comunista. En Hollywood, Brooks (que volvería al cine del oeste en 1975 con ‘Muerde la bala’) también se posicionó en una ideología anticapitalista, antiimperialista y liberal. Y además hizo un peliculón como la copa de un pino con unos Lee Marvin y Burt Lancaster sencillamente de rezarles en un altar.
39 de 50
Django (Sergio Corbucci, 1966)
Un pistolero (Franco Nero) llega a un pueblo semifantasma arrastrando un ataúd. Viene a vengarse (“el western europeo trata de venganza y de oro”, diría Quentin Tarantino a FOTOGRAMAS presentando precisamente ‘Django desencadenado’) y culminará su sobrenatural misión en un cementerio, con las manos destrozadas y una cruz como elemento sorpresa para poder acabar con los villanos. Sobresaliente film, daría el pistoletazo a muchos más con esta figura/personaje como protagonista. Django, Sartana, Sabata…

40 de 50
Hasta que llegó su hora (Sergio Leone, 1968)
Sergio Leone se despediría de los paisajes del western (incluido el fordiano Monument Valley) con esta ópera magna (compuesta musical y dramáticamente por Ennio Morricone) con el paso del tiempo y la modernidad como excusa. El ferrocarril, la idea romántica e inalcanzable del mar, una armónica como leit motiv de una venganza, botas que disparan, violaciones y, por encima de todo, una mujer: la mujer. Claudia Cardinale es Jill, tal vez el personaje femenino más hermoso de la historia del western.

41 de 50
Grupo salvaje (Sam Peckinpah, 1969)
Los cuerpos explotaban con cada balazo, y había muchos de ellos (sobre todo en el paroxístico clímax final), cortesía de Bud Hulburn, el técnico de F/X de maquillaje, en el réquiem definitivo del género. Sin embargo, más allá de su calificación X y sus problemas con las juntas de censura, es esta una película sobre la amistad: la incondicional, la viril, la amorosa (el personaje de Ernest Borgnine está enamorado del de William Holden) y la traicionada (la de Robert Ryan). “Si se mueven, mátalos”. Ahí es nada.
42 de 50
Un hombre llamado caballo (Elliott Silverstein, 1970)
Sí, los años 70 fueron de un talante revisionista en los diversos géneros, el western inclusive, pero también de violencia explícita y mecanismos, tics, puramente exploit. La película de Silverstein (autor de la ligera ‘La ingenua explosiva’) es un estudio riguroso (o no) y antropológico sobre algunas culturas indias (nativoamericanas diríamos hoy), pero lo que realmente trascendió y la convirtió en un éxito (con dos secuelas, la última coproducida con España) fue vera Richard Harris colgado de los pezones.
43 de 50
Pequeño gran hombre (Arthur Penn, 1970)
Toda la historia del western (y sus tópicos, sus lugares comunes) a través de una irónica historia protagonizada por un centenario Dustin Hoffman (gran maquillaje de Dick Smith), adoptado por los indios, pistolero, soldado, superviviente de la matanza de Little Big Horn… Desmitificadora y hippie, sufrió bastantes cortes de censura en el momento de su estreno español, pero menos de ‘Soldado azul’, de Ralph Nelson. Arthur Penn, el director, firmó antes ‘El zurdo’ y volvería al oeste con la raruna ‘Missouri’.

44 de 50
El juez de la horca (John Huston, 1972)
Huston solamente se había acercado al western en los 60 con ‘Los que no perdonan’ y acaso se le exigió demasiado con esta loca y cínica aproximación al juez Roy Bean y su feudo de Vinegaroon. Guión de John Milius y momentos casi de cartoon dignos de Sam Raimi (el plano desde el agujero que un disparo deja en un cuerpo humano) para una crónica sucia del far west donde Paul Newman sobreactúa y donde hay que esperar a los últimos minutos para el cameo de Ava Gardner encarnando a Lily Langtry.

45 de 50
La venganza de Ulzana (Robert Aldrich, 1972)
En 1954, Aldrich y Burt Lancaster tuvieron que ceder y edulcorar muchos elementos de la, por otra parte notable, ‘Apache’. Casi dos décadas después no se cortaron un pelo. Políticamente incorrecta pero políticamente progresista (el indio fugitivo es un psicópata asesino pero quienes le persiguen no lo son menos), ‘La venganza de Ulzana’ es una salvaje mirada a la imposible convivencia de progreso y primitivismo, y un festival (mutilado en su estreno nacional) de momentos shocker y gore.

46 de 50
Los cowboys (Mark Rydell, 1972)
‘John Wayne y los cowboys’, así se tituló en España este notable trabajo de Mark Rydell. Nada extraño: somos el país que llamó a un film ‘Doris Day en el oeste’. De tono realista y adaptando una excelente novela, no es solamente una historia de iniciación y sobre el final de la inocencia infantil: es además un homenaje a Wayne a cargo de un director que le había acusado de fascista desde las páginas de una revista universitaria y que acabó rendido a su bonhomía, profesionalidad y arte.

47 de 50
Pat Garrett y Billy the Kid (Sam Peckinpah, 1973)
Destrozada por la Warner y los productores, tuvimos que esperar casi dos décadas para poder disfrutar del montaje del director… que el director, Peckinpah, no llegó a ver tras haber fallecido bastantes años antes. Lirismo puro con la cadencia de las canciones de Bob Dylan (que como actor está especialmente mal), es una triste sucesión de recuerdos desde un gris presente en blanco y negro a un color rebelde en el pasado. La escena de Slim Pickens, Katy Jurado y la barca es de las de llorar como magdalenas…
48 de 50
Forajidos de leyenda (Walter Hill, 1980)
Junto con John Carpenter es el cineasta que mejor han recogido la herencia y el espíritu del western clásico. Mientras carpenter ha hecho westerns de ciencia ficción o de terror, Hill sí que se ha liado la manta a la cabeza y ha desempolvado pistolas, caballos y guardapolvos como los de esta fraternal (el reparto es asimismo de actores hermanos) revisión de las andanzas de los James y los Younger. Anticipa muchas cosas en estilo de la posterior ‘La puerta del cielo’ de Michael Cimino.
49 de 50
Sin perdón (Clint Eastwood, 1992)
Desde el ‘Cimarrón’ de 1930 ningún otro western se había llevado el oscar a la mejor película. Tuvo que ser Eastwood, militante del género, como intérprete y realizador (apuntemos títulos tan increíbles como ‘Infierno de cobardes’. ‘El fuera de la ley’, ‘El jinete pálido’…), quien lo lograra con esta crepuscular y desencantada narración de venganza de aires casi divinos. Dedicada a Sergio Leone y a Don Siegel, los padres artísticos de Clint, estos estarían sin dudas orgullosos de su alumno y amigo.
50 de 50
Open range (Kevin Costner, 2003)
Kevin Costner ama al western, y, lo que es mejor, lo conoce, lo entiende y es capaz de hablarle de tú a tú desde una hoguera de vaqueros llevando ganado a la luz de la luna. Oscarizado por ‘Bailando con lobos’, Costner no volvería a levantar cabeza tras las cámaras (o delante de ellas), de manera injusta, pero esta ‘Open range’ es superior a su título más famoso. Las escenas de tiroteos están realizadas, además, de una manera tan realista como espectacular. Un trabajo a revisar y revalorizar.
🤠🎥🎞️🏜️🇺🇸


Reflexivas, elocuentes y humanas.











Y al fin llegó su hora.
The End.











Después del 15 febrero, comedia of Spain id very diferent 🤭
Holidays.
Muxus.
✊💙❤️🏴☠️🍿



#70

Mensaje 01 Feb 2021 16:23

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
En el camposanto lógicamente parece ser que nadie se conoce salvo la posibilidad que realmente exista el más allá :pensativo:

En referencia sobre la vida de los otros; querer saber sin mancharse (💩) en los lares cibernéticos es posible detrás de una pantalla, dónde la valentía es arma de doble filo y la cobardía se permite e incluso se premia en una amplia mayoría de ocasiones...
Sentimiento, opinión, llanamente y simple entretenimiento, sin más.

Quién sabe... puede que algún día como sucedió en el anterior foro se organice un encuentro de hermandad Blaugrana, y entre afición y jolgorio acabemos conociéndonos directamente en persona, si salimos del Covid19 y el futuro más cercano es propicio para todos.

Si, aquello de pelillos a la Mar 🏖️

Historia de un cementerio, dónde aún había más de un vivo ⚰️


La verdadera historia del cementerio burgalés de «El bueno, el feo y el malo»

Un grupo de fans de la película de Sergio Leone reconstruye Sad Hill Cementery con más de tres mil tumbas de madera apadrinadas con una campaña de crowdfunding

En la memoria siempre aparece Clint Eastwood con un poncho, un chaleco, un sombrero y un cigarrillo (¿o era un puro?) en la comisura de los labios. Eso y la mano derecha cerca de la canana y el revólver. En la Trilogía del Dólar hacía calor, y los diálogos eran secos como disparos. Muchos de los espectadores siempre han creído que las localizaciones de las tres películas estaban en Almería , pero lo cierto es que muchas secuencias de «Por un puñado de dólares» se rodaron en la sierra de Madrid, y cerca de una hora del metraje de «El bueno, el feo y el malo» nos traslada a la provincia de Burgos.


El interior del Monasterio de San Pedro de Arlanza es en la película un hospital improvisado llamado Misión de San Antonio; cerca del pueblo de Carazo (allí vivían 34 vecinos en 2017) se levanta el fuerte unionista de Betterville; el río Arlanza, trasformado en Río Grande, fue el lugar elegido para dar vida a la batalla entre unionistas y confederados; y, al cabo, el duelo final entre los tres personajes protagonistas tiene lugar en el Cementerio de Sad Hill, cerca de Santo Domingo de Silos.


En el cementerio de atrezzo que construyó el equipo de Sergio Leone -con la ayuda del Ejército español- para el duelo final se contaban hasta cinco mil tumbas, la gran mayoría de madera (solo había cuatro o cinco lápidas de piedra). Era el año 1966. Aquel cementerio de pega, situado a seis kilómetros de Santo Domingo de Silos por una incómoda pista forestal, fue desapareciendo poco a poco. Probablemente, los vecinos de la zona utilizaron la madera para sus chimeneas.


Pasaron las décadas, y se podría decir que no quedó ninguna evidencia en el terreno que recordara aquel rodaje. De hecho, en la memoria de muchos aficionados al cine la trilogía de Leone solo remite al desierto almeriense, donde también se rodaron algunas escenas de esta película.

En 2013-2014, un grupo de fans de la obra de Leone creó la Asociación Cultural Sad Hill . Conviene recordar en este punto que Sad Hill Cemetery era el nombre del camposanto militar donde transcurrían los últimos momentos de la película, la secuencia más recordada, el duelo a tres entre Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef. Su idea era reconstruir aquel lugar de cara al 50 aniversario de la película, que iba a celebrarse en 2016.


El proyecto fue creciendo poco a poco. Guillermo de Oliveira se puso en contacto con la asociación, y les pidió que le dejaran documentar su trabajo con una cámara. Pasaba por Burgos cada dos o tres semanas, e iba grabando cada actividad. En la celebración del 50 aniversario se reunieron 4.000 personas en una cita emocionante. Al mismo tiempo se puso en marcha una campaña de crowdfunding por la que cualquiera podía apadrinar una lápida por quince euros. Esa tumba (de madera) se instalaba en el renacido cementerio y se inscribía el nombre del donante. Un atractivo juego romántico. Resulta difícil de creer, pero a día de hoy ya hay más de 3.000 lápidas en el nuevo Sad Hill. Y la campaña sigue abierta, para llegar a las 5.000 de 1966.

Guillermo de Oliveira estreno el trabajo que nació como un vídeo de YouTube y ha acabado convirtiéndose en el documental «Desenterrando Sad Hill» , premiado en el Festival de Sitges (Noves Visions-Sitges Documenta).


Cinco años después del nacimiento de la Asociación, el cementerio burgalés de Sad Hill cobra vida día a día, hasta convertirse en un nuevo centro de atracción turística en la zona, en el gran reclamo de una ruta que enlaza los cuatro lugares del rodaje de Leone en Burgos, situados en un radio de acción de unos veinte kilómetros.



#71

Mensaje 15 Feb 2021 20:47

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Con una copita de Coñac todo arreglado, total un muerto más o menos que más da...
Viva el MAL!
Viva el CAPITAL!
Coño que esos son los Electroduendes 🤭🧙
Berlanga junto a aquélla comedia Ibera con un cierto melodrama de fondo.
Mañana PSG no verdugo 👊



S'il vous plait🌛🌚🌜


Y algunas cositas más ⚰️








El cine español le debe al maestro Basilio Martín Patino buena parte de las obras más subyugantes, inquietantes, magnéticas y singulares de toda la historia del séptimo arte patrio. El salmantino, además de ser un cineasta innovador e inconformista donde los haya, ha sido y es uno de los autores más afilados e independientes de nuestro cine y quizás por ello, es decir por su independencia inquebrantable, sea también nuestro cineasta maldito por excelencia. Conocí el cine de Basilio gracias a la inestimable labor que las Bibliotecas públicas madrileñas han desarrollado en los últimos años a la hora de fomentar la cultura cinematográfica entre los más jóvenes. Fue con un DVD de ese auténtico peliculón de la Nouvelle Vague patria que es Nueve cartas a Berta. La película me resultó fascinante, totalmente alejada de lo que yo conocía del cine español de los sesenta. Me pregunté de inmediato… ¿Quién es el director de esta maravilla? Su nombre no me era desconocido, pero… no era Carlos Saura, ni Miguel Picazo, ni Mario Camus, ni Francisco Regueiro, es decir, no era uno de los nombres más conocidos de aquello que se llamó el Nuevo Cine Español de los sesenta.

No dejé pasar ni un minuto, poniéndome a investigar súbitamente quien estaba detrás de ese nombre tan pintoresco. Así pasadas dos semanas Basilio logró de nuevo impactarme con dos documentales que para mi gusto, son dos de las obras maestras más imperecederas que posee nuestro cine: Canciones para después de una guerra y Queridísimos verdugos. Este último título me provocó un shock que aún guardo en lo más recóndito de mi memoria a largo plazo. No había visto una película documental igual que esta en toda mi vida. Rodada en los años setenta, su estilo y espíritu me pareció más moderno y transgresor que cualquier documental contemporáneo. Estoy seguro que cualquier persona que se enfrente por primera vez a esta pieza monumental del arte español sentirá al igual que yo en su momento un escalofrío estremecedor al finalizar la película. Y es que Queridísimos verdugos es sin duda uno de los testimonios más inquietantes, valientes y en cierto modo surrealistas acerca de la pena de muerte jamás llevado a la pantalla grande a la vez que un retrato cristalino y transparente de aquello que se tiene a bien denominar la España profunda y analfabeta, más próxima en su concepción de la sociedad a un país primitivo que a lo que tenemos a bien en considerarnos, esto es, un país europeo y civilizado alineado con el universo occidental y moderno. Estamos hablando de un lapso temporal de hace cuarenta años…vamos que a día de hoy creo que este documental nos demuestra que el disfraz aparente que creemos haber vestido desde la transición es solo un engaño y seguimos formando parte del retrato que nos dejó para la posteridad el maestro Patino.

Queridisimos verdugos.

La película es increíble desde su primera secuencia. Una música de cánticos gregorianos nos presenta a un hombre de avanzada edad que parece pertenecer a la clase media baja de nuestro país. Este hombre que responde al nombre de Antonio López es un pacense que nos relata una serie de acontecimientos de su vida, desde sus primeros oficios como cerrajero o albañil, su numerosa familia, su condena carcelaria por haber sido acusado por un robo en su juventud, un choque que tuvo con su mujer a los 17 años que le obligó a contraer matrimonio así como su experiencia en la legión en la Guerra Civil Española y su posterior alistamiento en la División Azul. Toda esta narración continúa de manera natural hasta que Antonio descubre su identidad al espectador: es uno de los tres verdugos (o ejecutor de sentencias) que aún existían a principios de los años setenta en España.

Esta breve carta de presentación dará lugar a la reunión de Antonio con sus otros dos compañeros en activo (Vicente Copete y Bernardo Sánchez) tanto en una bodega de vinos sita en Badajoz como en una terraza en el Barrio del Albaicín de Granada, de modo que estos extraños y estrafalarios personajes darán testimonio con todo lujo de detalles y total naturalidad de sus actividades y experiencias acontecidas a lo largo de sus carreras como ejecutores de sentencias de la dictadura franquista.

La cámara de Basilio Martín Patino se fija en las conversaciones de taberna entre los verdugos insertando pequeños flash en los que se repasan parte de los crímenes más sangrientos y violentos ocurridos en aquellos años de dictadura. Estos flash son aprovechados por el director salmantino para describir con todo lujo de detalles, como si de un cronista de un noticiario se tratara, los sucesos que dieron lugar a la ejecución de los condenados a garrote vil e igualmente para dar la palabra a toda una serie de profesionales y funcionarios (desde abogados defensores, médicos, funcionarios de prisiones o incluso la familia de un condenado a muerte) que ofrecen su opinión arriesgada y valiente acerca de la pena de muerte y la crueldad de la técnica del garrote vil (procedimiento de una ferocidad medieval solo comparable con las torturas inquisitorias —como todos los mecanismos de ejecución— instaurado como protocolo oficial del Reino por un Real Decreto dictado por Fernando VII en el cual abolía la horca como instrumento ejecutor de las condenas de pena de muerte por el garrote vil).

Aparte de los testimonios filmados por Patino, éste no duda también en describir el funcionamiento de la mortífera técnica explicando al espectador en que consiste tal aberración adornando esta descripción con funestos y tenebrosos dibujos de corte medieval y fotos realistas en los que la muerte es la protagonista. Así sabremos que el garrote vil consiste en un collar de acero en el que se inserta un tornillo que al girarlo produce la ruptura del cuello de la víctima por desbrozamiento de los huesos que constituyen la armadura que da consistencia cervical a esa débil parte de nuestro cuerpo. Patino nos horrorizará a lo largo del film demostrando que esta técnica, la cual supuestamente provoca la muerte en el acto del reo, es en realidad un espeluznante instrumento de tortura que en la mayor parte de los casos infligía una muerte lenta y agónica a los condenados a muerte.

Hipnótica y perturbadora es la narración de casos tan famosos como los del asesino de ancianas Jarabo o del anarquista Salvador Puig Antich. Pero quizás las más fascinantes historias de ejecuciones sean las del gitano de Almendralejo, la de una envenenadora, la de un vagabundo de 19 años que violó a una niña (con aterradores testimonios de la familia de la niña asesinada) o el vector en el que seremos testigos del sufrimiento del padre y la madre de un soldado condenado a muerte por asesinar a dos mujeres en Gandía, ante la incertidumbre sobre si su hijo recibirá el indulto o finalmente será ajusticiado.

Todas estas pequeñas historias de la España negra y rural sin embargo son en cierta medida empañadas por las charlas que nos brindan los tres verdugos, los cuales con una naturalidad que hiela la sangre hablarán sin reparos de las diversas ejecuciones que han llevado a cabo a lo largo de su trayectoria profesional, hablando de la muerte del prójimo como si de una conversación entre aficionados al fútbol se tratara. Así charlan sobre un cuello roto como si fuera un gol en el último minuto que proporcionó la victoria al equipo de sus amores o del fallo en la ejecución de la sentencia y la consiguiente agonía del reo como si esto fuese un penalty fallado. Así entre chatos de vino, chascarrillos, chistes y versos recitados de memoria los verdugos conversan con una franqueza y confianza difícil de aceptar por un espectador de hoy en día.

Uno de los aspectos que más me hechizan del film es el hecho de que a Patino le basta con dibujar los hechos tal como son, sin máscaras ni giros interesados, para aterrorizarnos con una inteligencia maestra. Se nota que los tres verdugos se encuentran a gusto delante del objetivo manejado por Patino y este es el punto clave para que el film sea la obra cinematográfica cumbre que es. Así éstos desnudan sin rubor sus personalidades para que sean observadas por los espectadores. De este modo adivinaremos que tanto Antonio como Vicente son dos hombres de clase baja casi analfabetos a los que la necesidad económica empujó inicialmente a ejercer la labor de ejecutor de sentencias, pero que tras el paso del tiempo y la compañía invisible de la muerte en su rutina laboral, esta inicial reticencia ha desaparecido y por tanto se han convertido en auténticos criminales oficiales carentes de sentimientos de culpabilidad y por tanto de una frialdad que aterra. En cambio Bernardo es un auténtico freak. Un hombre que "camina por las calles empinadas del Albaicín" con una siniestra capa negra y un trasnochado sombrero de copa cuya aquiescencia mental parece haberse perdido entre los montes granadinos. Bernardo reviste la capa de un iluminado cantaor de flamenco y coplillas recursos estos que utiliza para aparentar ser una persona abierta y extrovertida, pero que terminan convirtiéndole en una caricatura a la cual parece le falta un tornillo de cordura.

Me encanta este film y es por ello que reivindico el mismo como uno de los documentales más potentes y extraordinarios de la historia del cine. Más allá de su escenario puramente local, la cinta seguramente será igualmente hipnótica para cualquier espectador de nacionalidad no hispana. Y ello es posible gracias a la genial labor de Patino, el cual con la sola posesión de una cámara, un montaje innovador y su capacidad para convertirse en un trovador de historias capaz de reflejar la esencia natural del lugar y las gentes que pasan delante del foco de su cámara legó a las generaciones venideras de cinéfilos un documento único y atemporal que trazó un dibujo especular de la forma de ser de un país ajeno a la intelectualidad de Patino que el cineasta trató de transformar radicalmente para bien de las generaciones futuras. Querido Basilio, esa transformación se produjo como tú muy bien sabes, pero en esencia… creo que seguimos siendo los mismos verdugos disfrazados con piel de cordero degollado.


Verdugos de todos los colores, volver al ruedo buscando la sonrisa del esperpento, picaresca y surrealismo hispano.

Comedia sin más..
🤔


#72

Mensaje 17 Feb 2021 12:49

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
El rollo de película llega a la última estación Blaugrana 🤭 👊💙❤️
Próxima semana el proyector se apagará, los medios sirvieron (al fin) a la causa, y ya veremos si hay algo más allá de la última estación (me da que en perfil es solo para eruditos de "doble perfil congraciados").
🏴☠️🏴☠️🏳️🏴🚩🏁Fin de carrera.
🕛📽️🎥🎞️🎬🎟️🎫


Nos quedará en el tintero cine de espías, asiático, europeo, independiente, histórico, comercial aceptable, humor segunda parte, una de Romanos 📜🤭terror,segunda parte orígenes cine, francés e italiano, resto del mundo, surrealista o Nouvelle vague.


:disimular:
🏴☠️
animation02.gif
animation02.gif (5.8 MiB) Visto 532 veces
fb05c46322f201ef4f0c36f947c78105.jpg
fb05c46322f201ef4f0c36f947c78105.jpg (99.57 KiB) Visto 532 veces

Vaya banda lo que queda del Barcelona tras la mano negra de Bartolino Perico y sus tecnócratas ladrones de guante blanco.
Laporta Salvador 🙌🤲🤝🙏???(cual de sus tres caras)???, es para hacer una película de intriga con final melodramático con cámara al hombro.
🤔


Hubiera sido BARÇA DOGMA 2015- 2021🎥💵💰💸⚖️🕯️🧱📼📹


En la década de los 90 surgió una corriente que intentó volver al cine tradicional y romper con todo la hegemonía establecida por Hollywood, el Dogma 95.

Si hay algo que tienen en común todas las corrientes artísticas, es que éstas sirven como reflejo de lo que se manifiesta en la sociedad del momento. A lo largo de la historia, han sido muchas las diferentes vanguardias que sirvieron como vía de escape para mostrar una visión distinta a todos aquellos valores que imperaban. Una de esas corrientes es el Dogma 95, la cual supuso un punto de inflexión sobre todo aquello que se concebía como cine.


Es innegable que Hollywood domina el cine. Aunque para algunos sea algo amargo reconocerlo, el séptimo arte es una industria que bebe de su sustento económico. No significa que un gran desembolso garantice una buena película, pero sí que el éxito en el sector se encuentra ligado a la promoción que se realice de esa obra. Tener un actor reconocido, invertir en publicidad o contratar a los mejores técnicos del momento son los elementos por los que las productoras apuestan. Independientemente de si el producto final es satisfactorio o no, los ingredientes deben ser los adecuados para que ese filme se convierta en un éxito de ventas.

Sin embargo, a veces también se pueden encontrar joyas que escapan de todos esos convencionalismos. En la década de los 90, la democratización de los medios para hacer cine también provocó que existieran más productos de directores independientes, los cuales no necesitaban un gran presupuesto para crear sus obras. Pensemos en Reservoir Dogs, una película cuya trama principal se desarrolla en un único escenario.

Para su primer largometraje, Tarantino tomaba muchas características de la Nouvelle vague defendida por los cineastas franceses a mitad del siglo XX. De estos mismos valores también se nutrirá otra corriente aparecida en 1995 por Lars von Trier y Thomas Vinterberg, el Dogma 95.


Sus orígenes:
Del mismo modo que François Truffaut o Jean-Luc Godard en Francia, en Dinamarca también se iba a cultivar un sentimiento de romper con los cánones establecidos por la industria cinematográfica del momento.

El momento seleccionado para inaugurar el Dogma 95 no fue escogido al azar. En 1995 se celebraba el centenario del séptimo arte, 100 años desde que los hermanos Lumière efectuaran su primera proyección, una ocasión que no fue aprovechada por Lars von Trier para leer un discurso sobre dicha celebración, sino para inaugurar ante todo el mundo la vanguardia que intentaría quebrar los pilares sobre los que se sustentan las producciones de Hollywood.


Así, el director danés pasó a leer lo que ellos mismos llamaron como “Manifiesto del Dogma 95”, una serie de reglas que se debían seguir para crear una obra que se adaptase a las exigencias de este nuevo modo de hacer cine.

El manifiesto:
Para el certificado otorgado cuando un filme cumplía las reglas del Dogma 95


El manifiesto mencionado tenía como objetivo establecer unas premisas para combatir el cine que provenía de las altas productoras estadounidenses. Intentaban dejar claro que hacer un buen producto no debía ir ligado a tener un alto presupuesto. Asimismo, reivindicaban lo real como sinónimo de pureza y autenticidad cinematográfica.

Como von Trier señala en su voto de castidad, “juro que me abstendré de crear una obra, porque considero que el instante es mucho más importante que la totalidad”. Por lo tanto, no queda ningún tipo de reducto para la ficción, lo que vemos es lo que la cámara capta en ese momento.

Para comprender mejor la esencia del Dogma 95 sería conveniente acudir a su manifiesto, donde se condensa todo lo que debe ser esta vanguardia. Extraído de Wikipedia:

1) Los rodajes tienen que llevarse a cabo en locaciones reales. No se puede decorar ni crear un "set". Si un artículo u objeto es necesario para el desarrollo de la historia, se debe buscar una locación donde estén los objetos necesarios.

2) El sonido no puede ser mezclado separadamente de las imágenes o viceversa (la música no debe ser usada, a menos que esta sea grabada en el mismo lugar donde la escena está siendo rodada).


3) Se rodará cámara en mano. Cualquier movimiento o inmovilidad debido a la mano está permitido. (La película no debe tener lugar donde esté la cámara, el rodaje debe tener lugar donde la película tiene lugar).

4) La película tiene que ser en color. Luz especial o artificial no está permitida (si la luz no alcanza para rodar una determinada escena, ésta debe ser eliminada o, en rigor, se le puede enchufar un foco simple a la cámara).

5) Se prohíben los efectos ópticos y los filtros.

6) La película no puede tener una acción o desarrollo superficial (no pueden mostrarse armas ni pueden ocurrir crímenes en la historia).

7) Se prohíbe la alienación temporal o espacial. (Esto es para corroborar que la película tiene lugar aquí y ahora).

8) No se aceptan películas de género.

9) El formato de la película debe ser el Académico de 35mm (1:1.85).

10) El director no debe aparecer en los títulos de crédito.


Repercusiones:
Pero, ¿a qué llegó todo esto? Como era de esperar, serían sus propios creadores los primeros en crear productos que cumplirían los requisitos para ser incorporados dentro de la corriente, como “La celebración” de Thomas Vinterberg o “Los idiotas” de Lars von Trier, las cuales llegaron a competir por la Palma de Oro sin ningún resultado.


La película de Lars von Trier es una crítica sobre aquello que la sociedad considera “no normal”. Un grupo de jóvenes empiezan a simular discapacidades mentales con el único fin de conseguir los objetivos que se proponen. Así, “hacer el idiota” se convierte en una manera de escapar de lo normal, una forma de romper el estado natural según el cual se rige nuestra sociedad. Para ello, el director danés experimentó con enfermos mentales reales, a los cuales ofreció papeles secundarios en el filme. Además, los actores principales también visitaron centros psiquiátricos reales, todo ello con la intención obviar la interpretación para que ésta se convirtiese en realidad.

Tras eso, como se refleja en Internet Archive se llegaron a grabar más de 300 obras con tales características. Sin embargo, muchas de ellas no cumplían exactamente las normas que se debían seguir según el manifiesto. Era difícil controlar que un director no abriese una ventana para alterar la luminosidad de la escena, la corriente requería un compromiso moral y no todos estaban dispuestos a aceptarlo.



Cuánto perro suelto 🏴☠️🌭


Mirá la señal, no te olvides🚨🛑



Cuándo al final se sabe la verdad, y como ayer no hay nada que CELEBRAR.



Cádiz y Sevilla a la vista.
Barco hundido.
7 de Marzo quién asalta el palacio de invierno?
Revolución, cuentas pendientes, castigo y limpieza 💸🏴☠️👊💙❤️








Comedia Ibera muy negra🏴🏴🏴🏴🏴🏴🏴
Weekend de risa, buena manera de quitarse la caspa de aquellos tiempos en blanco y negro.
🎞️





Bartolino ponga impresos🤭



Un admirador, un esclavo y un amigo.
Con una buena dosis de butifarra catalana.
☠️





Atraco a las tres🤔🤭💰⚽


El cinéfilo, en términos generales, es una persona que tiene un gusto especial por el cine. Y puede serlo por mera afición o pasatiempo y también puede convertirse en un experto analizador y crítico de filmes. Para ser un buen cinéfilo es preciso tener en cuenta muchos factores a la hora de analizar una película como: el guion, los actores, la escenografía y demás elementos técnicos y artísticos que componen la trama. Como el cine es un arte, la crítica y comentarios por parte de un cinéfilo son más una apreciación personal, basada en la información suministrada durante la proyección; para el cinéfilo es importante el disfrutar de cada uno de los elementos de la composición y del ambiente donde se proyecta el film. Luego, están las publicaciones de cine a las que se adhiera. Existen grupos de cinéfilos que comparten su afición en los llamados "cine club", en los cuales se proyectan películas que por lo general son de cine independiente y en las cuales prima más el factor estético y artístico que el técnico; también es importante el desarrollo de la historia y la forma misma como es contada en imágenes.
🎥🎞️🏴



#73

Mensaje 20 Feb 2021 15:07

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Partidito y domingo de cine...
Todo lo veo en blanco y negro...
🤭

Dios aprieta pero no Ahoga...
Muxus...


#74

Mensaje 21 Feb 2021 17:32

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
El inicio de la década de los cuarenta abre en España un periodo de incierta expectación. La guerra civil ha concluido, y todos se aprestan a vivir una nueva época, que no deja pasar por alto cuanto se refiere a la industria cinematográfica. La nueva administración se hace con el control del sector, y le aplica sus rígidas medidas de protección, tanto ideológicas como económicas.

El cine español de los cuarenta se siente aprisionado en un estrecho camino del cual difícilmente logra salir. Contadas excepciones permiten concebir esperanzas de que sea posible lograr estimables trabajos. Algunas producciones pertenecientes al género de la comedia o algunos títulos de Edgar Neville, José Luis Sáez de Heredia, Antonio Román, Juan de Orduña, Rafael Gil, Luis Lucia o Carlos Serrano de Osma sirven a tan reducidas aspiraciones.

Aunque se trate de un exiliado, Luis Buñuel no fue ajeno a la evolución de la dictadura, regreso a España a rodar en los sesenta cuando el régimen cambio a un sistema más aperturista.

Al finalizar la segunda guerra mundial Buñuel dejo Estados Unidos y se traslado a México donde conoció a Oscar Dancigers, introduciéndose en la industria mexicana muy poderosa en lo económico y repleta de de maravillosos cineastas y excelentes intérpretes.

Aunque Gran Casino (1947), con Libertad Lamarque y Jorge Negrete, resulto un fracaso, su siguiente entrega El gran calavera (1949) fue más elaborada, con Fernando Soler como eje principal del ocaso y renacer de una familia. Tras estas experiencias Buñuel avanzo hacia el realismo social de Los olvidados (1950) donde retrata la desesperanza de unos personajes que viven en la calle y se ahogan en la miseria más brutal. Logro el premio en el Festival de Cannes a la Mejor Dirección. Ese mismo año dirigió Susana (1950).

El primer paso que dio la industria del cine español en los cuarenta fue recuperar todos aquellos proyectos inacabados y, al mismo tiempo, reestrenar los éxitos que dominaron la pantalla antes de la contienda. Así junto a la reposición de sonados títulos del cine republicano como Morena Clara o La Verbena de la Paloma, se exhibieron nuevas películas de Francisco Elías y Eduardo García Maroto.

A partir de 1941 el gobierno tomo una serie de medidas para controlar las producciones nacionales y la industria del cine español: el doblaje, impuestos, cuota de pantalla y licencias de importación. En 1942 se regulo la creación de Noticiarios y Documentales Cinematográficos, NO-DO. Cinco años después surgió el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (I.I.E.C.), donde impartieron docencia algunos de los directores más representativos de la década y del que salieron las primeras promociones de jóvenes que intentaron dar un giro a la creatividad cinematográfica en los años cincuenta.

La primera edad dorada

Cuando se habla de la colaboración cinematográfica entre España e Hispanoamérica, uno de los nombres que más se suele nombrar es el de Cesáreo González, desde Polizón a bordo (1941) de Florián Rey, hasta La boutique (1967) de Luis García Berlanga, la actividad de este productor vigués fue tan intensa que su filmografía supera las 140 películas. Conviene matizar que fue un productor comercial pues busco el éxito por encima de todo. Así diseño una estrategia enormemente eficaz, contrato a los directores más representativos de cada época, produciendo numerosos filmes de Rafael Gil y Ramón Torrado, y también conto con cineastas de la talla de Florián Rey, Eusebio Fernández Ardavín, Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem entre otros. Contrato también a intérpretes españoles tan conocidos como Amparo Rivelles, Rafael Duran, Jorge Mistral y Alfredo Mayo, como a celebres personajes iberoamericanos como María Félix. Tuvo un gran interés en la comedia folklórica, iluminado por artistas de la talla de Lola Flores, Paquita Rico Ana Esmeralda y Carmen Sevilla. Uniéndose también a la cinematografía de este productor las dos estrellas infantiles más recordadas del cine español, Joselito y Marisol.

Sus películas representativas del mercado común iberoamericano fueron El famoso Carbelleira (1940) de Fernando Mignoni, Mar abierto (1946) de Ramón Torrado, entre otras.

Fue el único productor español que logro abrir para el cine hispanohablante el mercado internacional.

En la producción de los años cuarenta dominaron las películas de trasfondo histórico-político, con propuestas en las que se trataban la historia reciente, El frente de Moscú (1940) y los ideales del bando nacional, El crucero Baleares (1940), Sin novedad en el Alcázar (1940).



Sin novedad en el Alcázar

En los guiones proliferan hechos históricos de todo tipo con el fin de resaltar el valor, el espíritu religioso y el imperio hispánico, Correo de Indias (1942), Inés de Castro (1944).

Se produjeron distintos subgéneros: el cine de “levita”, con trasfondo literario, Marinéala (1941), Fuenteovejuna (1946), abundantes zarzuelas y españoladas que resaltaban el más puro tipismo regional un cine cosmopolita del que participan todos los directores, y por último, la comedia, que en todas sus variantes fue la línea más explotada durante la década.

Destaca el trabajo del realizador Ignacio F. Iquino, El hombre de los muñecos (1943), Una sombra en la ventana (1944), junto con cineastas sobresalientes como Antonio Román, Escuadrilla (1941), Boda en el Infierno (1942), La casa de la lluvia (1943), Rafael Gil, El hombre que se quiso matar (1942), Huella de luz (1942), La calle sin sol (1948), Edgar Neville, La torre de los siete jorobados (1944), La vida en un hilo (1945), Juan de Orduña, Ella, él y sus millones (1944), Luis Lucia, El 13-13 (1943), Jerónimo Mihura y Carlos Serrano de Osma.



La calle sin sol

Muchos nombres para una cinematografía excelente, que deseaba ir más allá del tópico, asentada sobre unos principios de calidad muy notables, no solo en el pulso de la narración, sino también en la calidad de la fotografía y en los decorados, parcelas en la que los técnicos españoles han sabido crear escuela y ofrecer resultados de muy elevado nivel.

Surgieron grandes mitos, como Amparo Rivelles, “la cara más bonita del cine español” a la que se necesitaba para que la historia pudiera funcionar, dominaba la escena como nadie y pronto demostró que además de una cara bonita también era una actriz, que el tiempo situó a nivel de las más grandes. Sin Alfredo Mayo tampoco podría entenderse el cine de los cuarenta, puesto que sintetizó todo tipo de ideales y de sueños, lo que le confirió una relevancia mitológica que alimento muchos sentimientos.

Mención aparte merece José Isbert, genuino representante de todo un grupo de actores, los llamados secundarios, sin los el mejor cine español carecería de su fuerza.

Directores de Fotografía.

Jose F. Aguayo, Castañuela (1945), La Lola se va a los puertos (1947), Locura de Amor (1948); Alfredo Fraile, La calle sin sol (1948), La fe (1947), ¡A mí la legión! (1942), Vidas cruzadas (1942), Huella de luz (1943); Willy Goldberger, Ella él y sus millones (1944), La vida empieza a media noche (1944), Cristina Guzmán (1943), Malvaloca (1942).

La década de los cincuenta es, sin duda, la década de Bienvenido Mr. Marshall, ya que, ninguna película simboliza lo que este periodo quiso ser y no pudo.

En esta década se dan las Conversaciones de Salamanca (Mayo 1955), un encuentro de todos los profesionales de la industria, organismos del Estado, critica e intelectuales del momento, con el fin de converger los distintos análisis en una propuesta que permitiera abrir nuevos horizontes, creativos e industriales.

Son los años de Bardem y Berlanga, pero también los años de Ladislao Vadja y de Juan de Orduña, y de Sara Montiel y de Joselito.

Cabe destacar Esa pareja feliz (1951) dirigida conjuntamente por Berlanga y Bardem, años más tarde filmaron Los jueves milagro (1957) y Muerte de un ciclista (1953), respectivamente.





Bienvenido Mr. Marshall



Marcelino pan y vino

En los años previos a dicho encuentro se produjeron películas de gran contenido temático y narrativo como Brigada criminal (1950) de Ignacio Iquino, Cielo negro (1951) de Manuel Mur Oti, cine policiaco y dramas pasionales que compartieron pantalla con el realismo de El último caballo (1950) de Edgar Neville o Surcos (1951) de Juan Antonio Nieves.

Estas aportaciones tuvieron que encontrar un hueco con el cine español de tono religioso como, La señora Fátima (1951) de Rafael Gil o Marcelino pan y vino (1954) de Ladislao Vadja, y películas folklóricas apoyadas en las figuras de Antonio Molina, El pescador de coplas (1953); Lola Flores, La faraona (1955); Carmen Sevilla, La hermana San Suplicio (1952). Además de Joselito, El pequeño ruiseñor (1956) y Sara Montiel que se incorporo al cine español con El último cuplé (1957) dirigido por Juan de Orduña.



El pequeño ruiseñor

Con la posguerra finalizando, la productora Cifesa intentó mantener viva la llama del cine patriótico, Agustina de Aragón (1950), La leona de Castilla (1951) o Alba de América (1951).

Géneros como el melodrama y el policiaco tuvieron su exponente en Brigada Criminal (1950), Cielo negro (1951), La laguna negra (1952) y Condenados (1953).



Brigada criminal

Destaca un cine costumbrista real y enriquecedor, con La honradez de la cerradura (1950) de Luis Escobar, El ultimo caballo (1950) de Neville, Día tras día (1951) de Antonio del Amo y especialmente, Surcos (1951) de José Antonio Nieves Conde.

El entretenimiento sin más pretensión, se fomentó por medio de la comedia rosa, con argumentos desenfadados y frívolos, Viaje de novios (1956), Las muchachas de azul (1957) y Solo para hombres (1960), esta última con Analía Gadé y Fernando Fernán-Gómez en los papeles protagonistas.

La comedia sentimental también se ganaba el corazón de la audiencia, Recluta con un niño (1955) de Pedro L. Ramírez, protagonizada por José Luis Ozores.

Directores de fotografía.

Los directores de fotografía más destacados en esta época seria José Aguayo con El último cuplé (1957); Manuel Berenguer, Bienvenido Mr. Marshall (1952); Alfredo Fraile, Alba de America (1951), La leona de Castilla (1951), Muerte de un ciclista (1955), Pablo Ripoll, Brigada criminal (1950); Sebastián Perera, Surcos (1951) entre otros.

Los años sesenta resultaron una etapa renovadora para el cine español.

Saura va a ser el realizador más activo con carácter internacional. No obstante, desde finales de esta década y principios de la siguiente, el cine español se convierte en el triste heredero de una situación de fiasco económico provocada por una política proteccionista carente de una mínima coherencia en su aplicación.

En el campo industrial, Samuel Bronston, un productor de origen estadounidense quiso rodar en España superproducciones al estilo del Hollywood clásico. Consiguió rodar rey de Reyes (1960) de Nicholas Ray, dejando claros los ingredientes de este tipo de producciones: grandes estrellas norteamericanas, directores de prestigio, descomunales decorados y una amplia presencia de técnicos e intérpretes españoles. Otras producciones fueron El Cid (1961) de Anthony Mann protagonizada por Charlton Heston y Sofía Loren, 55 días en Pekin (1963) rodada en Las Matas por Nicholas Ray que tuvo que abandonar el rodaje y fue sustituido por Guy Green y Andrew Martin con Heston, Ava Gardner y David Niven.



55 dias en Pekin 1

Con La caída del Imperio Romano (1964) el Imperio Broston comenzó su declive, finalizando con El fabuloso mundo del circo (1964) de Henry Hathaway, con John Wayne, Rita Hayworth y Claudia Cardinale.



Lawrence de Arabia 1

Numerosos profesionales españoles alcanzaron su madurez en los equipos de Broston. Se filmo en España también superproducciones como Doctor Zhivago (1957), Espartaco (1960), Lawrence de Arabia (1961) y Cleopatra (1963).

La calidad de nuestros equipos técnicos y la pujanza de esa industria, permitió que, durante años, fuese constante la producción destinada al mercado internacional.

Sergio Leone se aprovecho de esto e inventó en España el subgénero spagueti-western, es decir, westerns rodados por equipos italoespañoles en Almeria, inauguraron esta corriente Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966) protagonizadas por Clint Eastwood y Lee van Cleef.

Desde la Dirección General de Cinematografía, José María García Escudero hizo aumentar la producción de cine en España, su intención era favorecer el nivel del cine español y la entrada de gente joven en la industria.

Carlos Saura se convirtió en el máximo exponente de un cine de calidad, consiguiendo un frente importante en la comercialización exterior del cine español, gracias también a Elías Querejeta, su productor. Los golfos (1959), La caza (1965).

En paralelo a la Escuela Madrileña, surgió otro grupo experimental e innovador, denominada la escuela de Barcelona, donde predominaba la tradición formal, la influencia lingüística publicitaria y la preocupación por la estructura visual, Fata Morgana (1966) de Vicente Aranda, Noche de vino tinto (1966) de José María Nunues o Dante no es únicamente severo (1967) de Jacinto Esteva y Joaquin Jordá.

A pesar del exilio Luis Buñuel regresa a la España franquista y rueda Viridiana (1961) y Tristana (1969).

La presentación de Viridiana en el Festival de Cannes y la obtención de la Palma de Oro, provoco uno de los escándalos internacionales más recordados de la Historia del Cine.

Pese a que Buñuel representa lo español en el exilio, no debe pensarse que el cine rodado en la España de los sesenta fue desdeñado por el mercado internacional, el cine español mereció bastantes éxitos de crítica y de público. Francisco Rovira-Veleta, El amor brujo (1967); Fernando Fernán Gómez, El mundo sigue (1963) o Luis García Berlanga, El verdugo (1963); y Antonio Isasi- Isasmendi, Las Vegas 500 millones (1968) entre muchos otros continuaron ofreciendo buenos títulos a una industria que pasaba por uno de sus mejores momentos.



Viridiana

La comedia continuaba siendo un valor seguro en la taquilla, La gran familia (1962), La familia y uno mas (1965), Operación secretaria (1968), Las que tienen que servir (1967) y Pecados conyugales (1966), en las que estaban presentes Jose Luis Lopez Vazquez y Gracita Morales junto con Alfredo Landa, Alberto Closas, Analía Gadé, Amparo Soler, Concha Velasco, Tony Leblanc, Rafaela Aparicio, Julia Gutiérrez Caba, Mannuel Alexandre, Laly Soldevilla, Laura Valenzuela.

El cine con niño siguió la estela de las películas protagonizadas por Joselito, esta vez con Marisol, Un rayo de luz (1960), Ha llegado un ángel (1961), Tómbola (1962) seguida más tarde por Pili y Mili y Roció Dúrcal.



Tómbola

La residencia (1969) de Narciso Fernández Serrador fue una impecable muestra de cine de género y demuestra el buen hacer del cine español en campos como el misterio y el terror.


Directores de fotografía.

Destaca José Luis Cuadrado, La caza (1965); Aurelio Gutiérrez-Larraya Planas, Fata Morgana (1966), Viva los novios (1969); Manuel Berenguer y Godofredo Pacheco en La residencia (1969); José Aguayo, Viridiana (1961), Tristana (1969).

La década de los setenta presentaba ya los síntomas de una industria que comenzaba a enfermar y se veía amenazada por una profunda crisis. La situación industrial en España se halla profundamente agravada, debido al fiasco económico heredado de finales de los años sesenta, obligando a potenciar un cine eminentemente comercial que atraiga la atención de los espectadores. Aun así se consiguieron productos de calidad artística superior, como Pascual Duarte y El espíritu de la colmena.

El prestigio de la industria nacional también llega a través de los directores de fotografía que abren fronteras, como Néstor Almendros.

La producción se centro en una corriente muy comercial. Aun quedaba espacio para los Westerns, las películas de aventuras y las cintas de terror, muy competitivas rodadas por profesionales como Paul Naschy.

Alcanzo el éxito la comedia sexy, conocida como landismo en alusión a Alfredo Landa. El subgénero, arraigado previamente en Italia, tuvo su punto de partida con No desearas al vecino del quinto (1970) de Ramón Fernández. El llamado destape tuvo su inicio aquí.

http://www.dalealplay.com/informacionde ... ?con=82765

Surgieron películas que alternaron comedia con el reflejo realista de la sociedad. Impulsados por el productor Jose Luis Dibildos, Españolas en parís (1968) y las dirigidas por Roberto Bodegas, Antonio Drove, Pedro Masó y José Luis Garci, la famosa tercera vía.



Españolas en Paris

Una propuesta de calidad fue mantenida por Elías Querejeta como productor, que continuaba trabajando con Saura Ana y los lobos (1972), Cría cuervos (1975) y que dio entrada a nuevos directores como Víctor Erice, El espíritu de la colmena (1973).




El espíritu de la colmena

En las postrimerías del franquismo y los primeros momentos de la transición democrática, mantuvieron su nivel en la industria intérpretes que venían del cine de los sesenta, como Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, José Sacristán, Agustín González y Concha Velasco. En paralelo otros más jóvenes comenzaban a despuntar, como Carmen Maura, Ángela Molina, Xavier Elorriaga y Ana Belén.



La decente

Directores de fotografía.

Federico Gutiérrez-Larraya Planas, Don erre que erre (1970), La decente (1971); José Luis Cuadrado, Ana y los lobos (1972), El espíritu de la colmena (1973); Teo Escamilla, Cría cuervos (1975); Néstor Almendros, Days of Heaven (1978).


Lo veo todo negro, fue una premonición circunstancial que me jodió el vermut, la comida, el postre, copa y puro (si ya no bebo, ni fumo, camino cuesta abajo de angelitos negros).
🥃 Uno solo PLEASE para pasar este mal trago.
No queda casi nada de Can Barça, tristeza, asco y penuria a partes iguales 👍
Se acercan y se alejan al mismo tiempo gracias al taciturno e inconsciente del Holandés errante.
No son jugadores con sentimiento y escudo, son simples vividores de una substanciosa nómina en un CLUB de ruina y siniestro TOTAL.
Náuseas 💙❤️s
Bartolino junto a tú pandilla de ladrones y saboteadores de guante blanco.
No olvidamos, ni perdonamos, junto al resto os espera la guillotina del Maestro 🏴☠️✊☠️💣

29.gif
29.gif (1.16 MiB) Visto 510 veces
tenor-4.gif
tenor-4.gif (3.78 MiB) Visto 510 veces

Luffy Tauro de Mayo, compartimos mes y horóscopo, aunque no me estiro como una goma, ni tengo sombrero de paja, ni pantalones cortos o vista de Rojo 💣☠️


Tarde de perros...un poco de Berlanga en contenido de la penúltima antes del StandBy y la última estación por el momento 🛵🕶️


(Valencia, 1921 - Madrid 2010)

Cineasta español que figura entre los grandes realizadores españoles que iniciaron su trayectoria bajo el franquismo. Estudió en Valencia y en Suiza y, después de participar en la guerra civil española y en la Segunda Guerra Mundial, se matriculó en el Instituto Español de Cine (IIEC). En 1951 escribió el guión y dirigió, junto a Juan Antonio Bardem, el largometraje Esa pareja feliz. Ese mismo año volvieron a colaborar en el guión de ¡Bienvenido, Mr. Marshall!, dirigida por Berlanga, que fue exhibida con gran éxito en el Festival de Cannes; la buena acogida de esta película contribuyó a elevar el prestigio del cine español. Liberal e individualista, Berlanga continuó la búsqueda de una línea personal de expresión, a pesar del acoso de la censura. En 1961 su película Plácido fue candidata al Oscar. En el Festival de Cine de Valladolid de 1977 causó un gran impacto con Tamaño natural, un filme cargado de simbolismo sexual y con grandes dosis de erotismo. En la trilogía que se inicia con La escopeta nacional (1978) y culmina con Nacional III (1982) presentó una imagen esperpéntica de la España de la época de la transición. Todos a la cárcel (1994) fue galardonada con varios premios Goya. Su miniserie para televisión Blasco Ibáñez (1997) puso en evidencia la solvencia de Berlanga en nuevos registros dramáticos. En 1999 dirigió París Tombuctú y anunció que se retiraba definitivamente del cine.


Luis García Berlanga.

Procedente de una familia de la burguesía valenciana, Luis García Berlanga estudió filosofía en la Universidad de Valencia, y en su primera juventud fue voluntario de la División Azul (deuda por la salvación de su padre) y llegó a componer una Oda a la pistola, pero su filosofía de la vida y su posición política variaron después radicalmente, sobre todo a partir de su matriculación en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas de Madrid, en el que ingresó en 1947 y en el que se graduó como director de cine.

En 1951 formó pareja con Juan Antonio Bardem para escribir y dirigir su primera película, Esa pareja feliz. Bardem dirigió a los actores, mientras que Berlanga se ocupó de la parte técnica. La película permanece como un hecho fundamental de la cinematografía española y como arranque, según algunos historiadores, del cine español moderno. Del mismo modo que muchas de sus obras, Esa pareja feliz es una historia de perdedores, de personajes que, según el cineasta, “parten de una situación social, moral o biológica determinada y acaban en la misma situación o en otra peor, a pesar de haber tenido la posibilidad de mejorar en el camino, sea por aportes mágicos o por su propio esfuerzo. En mis películas hay siempre una miserabilización final del personaje”.

En Esa pareja feliz se revelaban ya diversas influencias que marcaron, sobre todo, la primera etapa de su carrera: el neorrealismo italiano, el sainete de Carlos Arniches o el cine de Frank Capra y René Clair. La película fue mal clasificada por la Administración y sólo el éxito de su siguiente obra permitió su normal distribución dos años después, aunque ambos directores se alzaron con el Premio Jimeno al mejor director novel del Círculo de Escritores Cinematográficos. Fue el primer título de una carrera que abarcaría diecisiete largometrajes. Su desahogada situación económica y, fundamentalmente, sus problemas con la censura, explican lo exiguo de una filmografía decisiva en la historia del cine español.

Junto a Bardem y Miguel Mihura escribió el guión de su segundo largometraje, ¡Bienvenido, Mr. Marshall! (1953), una sátira del Plan Marshall, el plan de ayuda de EE.UU. a Europa después de la Segunda Guerra Mundial, al mismo tiempo que una radiografía cómica de la España rural. En ella están ya presentes las características más habituales de su quehacer tras las cámaras, y en concreto esa peculiar mezcla de tradición y modernidad que le sirve como base en la que vierte sus reflexiones sociológicas o políticas sobre el presente. Como tradición, cabe apuntar su querencia por actores y actrices de género y la evidente influencia del sainete, la zarzuela o la comedia de costumbres en la composición de tipos y situaciones. Por otra parte, la modernidad emerge a rebufo de la actitud regeneracionista que subyace en toda su obra y de su apego a ciertos aspectos del neorrealismo de corte italiano tan de moda en la época. Berlanga, Bardem y Miguel Mihura recibieron el premio del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor guión original.


¡Bienvenido, Mr. Marshall! (1953)



La acción de ¡Bienvenido, Mr. Marshall! (1953) se desarrolla en 1948, año en que el ministro de Asuntos Exteriores estadounidense George G. Marshall elabora el plan de ayuda económica a Europa. La noticia revoluciona el tranquilo pueblo castellano de Villar del Río, que decide preparar un espectacular recibimiento a los estadounidenses, convirtiendo sus casas y sus calles en un decorado sevillano, e incluso disfrazándose ellos mismos de auténticos andaluces. El filme describe en clave de comedia y con el tono de humor característico de su director la España de finales de los años cuarenta, inmersa en la autárquica economía de posguerra, con su mercado negro y su racionamiento. La visión que ¡Bienvenido, Mr. Marshall! ofrece de España entronca con el surrealismo y ciertamente con el neorrealismo italiano, que en estos años surge con fuerza dentro del panorama del cine europeo de posguerra.

Las circunstancias más inmediatas que hicieron posible el proyecto y la realización del filme tienen que ver con la amistad entre Berlanga y Bardem, que había surgido ya en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas de Madrid, y el contrato que la productora UNINCI ofreció a ambos por medio de Ricardo Muñoz Suay para la realización de una película en la que apareciera la folclórica Lolita Sevilla. Sin embargo, los problemas económicos hicieron que García Berlanga asumiese en solitario la dirección de este filme, en el que la fotografía de Xanet, la música de Leoz y las canciones de Ochaíta, Valerio y Solano, el montaje de Pepita Orduña y un elenco de artistas excepcional (José Isbert, Manolo Morán y Lolita Sevilla) hacen las delicias del espectador. Estrenada el 29 de abril de 1953 en el cine Callao de Barcelona, el elogio de la crítica y del público fue unánime, y los galardones obtenidos en el Festival de Cannes supusieron la revelación internacional del cine español y la consagración de su director.

Benito Perojo fue el productor de Novio a la vista (1953), basada en una historia de Edgar Neville ambientada en 1914 y protagonizada por adolescentes, una película sobre “la dificultad de empezar a vivir” y una ilustración sobre el papel de la mujer en el engranaje social. En Calabuch (1956), una nueva comedia rural narrada en tono de fábula, Berlanga exhibe una ternura y un romanticismo que persiste, aunque con menor fuerza, en el resto de su carrera, donde “una especie de lucidez cínica se impone a mi componente romántico”; el filme mereció la nominación al León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia (Italia). En Los jueves, milagro (1957), denuncia de la explotación comercial de las apariciones y los milagros, la censura religiosa introdujo modificaciones en el guión e impuso un nuevo final, rodado por Jorge Grau ante la negativa de Berlanga, que repudió la película.

A partir del mediometraje Se vende un tranvía (1959), codirigido por Juan Estelrich, Luis García Berlanga inició una etapa de colaboración con el guionista Rafael Azcona, que se prolongaría en el resto de sus películas. Esta alianza se concretó en un mayor rigor en la construcción de las historias, en un fortalecimiento de la amargura, la miserabilización de las situaciones y el uso del humor negro y, paralelamente, en un aumento de la entrañabilidad hacia los personajes.

Plácido (1961), desenmascaramiento de las prácticas de caridad organizada, se revela como una de sus películas clave en cuanto se convierte en síntesis ejemplar de los rasgos que distinguen su cine: el sentido tragicómico de la existencia, la imposibilidad de ser feliz en un entorno mezquino, una profunda desconfianza hacia el poder, el desamparo y la incomunicación que asolan al individuo en una sociedad hostil, una cierta ambigüedad que, para el director “quizá sea el concepto que mejor explique mi vida y mi cine”, el carácter coral de la historia, el cariño en el tratamiento de los personajes secundarios o la masiva presencia del plano-secuencia como método narrativo.


Plácido (1961)


El título de Plácido (1961), cambiado por culpa de la censura, no refleja el carácter coral de su argumento: en una pequeña ciudad de provincias, Zapater (dueño de una fábrica de ollas) y una asociación de caridad femenina deciden organizar una peculiar campaña con motivo de la Navidad. Bajo el lema "Siente un pobre a su mesa", y con la participación de unas vedettes llegadas de Madrid, se realiza una rifa para asignar a cada familia pudiente un pobre y una vedette para la cena de Nochebuena. Entre los empleados del evento figuran el pusilánime pero voluntarioso Quintanilla, quien se encarga de la coordinación de campo, y Plácido, un humilde trabajador casado y con dos hijos, que acaba de comprar un motocarro que será utilizado durante la comitiva para cargar en su remolque a un indigente y a un rico.

Plácido, muy preocupado porque ese día vence la primera letra del motocarro y le falta un poco de dinero para retirarla, va constantemente tras Quintanilla para que le ayude a solucionar su problema. Berlanga y Azcona construyeron en esta su primera colaboración un verdadero alarde de orfebrería, una hilarante reacción en cadena que lleva al espectador de esperpento en esperpento. Ciertamente la anécdota central gira en torno a la peripecia del pobre Plácido, pero también él es el vehículo utilizado por los autores para crear una serie de estampas de gran vivacidad y con personajes muy jugosos. Por una ridícula negativa de la censura, el filme no pudo titularse como el eslogan de la infausta campaña navideña, Siente un pobre a su mesa, que era lo previsto. La película fue nominada para el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa y para la Palma de Oro de Cannes.

En 1962 Berlanga realizó La muerte y el leñador, uno de los episodios de la coproducción internacional Las cuatro verdades, basado en una fábula de Jean de La Fontaine, que provocó un gran escándalo al ser acusado de atacar a España. El recurso al pesimismo, el esperpento y el humor negro alcanzó su máxima eficacia en El verdugo (1963), otro de sus trabajos básicos, feroz alegato contra la pena de muerte y ácida estampa de la España de la época. Sufrió varios cortes impuestos por la censura y su presentación en el Festival de Cine de Venecia (donde su director fue nominado al León de Oro por segunda vez) motivó la protesta del gobierno mediante el embajador de España en Italia, Alfredo Sánchez Bella, que la denunció como una maniobra política contra el régimen de Francisco Franco.

Tras el estreno de esta última película, García Berlanga inició una etapa de quince años en la que sólo realizó tres películas: Las pirañas (1968), Vivan los novios (1970, segunda nominación a la Palma de Oro en Cannes) y Tamaño natural (1973). Berlanga continuó indagando en algunos de sus temas favoritos: la mujer, la pareja y la soledad. Con La escopeta nacional (1978), uno de sus mayores éxitos de taquilla, inició un ciclo de películas sobre el personaje del Marqués de Leguineche, interpretado por Luis Escobar, que completaría en Patrimonio nacional (1980) y Nacional III (1982).

En esa serie recuperó abiertamente su estilo esperpéntico, barroco y coral para ironizar sobre la clase política franquista y la aristocracia decadente y desconcertada después de la muerte de Franco. Berlanga procuró materializar en estos trabajos una vieja obsesión, la realización de un cine de clara vocación popular, ese tipo de cine menospreciado por los cineastas de su generación a partir de las Conversaciones de Salamanca de 1955, a las que Berlanga consideró, pese a su participación, un error histórico del cine español. De los tres filmes que componen esta trilogía fue sin duda el primero el que alcanzó un mayor reconocimiento de público y crítica, si bien Patrimonio Nacional le valió su cuarta nominación a la Palma de Oro en Cannes.



En La vaquilla (1985) rescató un guión de la década de 1950 para ofrecer una visión distanciada y cómica de la Guerra Civil. El caluroso recibimiento popular de La vaquilla no se repitió con Moros y cristianos (1988), una parodia de los asesores de imagen, aunque fue mejor recompensada: un Goya a la mejor actriz de reparto para Verónica Forqué, además de otras tres nominaciones, entre ellas la de mejor guión (Azcona y Berlanga). En 1992 comenzó a preparar una serie de televisión sobre el escritor Vicente Blasco Ibáñez, que no obstante no vio la luz hasta 1997. El año siguiente estrenaba Todos a la cárcel (1998), cuya trama está emparentada en cierta manera con la de Moros y cristianos, ya que constituye una superación, una renovación y una puesta al día de algunos de los temas tratados en la trilogía de La escopeta nacional: la hipocresía y la corrupción del poder y sus advenedizos, en una clara relación con los escándalos de ese tipo que vivía entonces el país, ya en plena democracia.

Con una labor creativa ya más relajada, sin duda por la edad, sus dos últimos trabajos fueron el largometraje París Tombuctú (1999) y el rodaje del cortometraje de once minutos El sueño de la maestra (2002), que recrea una de las secuencias que la censura rechazó de su ¡Bienvenido, Mr. Marshall! por considerarla exageradamente erótica, y que finalmente desapareció: el sueño que la señorita Eloísa, maestra del pueblo (interpretada en 1953 por Elvira Quintillá y ahora por Luisa Martín), tiene la misma noche en que sueñan Don Pablo, el alcalde (Pepe Isbert), Don Cosme, el cura (Luis Pérez de León) y Don Luis, el caballero (Alberto Romea), ante la inminente llegada de los americanos.

Paralelamente a su trabajo como director de cine, Luis García Berlanga desarrolló diversas actividades: profesor de Dirección y Montaje (1959-1970) en la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC), presidente de la Filmoteca Española (1979-1982), editor de la colección de literatura erótica “La sonrisa vertical” y presidente de honor de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España desde su ingreso en 1986. Entre los premios recibidos a lo largo de su carrera destacan el Nacional de Cinematografía (1981), la Medalla de Oro de Bellas Artes (1982), el Príncipe de Asturias de las Artes (1986) y un Goya honorífico (1987).





Atraco a las tres🕶️
Manos arriba💸💸💸💸💸💸💸
Uno de los filmes más divertidos del cine español. En la que seguramente es su mejor película, José María Forqué aprovechó el talento cómico de un inconmensurable José Luis López Vázquez y de otros nombres ilustres como Alfredo Landa, Cassen, Gracita Morales, Agustín González... para contar el atraco de los trabajadores de un banco a su propia sucursal.


Camisas azules directas e indirectas.
👤


Pum...
Pum...
Pum...
A los malasombras del Barça ⚰️🤠



José Isbert

(Madrid, 1886 - 1966) Actor cómico español. Estudió comercio y obtuvo el título de la Escuela Central. Llegó al teatro a los diecinueve años, cuando debutó con la compañía del Teatro Apolo; luego pasó a la compañía del Teatro Lara de Madrid, con la que visitó Hispanoamérica y recorrió España con distintas obras, hasta que en 1935 formó su propia compañía.

Sus primeros contactos con el cine se limitaron a la película rodada en 1912 Asesinato y entierro de don José de Canalejas, en la que interpretaba al personaje del asesino, Pardiñas, y por la que cobró cien pesetas; siguieron algunas películas mudas y su trabajo en Francia, en los estudios de la Paramount, realizando las versiones castellanas de los éxitos de Hollywood.

Pero el trabajo continuado y la fama de José Isbert como actor de cine llegaron con la posguerra: primero con varios papeles secundarios, y luego en varios papeles protagonistas como los que interpretó en ¡Bienvenido, Mister Marshall! (1953) o El verdugo (1963), de Luis García Berlanga. Otras películas importantes en que participó fueron Calabuch (1956), Los jueves, milagro (1957), Historias de la radio (1955), El cochecito (1960), La gran familia (1962) y Los dinamiteros (1963).

Su peculiar físico y su voz lo convirtieron en uno de los actores preferidos del público, en especial por su sentido del humor. Creador de una saga de artistas, es el padre de la actriz María Isbert y abuelo del actor Tony Isbert.





Nombre: José María Forqué
Nace: 8 de marzo de 1923
En: Zaragoza
Muere: 17 de marzo de 1995
Categoría: Cultura

Director, guionista y productor, José María Forqué, padre de la también actriz Verónica Forqué, fue un referente de la cinematografía española, una industria que supo reconocer su trayectoria a través de un Premio Goya de Honor. Su extensa filmografía –más de cincuenta títulos- abarca casi todos los géneros, especialmente la comedia.

Vida y trayectoria:

Nacido en Zaragoza, José María Forqué comenzó a estudiar Arquitectura en Madrid, carrera que abandonaría para desarrollar la vocación cinematográfica que descubriera a través del teatro universitario.

Aunque rodó varios cortos, no fue hasta 1951 cuando se lanza a dirigir su primera película: María Morena, codirigida junto a Pedro Lazaga. El mismo año, ya en solitario, dirigió Niebla y sol, sobre un guión en el que contó, de nuevo, con la colaboración de Lazaga, y tres años después dos comedias: El diablo toca la flauta y Un día perdido. En 1956 coodirigió con José Antonio Nieves Conde La legión del silencio y, en solitario, el drama bélico Embajadores en el infierno, basada en una novela de Torcuato Luca de Tena.
Es en 1957 cuando llega su consagración definitiva con la película Amanecer en Puerta Oscura, sobre guión del dramaturgo Alfonso Sastre, que fue galardonada con el Oso de Plata del Festival Internacional de Cine de Berlín. Su colaboración con Sastre continuó en años sucesivos con las películas Un hecho violento y La noche y el alba, rodadas en 1958, y De espaldas a la puerta (1959).


Durante los primeros años de los sesenta adaptó para el cine algunas obras teatrales, entre ellas Maribel y la extraña familia, de Miguel Mihura, y Usted puede ser un asesino y realizó la que para algunos sería su mejor película, Atraco a las tres. Tras ellas, y durante dos décadas, seguirían algunos títulos de los más variados géneros: Casi un caballero, Tengo 17 años, La cera virgen (1971), Madrid, costa Fleming (1975) o ¡Qué verde era mi duque! (1979), salidas casi todas ellas de su propia productora Orfeo Films, fundada en 1967.

En la década de los 80 se prodigó en series para televisión, entre ellas Ramón y Cajal, El jardín de Venus y Miguel Servet.

Desde 1996, un año después de su muerte, se entrega anualmente en su honor el Premio Cinematográfico José María Forqué, destinado a galardonar la mejor producción española del año anterior por sus valores técnicos y artísticos.

Filmografía
Entre los más de cincuenta títulos, cabe destacar, por su éxito en taquilla, los siguientes trabajos
· 1995. Nexus 2431
· 1986. Romanza Final
· 1980. Series clásicas: Ramón y Cajal
· 1974. Una pareja distinta
· 1970. El monumento
· 1967. Las que tienen que servir
· 1966 Un millón en la basura
· 1964. Tengo 17 años
· 1964. Casi un caballero
· 1962. Atraco a las tres
· 1961. Usted puede ser un asesino
· 1860. Maribel y la extraña familia
· 1957. Amanecer en puerta oscura
· 1951. Niebla y sol
· 1951. María Morena





A cual mejor...dirección y reparto; actores de elocuencia y veracidad de imposible repetición a futuro.
Glorias eternas📽️🎥🎬🎭🎫🎟️del cine ibérico.


Marco Ferreri

(Milán, 1928 - París, 1997) Director cinematográfico italiano. Marco Ferreri dejó inconclusos los estudios de veterinaria y trabajó de periodista y comercial; pero ya en 1952 daba sus primeros pasos en el mundo del cine como ayudante de producción y fundador de una efímera revista cinematográfica. Tras conocer al guionista Rafael Azcona en un viaje a Madrid, Ferreri pudo dirigir El pisito (1958) y El cochecito (1960), basadas en guiones del célebre colaborador de Luis García Berlanga y rápidamente aplaudidas como dos títulos clave dentro de la historia del cine español.


Marco Ferreri

Tras el semifracaso de Los chicos (1959), regresó a Italia para rodar, entre otras, Dillinger ha muerto (Dillinger è morto, 1969), la escandalosa La gran comilona (La grande abbuffata, 1973), Adiós al macho (Ciao maschio, 1978) y la bukovskiana Ordinaria locura (Storie di ordinaria follia, 1981), en las que reflexionó acerca de sus dos grandes obsesiones: la decadencia de la cultura de Occidente y la complejidad de las relaciones de pareja.

Completan su filmografía El futuro es mujer (1984), I Love You (1986), Blancos ser buenos (1988), La casa del sorriso (1990, Oso de Oro en el Festival de Berlín) y La carne (1991), entre otros títulos. Ugo Tognazzi, Marcello Mastroianni, Michel Piccoli, Annie Girardot, Catherine Deneuve y Gérard Depardieu fueron algunos de sus actores preferidos; el propio Ferreri trabajó como intérprete a las órdenes de destacados cineastas italianos y franceses.


Rafael Azcona

Guionista español

Nació el 24 de octubre de 1926 en Logroño.

Se trasladó a Madrid y quiso ser cocinero o torero.

Trabajó en la revista satírica 'La Codorniz' a donde llegó de la mano de Mingote. Caricaturista y novelista, su inicio en el cine fue junto a Marco Ferreri (El pisito, 1958), uno de los directores a los que estuvo unido durante algún tiempo (El cochecito, 1960; Una storia moderna; L'ape regina, 1963; Se acabó el negocio, 1964).




También trabajó con el director español Carlos Saura (La prima Angélica, 1973, o ¡Ay, Carmela!, 1990), con Luis García Berlanga (El verdugo, 1963, o La vaquilla, 1984), con Fernando Trueba (El año de las luces, 1986, Oso de Oro en el Festival de Berlín, o Belle époque, 1993, Oscar de Hollywood), y con José Luis García Sánchez (La corte de faraón, 1985, Tranvía a la Malvarrosa, 1996).

En sus guiones hace un retrato de la España negra. Publicó un libro con sus primeros relatos 'Estrafalario 1', donde se recogen 'El pisito', 'El cochecito' y 'Los muertos no se tocan, nene'. Considerado hombre huraño y difícil, que llevó a la pantalla más de ochenta películas, en el la década de los sesenta contaba sus guiones prohibidos por la censura en igual o mayor número que los filmados.

Obtuvo el Premio Nacional de Cinematografía en 1981, por el conjunto de su obra, y, en 1988, el Premio Goya al mejor guión por El bosque animado (1987). Fue galardonado en seis ocasiones con un Goya, entre ellos el Honorífico, que recibió en 1998.

Rafael Azcona falleció en Madrid el 24 de marzo de 2008.


Filmografía

1957: Se vende un tranvía
1958: El pisito
1960: El cochecito; El secreto de los hombres azules
1961: Plácido; Le italiane e l'amore.
1962: El poder de la Mafia; Las cuatro verdades.
1963: Una storia moderna: l'ape regina; Se acabó el negocio; El verdugo.
1964: Controsesso; Una esposa americana; Oggi, domani, dopodomani; Break-up; Un rincón para querernos.
1965: Marcia nuziale.
1966: L'Estate; ¡Qué dulce es morir así!
1967: El harén; Peppermint frappé; Las pirañas.
1968: Tuset Street.
1969: Los desafíos; La madriguera; El semen del hombre; Las secretas intenciones.
1970: El jardín de las delicias; ¡Vivan los novios!; El monumento.
1971: El ojo del huracán; La Audicencia.
1972: La cera virgen; Ana y los lobos; Homicidio al límite de la ley; En el Oeste se puede hacer, amigo; Tarots; Una razón para vivir y una para morir.
1973: Permette, signora, che ami vostra figlia?; La gran comilona; Tamaño natural; La prima Angélica; Fischia il sesso; Touche pas la femme blanche.
1974: Alla mia cara mamma del giorno del suo compleanno; La revolución matrimonial.
1975: Pim, pam, pum... ¡fuego!; La adúltera.
1976: La última mujer; El poder del deseo; El anacoreta.
1977: Adiós al macho: Mi hija Hildegart.
1978: Un hombre llamado Flor de Otoño.
1979: La miel; La escopeta nacional; La familia bien, gracias.
1980: 127 millones libres de impuestos; Patrimonio nacional; El divorcio que viene.
1981: Puente Aéreo.
1982: Nacional III; Bésame tonta.
1983: Los desastres de la guerra (serie TV).
1984: Don Quijote.
1985: La corte de faraón; La vaquilla.
1986: Hay que deshacer la casa; El año de las luces.
1987: El pecador impecable; El bosque animado; Moros y cristianos.
1988: Pasodoble; Soldadito español.
1989: El vuelo de la paloma; Los negros también comen; Sangre y arena.
1990: ¡Ay, Carmela!
1992: Belle Epoque; Chechu y familia.
1993: Tirano Banderas.
1995: El rey del río; El seductor; Gran Slalom; Suspiros de España (y Portugal).
1996: La Celestina; Un tranvía a la Malvarosa.
1997: En brazos de la mujer madura; Siempre hay un camino a la derecha; Pintadas; Una pareja perfecta.


Siente a un pobre a su mesa...
🍽️🥓🥖


Loco mundo, Mafianistán eterna...



Una de las más elocuentes escenas del cine español.
Verdades como puños ✊


Plácido.



Mañana más para acabar escenas en blanco y negro.
De la comedia más negra al drama más patrio.
Menuda semana🤔

:facepalm: :facepalm: :facepalm: :facepalm: :facepalm: :facepalm: :facepalm:
:palomitas: ✊⚽🧱🖤🎥🎟️🎬


Lo que necesita el Barça plan de choque de ayuda "Americana".
Pobre solar después del robo.



🏴☠️🎠🎡🎢💸💵💴💶💳💰


Olé el cojo también cerrando la procesión 👍


Americanos, vienen a España gordos y sanos
Viva el tronío y viva un pueblo con poderío
Olé Virginia y Michigan
Y viva Texas que no está mal, [...] no está mal.
Os recibimos americanos con alegría
Olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía
Americanos, vienen a España gordos y sanos
Olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía.
Americanos, vienen a España gordos y sanos
Viva el tronío y viva un pueblo con poderío
Olé Virginia y Michigan
Y viva Texas que no está mal, [...] no está mal.
Os recibimos americanos con alegría
Olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía
Americanos, vienen a España gordos y sanos
Olé mi madre, olé mi suegra y olé mi tía.


Manolo Morán nació en Madrid el 30 de diciembre de 1905, y fue uno de los mejores actores secundarios del cine español. Sus inicios en el mundo laboral, tras concluir los estudios de aparejador, fueron como representante comercial y empleado de una oficina de seguros. Con el inicio de la Guerra Civil Española (otro camisa azul de pro) comienza sua andadura en el mundo del teatro con el fin se adentra en el mundo del séptimo arte. Personajes como el interpretado en Bienvenido Mr. Marshall (1953) de Luis García Berlanga y Manolo, guardia urbano (1956) de Rafael J. Salvia hicieron de él un actor querido y respetado. En su larga trayectoria contó con más de cien películas, siendo uno de los grandes actores cómicos en el cine español de los años 40 y 50, junto a Pepe Isbert (con el que coincidió en 29 títulos) y Tony Leblanc.

Manolo Morán falleció en San Juan de Alicante el 27 de abril de 1967.


Zzzzzzz📽️


Los yanquis han venio', ¡Olé! el salero con mil regalos.
Y a las niñas bonitas van a obsequiarlas con aeroplanos
Con aeroplanos de chorro libre, que corta el aire.
Y también rascacielos bien conservaos en "frigidaire".
💳🤭


#75

Mensaje 22 Feb 2021 09:00

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar


#76

Mensaje 22 Feb 2021 14:19

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar



Siempre la penúltima, aunque no se vuelva...
🎥🖤⚰️
De todos los colores y gustos...
Nunca se sabe...
Reparto de retorcerse 🤭


Verdugo me hice por


Emma Penella.
:palomitas:
El_verdugo-396316416-large.jpg
El_verdugo-396316416-large.jpg (98.64 KiB) Visto 480 veces

Pobre Nino Manfredi...
💘Pasado San Valentín 🎭


Alfonso Paso Gil, nació en Madrid el 12 de Septiembre de 1926. Hijo de Antonio Paso, autor teatral y de zarzuela, miembro de la famosa “Generación del 98”, y de Juana Gil, actriz.

Se graduó en Filosofía y Letras, en la rama de Historia de América y Arqueología, en 1952, consiguiendo Premio Extraordinario. Más tarde estudió Medicina y Psiquiatría y finalmente en 1974 se licenció en Periodismo.

Paso estrena su primera comedia en un acto, Un tic tac de reloj en 1946 y desde entonces ha estrenado más de doscientas comedias en todo el mundo. Alfonso Paso es, sin lugar a dudas, el autor español más prolífico del siglo XX y el mas representado. Tanto es así que en 1960 el gran dibujante Antonio Mingote publicó un chiste en uno de los mas famosos periódicos de España, en el que se veía a un matrimonio tomando café y leyendo un periódico en el que la cartelera se muestra repleta de obras de Paso, por lo cual el marido pregunta a su mujer, “ Que prefieres para esta noche, cine o Alfonso Paso?”

En 1968, Alfonso Paso tiene en 7 obras en cartel en 7 teatros de Madrid y tarde y noche, durante varios meses, el cartel de “No hay localidades” figura en los 7 teatros, único caso conocido en el mundo.

Como anécdota curiosa se puede contar que durante esa década corría una historia por Madrid que decía que Paso estrenaría eventualmente en todos los teatros de Madrid excepto en el Real. La excepción era porque en este teatro (cerrado por obras desde 1926) figuraba un letrero en la puerta que decía, “Prohibido el paso”.

Este gran autor fue también actor y protagonizó varias películas y cuatro de sus obras: Sosteniendo el tipo, Papaíto, Nerón-Paso y Querido Profesor. Esta última también la interpretó en Argentina y otros países de hispanoamérica con gran éxito.


Alfonso Paso interpretando al Emperador Nerón en una de sus obras.

Sus obras han sido traducidas a 30 idiomas, entre ellos Italiano, Inglés, Alemán, Francés, Sueco, Noruego, Danés, Ruso, Checo, Húngaro, Japonés, Polaco, Portugués, Turco o Árabe. Hoy en día, cuatro décadas después de su muerte, sus obras se siguen representando en todo el mundo.

En 1963, su comedia El canto de la cigarra fue estrenada en el teatro Anta de Broadway, convirtiendo a Paso en el primer autor español vivo en estrenar en uno de los principales teatros de Brodway (in Broadway), no en uno amateur (off Broadway).

Paso colabora como guionista en algunas de las más famosas películas del cine español y en series de TV. Una de ellas, El último café, interpretada por Antonio Garisa, tuvo una permanencia de dos años seguidos en la pequeña pantalla.

Durante su prolífica carrera, Alfonso Paso recibió numerosos premios:

Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor argumento original por Sierra maldita.
Premio Carlos Arniches, por Los pobrecitos (1957).
Premio Álvarez Quintero de la Real Academia Española, por El cielo dentro de casa (1960).
Premio Nacional de Teatro por su obra El cielo dentro de casa (1960).
Encomienda de Isabel la Católica (1961).
Alfonso Paso con Mario Moreno «Cantinflas».

Premio Maria Rolland, por Las que tienen que servir (1962).
Premio de la Crítica de Barcelona, por Sí quiero (1965).
Premio Leopoldo Cano de Valladolid, por Querido Profesor (1966).
Medalla de Plata con ramas de Roble al Mérito en el Trabajo (1973).
Premio Café de Gijón, por su novela Ministro (1975).
Sus obras El cielo dentro de casa y En El Escorial, cariño mío fueron seleccionadas en 1977 como objeto de estudio por la Academia Sueca.

Su obra Enseñar a un sinvergüenza, protagonizada por Pepe Rubio y estrenada en 1968, tiene el récord de permanencia continuada en cartel (23 años) solo superada por La ratonera de Agatha Christie, la cual lleva 60 años en Londres.

Alfonso Paso también colaboró en los principales diarios y revistas de su país, entre ellos ABC, Semana o Diez Minutos, con una columna semanal o diaria.

El 10 de Julio de 1978, Alfonso Paso fallecía en Madrid tras perder una dura y penosa batalla contra el cáncer que finalmente acabó con su vida.


Se acerca la semana santa🥁🎫
Sírvase usted mismo...



Carlos Saura

(Carlos Saura Atarés; Huesca, 1932) Director de cine español. Su infancia azarosa durante la Guerra Civil española (1936-1939), que le llevó a refugiarse con su familia en las zonas republicanas de Madrid, Barcelona y Valencia, le marcó e influyó profundamente a lo largo de su futura carrera cinematográfica. Finalizado el conflicto, regresó a su ciudad natal y dos años más tarde, en 1941, se trasladó a Madrid para estudiar el bachillerato e iniciar sus primeros trabajos como fotógrafo, con los que participó en varias exposiciones.


Carlos Saura

En 1952 ingresó en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), donde se diplomó con el título de director en 1957 con la práctica Tarde de domingo. Un año más tarde, dicha institución le contrató como profesor de prácticas escénicas. Su debut en la pantalla fue como guionista y director de Los golfos (1957), un primer acercamiento a la juventud marginal española que, al ser seleccionada por el Festival de Cannes (Francia), despertó las iras de la censura franquista.

Durante el certamen conoció al cineasta Luis Buñuel, quien le animó a concluir su obra maestra inacabada Simón del desierto y con quien trabó una profunda y respetuosa amistad. Fruto de ella fue la colaboración de Buñuel en el papel (masacrado por la censura) del verdugo en las escenas iniciales de Llanto por un bandido (1964), biografía romántica del bandolero andaluz José María el Tempranillo.



Paralelamente a su trabajo, Carlos Saura siguió ejerciendo como profesor en la Escuela Oficial de Cinematografía e inició una larga y fructífera etapa de colaboración de dieciséis años con el productor Elías Querejeta. Su primera película juntos, La caza (1965), psicológica alegoría de la Guerra Civil que obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín, constituyó su primer éxito fuera de España y le permitió formar un compacto equipo de colaboradores, entre los que figuraban el guionista Rafael Azcona, el músico Luis de Pablo, el director artístico Emilio Sanz de Soto, el montador Pablo del Amo y los operadores Luis Cuadrado y Teo Escamilla.

Su ácida visión de la burguesía española le inspiró una serie de excelentes películas interpretadas por su musa y compañera, Geraldine Chaplin, como Peppermint frappé (1967), galardonada con el Oso de Plata en el certamen de Berlín, El jardín de las delicias (1970), Ana y los lobos (1972) o Cría cuervos (1957), que le valió a la hija del gran cómico el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes. En una etapa fructífera y arriesgada, gracias a su lenguaje singular y siempre inventivo, Carlos Saura consiguió otros valiosos galardones, como el Premio Especial del Jurado en Cannes por La prima Angélica (1973).

Durante la década de 1970 se afianzó como un insólito diseccionador de los defectos nacionales, de forma onírica y muy personal; en este sentido, destaca la simbología racial de la citada Ana y los lobos (1972) y su secuela, Mamá cumple cien años (1979), que fue nominada para el Oscar a la Mejor Película Extranjera. Su fructífera colaboración con Querejeta finalizó con Dulces horas (1981), en las mismas fechas que los trabajos con Geraldine Chaplin. El Festival de Berlín volvió a galardonarle, en esta ocasión con el Oso de Oro, por su nueva recreación de la juventud conflictiva y marginal de los suburbios en Deprisa, deprisa (1980), el mismo año en que recibió el Premio Nacional de Cinematografía.

Por esas fechas, su colaboración con el bailarín Antonio Gades le llevó a dirigir una notable trilogía musical compuesta por Bodas de Sangre (1981), Carmen (1983) y El amor brujo (1986), basadas en el drama de Federico García Lorca, la ópera de Georges Bizet y el ballet de Manuel de Falla, respectivamente. Finalizado el rodaje de la trilogía con Gades, recibió el homenaje personal y el tributo de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.



Carlos Saura dirigió entonces en México Antonieta (1982) y volvió a dejar los estudios españoles para rodar en Costa Rica, con el productor Andrés Vicente Gómez, la ambiciosa superproducción El Dorado (1987), que narraba el viaje por el río Amazonas del capitán español Lope de Aguirre. Sin abandonar las fuentes nacionales, una figura del Siglo de Oro español, el poeta místico San Juan de la Cruz, le inspiró La noche oscura (1989).

Al año siguiente, Carlos Saura batió un récord nacional al recibir trece premios Goya de la Academia española por su adaptación de una comedia dramática de José Luis Sanchís Sinisterra, ¡Ay, Carmela! (1990). La película fue galardonada también en el Festival de Montreal, y la actuación de Carmen Maura, en el papel de Carmen, con el Premio Europa. También en 1990 rodó, para Televisión Española, una versión del cuento El Sur, de Jorge Luis Borges. Tras la fallida carrera comercial de Marathon (1992), rodada con un cuantioso presupuesto durante los Juegos Olímpicos de Barcelona, tuvieron mejor fortuna sus acercamientos al cine policíaco, con ¡Dispara! (1993) y Taxi (1996).

Desde entonces, exceptuando la adaptación de su propia novela, Pajarico (1997), y la notable Goya en Burdeos (1999), en que el actor Paco Rabal dio vida a un Francisco de Goya ya anciano y exiliado en Francia, Carlos Saura se dedicó a brillantes experiencias en el cine musical de raíces latinas, con Sevillanas (1992), Flamenco (1995), Tango (1998) -rodada en Argentina- y Salomé (2002). El regreso a la España visceral y violenta de sus inicios tuvo lugar con El séptimo día (2004), inspirada en los sangrientos enfrentamientos de Puerto Hurraco (Badajoz), que le valió el premio al mejor director del Festival de Montreal.



Tiempos duros y al mismo tiempo especiales.
🎬
Una imagen vale más en aquella época controlada a veces....















De lobos y madres🎥


El espíritu de la colmena, historias de la posguerra.



Víctor Erice.

(Carranza, 1940) Director de cine español. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de Madrid, ingresó en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, donde en 1963 se diplomó en dirección con un cortometraje.


Víctor Erice.

En 1969 debutó como realizador con un fallido filme de tres episodios (los otros dos dirigidos por Claudio Guerín y José Luis Egea), producido por Elías Querejeta, quien financió también sus dos siguientes películas.

Separadas por un período de diez años, la primera, El espíritu de la colmena (1973), alcanzó una gran repercusión, convirtiéndolo en uno de los directores más sugerentes de la nueva cinematografía española y en uno de los más importantes de toda su historia. La segunda, El sur (1983), basada en un relato de Adelaida García Morales, superó todas las expectativas y se erigió en una nueva obra maestra.

Tras otro prolongado período de inactividad, a partir de lo que sería un episodio de una serie de televisión, en 1992 rodó El sol del membrillo, un largometraje experimental sobre el pintor Antonio López, que fue premiado en el Festival de Cannes.


Fotograma de El espíritu de la colmena (1973).

Autor de una filmografía cuya brevedad hay que atribuir a su manifiesta intención de no claudicar ante un sistema que limita la libertad de creación, la calidad de sus obras lo ha encumbrado a un nivel entre los cineastas españoles antes sólo alcanzado por Luis Buñuel y, en menor medida, por Luis García Berlanga y Carlos Saura.

En 1996 fue distinguido con la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Tras trabajar varios años en el guión para la adaptación de la novela de Juan Marsé El embrujo de Shanghai, la falta de acuerdo con el productor del proyecto, Andrés Vicente Gómez, impidió el esperado regreso de Erice al largometraje. En 2002 publicó el polémico guión y presentó Alumbramiento, un corto de 10 minutos incluido en el filme conjunto Ten minutes older.





Los desafíos nos llevan al camino a ningúna parte dónde nos esperan dos cuervos de alta gama.
Fin del trayecto... aunque quede mucho en el tintero 📽️





La vida de los cómicos, los verdaderos artistas, los del Plata, Oasis o Molino entre otros...
Homenaje dónde los haya a los mil caminos de España con todas sus penalidades y batallas 🎭









Fernando Fernán Gómez

(Lima, 1921 - Madrid, 2007) Escritor, actor y director de cine español. Hijo de la actriz Carola Fernán-Gómez, nació durante una gira de sus padres en Lima, si bien fue inscrito en el consulado de Buenos Aires. Llegó a España cuando contaba tres años. Tras abandonar los estudios de Filosofía y Letras, se vinculó intensamente al mundo del teatro, animado por el escritor Enrique Jardiel Poncela, quien ponderó las cualidades interpretativas del actor novel. De hecho, el debut profesional de Fernán Gómez fue una pieza teatral de Jardiel Poncela, Los ladrones somos gente honrada.


Fernando Fernán Gómez

Apasionado lector y muy proclive a la escritura, el actor alternó su oficio con una pasión literaria que años después daría sus frutos. Paralelamente a su experiencia teatral, fue contratado por la productora Cifesa para intervenir en el rodaje de Cristina Guzmán, profesora de idiomas (1943), una película de Gonzalo Delgrás inspirada en la novela homónima de Carmen de Icaza. Por las mismas fechas rodó un filme de tema sobrenatural, El destino se disculpa (1944), de José Luis Sáenz de Heredia, y un policíaco castizo, Domingo de carnaval (1945), de Edgar Neville.

Casado con la actriz María Dolores Pradera, participó con ella en producciones como Vida en sombras (1947). Paulatinamente, su figura un tanto desgarbada y su voz grave, de tono declamatorio, se popularizó en películas rodadas a su medida, caso de La mies es mucha (1948), de Sáenz de Heredia, y Balarrasa (1950), de José Antonio Nieves Conde, muestras representativas del cine religioso, sacerdotal y misionero. Su pareja cinematográfica más afortunada fue Analía Gadé, compañera de reparto en Viaje de novios (1956), Las muchachas de azul (1957), Ana dice sí (1958) y Luna de verano (1958). En esta faceta de actor no se limitó a las comedias, más o menos sofisticadas, sino que también intervino en producciones de hondo dramatismo.

Con Víctor Erice rodó El espíritu de la colmena (1973) y Pedro Olea lo dirigió en Pim, pam, pum... ¡fuego! (1975), dos de los títulos más prestigiosos de la década. Asimismo, colaboró junto al cineasta Carlos Saura en Ana y los lobos (1972), Mamá cumple cien años (1979) y Los zancos (1984). Reconociendo a nivel internacional esta meritoria labor, le fue concedido el premio de interpretación en el Festival de Berlín por El anacoreta (1976).

Valorado como uno de los actores más importantes del cine español, Fernán Gómez desempeñó asimismo una notoria labor como director. La oscura versión que rodó en 1961 a partir de la pieza teatral La venganza de don Mendo, de Pedro Muñoz Seca, coincide en su tono de humor negro con El extraño viaje (1964). No obstante, su filme más alabado es El viaje a ninguna parte (1987), adaptación cinematográfica de un serial radiofónico escrito por el propio actor. En esta producción resumía los avatares de una familia de cómicos itinerantes, enfrentados a las penurias de la profesión durante la primera mitad del siglo XX.



En su faceta de escritor, es notoria y reconocida su amplia labor creativa en los géneros de la novela y el teatro, que le reportó numerosas distinciones y galardones. Entre las narraciones extensas conviene recordar títulos como El viaje a ninguna parte (1985), que dio lugar a la versión cinematográfica; El vendedor de naranjas (1986); El mal amor (1987), un ameno divertimento metaliterario, finalista del Premio Planeta, que parte de la figura histórica del Arcipreste de Hita para abordar jugosas anécdotas y reflexiones acerca del amor y el sexo; El mar y el tiempo (1988); El ascensor de los borrachos (1993); La Puerta del Sol (1996), galardonada con Premio Fastenrath; ¡Stop! Novela de amor (1997); y El tiempo de los trenes (2004), donde evoca el mundo de las compañías teatrales desde los años veinte hasta comienzos de la posguerra. También incursionó en la novela negra con referencias históricas para crear una trama alrededor del conde de Villamediana, azaroso personaje de la corte de Felipe IV, en Capa y espada (2001).

Como dramaturgo, su mayor éxito de crítica y público fue, sin lugar a dudas, Las bicicletas son para el verano (1977), obra galardonada en 1978 con el Premio Lope de Vega de Teatro, y convertida también en cinta cinematográfica por el director madrileño Jaime Chávarri. Además, Fernán Gómez es autor de otras piezas teatrales tan notables como La coartada y Los domingos bacanal (1985); Del rey Ordás y su infamia (1983); y Ojos del bosque (1986). En 2002 estrenó el monólogo Defensa de Sancho Panza, una pieza teatral que el autor bautizó también con el nombre de Neoplagio en dos partes sobre Don Quijote de La Mancha.

Mención aparte merece su dedicación al género ensayístico y memorialista, al que ha aportado algunos textos imprescindibles para el estudio del cine y el teatro español del siglo XX, como El actor y los demás (1987) y Desde la última fila (1995). Entre sus libros de recuerdos y anotaciones biográficas cabe citar también los titulados Impresiones y depresiones (1987) y, sobre todo, El tiempo amarillo (1990), un magnífico relato autobiográfico publicado en dos volúmenes.





Hablando de Fernando Fernán Gómez, rojo y negro, libertad y derechos, los de los olvidados de siempre 🏴☠️



LUIS BUÑUEL
(1900-1983)

Luis Buñuel Portolés nació el 22 de febrero del año 1900 en la población de Calanda, Teruel (España).

Era el mayor de siete hermanos, hijo de un ferretero llamado Leopoldo Buñuel y de María Portolés, mujer que solamente tenía diecisiete años cuando contrajo matrimonio con Leopoldo, casi treinta años mayor que ella.

Después de estudiar con los Jesuitas, recibiendo una educación religiosa que le marcó en su devenir personal y artistico, Buñuel se trasladó a Madrid en el año 1917 para iniciar la carrera de Ingeniería Agrónomo, instalándose en la Residencia de Estudiantes en donde entabló amistad con Salvador Dalí y Federico García Lorca.
En la capital de España, Buñuel abandonó Ingeniería para terminar licenciándose en Filosofía y Letras.



Con el incipiente mundo del celuloide en auge fue la visión de la película “Las Tres Luces” (1921), obra de su gran ídolo cinematográfico, el director alemán Fritz Lang, el detonante para que Luis Buñuel comenzara a dedicarse al séptimo arte.

En el año 1925 Buñuel contrajo matrimonio con Jeanne Rucar, con quien tuvo dos hijos: Juan Luis y Rafael.

Tras ocuparse como asistente de dirección y guionista de Jean Epstein y Mario Nalpas, y estudiar técnica cinematográfica en la Academia de Cine de París, Buñuel realizó junto a Dalí el famoso corto experimental “Un Perro Andaluz” (1928), título que se convirtió inmediatamente en pieza clave en la historia del cine por su inmersión en el estilo surrealista.



El surrealismo en los años 20 desarrolló una creatividad intelectual plena de imaginería visual que destrozaba los tradicionales conceptos de expresión y narrativa, concediendo una importancia esencial a los mundos oníricos como reflejo de una lógica que dormita bajo la capacidad subsconciente del individuo.
La obra clave y comienzo del cine surrealista fue la citada “Un Perro Andaluz”, en donde salvajemente se rechazan los valores fílmicos prevalentes y se acometía una nueva forma de narrar dentro de la capacidad coherente de la imaginería surrealista, de extraordinaria fuerza visual que sirvió para provocar ansiedad en el espectador, una autocapacidad creativa propia y para subvertir la realidad cotidiana.

Tras “Un Perro Andaluz” Buñuel dirigió obras tan significativas como “La Edad De Oro” (1930), una sátira surrealista recibida con entusiasmo por la crítica del momento, lo que le supuso una oferta de la Metro Goldwyn Mayer.
Después de viajar a Hollywood sin rodar con el estudio del león, Buñuel regresó a España para rodar el documental “Las Hurdes/Tierra Sin Pan” (1932), censurado en España, y varios trabajos como productor.



Con el estallido de la Guerra Civil española el autor aragonés se exilió en el continente americano antes de colaborar con el gobierno republicano, para el que colaboró en un documental titulado “España Leal En Armas”.

Trabajó durante un período en el MOMA y pasó de nuevo brevemente por Hollywood sin terminar de llegar a concretar varios proyectos que manejaba.

Tras un largo período sin estrenar cine Luis Buñuel se asentó definitivamente en México, estrenando su primer film en tierras aztecas, “Gran Casino” (1947), una película de encargo protagonizada por Jorge Negrete y Libertad Lamarque. En 1949 se nacionalizó mexicano, consiguiendo la doble nacionalidad junto a la española.



Después de “Gran Casino” estrenó títulos como la comedia “El Gran Calavera” (1949), “Los Olvidados” (1950), “Susana” (1951), con el protagonismo de Rosita Quintana, “Don Quintín El Amargao” (1951), “Una Mujer Sin Amor” (1951), “Subida Al Cielo” (1952), película que emparejó en un viaje en autobús a Lilia Prado con Esteban Mayo, “El Bruto” (1952), la co-producción mexicano-estadounidense “Robinson Crusoe” (1952), “Él” (1953), con Arturo de Córdova y Delia Garcés, “Abismos De Pasión” (1953), “La Ilusión Viaja En Tranvía” (1953), “El Río y La Muerte” (1954) o “La Vida Criminal De Archibaldo De La Cruz”, película denominada también “Ensayo De Un Crimen” (1955), fenomenal comedia de humor negro con Ernesto Alonso como protagonista interpretando el papel de un hombre determinado a asesinar mujeres tras escuchar una caja de música.

Su cine, surreal, original, simbólico, abordó diversos géneros y subgéneros, como farsas, sátiras, comedias negras, dramas de corte neorrealista o pasionales melodramas, enfocando sus puyas críticas principalmente en el catolicismo y la burguesía.
Admirado tanto en Hollywood como en Europa, Buñuel, en muchas ocasiones ayudado en el guión por Luis Alcoriza, trabajó a partir de mediados de los años 50 también en el viejo continente, principalmente en Francia.



En el año 1955 rodó “Así Es La Aurora”, una película franco-italiana protagonizada por Lucía Bosé y George Marchal. Más tarde con capital galo y mexicano estrenó “La Muerte En El Jardín” (1956), con Simone Signoret, Marchal, Michel Piccoli y Charles Vanel. En 1959 filmó con el protagonismo de Paco Rabal “Nazarín” (1959), adaptación de Benito Pérez Galdós, uno de sus escritores favoritos, y “Los Ambiciosos” (1959), co-producción franco-mexicana con la pareja María Félix y Gerard Philipe.

Tras dirigir “La Joven” (1960), drama realizado con producción estadounidense, Buñuel fue invitado por el gobierno español para dirigir “Viridiana” (1961). El film, una sátira religiosa con un enfoque pesimista del ser humano, se convirtió en un escándalo, siendo de nuevo censurado por la Iglesia católica. La película, protagonizada por Fernando Rey, Silvia Pinal y Paco Rabal, ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes.



“El Ángel Exterminador” (1962), película con Silvia Pinal de nuevo como principal protagonista, fue otra brillante sátira, ahora con la burguesía como punto de mira.

“Diario De Una Camarera” (1964), con Jeanne Moreau, adaptó de manera estupenda el libro homónimo de Octave Mirbeau. En 1965 rodó su última película mexicana, “Simón Del Desierto” (1965), una divertida sátira con la religión de nuevo como principal protagonista y el protagonismo de Francisco Reiguera.

Catherine Deneuve fue la hermosa protagonista de “Belle de Jour” (1967), drama erótico con ribetes surrealistas que se convirtió en uno de los títulos más sobresalientes de su carrera. Los años 60 concluyeron para Buñuel con “La Vía Láctea” (1969), film episódico sobre las vivencias de dos peregrinos.



Galdós volvió a ser adaptado por Buñuel en “Tristana” (1970), película protagonizada por Fernando Rey, Catherine Deneuve y Franco Nero. Rey fue un actor asiduo de Luis Buñuel y en casi todas sus apariciones la obsesión sexual fue la base de su comportamiento, por ejemplo en “Ese Oscuro Objeto Del Deseo” (1977), última película de Buñuel en la que empleó a dos actrices, Angela Molina y Carole Bouquet, para un único papel.

Con anterioridad Fernando Rey también había protagonizado “El Discreto Encanto De La Burguesía” (1972), película que consiguió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Buñuel, tanto en este título, como en “Ese Oscuro Objeto Del Deseo”, logró ser nominado al premio Oscar como mejor guionista.

Cuando le fue concedido este Oscar, George Cukor organizó una cena homenaje a Buñuel en noviembre del año 1972 a la que asistieron personajes tan importantes del mundo del cine como Alfred Hitchcock, George Stevens, John Ford, William Wyler, Robert Mulligan, Robert Wise, Billy Wilder o Rouben Mamoulian.



Su penúltima película como director, antes de “Ese Oscuro Objeto Del Deseo”, fue “El Fantasma De La Libertad” (1974), uno de sus títulos más vanguardistas.

Luis Buñuel falleció en Ciudad de México el 29 de julio de 1983 tras padecer cirrosis.
Tenía 83 años de edad.
Fue incinerado.

Libros biográficos sobre Luis Buñuel: “Luis Buñuel: Biografía Crítica” (1975), de Francisco Aranda; la autobiografía “Mi Último Suspiro” (1982), “Luis Buñuel: La Forja De Un Cineasta Universal (1900-1938)” (2013) de Ian Gibson…

Los Olvidados (1950)
Subida Al Cielo (1952)
Él (1953)
La Ilusión Viaja En Tranvía (1953)
Abismos De Pasión (1954)
Ensayo De Un Crimen (1955)
Nazarín (1959)
Viridiana (1961)
El Ángel Exterminador (1962)
Belle De Jour (1966)
La Vía Láctea (1969)
Tristana (1970)
El Discreto Encanto De La Burguesía (1972)
El Fantasma De La Libertad (1974)
Ese Oscuro Objeto Del Deseo (1977)





Hablando de últimas cenas y pajaritos🤭🤔🍽️



El escritor Francisco Umbral dijo de ella que era «una de las grandes actrices de España, que supo imponer su original y angulada personalidad a los esquemas horteras del cine español, » y la describió como una » mujer de una inteligencia ronca y bronca» y como una actriz «gloriosa». El crítico de cine Ángel […]



El escritor Francisco Umbral dijo de ella que era «una de las grandes actrices de España, que supo imponer su original y angulada personalidad a los esquemas horteras del cine español, » y la describió como una » mujer de una inteligencia ronca y bronca» y como una actriz «gloriosa». El crítico de cine Ángel Fernández-Santos escribió, en su necrológica para el diario El País, que «el nombre de Lola Gaos está asociado a muchos personajes de películas y espectáculos teatrales con riesgo político y de lucha por la libertad.» El Catedrático de Literatura Española Juan Antonio Ríos Carratalá la definió como una actriz » comprometida y luchadora, que aportó una tipología de personajes cuyo recuerdo nos prueba la importancia de los intérpretes de reparto (nunca secundarios).» Y para el director de cine Rafael Gordon, con quien trabajó en dos cortometrajes a principios de la década de los ochenta, Lola Gaos representaba «el escepticismo vivido, sentido, absoluto,» y en su opinión, era «una actriz que se adecuaba excepcionalmente al trabajo.»

Aún hoy, cuando han transcurrido veintiséis años de su muerte, muchos aficionados al cine seguimos recordando su rostro delgado y anguloso, de rasgos afilados, cortante como una navaja de afeitar; su cuerpo pequeño y delgado, y su voz absolutamente inconfundible, dura y árida, esa voz que la convirtió en una actriz única, a pesar de que nunca gozó de la popularidad incómoda que sí consiguieron otras actrices y otros actores coetáneos. Siempre dio el perfil de «mala» y de esta manera ha transcendido en el imaginario colectivo. Suele ser recordada por sus personajes irreverentes, violentos, sádicos, rebosantes de ira y rencor. Sus caracterizaciones más importantes estaban llenas de aristas, de recovecos, de dobles y, a veces, triples lecturas. Sin duda, la actriz se especializó en interpretar ese tipo de personaje que cae mal al espectador y, francamente, era tan buena actriz que mucha gente la identificaba con esas mujeres malvadas que, de manera tan genial, supo hacer suyas. No cabe ninguna duda de que Lola Gaos, como les ocurrió a otros muchos compañeros de profesión de la época, tuvo que trabajar en muchas películas de las llamadas «alimenticias», es decir, películas malas, carentes por completo de cualquier mérito artístico. Sin embargo, no es menos cierto, que muy pocas actrices o actores pueden presumir en su currículum de haber trabajado con directores de la categoría de Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem, José Luis Borau, José María Forqué o Luis Buñuel. Y muchos menos aún pueden vanagloriarse de haber participado en algunas de las películas más importantes de la historia del cine español, y estamos pensando en joyas de la talla de Viridiana, Tristana, El verdugo, Atraco a las tres, La Tía Tula, La Busca o Furtivos.

Dolores Gaos González-Pola nació en la ciudad de Valencia, el día dos de diciembre de 1921. Hija de una pareja formada por un gallego, José Gaos y Berea, natural de A Coruña, y una asturiana, Josefa González-Pola y Menéndez, natural de Gijón, que tuvieron catorce hijos, de los cuales sobrevivieron nueve. El padre, que trabajaba en Valencia como «jurista distinguido como conocedor del Derecho Hipotecario», en palabras de su hijo José, era un hombre extremadamente culto, librepensador e izquierdista, que supo transmitir a sus hijos su pasión por la cultura, por la música y por la libertad, así como el compromiso con los valores republicanos. Algunos de los hermanos de la futura actriz fueron destacadas figuras del pensamiento y las letras de su época. Así, por ejemplo, tenemos a su hermano José, discípulo del pensador Ortega y Gasset, catedrático de Lógica, y exiliado en México, donde terminó por convertirse en una figura intelectual de primer orden; o sus hermanos Vicente y Alejandro, ambos poetas destacados en la lírica de su tiempo; o Ángel e Ignacio, ambos escritores, además de actor, el primero, y traductor, el segundo. Como vemos, una familia con un profundo amor por la cultura. El cabeza de familia fue todo un referente en la ciudad de Valencia durante la Segunda República y la residencia familiar un lugar de peregrinaje para los intelectuales nacionales e internacionales que pasaban por la capital levantina. Escribe Ricard Bellveser en el diario El Mundo sobre este punto:

La casa de los Gaos, dado el número de hermanos y el carácter tolerante de su padre, era centro preferido de reunión de los amigos. Constantes son las referencias, las anécdotas, las historias y las alusiones que los escritores e intelectuales españoles y extranjeros, que pasaron por Valencia durante el tiempo que esta ciudad fue capital cultural de la República española, hacen de esta familia, tanto en sus diarios como en sus estudios. El propio Max Aub dedicó monografías a José y a Ángel , y los citan Luis Cernuda y Juan Gil-Albert con cariño y admiración.

El padre murió en 1939 en un campo de concentración francés en el Departement des Pyrénées-Orientales, Languedoc-Roussillon, al final de la Guerra Civil. Por este motivo, la familia, que se teme lo peor tras la victoria franquista, decide exiliarse en México. De hecho, varios hermanos son condenados a pena de muerte, aunque en el último instante, las condenas son conmutadas por cadena perpetua.

Durante su adolescencia en Valencia, el anhelo de la joven es estudiar medicina pero la Guerra Civil y la posguerra, con sus fusilamientos, sus exilios, su hambre perenne, su represión sistemática, y su franquismo asesino y cuartelero, no lo permitirán. Una vez establecida en México, entra en contacto con el mundo del teatro, y como para ser actriz no pedían otra cosa que no fueran las ganas y el talento, acaba como meritoria (lo que hoy en día conocemos como una becaria, o sea, que trabajaba sin cobrar) encima de un escenario.

En 1945 regresa a España y, al hacerlo, asume que ha de empezar desde cero y con todas las circunstancias adversas. Una vez en la casilla de salida, la joven actriz empieza a trabajar en el mundo del teatro, y pronto entra en contacto con algunas de las compañías más importantes del momento, como las de las actrices Mercedes Prendes o Mary Carrillo o la del actor Guillermo Marín. En el teatro, Lola Gaos participó en algunos montajes bastante interesantes para la época, como por ejemplo La casa de Bernarda Alba, de García Lorca, en 1950; Las viejas difíciles, de Carlos Múñiz, en 1966, El pelícano, de August Strindberg, en 1968 o ya en 1980, De San Pascual a San Gil , de Domingo Miras.

El día 28 de octubre de 1956, empieza a emitir en España la televisión. Muy pronto, apenas unos meses más tarde, Lola Gaos comienza a colaborar con esta nueva manera de entretenimiento, que prometía ser fecunda para aquellas actrices y actores con ganas de trabajar. A lo largo de su carrera participó en numerosos programas, series, obras de teatro, etc., y, por supuesto, como le ocurrió en el mundo del cine, tuvo ocasión de trabajar con los mejores del medio. Desde Chicho Ibáñez Serrador a Valerio Lazarov pasando por Jaime de Armiñán o Arturo Ruiz Castillo. A lo largo de toda su carrera participó en programas míticos de la televisión en España, como Historias para no dormir, Historias de la frivolidad, Estudio 1, Novelas, Fábulas, Tres eran tres, Lorca, muerte de un poeta, Las doce caras de Eva, y muchos, muchos más. De todo su trabajo para RTVE, merece la pena destacar su interpretación en la obra Medea, de Eurípides, que fue emitida en el programa Teatro de siempre, en diciembre de 1966, acompañada por otros dos grandes de la escena española, Agustín González y María Luisa Ponte. Ahora que es sumamente fácil poder visionar este programa, os recomiendo encarecidamente que no os perdáis esta maravilla.

En cuanto al cine, hemos de señalar que, a lo largo de su carrera, la actriz valenciana trabajó en más de cincuenta películas. Su primera incursión en este mundo, tuvo lugar en 1949 y se trató de un breve papel en una película hoy completamente olvidada: El sótano, dirigida por Jaime de Mayora y cuyo guión fue escrito por quien, años más tarde, sería Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela. En 1951, dos jovencísimos directores de cine que habían llegado a la industria cinematográfica hispana con la nada desdeñable intención de renovar el rancio y anquilosado cine español, le ofrecen un papel en la que va a ser su ópera prima: Esa pareja feliz, donde la actriz hace, precisamente, un papel absolutamente metacinematográfico, pues interpreta a una actriz que está rodando una película carca de CIFESA y se tira desde un balcón.

Desde entonces, y hasta 1988, año en que participó por última vez en un rodaje, trabajó en decenas de películas, en todos los géneros imaginables, y con algunos de los mejores directores de cine que ha dado este país. Algunas de las películas en que tuvo la fortuna de participar han entrado, por derecho propio, en la historia del cine. Es el caso, por ejemplo, de Viridiana, la primera obra que el genial Luis Buñuel dirigió en España desde su exilio mejicano tras la Guerra Civil y que se alzó con la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes en 1961. En esta extraordinaria película -la revista Rockdelux la incluyó en el puesto número cuatro en su lista de las mejores películas de la historia del cine español- Lola Gaos interpreta a Enedina, una de las pordioseras que acuden a la cena que ofrece Viridiana. Es inolvidable el momento en el que su personaje se levanta la falda como si estuviese haciendo una foto al grupo, algo que, por cierto, cabreó bastante al Vaticano y al régimen franquista. También es magistral su interpretación de Saturna, la criada, en Tristana, también de Buñuel.

No obstante, su gran papel en el cine es su único papel protagonista: Martina, la madre incestuosa de Furtivos. Esta película hubiera sido prácticamente imposible sin la presencia de Lola Gaos. José Luis Borau, director, actor, productor y coguionista de la película junto a Manuel Gutiérrez Aragón, tenía una idea para realizar su cuarto largometraje. Consistía en hacer una película protagonizada por Lola Gaos, en la que saliera un bosque y que fuera una crítica (solapada, pero crítica al fin y al cabo) al régimen franquista. En palabras del propio Borau, la película es «un cuento de hadas habitado por la crueldad y la corrupción».

Así resumía el crítico cinematográfico Diego Galán el argumento de esta película...





Asqueante burguesía de promesas y falsos progresos generacionales, poderes fácticos y minoritarias élites económicas, dianas preferidas del


Gran CALANDINO.

bunueltambor.jpg
bunueltambor.jpg (27.92 KiB) Visto 453 veces




Ovidi furtivos somos todos 🏴☠️✊








José Luis López Vázquez
(Madrid, 1922 - 2009) Actor español de dilatada trayectoria profesional. Totalmente alejado del prototipo del galán, supo mantenerse en activo década tras década gracias a su sabiduría interpretativa, aunque no dispuso de muchas ocasiones para demostrar su valía. En los años 70 participó en comedias de escaso valor que aprovechaban la apertura de la censura y mostraban con un humor zafio la actitud sexual de los españoles; de ahí quedó la imagen típica de un López Vázquez enfadado y gesticulante. Es uno de los actores más prodigados en la historia del cine español: trabajó casi ininterrumpidamente desde el año 1953, participando a menudo en varias películas al año, hasta llegar a acumular los más de 220 títulos que componen su filmografía.


José Luis López Vázquez

José Luis López Vázquez entró en el cine como figurinista y diseñó los vestuarios de algunas películas, realizando al mismo tiempo ciertas actuaciones en el teatro. Su encuentro con Luis Escobar, director del Teatro María Guerrero, propició su debut profesional y su inclusión en el elenco de la compañía. En 1955 alcanzó su primer éxito en los escenarios con Una muchachita de Valladolid, con la compañía de Alberto Closas.

En el cine, en cambio, pese a un comienzo notable en Esa pareja feliz (1951), de Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem, todo apuntaba a una trayectoria de actor de reparto, dadas sus características físicas; su talento le posibilitó la participación en muchas películas, convertido en figura habitual del friso costumbrista desplegado por la mejor (El pisito, Atraco a las tres) y la peor comedia española. Rodó con todo títulos notables, como Plácido (1961) o El verdugo (1963). Fue Carlos Saura quien lo sacó de esa especie de atolladero interpretativo al ofrecerle el papel protagonista de Peppermint frappé (1967, con Geraldine Chaplin y Alfredo Mayo). A partir de entonces continuó su intenso trabajo habitual (rodó hasta doce películas en un solo año), pero cada vez en un cine de mayor calidad, con memorables composiciones.

En 1972 realizó una impresionante interpretación en el recordado cortometraje de Antonio Mercero La cabina, que mereció un Emmy. Dentro de una tan vasta filmografía, es casi imposible citar todos los títulos destacados; algunos de ellos son La prima Angélica (1973), La escopeta nacional (1978), La vaquilla (1985) y Soldadito español (1988). Una fuente de papeles memorables fueron las adaptaciones cinematográficas de obras literarias: con Antonio Drove rodó La verdad sobre el caso Savolta (1979), basada en la obra de Eduardo Mendoza; Mario Camus lo dirigió en su versión de La colmena (1982), de Camilo José Cela; y bajo la batuta de Pedro Olea participó en El maestro de esgrima (1992), según la novela de Arturo Pérez-Reverte.

Ya en los 90 trabajó para la televisión e intervino en películas como El largo invierno (1992), Todos a la cárcel (1993) y Memorias del ángel caído (1997). En sus últimos años vio premiadas tanto su trayectoria teatral (con el Premio Nacional de Teatro, que recibió en 2002) como su carrera cinematográfica, por la que mereció en 2005 el Goya honorífico.


Ojazos.



Muxus y adelanto,🥃🎥🚬



Que grupo es?
🏴☠️


Carta de ajuste de madrugada.



De madrugada...acabada la programación, sin previo aviso...poca gente lo sabía, era la censura de la dictadura (las buenas formas del Nacional Catolicismo) en los últimos años del Franquismo.

Zzzzzzz


#77

Mensaje 27 Feb 2021 19:44

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Martes gustos y retoques...
Sobre la vida moderna al límite y sus derivados.
🏴☠️🎥🎞️🎬🎫

Temporada de OSOS...


Pim-pam- pum...🎥


#78

Mensaje 06 Mar 2021 17:46

offlineramones77
Avatar de Usuario
ramones77
Nivel 54
Mensajes: 5970
Registrado: 14 Ago 2019 08:15
  • Citar
Bon día, Bona tarda y Bona NIT.
Se pasó la semana viendo el NO DO aquel de los tiempos casposos y después de las emociones tan latentes del martes el SAINT salió huyendo 🏴💣🚬📢📽️🎥🎞️🎫🎭🎬



JIM JARMUSCH, SU ESTILO, SUS FRASES CÉLEBRES Y SUS PELÍCULAS MÁS IMPRESCINDIBLES

Maestro del cine indie americano, autor de varios títulos imprescindibles.


La edición de 2019 de Cannes la inauguró todo un maestro. Jim Jarmusch presentó ‘Los muertos no mueren’, junto a un reparto estelar donde destacan Bill Murray, Adam Driver, Tilda Swinton, Chloë Sevigny, Steve Buscemi, Danny Glover, Iggy Pop, Selena Gomez y Tom Waits. Todos quieren trabajar con él, al fin y al cabo hablamos de uno de los más influyentes creadores del cine americano desde los años ochenta. Es el gran emblema del cine indie, pero también el mejor ejemplo de cómo seguir siéndolo a los 66 años. Un creador irreverente e inconfundible que con su última película da una bofetada al consumismo a través de la risa y el cine de zombies. Pero hablamos de una carrera extraordinaria que sigue agigantándose a cada nueva película. En definitiva, una parada obligatoria para cualquier cinéfilo. Pero hagamos un resumen. Esto es todo lo que tienes que saber de Jim Jarmusch, al menos para empezar.


¿Quién es? Director y guionista, Jarmusch nació en Akron, Ohio, el 22 de enero de 1953. Además de dirigir y escribir en sus obras también ha llegado a producir, componer la música, montar e incluso a actuar en ellas. Hablamos de un hombre con la etiqueta de gran autor pero que nunca ha dejado de hacer el cine que ha querido, cambiando mucho de género y sin adentrarse nunca en una gran producción que le alejase de su propio camino. Pese a su fama, nunca ha renunciado a explorar el cine más experimental desde ‘Permanent Vacation’ hasta ‘Los límites del control’, pasando por los cortometrajes y el largo de ‘Coffee and Cigarettes’. Tiene una carrera repleta de obras de referencia del cine independiente. Aunque aquí solo detallamos cuatro de sus más conocidas, no podemos dejar de nombrar películas como ‘Down By Law’, ‘Mystery Train’, ‘Dead Man’ o ‘Solo los amantes sobreviven’. Sale hasta en 'Los Simpson'.


¿Señales de estilo?A tocado un poco todos los palos y sus películas son muy diferentes entre sí. Siempre abordan nuevos géneros, con lugares comunes y referentes conocidos para apropiarse de ellos y amoldarlos a su personal discurso. Muy influenciado por Wim Wenders o Yasujiro Ozu, siempre dijo que su intención era retratar los Estados Unidos con la visión de un extranjero, fusionar el cine europeo y el japonés con Hollywood. Sus películas suelen estar protagonizadas por hombres lacónicos, solitarios y callados que, poco a poco, se convierten en entrañables. Están perdidos en un mundo al que reacción con pasividad y tranquilidad pese a los acontecimientos. Sin embargo, en sus películas suele haber mucho viaje, movimiento y búsqueda. También es habitual que incluya referencias a obras de arte, especialmente musicales y a otras películas. Por ejemplo, en la reciente ‘Los muertos también mueren’, una tumba lleva el nombre del gran cineasta Samuel Fuller.


JIM JARMUSCH, SU ESTILO, SUS FRASES CÉLEBRES Y SUS PELÍCULAS MÁS IMPRESCINDIBLES

Maestro del cine indie americano, autor de varios títulos imprescindibles.


La edición de 2019 de Cannes la inauguró todo un maestro. Jim Jarmusch presentó ‘Los muertos no mueren’, junto a un reparto estelar donde destacan Bill Murray, Adam Driver, Tilda Swinton, Chloë Sevigny, Steve Buscemi, Danny Glover, Iggy Pop, Selena Gomez y Tom Waits. Todos quieren trabajar con él, al fin y al cabo hablamos de uno de los más influyentes creadores del cine americano desde los años ochenta. Es el gran emblema del cine indie, pero también el mejor ejemplo de cómo seguir siéndolo a los 66 años. Un creador irreverente e inconfundible que con su última película da una bofetada al consumismo a través de la risa y el cine de zombies. Pero hablamos de una carrera extraordinaria que sigue agigantándose a cada nueva película. En definitiva, una parada obligatoria para cualquier cinéfilo. Pero hagamos un resumen. Esto es todo lo que tienes que saber de Jim Jarmusch, al menos para empezar.


¿Quién es? Director y guionista, Jarmusch nació en Akron, Ohio, el 22 de enero de 1953. Además de dirigir y escribir en sus obras también ha llegado a producir, componer la música, montar e incluso a actuar en ellas. Hablamos de un hombre con la etiqueta de gran autor pero que nunca ha dejado de hacer el cine que ha querido, cambiando mucho de género y sin adentrarse nunca en una gran producción que le alejase de su propio camino. Pese a su fama, nunca ha renunciado a explorar el cine más experimental desde ‘Permanent Vacation’ hasta ‘Los límites del control’, pasando por los cortometrajes y el largo de ‘Coffee and Cigarettes’. Tiene una carrera repleta de obras de referencia del cine independiente. Aunque aquí solo detallamos cuatro de sus más conocidas, no podemos dejar de nombrar películas como ‘Down By Law’, ‘Mystery Train’, ‘Dead Man’ o ‘Solo los amantes sobreviven’. Sale hasta en 'Los Simpson'.


¿Señales de estilo?A tocado un poco todos los palos y sus películas son muy diferentes entre sí. Siempre abordan nuevos géneros, con lugares comunes y referentes conocidos para apropiarse de ellos y amoldarlos a su personal discurso. Muy influenciado por Wim Wenders o Yasujiro Ozu, siempre dijo que su intención era retratar los Estados Unidos con la visión de un extranjero, fusionar el cine europeo y el japonés con Hollywood. Sus películas suelen estar protagonizadas por hombres lacónicos, solitarios y callados que, poco a poco, se convierten en entrañables. Están perdidos en un mundo al que reacción con pasividad y tranquilidad pese a los acontecimientos. Sin embargo, en sus películas suele haber mucho viaje, movimiento y búsqueda. También es habitual que incluya referencias a obras de arte, especialmente musicales y a otras películas. Por ejemplo, en la reciente ‘Los muertos también mueren’, una tumba lleva el nombre del gran cineasta Samuel Fuller.











Con estos dos tipos al fin del mundo.











597a5b4035c5f45540614c6a97243823.jpg
597a5b4035c5f45540614c6a97243823.jpg (18 KiB) Visto 371 veces
61T2pUitSZL._AC_SY550_.jpg
61T2pUitSZL._AC_SY550_.jpg (26.5 KiB) Visto 371 veces

Se cumplen 22 años del estreno de Ghost Dog, el camino del samurái, la primera colaboración entre Jim Jarmusch y Wu-Tang Clan. Durante estas dos décadas, varios miembros del colectivo de Staten Island y el director de Ohio han seguido trabajando juntos en varios proyectos, demostrando que para Jarmusch hay vida más allá del rock.

Alrededor de la mesa toman té RZA y GZA. Hablan sobre hierbas medicinales: la cafeína está pasada de moda. En ese momento llega Bill Murray vestido de camarero. Se ofrece para llenar sus tazas. Cuando es advertido de que el café puede provocar delirio, decide beber directamente de la cafetera. Este cortometraje, de unos escasos siete minutos, pertenece a la película Coffee and Cigarettes (2003), obra de Jim Jarmusch. Podría parecer aleatorio conformar un elenco con Murray y los miembros de Wu-Tang Clan. Pero solo si se desconoce la relación entre Jarmusch y el colectivo de Staten Island.



En el corto, RZA, líder del grupo, lleva puesto un gorro de Ghost Dog, el camino del samurái (1999), también obra del director de Ohio. Esta última cinta, que cumple veinte años en 2019, fue la primera colaboración entre Jarmusch y un miembro de Wu-Tang. En concreto: RZA compuso la banda sonora de esta película que protagoniza Forest Whitaker.


«Escucho a Wu-Tang desde siempre. Mientras trabajaba en Ghost Dog, entré en un período intensivo de escucha de hip-hop. Tenía en mente la idea de pedirle a RZA que compusiera una banda sonora para mí. No lo conocía y no sabía cómo entrar en contacto con él. Hablé con amigos que viven en Nueva York«, explicó el director en una entrevista para Cahiers du cinéma realizada en 1999, con motivo de la promoción de la cinta. «El film ya estaba terminado. Se lo pasé, y dijo: ‘Me gusta, puedo hacerlo’. Luego se fue. Me quedé sin noticias durante semanas, sin posibilidad de comunicarme con él, que vive recluido, en una existencia fantasmal, casi como un criminal. Al final me llamó para decirme: ‘Tengo la música’ «.

22 años después del estreno de GHOST DOG, la recuperamos junto a COFFEE AND CIGARRETTES y el resto de las colaboraciones entre Jim Jarmush y Wu-Tang Clan: así colisionaron el cine indie y el hip-hop.


En esa cita, que tuvo lugar a las tres de la mañana en una camioneta en el centro de Manhattan, Jarmusch supo que el trabajo de RZA -que solo había visto la película una vez- era perfecto. «Escuchaba esa música suspendida, increíble, y recomenzó el pequeño juego. Me decía: ‘Haz lo que quieras, córtala si es necesario, ponla donde te parezca, ya te daré más en unos días’ «, explicó el director.

Si se revisa la filmografía de Jim Jarmusch se tendería a relacionarle con el rock. Ya sea por la aparición de Tom Waits e Iggy Pop en obras como Bajo el peso de la ley (1986) o Dead Man (1995), respectivamente; por el documental que dedicó en 2016 a The Stooges, –Gimme Danger (2016)-; por el que realizó sobre Neil Young y Crazy Horse –Year of the Horse (1997)-; o por su interés hacia ciudades tan importantes para la historia del rock norteamericano como el Memphis de Elvis, lugar en el que ambientó Mystery Train (1989). Pero a la obra de Jarmusch no solo la atraviesa un interés por el rock, como ocurre con el legado de otros directores estadounidenses como Martin Scorsese, sino que desde finales de los noventa y gracias a su vínculo con Wu-Tang —y en especial con RZA—, es fácil encontrar señas de su interés por el rap.


Wu-Tang Clan y la idea que Jarmusch tenía para Ghost Dog guardan una serie de puntos en común, como son el interés por la cultura oriental, las películas de artes marciales y las calles de Nueva York. Nadie como RZA, que hace un pequeño cameo en el film, podía entender el sonido que el director buscaba para su obra. En este collage posmoderno, Jarmusch mezcla a la mafia italiana con un asesino a sueldo influido por el Hagakure (1915) y la disciplina de los samuráis, se deja inspirar por El silencio de un hombre (1967) de Jean-Pierre Melville y muestra cómo influyen en la obra referencias tan dispares como el libro japonés Rashomon, Betty Boop, Félix el Gato, Rasca y Pica o el Pájaro loco. «Yo quería integrar elementos diversos, que revistieran todos una cierta importancia para mí –films de género, libros, melodías musicales– y trabajar sobre ellos como sobre una materia nueva«, argumentó Jarmusch.

Además de ese conjunto dispar de referencias, Jarmusch también se sirvió del imaginario creado por el grupo de Staten Island para escribir el guion. En 1993, el sonido imperante en el hip-hop era el g-funk de la Costa Oeste, encabezado por Dr. Dre y Snoop Dogg. Pero eso cambió cuando, ese mismo año, se lanzó Enter the Wu-Tang (36 Chambers), en el que se entrelazaban con naturalidad los sampleos de sonidos de películas de artes marciales con los de temas de soul.


RZA, productor y principal responsable de Enter the Wu-Tang, logra envolver las letras de sus compañeros con ritmos oscuros, perfectos para acompañar storytellings sobre las peligrosas calles de Nueva York. Este disco fue un primer paso para adaptar los oídos del público a proyectos como Illmatic (1994) de Nas o The Infamous (1995) de Mobb Deep. Los nueve de Staten Island lograron que el sonido predominante pasase a ser el de la Costa Este. Y también permitió a los miembros del grupo lanzar sus carreras en solitario, con referencias como Liquid Swords (1995), de GZA, o Only Built 4 Cuban Linx (1995), de Raekwon.

Cigarrillos, café y otras mezclas
Después de Ghost Dog, la siguiente colaboración entre Wu Tang y Jarmusch fue la ya mencionada Coffee and Cigarettes en la que los primos GZA y RZA se encarnan a sí mismos, brindan por Wu-Tang y se encuentran con Bill Murray de incógnito.


Tras esta pieza, hay que dar un salto en el tiempo para encontrar la tercera unión entre ambos. En Paterson (2016) mientras el protagonista (Adam Driver), poeta y conductor de autobuses de Paterson, New Jersey, da un paseo con su perro, escucha a alguien rapeando en una lavandería: «They call me Paul Laurence Dunbar/ a paradox of stray shots and gun bars». Es Method Man, uno de los miembros más populares del grupo —capaz de sacar adelante How High (2001), una de las obras imprescindibles de cualquier genealogía de fumadores de cannabis, o ser parte de la atemporal The Wire (2002-2008)—, que aprovecha el tiempo que tarda en centrifugarse su colada para reivindicar la figura de un poeta afroamericano en la ciudad de William Carlos Williams.

Pero el binomio formado por Wu-Tang y Jim Jarmusch no se queda en el celuloide. En 2005, salió al mercado un disco titulado Wu-Tang Meets the Indie Culture, en el que el director prestaba su voz a los tres interludios del álbum. Su aparición, calificada por el medio musical Pitchfork como «extrañamente pretenciosa«, se combinaba con canciones en las que aparecían miembros de Wu-Tang Clan, como GZA, RZA o U-God, y raperos underground ajenos al grupo.


Paterson es la última colaboración entre existente hasta el momento, pero en el futuro cercano llegarán más trabajos conjuntos. The Dead Don’t Die, la nueva cinta de Jarmusch, inaugura el Festival de Cannes. Esta cinta sobre zombis contará con un elenco formado por intérpretes habituales del director, como Bill Murray, Adam Driver, Tilda Swinton, y RZA, que será parte de la decimotercera cinta del de Ohio. Además de esa película, dos décadas después del estreno de Ghost Dog, el líder de los Wu-Tang ha confirmado que está trabajando en una secuela de la original, de la que Forest Whitaker y Jim Jarmusch también serán parte, aunque de momento poco más se sabe poco de este proyecto.

En la historia de la música estadounidense, los grandes avances han sido liderados por la creatividad y el talento de afroamericanos, en campos como el jazz, el rock o el rap. Jarmusch comprende que el rap es un género tan importante para entender el presente como otros más aceptados por la crítica más anquilosada. Si el director de Ohio iguala el hip-hop con cualquier otro estilo musical es porque entiende que los textos de este campo merecen el mismo respeto intelectual. Una perspectiva que cada vez sorprende menos: un ejemplo es el Pulitzer en la categoría musical que recibió Kendrick Lamar en 2018. El rapero de Compton se convirtió en el primer artista alejado del jazz o de la música clásica en lograr ese reconocimiento. Jim Jarmusch ha entendido la importancia de este género, al que confiere un valor que muchos niegan y que, al igual que él, nació fuera de la industria para acabar siendo una parte imprescindible del sistema.





Os recuerda ALGO?
Sensaciones de principio a fin...




Koniec.
Gato Negro o gato Blanco🏁🎞️🎥👈🍀👉









EduKadores💣😎🚬🏴
Presente continuo prometedor.
Nodo Time✋










Muxus!!!
🎥✊☝️♥️🏴☠️


Nómadas del tiempo sin más...


Responder